UN HOMENAJE
personal
Por JESÚS
SOSA CASTRO
Confieso que el triunfo de Morena con sus candidatos Andrés
Mauel López Obrado y Cludia Sheinbaum Pardo a la Presidencia de la República siempre
me llenó de contento. Desde que en 1964 ingresé al Partido Comunista Mexicano,
mi principal batalla la libré luchando por hacer de México un almácigo de
sueños y de esperanzas. Junto a decenas de miles de comunistas quisimos hacer
un país menos desigual, más democrático y apegado a los intereses del pueblo.
En este empeño puse todas mis energías. Resultado de este andar, guardo un
montón de historias sobre aquellos camaradas que, reivindicábamos el derecho de
hacer pintas en las oficinas, en los
centros obreros o repartir volantes a las salidas de las fábricas donde los
patrones o los cuerpos represivos se cebaban contra los activistas del partido
Pero ahora que la fachiza sigue echándole culpa de todos los
males a AMLO los que seguimos dale que dale abriendo una brecha para empujar
ideales, ideas y propuestas para profundizar en los cambios que se están haciendo
en el país, quiero decir que yo nunca milité en ningún partido de la derecha ni
me preocupé por tener puestos que me llenaran de dinero o de vergüenza. Con
honor recorrí los partidos de “izquierda” sin que en alguno me atajaran
intereses bastardos. Mi orgullo personal fue haber trabajado por años en el
movimiento obrero al lado de Valentín Campa Salazar, haber sido responsable de
las relaciones políticas con los Partidos Comunistas de América Latina, estar
al frente de las Finanzas en el PSUM y haber sido miembro del Comité Central en
ambos partidos
El triunfo de Morena, y de AMLO, en lo particular, no lo ha
logrado ningún mortal en ninguna parte del mundo. A pesar de que a millones nos
consta el trabajo que se hizo en todos los rincones del país, a pesar del enorme
trabajo de AMLO en el despertar de la conciencia política de la gente, se oían pronósticos
y estudios demoscópicos alentando la idea de que otra vez nos arrebatarían la
victoria. De esto han pasado siete años y el pueblo sigue victorioso. Los
valores arraigados en el México profundo y la temperatura social que todos los
días entramos en contacto con ella nos llevan al convencimiento de que los
mexicanos sabemos defender nuestros derechos al lado de miles y miles de patriotas
que ahora recorren el país hablando y organizando a la gente
¡El triunfo del pueblo es el triunfo de AMLO! En esa calidad
me siento partícipe y responsable de mi trabajo, de los aciertos, de mis
errores y de mis críticas. Nunca he dejado de ejercer este derecho porque nunca
he temido que me quiten nada que no haya conquistado con mi actividad, mis
ideales y mis derechos. La experiencia que tengo la hice al lado de miles de
comunistas y del hombre al que personalmente le rindo homenaje, no solo por lo
que hizo durante su gobierno sino porque a pesar de críticos y trepadores, AMLO
ha llenado de orgullo a la nación. Ojalá los tambores de guerra que los del
MCPRIAN se empeñan en hacerlos sonar, se vayan apagando al mismo tiempo que se
van acabando los alientos de los viejos comunistas
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