Si en
años nunca te rendiste, no te rindas ahora (*)
Segundo mensaje a mis seguidores y compañeros de lucha
Por JESÚS SOSA CASTRO
El sábado pasado escribí “mi último mensaje a mis amigos y
seguidores” Sin embargo, las palabras y los sentimientos expresados hacia mi
persona por más de nueve mil ochocientos de ellos expresando preocupaciones por
mi salud, quiero recogerlos con toda humildad y colocarlos con todo
reconocimiento en lo más profundo de mi corazón. Empiezo por explicar el porqué
del título de este texto (*) El 10 de junio de 1971, el movimiento estudiantil fue
reprimido por las hordas que encabezaron los halcones. Al lado de otros
compañeros del entonces Partido Comunista Mexicano cubría la descubierta de esa
manifestación histórica que había partido del Casco de Santo Tomas rumbo al
zócalo de la ciudad
A la altura de San Cosme apareció este grupo criminal para
agredir y dispersar la manifestación. Cargaron contra los manifestantes empezando
por la descubierta de la marcha. Sin yo saberlo, el CC del partido nos había
puesto una balla protectora de jóvenes de la Juventud Comunista para en caso de
represión nos protegieran. Cuando esto empieza, dos de ellos que ahora vuelvo a
mencionar sus nombres con orgullo y con respeto, me ayudaron a escapar ileso;
sus nombres, Luciano Concheiro Bórquez y Jorge Mújica Murias. Hoy, estos
entrañables camaradas y amigos son: el primero, titular de la Autoridad
Educativa en la Ciudad de México y el segundo fue Dip. federal migrante en la
LXV Legislatura. Desde 1978 vive en Chicago, Illinois, Estados Unidos
defendiendo los derechos de los migrantes mexicanos. Este gran amigo mío es el
autor del título de este artículo
En este texto, título de mi artículo, como en los demás parabienes
que recibí relativos al contenido de “el último mensaje a mis amigos” hubo más
de quinientos de ellos que me hicieron llorar, reflexionar sobre el sentido de
la vida al grado de hacerme profundizar en el por qué muere lentamente quien
destruye su amor propio o quien no se deja ayudar. En sus palabras encontré la
razón de nuestra hermandad, de lo que significó siempre nuestro compañerismo y
nuestra lucha. Comprendí que todos hablaban de algo que salía de su corazón con
la idea de que mi cuerpo y mi alma no cayeran en el desaliento. Me pedían
fuerza para remontar los espasmos de una salud quebrantada. Fue por eso por lo
que recogí las palabras de mi amigo Jorge Mújica Murias “Si nunca te rendiste,
no te rindas ahora”
A partir de esta significativa expresión me puse a hacer
varios repasos de mis ideas, de mis escritos y de mis pensamientos. Busqué y
busqué las razones de mi decaimiento, de mis desánimos. Felizmente no encontré ninguna
de las causas que justificaran algo que me estuviera haciendo flaquear. En ese camino
apareció el pensamiento de Pablo Neruda y tomé de él lo que dejó escrito para
las almas que pierden el camino. “Solo muere lentamente quien evita una pasión,
el que no entra al remolino de las emociones, el que no se arriesga, el que no
va detrás de sus sueños” Yo he cubierto estos pasos, he vivido todo esto, por
eso, por mi propio merecimiento, he recogido los sentimientos, los parabienes,
las congojas y las consejas de mis amigos. Sus sabias palabras y sus deseos de
salir de mi crisis me insuflaron el ánimo para que esta alma que se andaba
perdiendo en el tiempo, volviera a encontrarse con ellos, con ese pueblo rebelde
e irredento que siempre está luchando por la justicia, la democracia y la libertad.
Gracias, muchas gracias, amigos