martes, 14 de abril de 2026

 

Si en años nunca te rendiste, no te rindas ahora (*)

Segundo mensaje a mis seguidores y compañeros de lucha

Por JESÚS SOSA CASTRO

El sábado pasado escribí “mi último mensaje a mis amigos y seguidores” Sin embargo, las palabras y los sentimientos expresados hacia mi persona por más de nueve mil ochocientos de ellos expresando preocupaciones por mi salud, quiero recogerlos con toda humildad y colocarlos con todo reconocimiento en lo más profundo de mi corazón. Empiezo por explicar el porqué del título de este texto (*) El 10 de junio de 1971, el movimiento estudiantil fue reprimido por las hordas que encabezaron los halcones. Al lado de otros compañeros del entonces Partido Comunista Mexicano cubría la descubierta de esa manifestación histórica que había partido del Casco de Santo Tomas rumbo al zócalo de la ciudad

A la altura de San Cosme apareció este grupo criminal para agredir y dispersar la manifestación. Cargaron contra los manifestantes empezando por la descubierta de la marcha. Sin yo saberlo, el CC del partido nos había puesto una balla protectora de jóvenes de la Juventud Comunista para en caso de represión nos protegieran. Cuando esto empieza, dos de ellos que ahora vuelvo a mencionar sus nombres con orgullo y con respeto, me ayudaron a escapar ileso; sus nombres, Luciano Concheiro Bórquez y Jorge Mújica Murias. Hoy, estos entrañables camaradas y amigos son: el primero, titular de la Autoridad Educativa en la Ciudad de México y el segundo fue Dip. federal migrante en la LXV Legislatura. Desde 1978 vive en Chicago, Illinois, Estados Unidos defendiendo los derechos de los migrantes mexicanos. Este gran amigo mío es el autor del título de este artículo

En este texto, título de mi artículo, como en los demás parabienes que recibí relativos al contenido de “el último mensaje a mis amigos” hubo más de quinientos de ellos que me hicieron llorar, reflexionar sobre el sentido de la vida al grado de hacerme profundizar en el por qué muere lentamente quien destruye su amor propio o quien no se deja ayudar. En sus palabras encontré la razón de nuestra hermandad, de lo que significó siempre nuestro compañerismo y nuestra lucha. Comprendí que todos hablaban de algo que salía de su corazón con la idea de que mi cuerpo y mi alma no cayeran en el desaliento. Me pedían fuerza para remontar los espasmos de una salud quebrantada. Fue por eso por lo que recogí las palabras de mi amigo Jorge Mújica Murias “Si nunca te rendiste, no te rindas ahora”

A partir de esta significativa expresión me puse a hacer varios repasos de mis ideas, de mis escritos y de mis pensamientos. Busqué y busqué las razones de mi decaimiento, de mis desánimos. Felizmente no encontré ninguna de las causas que justificaran algo que me estuviera haciendo flaquear. En ese camino apareció el pensamiento de Pablo Neruda y tomé de él lo que dejó escrito para las almas que pierden el camino. “Solo muere lentamente quien evita una pasión, el que no entra al remolino de las emociones, el que no se arriesga, el que no va detrás de sus sueños” Yo he cubierto estos pasos, he vivido todo esto, por eso, por mi propio merecimiento, he recogido los sentimientos, los parabienes, las congojas y las consejas de mis amigos. Sus sabias palabras y sus deseos de salir de mi crisis me insuflaron el ánimo para que esta alma que se andaba perdiendo en el tiempo, volviera a encontrarse con ellos, con ese pueblo rebelde e irredento que siempre está luchando por la justicia, la democracia y la libertad. Gracias, muchas gracias, amigos  

 

 

sábado, 11 de abril de 2026

 

El último mensaje a mis amigos y seguidores

Por JESÚS SOSA CASTRO

Estas palabras tal vez sean las últimas que publico. Estuve muy mal de salud. Durante estos días pude ser testigo de la preocupación que expresaron mis amigos y algunos de mis familiares. A ustedes va mi agradecimiento personal. Durante 8 décadas viví una vida que me dio muchas cosas. Sufrimientos, alegrías, humillaciones, sabiduría, torturas, encarcelamientos y también mucha dignidad. Fui parte pequeña de un pueblo que siempre habló y luchó por cambiar las cosas en el país. Conocí y luché al lado de mujeres y hombres de una estatura moral y política que llevo en el corazón. Eso me hizo crecer como ser humano.

Ahora que ya recorrí todas estas experiencias y que veo un país que se transforma, un pueblo que ha despertado y se mueve defendiendo sus derechos, así como a dos gobiernos que supieron y saben estar a la altura de la historia, yo ya poco o nada puedo aportar. Ya estoy cansado, ya di todo lo que podía dar. Públicamente estoy cerrando mi ciclo, viví la política con toda dignidad. Lo que me queda de vida lo quiero dejar para mis reflexiones personales, para darles un poco de tiempo a mi esposa y a mi hijo que me han dado apoyo y aliento, recordar a mis padres fallecidos que me dieron todo y yo no fui capaz de darles nada. Ni siquiera pude informales de mis actividades en las que anduve, de las persecuciones de que era víctima, de las torturas que sufrí de parte los gobiernos priistas, de intentar ser guerrillero para ser uno más de las mujeres y hombres que tomaron las armas para darle al país justicia, democracia y libertad

En mis redes me preguntas que por qué no he publicado nada en los últimos días, mis lectores me preguntan por qué NO opino sobre lo que pasa en MORENA Y EN EL PAÍS. Ya no puedo leer mucho para documentar mis opiniones, sólo tengo el registro de las traiciones del PT y del VERDE a los principios que juraron defender cuando apoyaron el proyecto de nación y el programa de gobierno de la Dra. Claudia Sheinbaun Pardo. CRITICO a varios de mis compañeros de partido que defienden las alianzas y la unidad a toda costa cuando el pueblo está librano una batalla tenaz contra los arribistas, traidores, privilegiados y corruptos

Pero como dice el clásico, hay se los haiga. Yo estoy seguro de que el pueblo sabrá poner en su lugar a cada uno en las elecciones del 27 y entonces, el poder del pueblo se convertirá en el instrumento invencible que demuestre en realidad que el poder dimana del pueblo y de nadie más. Yo moriré feliz si tengo la oportunidad de ver para siempre la caída de los corruptos y de los privilegiados. Porque esos señores que se enriquecieron hablando de los derechos del pueblo y que se han convertido en unos caciques y vividores del presupuesto, tendrán que irse porque el pueblo de ahora ya no es el pueblo de antes. Ese pueblo al quieren seguir ordeñando ya despertó y sabrá ponerlos pronto en el basurero de la historia. A esto aspiro para morir en paz. Los abrazo de todo corazón