Hoy, un
homenaje a un héroe irrepetible
Por JESÚS
SOSA CASTRO
Hoy 28 de noviembre
del 2025, el pueblo mexicano recuerda el ciento catorce aniversarios del “Plan
de Ayala” promulgado por el General Emiliano Zapata. Hace años, acompañado de
dirigentes campesinos y mi camarada Armando Martínez Verdugo, nos dimos cita en
las montañas de Ayoxuxtla, Puebla, para hacerle un homenaje a quien ha sido uno
de los héroes campesinos, más grandes que ha tenido la historia nacional. Como
todos sabemos el Plan de Ayala reivindicaba la restitución de las tierras a los
hombres del campo, las cuales habían sido arrebatadas por caciques, hacendados
y terratenientes.
El Gral. Emiliano Zapata y sus lugartenientes, conocían a
fondo los sentimientos y las causas que engendraban la inconformidad de los
pueblos del Sur. Los engaños y las traiciones de caciques y políticos, los
llevaron a plantearse la necesidad de plasmar en un documento las causas que
explicaran lo que sí podían concebir como su propia revolución. Anhelaban justicia
y acabar con casi cuatro siglos de explotación, oprobio y marginación. La
inequidad, acentuada durante el régimen porfirista, hizo que la proclama
reivindicativa firmada por los zapatistas en las montañas del sur privilegiara
la justicia sobre cualquier otro principio. La exigencia zapatista pasó a ser
la más importante demanda de la Revolución Mexicana
De entonces a la fecha han pasado ciento catorce años, y a
pesar de ello, la proclama zapatista, sigue encarnando hoy la máxima aspiración
de los pueblos. Saben que en ese paisaje de murmullos de la naturaleza, donde
el espacio silente se conjuga con una diáfana sonoridad, donde las palabras que
se pronuncian adquieren una enorme dimensión, donde se conjugan el amor a la
tierra, al trabajo de miles de mujeres y hombres, donde los latidos del corazón
se oyen al subir y bajar las montañas del sur, donde el orgullo de los
zapatistas sigue presente; Zapata encontró el remanso que necesitaba para darle
a la lucha el contenido histórico que exigía ¡Tierra y Libertad!
Zapata, dicen algunos de sus historiadores, no solo era un
gran luchador social. Sabía que la proclama contenida en el Plan de Ayala no la
podía hacer en los pueblos de Morelos, siempre asediados por sus enemigos.
Tenía que encontrar el lugar idóneo en otra región, que estratégicamente le
proporcionara la seguridad requerida por lo que decidió trasladarse a los
pueblos del Sur de Puebla, donde los hombres y las mujeres de la Baja Mixteca,
se declararon listos para salvaguardar su vida y hacer posible la promulgación
de su proyecto político. Por eso se fue con su ejército al pueblo de Ayoxuxtla.
Allí vio y sintió la aglutinación de su pueblo y las bondades de su proyecto.
Quedaba en la conciencia, el valor y la decisión de la gente, construir la
nueva patria que se quería. En esa tierra que evoca a la eternidad, se dio un
salto mayúsculo en la historia de México. Desde entonces la rebelión de los
pueblos del sur se transformó fehacientemente en una revolución. Por eso,
Zapata sigue siendo un héroe irrepetible