lunes, 12 de enero de 2026

Un apunte sobre lo que veo en Morea Por JESÚS SOSA CASTRO Hay un dicho popular que afirma que las cabras siempre tiran al monte. Y yo, que me tomé unos días de descanso con la pretensión de olvidarme del trajín que impone la política, no dejo de estar pendiente de esta actividad. La neta, me es difícil no decir nada sobre lo que veo. Y es que mucho de lo que ha sido mi vida, ha tenido que ver con los principios y los ideales que sembró en millones de mujeres y hombres el presidente López Obrador, entre ellos el de “no mentir y no traicionar al pueblo” El tiempo lo ocupé para hacer un recuento de los avances y errores que el Movimiento en el que participo ha dejado en mis haberes políticos. Los que abrazamos este movimiento lo hicimos para impedir que el PRIAN acabara por enterrar las ansias libertarias de los mexicanos. Por eso estamos obligados a hacer un escrutinio de hasta dónde vamos y como estamos con nuestro proyecto Lo primero que quiero decir es que no es poco lo que hemos logrado. Llevamos siete años de haberle quitado el poder político a quienes lo detentaron por cerca de cien años. En este período hemos visto la importancia de la participación del pueblo, de lo que significa su organización, el debate interno y su disposición colectiva para lograr la democratización de la vida nacional. Por desgracia, estos enormes logros se los fueron quitando a la gente. Yeidckol Polensky y Mario Delgado le dieron muerte a un ensayo organizativo y político en el que el actor principal era el pueblo A partir del 2017 los dirigentes antes señalados les abrieron la puerta a no pocos oportunistas del PRI, del PAN y del PRD. Los ideales, los principios y el proyecto de la 4t pasaron a ser dirigidos y administrados por ideólogos y políticos formados en la escuela del prianismo. Excluyendo, desde entonces, el encanto del pueblo que había probado su fuerza y su participación cuando en sus comités de base construidos en colonias, municipios y pueblos defendían sus derechos y libertades. Desde entonces las cosas se han agravado. Hoy tenemos un partido obeso, fofo, insensible ante las cosas que están sacudiendo al país y al mundo. Hemos perdido sus principios fundacionales y los ideales que movieron a amplios sectores del pueblo en defensa de sus derechos En las filas del partido y en los círculos de poder se cree que Morena no tiene rival para los procesos electivos que vienen. ¡Se equivocan! Porque si bien es verdad que no existe oposición en el frente para arrebatarle al movimiento el control de la política, los riesgos de una derrota al estilo de Bolivia o de Chile, se encuentran en el seno de nuestro movimiento. Los signos de que no se perciben las cosas que están dañando nuestro futuro político lo observamos en los actos de masas en los que antes, lo que predominaba era nuestra militancia y el pueblo y ahora son los grupos corporativos con no buenas cartas de recomendación como la CATEN, la CROC, la CROM, el SNTE y muchos arribistas que, en su calidad de poseedores de “la verdad y la inteligencia” castigan a quienes los criticamos por estar contribuyendo a la derechización del partido y del movimiento

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