Siguiendo
las ideas del Viejo Topo de Marx
Por JESÚS
SOSA CASTRO
En estos últimos días oí y participé en discusiones sobre lo
que pasa en el mundo de nuestra política. Hubo valiosos argumentos y también
trivialidades. Se habló sobre el QUÉ HACER de nuestra lucha y de cómo
profundizar las transformaciones que la mayoría del pueblo estamos abrazando desde
el 1º de julio del 2018. La discusión fue y es apasionante Son evidentes los
esfuerzos por salir de lo común y convertir la política en un instrumento con
miras a hacer de la palabra y de la acción, los mecanismos al través de los cuales
se asegure una transición a la vida democrática con justicia y libertad, se
rescate la dignidad de la mayoría de nuestra gente y se convierta al país en
auténtico motor de la esperanza
Por momentos, la disputa entre la vehemencia y la teoría en
las filas de estos sectores parecía dinamitar las estructuras de la
organización. Las expresiones, las conductas y las caras de muchos compañeros
del movimiento, reflejaban en sus rostros y en sus ojos, el enojo o la
aceptación de discursos en los que la visión chata de los dirigentes de Morena pareciera
estar violentando las normas y ordenamientos democráticos que se contienen en
el Estatuto y en la declaración de principios. Se da la impresión de que desde
dentro de los órganos de dirección, se están rompiendo los anclajes de una práctica
política que ya no aguanta el peso de los hechos y de la crítica
Se ha dejado de construir una edificación teórica que enriquezca
el pensamiento de la militancia. Mientras unos hablamos de los sentimientos más
profundos para lograr la transformación, otros se quedan varados en las
demandas tradicionales perdiéndose el objetivo de transformar el país en una
vida auténticamente humana. Estas luces y estas ideas revolucionan las
conciencias de miles de miembros del partido, mientras en el fuero de muchos se
libra la lucha silenciosa que carcome sus vidas y sus tiempos como en la
metáfora que Karl Marx describió de manera elocuente en su texto El Viejo Topo
(*)
Sin embargo, me alegra que la voz del pueblo comience a
levantarse. Otea el horizonte gris que le ha impuesto la derecha golpista y ha
reconocido que ese tono no se compagina con la historia que está construyendo.
Los esfuerzos de millones de mujeres y hombres no merecemos el silencio y el
olvido que a veces se manifiesta en los órganos de dirección de Morena. La
resistencia actual de nuestra gente es muestra sobrada para romper con el
oportunismo al interior de Morena. El entreguismo a los intereses de los
partidos aliados traza una ruta en la que sus decisiones se están convirtiendo en
el objeto de sus conductas
Lo que vive el país no acepta regateos ni lamentos. Ha
llegado la hora de acompañar las palabras con los hechos, de articular y
conducir a los trabajadores y al pueblo más allá de las demandas sectoriales.
Es hora de correr a los corruptos de dentro y de fuera de Morena, convertir la
pasividad en acción y profundizar en el cambio verdadero. La apuesta está
echada. Sólo falta pasar de los dichos a los hechos
(*) Karl Marx, La metáfora del "viejo topo" aparece
en "El dieciocho brumario de Luis Bonaparte" (1852)