viernes, 28 de noviembre de 2025
La noche del alacrán Por JESÚS SOSA CASTRO Ahora que los jóvenes, la presidenta y muchos de los que venimos del populacho estamos convocando a la MARCHA-CONCENTRACIÓN en el zócalo para el 6 DE DICIEMBRE, se me vino a la memoria un pasaje de mi vida infantil, que brevemente, contaré. Cuando era un chamaco quise conocer al Gral. Lázaro Cárdenas del Río. Me entusiasmaba su paso por mi pueblo sien aún un chamaco. El gozo me salía por todos los poros, pues en la escuela rural donde estudiaba, el maestro nos hablaba de las políticas de su gobierno y de su cercanía con la gente. Un general que había sido presidente y que ahora, sin serlo, seguía caminando por las mixtecas, era importante conocerlo sobre todo ahora que se dirigía al Río Balsas. Para tal efecto teníamos que trasladarnos de la región montañosa llamada Cañada Chica donde estaba asentado nuestro cantón. De otra manera no lo veríamos Para lograr este propósito teníamos que venirnos de la casa de la montaña donde sembrábamos, al otro pueblo que se llamaba San José Cañada Grande. Era un poblado chico, pero lleno de la algarabía y de las tradiciones que imponían los tiempos del Señor. La religiosidad de la gente explicaba por qué en esa población y en lugares aledaños vivíamos con el Cristo en la boca, pues un fanático religioso traía a la población harto espantada. El cristero Olegario Cortés que era el mero chipocludo de la región, pasó de defensor de la doctrina religiosa, a un asaltante, asesino y violador. El pueblo, en cambio, concentraba su espiritualidad en hacerle el bien a la gente, especialmente a los “señores grandes” y a quienes se partían el alma trabajando Un día de esas lejanas épocas corrió el rumor de que el Gral. haría una parada en mi pueblo, San José. Mi padre y yo queríamos conocerlo, su prestigio como presidente se había incrustado en las venas de nuestro corazón. En las ancas del burro y abrazado de mi padre recorrimos más de ocho km. por la noche para que al siguiente día pudiéramos saludar al que había sido presidente. Llegamos tarde a la casa de San José, abandonada, llena de polvo y de basura. Sin más mi padre tendió un petate de palma y nos acostamos para al día siguiente esperar a tata Lázaro. Estando dormido, fui picado por un alacrán. Me vi muy mal, sentía que me ahogaba, no podía respirar, el habla la perdí, estaba entumecido. En esas condiciones no pude ver al Gral. ni abrazarlo, me perdí el acto de masas. Mi padre que, si estuvo en el mitin, le platicó mi situación al Gral. y con el médico que lo acompañaba, fueron a verme cuando aún estaba recostado en mi petate Como infante me perdí el 1er. evento de masas que iba a haber en mi pueblo. Después llegué a México, aquí, conocí a decenas de luchadores que le dieron contenido a lo que me había impedido el alacrán. Mis primeros actos de masas los hice siendo estudiante, maestro, comunista y luchador social. Ahora a décadas de distancia rindo un homenaje al Gral. que no pude abrazar y a todos los que a pesar de los zopilotes nos vamos a encontrar EL 6 DE DICIEMBRE, AL LADO DE MI PUEBLO Y DE MI PRESDENTA. Después, lo que venga
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