domingo, 1 de marzo de 2026
Los niños viejos Por JESÚS SOSA CASTRO Los que hemos envejecido haciendo algo por el país y por nuestra gente, caminamos por todas parres llenos de orgullo y dignidad. En su tiempo, los jóvenes de los años sesenta-ochenta abrazamos el conocimiento, su naturaleza ideológica y los pusimos al servicio de la patria. Fue entonces cuando dejamos familia, trabajo y nos fuimos a las fábricas, a las escuelas y al campo. Quisimos compartir con los obreros, los maestros y los campesinos la historia de sus luchas históricas y convertirlas, juntos, en un torrente político que acabara con las políticas que subyugaban al pueblo. A la cabeza de ese trabajo iban mujeres y hombres de la talla de Valentín Campa, Othón Salazar, Ramón Dazós Palomino, Consuelo Uranga, Benita Galeana y un sinfín de luchadores que murieron haciendo honor a sus convicciones Nuestros adversarios nos persiguieron, nos torturaron, nos desaparecieron y nos asesinaron. Perseguían nuestras ideas y nuestras acciones. Nuestro proyecto era la libertad, la democracia y la justicia. No nos doblaron ni nos compraron La política se hacía en las calles, sin esperar puestos en el poder ni salarios inexplicables y vergonzosos. Los que ahora somos viejos y vemos la conducta, los intereses y las ambiciones de los “niños verdes” y de los fanfarrones que viven del presupuesto, los que envejecimos dándolo todo sin esperar nada estamos observando, a los que sin pena ni gloria se volvieron unos niños viejos con todas las taras y deformaciones que generaron por décadas los regímenes del neoliberalismo. Esos niños viejos llenos de mañas y de dinero nos dan pena y vergüenza. Mira que querer romper con un proyecto que dijeron apoyar, los pinta como unos centaveros y oportunistas que el pueblo sabrá castigar con su desprecio y con su voto ¿Será que su arrimo al proyecto de transformación fue resultado de un cálculo económico para que muchos de los lideres de esos partidos se mantuvieran como parásitos de la política, pero con las bolsas llenas de dinero? Pero como decía el clásico de la derecha el narco Felipe Calderón, si rompen, hay se los haiga. El pueblo de estos tiempos ha crecido políticamente, sabe de qué lado mascan las iguanas y entiende a la perfección lo que significan los rugidos del tigre Si el Verde, el PT y los integrantes del PRIAN quieren poner a prueba a la mayoría del pueblo que votó esta y otras reformas, que lo hagan. Pero aquellos que en las tribunas del Congreso han hablado de que tienen honor y dignidad y por eso defienden el proyecto de la cuarta transformación serán el “Niño Viejo (Jorge Emilio González Martínez) y el eterno cacique del PT Alerto Anaya, los que por defender sus privilegios intenten impedir que el pueblo imponga su voluntad y acabe para siempre con los oportunistas y corruptos de todos los partidos. Estos y sus seguidores serán juzgados por la historia por haberse aprovechado de la apertura y la democracia que nuestro pueblo y sus lideres Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaaum están encabezando
domingo, 22 de febrero de 2026
Necesitamos
líderes que se formen en la lucha y no por Pedro Miguel ni por el Fisgón
Por
JESÚS SOSA CASTRO
La lucha que está librando el pueblo
de México está confirmando que, sin la ruptura de las viejas estructuras del poder,
no será posible ninguna solución verdadera a los complejos problemas que enfrentamos
como país. Estamos claros de que el México de hoy no es el México de antes de diciembre
del 2018. Sus avances en el ejercicio de los derechos, libertades, justicia y democracia
es algo que está a la vista de todos. Sin embargo, paralelamente a estos avances
está naciendo una casta de mujeres y hombres que empiezan a construir un imperio
en el cual líderes de partido, diputados, senadores, gobernadores y alcaldes van
de un puesto a otro como caciques desoyendo la voz y las exigencias del pueblo
para democratizar la vida nacional. Con el pretexto de profundizar y defender
el proyecto de la cuarta transformación se nos han quitado derechos y nos han destruido
las estructuras organizativas que nos dieron sentido de pertenencia y dignidad en
nuestra participación
Yeydkol Polensky, Mario Delgado y una
dirigencia cada vez más alejada de la gente, son los responsables de la falta
de organización, de la baja en la “revolución de las conciencias” en la poca o
nula iniciativa política de un pueblo que abrazó con entusiasmo un proyecto
político que consideró como suyo. Dió pie a la formación política de “cuadros” acríticos,
obedientes y seguidistas al dejar su formación en los desprestigiados tata
mandones Pedro Miguel y el Fisgón. Hoy caminamos hacia un partido sin su rostro
original y ha sido adecuado como el nicho de no pocos oportunistas de derecha y
de izquierda “burla” de miembros del partido
Y es que el México de hoy ya no es el que
derrotó el obradorismo en el 2018. Hoy ya no es suficiente cualquier
tipo de reforma, sea cual sea su magnitud y su profundidad. Ya no se trata sólo
de alcanzar un mejor nivel de vida, de mejoramiento de las condiciones de
trabajo, de elevar los salarios, de conseguir empleo, de obtener un pedazo de
tierra, de lograr una vivienda o de algún crédito. Nuestro proyecto contiene,
en su esencia, el interés de cambiar radical y definitivamente el tipo de
relaciones sociales y políticas en todos sus aspectos.
Por estas
razones, hoy hay que instaurar una vida que esté
determinada, decidida, elegida y producida por el mismo pueblo, sin
determinaciones ajenas. Para lograrlo necesitamos crear, desde abajo, un
liderazgo distinto al actual. Formado en la lucha, estructurado ideológicamente,
impulsado y reconocido por el pueblo y no educado ni
bendecido por Pedro Miguel y el Fisgón. Un par de tata mandones buenos para
nada. Ya Max Horkheimer lo decía “el orden establecido
prevalece porque quien debe hacer la crítica caya y la población no protesta,
solo acata” (*)
(*) Max
Horkheimer, filósofo alemán, Crítica de la razón instrumental, Wikipedia
domingo, 15 de febrero de 2026
¿Son
activistas de Morena? ¡NO! Son testigos de Jehová
Por JESÚS
SOSA CASTRO
Desde hace tiempo, por calles y colonias he visto pasar brigadas
de mujeres y hombres con la intención de adoctrinar a la gente con la “verdad
sobre los milagros de JESÚS” Después de muchas de sus prédicas, decidí poner
ante ellos mi opinión sobre sus homilías. Les hice saber que fui aprehendido
por los principios católicos que mis padres profesaban desde que nacieron. Que
serví como monaguillo en la iglesia de mi localidad y que después de mi
formación profesional de años, se cebaron las promesas de que mi primer salario
serviría para comprarles los hábitos a los santos de mi pueblo
Les hice saber que, con el tiempo y mi cultura, me había
alejado de todo tipo de creencias devotas. Que después de 2026 años de que
sacrificaron a JESÚS, no comprendía las razones por las cuales media humanidad
ha sido víctima de atropellos provenientes de las iglesias. Tanques de guerra
bendecidos por papas y cardenales, y que, en nombre de la religión y la
avaricia del hombre, habían muerto millones de personas creyendo en la justicia
divina. En México, -les dije- con el pretexto de la fe, el clero político y los
cristeros ajusticiaron a miles de personas. Los sacerdotes que lucharon con el
pueblo para liberarnos de los españoles fueron asesinados por los detentadores
del poder económico y religioso. La Santa Inquisición quemó vivos a quienes,
según ella, eran unos sacrílegos
A pesar de estos razonamientos, una de las integrantes del
grupo, volvía recurrentemente a las citas de su “biblia” titulada
“JESÚS, el camino, la verdad y la vida” Quería convencerme de las bondades de las tesis que
propagan los Testigos de Jehová. Me
impresionaron su persistencia y el manejo pronto de citas sobre el tema. De
estos brigadistas deberíamos aprehender los de Morena, trabajar al lado del
pueblo, asirnos de su sabiduría y recuperar la estructura que desde el 2018 Yeidkol
y Mario le desaparecieron al partido. Hacer eso, enriquecería nuestro
pensamiento y haría de nuestra libertad el derecho a creer en alguien o en algo.
La libertad, la equidad y la justicia, deben ser los pasos necesarios para no
seguir siendo esclavos de la ignorancia y las manipulaciones
Después de su narrativa persistente, le pregunté a la señora.
¿Cree seriamente en lo que dice y en lo que está leyendo? Por qué si como
afirma, todos somos hijos de JESÚS, nacidos y creados a su imagen y semejanza, ¿cómo
es que permite que millones de sus hijos seamos víctimas de la pobreza, las
guerras, las epidemias, las invasiones y el fascismo? ¿Cómo explicar que, a
estas alturas, después de dos milenios y contando, nuestra vida siga pendiendo
de muchos políticos corruptos, de caciques, de curas, pastores y de religiones,
que se creyeron o fueron dueños de las tierras, las aguas, las iglesias y de la
fe de la gente? Desde que yo tuve uso de razón, le dije, fui testigo de lo que
en nombre de Dios todo le ocurría al pueblo. Desde entonces, entraron en juego mis
conocimientos y mis razones para defender mis pensamientos y mis libertades.
Hice uso de esa que me concede, desde hace décadas, el derecho de ya no creer ni
en las iglesias, ni en los curas ni en los milagros
sábado, 7 de febrero de 2026
Siguiendo
las ideas del Viejo Topo de Marx
Por JESÚS
SOSA CASTRO
En estos últimos días oí y participé en discusiones sobre lo
que pasa en el mundo de nuestra política. Hubo valiosos argumentos y también
trivialidades. Se habló sobre el QUÉ HACER de nuestra lucha y de cómo
profundizar las transformaciones que la mayoría del pueblo estamos abrazando desde
el 1º de julio del 2018. La discusión fue y es apasionante Son evidentes los
esfuerzos por salir de lo común y convertir la política en un instrumento con
miras a hacer de la palabra y de la acción, los mecanismos al través de los cuales
se asegure una transición a la vida democrática con justicia y libertad, se
rescate la dignidad de la mayoría de nuestra gente y se convierta al país en
auténtico motor de la esperanza
Por momentos, la disputa entre la vehemencia y la teoría en
las filas de estos sectores parecía dinamitar las estructuras de la
organización. Las expresiones, las conductas y las caras de muchos compañeros
del movimiento, reflejaban en sus rostros y en sus ojos, el enojo o la
aceptación de discursos en los que la visión chata de los dirigentes de Morena pareciera
estar violentando las normas y ordenamientos democráticos que se contienen en
el Estatuto y en la declaración de principios. Se da la impresión de que desde
dentro de los órganos de dirección, se están rompiendo los anclajes de una práctica
política que ya no aguanta el peso de los hechos y de la crítica
Se ha dejado de construir una edificación teórica que enriquezca
el pensamiento de la militancia. Mientras unos hablamos de los sentimientos más
profundos para lograr la transformación, otros se quedan varados en las
demandas tradicionales perdiéndose el objetivo de transformar el país en una
vida auténticamente humana. Estas luces y estas ideas revolucionan las
conciencias de miles de miembros del partido, mientras en el fuero de muchos se
libra la lucha silenciosa que carcome sus vidas y sus tiempos como en la
metáfora que Karl Marx describió de manera elocuente en su texto El Viejo Topo
(*)
Sin embargo, me alegra que la voz del pueblo comience a
levantarse. Otea el horizonte gris que le ha impuesto la derecha golpista y ha
reconocido que ese tono no se compagina con la historia que está construyendo.
Los esfuerzos de millones de mujeres y hombres no merecemos el silencio y el
olvido que a veces se manifiesta en los órganos de dirección de Morena. La
resistencia actual de nuestra gente es muestra sobrada para romper con el
oportunismo al interior de Morena. El entreguismo a los intereses de los
partidos aliados traza una ruta en la que sus decisiones se están convirtiendo en
el objeto de sus conductas
Lo que vive el país no acepta regateos ni lamentos. Ha
llegado la hora de acompañar las palabras con los hechos, de articular y
conducir a los trabajadores y al pueblo más allá de las demandas sectoriales.
Es hora de correr a los corruptos de dentro y de fuera de Morena, convertir la
pasividad en acción y profundizar en el cambio verdadero. La apuesta está
echada. Sólo falta pasar de los dichos a los hechos
(*) Karl Marx, La metáfora del "viejo topo" aparece
en "El dieciocho brumario de Luis Bonaparte" (1852)
domingo, 1 de febrero de 2026
Estoy viviendo
el invierno a la luz de la luna
Por JESÚS
SOSA CASTRO
La sensibilidad poética de José Saramago y de mi amiga María
del rosario Baltazar Murguía, mucho tiene que ver con lo que mis pasos por la vida
han venido sembrando y recogiendo con especial pundonor. Porque como Saramago,
yo también dormí el invierno a la luz de la luna, con la gran diferencia de que
yo lo hice en petates de palma y tapándome el frío con costales de yute. Pero en
medio de esa paz que se vive en las montañas, mis ojos y mis sentidos vieron
mecer las ramas de los árboles y el tintineo de las estrellas del imponente
firmamento. Todo pasaba como un río corriendo en silencio, mientras lo cóncavo
del cielo permitía ver la traslúcida claridad de la vía láctea o la estrella
del sur de la que tanto me hablaba mi padre
En este breve texto, quiero resaltar la sensibilidad de
quienes reconocen lo sencillo y trascedente de la vida. Porque, “mientras se
cumple el sueño de quienes hemos caminado muchos años sembrando ideas y
recogiendo flores o abrojos; las historias y las acciones que construye el
pueblo se están volviendo leyendas, asombros, episodios singulares y
escaramuzas de piedra” Estas han sido y son las palabras y hechos de un pueblo
rebelde que recoge memorias, construye caminos y produce nuevas historias.
Inquisidor como es, Saramago, se pregunta, ¿y ahora qué sigue? Y yo con
humildad digo: tal vez tenemos que repetir las historias para no olvidarlas,
para enriquecerlas con nuevos hechos y con nuevos ejercicios que pongan a
prueba las conquistas del pueblo. Siempre será posible que, con la primera luz
de la mañana, el canto de los pájaros y los rayos de la luz matutina nos
levante el ánimo para seguir despertando la conciencia y poner los esfuerzos y
las acciones en la ruta de seguir transformando el país. Ya no es el tiempo de
estar tumbados debajo de la higuera cuando tenemos enfrente un mundo capitaneado
por el fascismo
Estos tiempos ya no son para seguir mirando las estrellas. El
mundo será más hermoso cuando el miedo de morir ya no sea nuestra congoja
principal. Cuando hayamos recibido la suprema gracia de que nuestra última
despedida, sea el consuelo de la belleza revelada que nos haya dejado el honor
y el orgullo de haberle servido a nuestro país y a nuestra gente. Cuando el
clasismo y el racismo, el odio y el rencor de los poderosos contra los
empobrecidos y humillados por ellos, entiendan que Saramago, mi amiga María del
Rosario, millones de mexicanos y yo, estamos recogiendo con urgencia la
necesidad de combatir a los cerdos que están vistiendo su rostro de “libertarios”
cuando sus políticas consisten en invadir a los pueblos, secuestrar a sus
líderes y robarles sus recursos naturales. Ojalá cuando tengamos que morir, podamos
hacerlo en paz y no llevando el terror en el rostro de haber sido invadidos o
bombardeados por los que han perdido la razón, el humanismo y se han convertido
en las bestias de los robos, las guerras y las amenazas
Ensayo sobre la lucidez de JOSÉ SARAMAGO (Portugal,1922 -
2010)
domingo, 25 de enero de 2026
Debate y
banalidad. Morena-derecha
Por JESÚS
SOSA CASTRO
La narrativa elemental sostenida por los políticos anclados
en la vieja cultura priista, tan llena de banalidad, chabacanería,
patrioterismo y corrupción, poco a poco ha dejado de ser tema de debate. Otros,
los menos, por cierto, hacen un esfuerzo teórico para darle valor a la palabra
y a las ideas que permitan la elevación de los diferendos y se contribuya a la
construcción de un proyecto político arropado por el desarrollo de la
conciencia de clase. Esto es lo que hace la presidenta y algunos de sus
funcionarios. Pero obvio, se necesita el impulso de las convicciones
revolucionarias y la creación del instrumento cohesionador, dirigente, que sea
capaz de coordinarse y conducir todas las resistencias que luchan contra los
explotadores. Esto es lo que no hace Morena
El “debate” de los opositores sobre el proyecto de la cuarta
transformación es tristemente empobrecedor. Y no lo es porque los “ideólogos” piensen
que hay importantes déficits de cultura política en nuestro pueblo, no, sino
porque hay una pobreza intelectual verdaderamente lamentable en casi todos los
que han hecho de esta actividad un modus vivendi. A muchos de los que vegetan de
la política no se les exige ni decencia, ni formación ideológica. Les ha
bastado ser un poco lambiscones y un mucho inmorales para convertir esa
herramienta en una lastimosa vergüenza nacional. Si hay que participar en la
construcción de nuestra democracia tenemos que mirar al través del mundo de las
ideas, de la enseñanza, de la reflexión y el debate. El escritor, poeta y
dramaturgo francés Víctor Hugo decía que “nada tiene tanta fuerza como una idea
cuando le ha llegado su hora” (*) Y esto es justamente lo que no entiende Morena
En México poco pueden aportar los que por sistema se han montado
en una oposición analfabeta, antipopular y entreguista. No dicen nada
importante que llame a la discusión y a un debate de ideas. Su discurso es el
típico manoseo de los lugares comunes en el cual no hay compromiso con nadie ni
con nada. Pura ramplonería y banalidad. Hay gran pobreza ideológica y política
sobre los problemas del país. El PRIAN anda colgándose del invasor y ladrón de
los recursos de las naciones, como Donald Trump, para que él venga a salvarlos
de sus miserias humanas, políticas y partidistas
Morena presume de tener a 11 millones de nuevos militantes.
¡Felicidades! Con tal tamaño de fuerza posiblemente ganaremos sin problemas los
próximos procesos político-electorales. Sin embargo, el debate político en las
calles, en las organizaciones sociales, en las universidades, en las iglesias,
en los sindicatos, en los medios de comunicación no se le da. Está perdiendo el
contacto con el pueblo y ha renunciado a la movilización. La pregunta obligada.
¿De qué nos sirve la fuerza del partido? Porque aquí entre nos, los memes y las
fotos de los líderes no nos sirven de mucho
(*) Cita de Ramón Lobo en su libro Conversación con Juan
Carlos Monedero, Ed. Turpial
jueves, 22 de enero de 2026
Al pueblo
de México
A los
militantes de Morena
La invasión militar del gobierno de los Estados Unidos a
Venezuela es una flagrante violación a la soberanía de los pueblos. Donald Trump
está pasando por alto las leyes internacionales y haciendo a un lado las normas
internas de su país. El gobierno y el pueblo de México condenamos enérgicamente
este atropello, exigimos al presidente de los EU el respeto irrestricto a la
soberanía, independencia y libertad del pueblo y gobierno venezolanos, respeto
al disfrute de sus recursos naturales, el cese inmediato de cualquier
hostigamiento y amenazas contra las decisiones del gobierno y la libertad
inmediata e incondicional de Nicolás Maduro Moro presidente constitucional de
ese país, detenido arbitrariamente por parte del gobierno de los Estados Unidos
Los militantes de base del Movimiento Regeneración Nacional,
Morena, agrupados en el organismo “La Cuarta” apoyamos el posicionamiento
político que sobre este conflicto internacional ha tomado nuestro gobierno
encabezado por nuestra presidenta Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, demandamos a
nuestro pueblo y a la militancia de nuestro partido a movilizarnos en todo el
país para que ningún gobierno del mundo se atribuya el derecho de intervenir en
los asuntos internos de otros pueblos y gobiernos del mundo
¡Viva el pueblo y gobierno venezolanos! ¡Viva la
independencia y soberanía de las naciones! ¡Fuera Yankis de Venezuela y de
México! ¡Viva la paz y la independencia de los pueblos!
México a 8 de enero del 2026
Por el organismo de base “la Cuarta”
Jesús Sosa Castro, Dalia Castañeda, Antonio León Zárate, Gina
Giusto Lemos, Laura Elena Quiroz Ríos, Lucia Pozos, Jaqueline Martínez
Figueroa, Isabel Malpica Pons, Aldo Fabián Hernández Solís, Antonia Bautista,
María del Carmen Rincón Berthier, Canek Sosa Albarrán, Jesús Barroso Ramírez,
Germán Martínez Montoya, Alejandra Villar Marín, Esperanza García Díaz