Hay que decir
no a la democracia simulada
Por JESÚS
SOSA CASTRO
La militancia de Morena ya no admite simulaciones. Su politización
va de la mano con las exigencias crecientes que está mostrando el pueblo de
México. No solo han cambiado los tiempos, ha cambiado el país y las formas de
hacer política. Desde hace cinco años, se ha venido observando una tendencia
peligrosamente incondicional a ciertos liderazgos, en detrimento de la
importancia que tiene la participación de las bases del partido. La
construcción de comités en los Estados, distritos y colonias, donde se potenciaba
la organización y el debate, se convirtió en un decir y en un esqueleto de la
democracia
Hoy no se valora el
trabajo de la militancia sino las decisiones de los “jefes” Se desprecia la organización
y se apuesta por la supuesta influencia personal, por el amiguismo con la nomenclatura
y con los grupos de poder. Predominan las políticas clientelares, las
posiciones acríticas y el espectáculo con memes y fotos de políticos sin ningún
compromiso con la gente. En la vida de Morena están presentándose algunos
hechos que tuercen nuestro proyecto. La organización es un embudo por el cual
difícilmente pasan los líderes del pueblo a menos que estos respondan a los
intereses de los grupos de poder. Los hechos muestran que hay una falta de ética
y de compromiso con nuestras normas y principios que se expresan en los no pocos
errores que se están cometiendo en los órganos del partido y en los de
representación popular. El “colmillo, la experiencia y la capacidad de maniobra”
de algunos funcionarios y dirigentes están llevándose entre las patas la nueva cultura
y las propuestas del pueblo
¿En qué van a quedar los proyectos de Morena si sus
iniciativas no son parte del debate y la participación de la militancia? ¿Están
haciendo lo mismo que hacían los dirigentes y gobiernos del viejo sistema que
no veían ni oían a la gente? Ojalá ahora que se reúne el Consejo Nacional se pase
de los dichos a los hechos. Existe la necesidad de reconstruir los órganos en
los cuales el pueblo y la militancia expresaban sus propuestas y se ponían en
práctica sus acciones. ¿Se han dado cuenta los dirigentes del rompimiento de
las relaciones con sus bases y de su creciente alejamiento con el pueblo? Los
miembros del partido esperamos que los acuerdos del Consejo Nacional no vayan a
caer nuevamente en la simulación de un ejercicio participativo y democrático
que se ha venido menospreciando. En los estatutos y normas internas de Morena,
se contienen ya los principios y las bases de una política que inició desde el
2011 y que por razones de poder y de intereses ajenos a estos, se cayó en un
pragmatismo electoral y en una simulación democrática que puede llevarnos a la
pérdida de la credibilidad y del proyecto que hemos abrazado desde el 2018. Espero
que la militancia empuje los cambios que se necesitan y que el partido recupere
el contacto con el pueblo, con sus necesidades y demandas. Solo así será posible
sortear los retos que se están presentando en el país y se acabará con la democracia
simulada que estamos viviendo en el partido
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