sábado, 26 de julio de 2025

 

Jugar sin miedo, pero con cartas renovadas

Por JESÚS SOSA CASTRO

No exagero si describo algo de lo que está pasando en el país. Con seriedad y sin falsas solemnidades afirmo que el pueblo que está acompañando el proceso de transformación es algo tan importante que nadie puede, simplistamente, considerar como un hecho más en la vida política de México. Somos una fuerza que gana espacio para expresar sus ideas, sus sentimientos y visiones para cambiar nuestro mundo. La política la ha abrazado el pueblo con razones de sobra y con mucha decisión. Reconocer esto ya es en sí algo muy importante que conviene entender. A pesar de las recurrentes campañas de miedo y de confusión que está ganando la derecha, no les han impedido a millones de mexicanos, participar en uno de los acontecimientos históricos más grandes de las últimas décadas. Somos un proyecto de gobierno que simplemente ¡VA!

Este enorme torrente de seres humanos saltó la barrera que les había impuesto la cultura de la abyección. Dejó de ser presa de la pasividad, para jugar un papel preponderante en la lucha entre los que queremos un país de libertades y de justicia y aquellos que en sus cotos de poder o en la sombra de la política le siguen prendiendo incienso a los conservadores. Estas sectas del oscurantismo no están liquidadas. Están haciendo todo para evitar su extinción. Nosotros, el pueblo, luchamos por garantizar el éxito de las propuestas de gobierno en las que están contenidos los sentimientos y necesidades de la gente. Gioconda Belli ya lo apuntaba de manera perspicaz. “Los ciudadanos empezamos a jugar, sin miedo, en un país antes acobardado, pero en el que la valentía y el arrojo nos contagiaron” (*)

Bastó destapar la olla que llevaba años cociéndose en su propio barro para que la esperanza dejara sentir su olor a hierbabuena. Esto sucedió a partir del 2018 a la fecha. El movimiento que generó estas expectativas hizo que en el 2024 treinta y seis millones de mexicanos mostraran un valor políticamente incalculable. La afirmación de esta esperanza no solo cimbró la conciencia política de amplios sectores de la opinión pública, sino que entendió que a este sunami era y es urgente reforzarlo y darle la dirección que necesita para evitar que nos lleve a un explicable fracaso

La aparición de este fenómeno multitudinario está exigiendo de la izquierda revolucionaria un examen autocrítico profundo. Se trata de ver hasta qué punto Morena está capacitada para aportar ideas y propuestas para consolidar este enorme movimiento popular. Ver si puede encausarlo correctamente, si es capaz de elegir de manera democrática sus órganos en todo el país, porque si se separa de la militancia y del pueblo, si no construye una dirección política a la altura de las circunstancias, si no aprecia los intereses y sentimientos de la gente, si no se rodea del apoyo necesario y de la experiencia política de quienes la tienen, entonces, el fracaso de este movimiento puede ocurrir

(*) Gioconda Belli, El país bajo mi piel, Editorial Lectoralía

  

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