sábado, 11 de abril de 2015

Si no ardemos juntos, ¿quién iluminará esta oscuridad?
Por JESUS SOSA CASTRO
Esta es una hermosa frase de #YoSoy132. La construyeron con el alma, la llenaron de convicciones, de juventud y de frescura. Surgió a consecuencia de que el sistema, los partidos, los políticos, no entendieron jamás lo que esta frase y el movimiento encierran. El encendido de esta luz se hizo al pie de la empresa televisa, que ha cultivado la frivolidad, el olvido y la manipulación. Una empresa que no le interesa la cultura, la verdad, la transparencia informativa. Televisa, TV Azteca, Milenio y otros medios informativos, surgieron al amparo del poder, del chantaje y del servilismo.
Durante más de ocho décadas el sistema político fue tejiendo enormes redes de intereses económicos y políticos. Los partidos, llamados a defender al pueblo o a su clase,  pronto fueron cooptados por el poder y se convirtieron en instrumentos a su servicio. Se olvidaron de la gente, especialmente de los pobres y del México profundo, y poco a poco se convirtieron en élites chapulinescas, que dieron origen al repudio de amplias franjas sociales especialmente de los jóvenes. El sistema, las televisoras, la mayoría de los medios impresos y los partidos de derecha, no tomaron nota debida de lo que fue y lo que planteaba el movimiento del 68-71. Cuando mucho, cada dos de octubre y diez de junio, conmemoraban sin mayor convicción el heroísmo de cientos de muchachos que fueron masacrados por los gobiernos del PRI.
Los más afectados por los regímenes prianistas han sido los de siempre. Los pobres, nuestros indios, los obreros, los campesinos, los jóvenes. Durante décadas estos sectores han aguantado la represión, el hambre, la violencia, el olvido y la exclusión. De pronto, cuatro políticos son convocados por los estudiantes para que vayan a sus escuelas a presentar sus proyectos y propuestas de gobierno.  Sólo AMLO entendió el momento y la necesidad de atender ese llamado. Los otros candidatos asistieron llenos de terror porque nunca han sido cercanos a las letras, a los libros, a la cultura, y por consiguiente, a los jóvenes. Peña Nieto y Josefina les fue como en feria, mientras Andrés Manuel lo recibían con el grito de ¡Presidente, Presidente!
Pero los ochenta años de los priistas en el poder no le dieron ni experiencia ni sabiduría. Trataron a los estudiantes con desprecio. Los acusaron de porros, de provocadores y de acarreados. Fue la Universidad Iberoamericana la que parió a los jóvenes que demandaban justicia respecto de la masacre de Atenco, sobre la matanza de Aguas Blancas y de Acteal.  Su protesta fue desoída. A cambio, a Peña Nieto le salió la arrogancia y con sorna aceptó haber sido el responsable de la muerte, violación  y encarcelamiento de hombres, mujeres y de sus líderes. Allí nació #YoSoy131 y después surgió el #YoSoy132.
A partir del 11 de mayo los estudiantes de todas las escuelas superiores del país han dado zancadas en pos de la construcción de una historia nueva. Se convirtieron en los protagonistas de un nuevo quehacer político. Le imprimieron a su movimiento un gran empuje, frescura, decisión y trabajo. Se declaró apartidista pero no apolítico. ¡Justo por eso ha podido avanzar y convertirse en un referente obligado en la lucha electoral! Puso nerviosos a los prianistas y generó reacciones antidemocráticas, amenazantes y divisionistas. Peña Nieto y sus huestes se lanzaron contra el #Yosoy132 con la intención de quebrarlo y evitar que siguiera cuestionando el sistema político, el papel de Televisa, TV Azteca, Milenio y la cadena de los Vázquez Raña.
Pero como ocurre con los grandes movimientos el #YoSoy132 resultó mucha pieza para los corruptos del PRI. Este Movimiento ¡VA! Y lo mejor. Va con una autoridad moral de enormes proporciones. Ha demostrado que es una fuerza democrática, que es una fuerza nacional, capaz de organizar foros y discutir en ellos los problemas que aquejan al país. Es un movimiento con poder de convocatoria. Llevó a un debate ciudadano a tres de los cuatro candidatos a la Presidencia de la República. Y sobre todo, hay que reconocer que estos jóvenes, impulsores y organizadores de este movimiento, saben el oficio de hacer política sin ceder espacios al oportunismo y a la traición. Los chaqueteros se han ido, nunca fueron del #YoSoy132. Los incrustó el PRI para socavarlo y dividirlo. Pero otra vez se equivocaron. ¡Los jóvenes son mucha medicina! La convicción de transformar al país, de humanizar y democratizar la política se encuentra entre su piel. Si no ardemos juntos, ¿quién iluminará esta oscuridad? es una de sus frases tan cierta, tan sensata, tan oportuna, que los ha colocado, de pronto, en pensadores veraces y profundos. Con ellos creo que nadie tiene derecho a dividir a las fuerzas del cambio verdadero. Ya no queremos vivir en el oscurantismo cultural y político. Queremos otro México y a eso estamos apostándole millones de ciudadanos de todo el país. En esta grandiosa tarea vamos del brazo con nuestra juventud, hoy dignamente representada por el Movimiento #YoSoy132


miércoles, 8 de abril de 2015

Los libradores de la lucha
Por JESÚS SOSA CASTRO
Sin mucho entusiasmo han empezado  las campañas electorales. Los partidos políticos no conmueven a los electores porque su discurso es frívolo, fofo y tradicional. Los candidatos a los puestos de representación popular, en su mayoría, los arropa un manto de indigencia política, de rutina y de ignorancia. Como nunca, la caballada se dobla de flaca. Los partidos han dejado de ser los principales protagonistas de la lucha en defensa de los intereses del pueblo. Hoy son importantes sectores populares los que están tomando la iniciativa para defenderlos. A la vista de la gente, son estas fuerzas las que marcan los tiempos políticos fundamentales
La impresión que hay en la sociedad consiste en que pocos líderes y pensadores se están dando cuenta que en el país surgen fuerzas nuevas que se incorporan a la lucha. Estas fuerzas se forman de un sector del proletariado moderno, de aquellos obreros que están sufriendo la crisis económica, de los que vienen de las fábricas dinámicas con alta concentración de capital, de los afectados por las políticas transnacionales, de los sectores con problemas poblacionales, ecológicos, de la salud, indígenas, de género, desempleados y de otros. ¡Estos son los libradores de las luchas actuales!
En este período de transición, hemos sido testigos y víctimas de barruntos de crisis políticas. Se fortaleció el adelgazamiento del papel del Estado, se desmanteló el sector económico y se redujo drásticamente su función comunal. De suyo autoritario, el Estado mexicano fue dejando al desnudo su carácter represor y sin vergüenza alguna, se quitó las hojas de parra que cubrían su “política social” Ha multiplicado la producción de leyes y reglamentos que garantizan el status legal para proteger los intereses de la iniciativa privada y de las transnacionales. Ha ensanchado su rol policiaco militar y se ha convertido en el gran expropiador de los medios de reproducción de los trabajadores
De esta manera, el Estado se ha vuelto menos consensual y más restrictivo, debilitando crecientemente la legitimidad de las instituciones otrora decisivas en el mantenimiento del régimen político. Lo que se denominaba la “familia revolucionaria” ha sido mellada fuertemente, mientras crece el proceso de polarización en la vida nacional. Sin embargo, hoy por hoy, ese régimen en el que han convivido magistralmente la política social mediatizadora y una política represora selectiva, no han sido cuestionadas a fondo por ninguno de los partidos de la oposición. La disputa principal proviene de sectores populares de nuevo tipo que puede llevar a una situación prerrevolucionaria en la que los partidos quedarán rebasados
Es evidente que aquellos partidos y candidatos que se conducen con sus viejos discursos y con la elemental rutina mostrada hasta ahora, no serán la alternativa que aliente la participación electoral de los ciudadanos. El hartazgo que vive nuestra sociedad no sólo tiene que ver con el castramiento ideológico y político sino con la siembra de la vieja tesis de que no hay nada qué hacer frente a la fuerza preponderante de las mafias del poder. Sin duda, en esta locura que estamos viviendo, mucha responsabilidad tienen los partidos  políticos de izquierda que no han sabido estar a la altura de las exigencias del pueblo
Grandes multitudes de oprimidos, de explotados y excluidos en nuestro país, han entrado a un proceso agudo y creciente de pérdida del trabajo y en sus condiciones de existencia. Los únicos que disfrutan de la seguridad y de los privilegios, son los que están alrededor de los personeros del imperio. Si los candidatos de Morena, si el Partido, no ponen sobre blanco y negro lo sustancial de los nuevos fenómenos que dan vida a la sociedad, si no hacen una caracterización correcta de la encrucijada en que se encuentra el país; no serán estos candidatos ni su partido los que capten los votos necesarios para convertirse en los referentes obligados en las luchas por venir
El nuevo período de encrucijada ha ido conformando una crisis social enorme. Todo se expresa en una falta total de expectativas y satisfacciones populares. El capital ha hundido a las masas populares en una situación de enorme miseria, desempleo, carestía, desatención educativa, salud, vivienda y violencia. Por eso se ha producido una ruptura del consenso social que la burguesía había logrado y por lo cual, millones de mexicanos participan crecientemente en movilizaciones de protesta a lo largo y ancho del país

Estamos ante la posibilidad de que las resistencias populares crezcan y sus demandas sectoriales empiecen a convertirse en acciones de lucha contraviniendo al régimen político. La burguesía ya no pudo, ni puede, ni podrá soslayar el requerimiento histórico de un nuevo proyecto de sociedad. El suyo ha sucumbido y no tiene visos de superar el naufragio. Ante esto, es la izquierda la que está llamada a conocer, aprehender, explicar e interpretar la realidad. Dotar al pueblo de formas organizativas eficaces para que su lucha se despliegue al máximo y se convierta en una fuerza dirigente y conductora de estos requerimientos políticos. ¡Sin esto, la izquierda no institucional será una fuerza más del montón!

lunes, 6 de abril de 2015

La invención permanente de lo nuevo
Por JESUS SOSA CASTRO
En el México de nuestros días se han sembrado miles de opiniones que intentan diagnosticar lo que pasa en el país. Políticos, científicos sociales y escribanos al servicio del poder, diariamente le recetan a la sociedad salidas que no han probado su efectividad. México sigue peor cada día y su autollamada “clase dirigente” va de tumbo en tumbo sin saber siquiera hacia dónde se dirige
Vivimos una situación compleja con una crisis social de grandes proporciones. La economía no crece, el desempleo se acrecienta, la irritación de la sociedad se desborda y los políticos no entienden o no saben qué hacer con un país que se niega a caer en el despeñadero. Hay mucha ignorancia sobre el quehacer gubernamental, incapacidad para resolver los problemas, una manía desatada por vivir del presupuesto y una corrupción galopante que da pena ajena. Esa “clase política” ha corrompido todo, al grado de que en lugar de cultivar una moralidad pública e impulsar el desarrollo del país, camina en un círculo vicioso del que no atina a salir. No produce ideas ni proyectos a favor del pueblo.  Y lo nuevo que permanentemente elabora la oposición, lo ignora o lo mira con desdén
Muchos hablamos de que urgen cambios como condición para reorientar el desarrollo de México. Ya no es suficiente hablar de que las cosas andan mal. Necesitamos elaborar proyectos que nos provean del conocimiento y de la práctica para transformar la cosa pública. Hay que estimular lo que la sociedad hace para participar en la lucha por un cambio verdadero. Tenemos que trabajar para desplazar a esa mafia que ha dado muestras sobradas de su incapacidad para gobernar y que mantiene a los mexicanos en una permanente crisis económica y social
Ya no se puede ocultar el creciente descontento de un sector que plantea ir más allá de la lucha por reformar a las instituciones. Reclama con razón, encontrar nuevas prácticas políticas que unan esfuerzos y agrupen todas las demandas. El gran movimiento que está participando en las plazas y en las calles, está pergeñando sus proyectos políticos y elaborando sus estrategias, y aunque le falta organización, llama ya a una insurrección social con miras a terminar con el actual estado de cosas. Rechaza lo viejo pero aún no ha construido los puentes para llegar a una nueva situación
 Es innegable, sin embargo, que serán estos sectores los que al lado de Morena, contribuirán a lograr el cambio verdadero. Juntos debemos construir el basamento ideológico, organizativo y político que le dé dirección y rumbo a nuestras protestas. Aún cuando MORENA cuenta con un Proyecto Nuevo de Nación, la inmensa mayoría de sus militantes y amplios sectores de la población,  aún no lo conocen a fondo. En esto tenemos que trabajar todos. Los otros partidos caminan sin rumbo, a tontas y a locas. Si la crisis que estamos viviendo es producto de la ceguera y decrepitud de los políticos, la lucha de la mayoría de la sociedad debe reivindicar el derecho a vivir con justicia, equidad y democracia. Para eso, tenemos que apostarle al potencial transformador de las mujeres y los hombres para que manejen sus propios asuntos y ayudarlos a entender la urgencia de quitarle el poder a las mafias que mal gobiernan el país
¿Pueden los movimientos sociales que hoy están en las calles y plazas, convertirse en instrumentos de una transformación revolucionaria? Yo estoy convencido que sí a condición de que no andemos moviéndonos sólo alrededor de las luchas electorales. Es necesario ir por el cambio verdadero que necesita la sociedad. Hasta ahora, lo que está determinando la acción de las masas inconformes, es la lucha por sus reivindicaciones económicas y laborales. Otros se mueven alrededor del trabajo electoral, incluida Morena. Los partidos del sistema han metido esta lucha en un calendario inamovible, forzoso y obligatorio porque de esta manera entretienen las luchas revolucionarias y convierten las elecciones en un desfogue de las inconformidades coyunturales de los ciudadanos 
Los que trabajamos en Morena desde las colonias y pueblos, creemos en la necesidad de ir construyendo otro tipo de cambios. Hay que darle poder a la gente para que acreciente su influencia, se organice de manera autónoma, apoye las demandas de los trabajadores y construya sus propios liderazgos. De no ser así, los que hoy mayoritariamente están al frente de Morena no serán garantía para hacer los cambios que requiere la nación. Tenemos que ser los ciudadanos los que desde abajo y desde dentro, reconquistemos el derecho y la capacidad para generar alternativas y empoderar las decisiones de la gente
El ejercicio de la democracia directa y el respeto a nuestras normas, son hoy el mejor antídoto contra las políticas oligárquicas que padecemos y el mejor instrumento para combatir el oportunismo y la autocomplacencia de muchos de nuestros dirigentes. Proclamar esta esperanza que habita en el seno del pueblo, no significa anunciar el fin de la historia. Apoyamos estas ideas porque vemos que bajo el salvaje y belicoso imperio de los tiempos actuales, la invención permanente de lo nuevo ha llegado. ¡Estudiar estas cosas, es preparamos para recibir las nuevas acciones  que se vienen!
@rasocas


miércoles, 25 de marzo de 2015

Promiscuidad política en el proceso electoral
Por JESÚS SOSA CASTRO
Nunca antes los políticos de izquierda y de derecha habían prostituido tanto la política. La hediondez es tal, que abrir la prensa o leer las redes sociales es darse cuenta de quién anda con quién y qué le ofrece a cambio. El PRI hace alianzas con el PAN, el PAN con el PRD, el PRD con Encuentro Social, el PT con el PAN, el Partido Humanista con el PRD y el PAN, Nueva Alianza y el Verde con el PRI,  el….. bueno, es un entramado tan sucio y sin principios que hasta duele el estómago. ¿Qué hay en todo esto? Creo que la crisis del capitalismo ha llevado a una crisis en los partidos y en los políticos
Que la derecha se comporte como una prostituta, (perdón a la prostituta) se entiende. Quiere conservar el poder a toda costa porque éste la ha enriquecido hasta lo infinito. Pero y ¿qué hace la izquierda “institucional” que presuntamente tenía como proyecto político el mirar por los intereses del pueblo, de la gente? Lamentablemente la vida nacional, ha sido marcada por la corrupción. No hay institución pública o privada en la que no haya sentado sus reales este corrosivo fenómeno. Los funcionarios, políticos y administradores han perdido los más elementales sentimientos populares, la moral, los ideales y los principios
La gravedad de estas crisis de principios y valores se hace más grande, cuando vemos que los nuevos aspirantes a vivir de los puestos públicos, muestran una tremenda orfandad ideológica y cultural. Unos, sin pena ni gloria, están volviendo a lo que ya saben de sobra. Apoyarse en la ignorancia y la pobreza para venderle a la gente la promesa de que ahora sí el poder prianista les resolverá los problemas que viven esas capas sociales. Los grupos corporativos y el aparato que se ha creado alrededor de las élites, andan desatados ofreciendo despensas, tarjetas de crédito y un montón de menjurges que humillan a la gente. Otros, los de la izquierda no institucional, andan en el éter. Andan repartiendo credenciales y volantitos que dan pena ajena. Cuando alguien les pregunta cuál es la propuesta del candidato por el que trabajan, no saben qué decir, me consta
Y es que la mayor parte de los políticos no entienden que vivimos un capitalismo de nuevo tipo que está produciendo una cultura política que ya no se puede atajar con el viejo discurso y con las prácticas que han demostrado su ineficacia. Por principio de cuentas se ha producido un nuevo proletariado, resultado del avance de la Tecnología, la cibernética, robótica y la globalización. Los aparatos de poder de la burguesía han generado una cultura en red que ha tenido cosas muy positivas para la informática, pero que ha metido a la sociedad en dinámicas y preocupaciones no fundamentales. La inmensa mayoría de los jóvenes, por ejemplo, los más afectados por la crisis, se la pasan pegados a las redes de la comunicación móvil en detrimento de la lucha por sus intereses
¿Somos conscientes de que el capitalismo nos ha despojado de nuestras riquezas naturales, de nuestro patrimonio cultural, de nuestras tierras y pronto de nuestras aguas? ¿Tenemos las herramientas informativas para plantearle a la gente, a nuestros electores, el por qué de nuestra lucha y cuál es nuestra posición sobre estos importantes asuntos? En el “trabajo” que algunos candidatos de Morena andan haciendo en los Distritos y Delegaciones, se percibe una falta de información y cultura política, verdaderamente lamentables. La mayoría de las candidatas y candidatos, cuando mucho, suben sus fotografías a las redes sociales sin acompañarlas de la mínima información de lo que estas fotos significan, en dónde y con quién se las tomaron, por qué y para qué, cuáles fueron las propuestas que hicieron a las personas con las que se reunieron. ¿Acaso creen que con eso van a convencer a la gente? ¡Se equivocan si sólo le están apostando al prestigio de Andrés Manuel! Hoy en las mismas filas de Morena hay un sentido crítico que los líderes de este partido no están registrando
Hoy debiera hacerse política a partir de un conocimiento profundo de lo que está pasando en el país, del papel de la informática, de la nueva expansión del capitalismo, de la globalización, de la sociedad en red y de los cambios en los espacios geopolíticos. Tony Negri, Alejandro Lavat, Thomas Piketty y otros, están aportando análisis novedosos sobre las nuevas sociedades, sobre  el conocimiento, la cultura política y las nuevas estrategias de información y de lucha. ¿Andan en eso los candidatos? No. Ni siquiera saben lo que pasa en Morena o en el país
En la lucha social y política el conocimiento se ha convertido en una herramienta de primer orden. Los que andamos enredados en la lucha por transformar el país, requerimos de la información documentada de nuestras propuestas. Da pena ajena aquellos candidatos que sólo le apuestas a las fotos sin mayor contenido e información. Es más, la gente ni siquiera sabe quiénes son, que quieren y a quién representan. Es patético ver que hay candidatos que te buscan para que los apoyes y cuando se convienen los encuentros para discutir las propuestas y lineamientos de trabajo, ni siquiera se presentan por que no tienen nada qué decir. Quieren comprometer el apoyo y el trabajo de la gente, sin poner por delante su propia propuesta. Todo es rutina, viejos estilos y formas. De ideas y proyectos, nada. ¡Qué lamentable!


miércoles, 18 de marzo de 2015

No te pego por lo que hiciste, sino por lo que vas hacer
Por JESÚS SOSA CASTRO
Como a las ocho de la mañana del sábado catorce fui a buscar a mi amigo Juan Carlos Zavala a su negocio de comida para devolverle una aportación que había hecho a mediados del 2012, para la compra de una herramienta de trabajo para la lucha política. Como no llegaba, me puse a platicar con aquellos friolentos que como yo, también esperábamos comernos las embarazadas que su experiencia de restaurantero ha prestigiado en la rama del arte culinario. Para ese momento ya corría el rumor de que Joaquín Vargas intentaba despedir de MVS-Radio a Carmen Aristegui  
La curiosidad me llevó a peguntarle a varios de esos cientos de personas que semana a semana van a la Basílica de Guadalupe, qué pensaban de lo que está ocurriendo en el país. Comprobé una vez más que hay una franja social que le importa un carajo lo que pasa a su alrededor. Muchos de los ciudadanos que abordé no saben nada de nada, ni les importa enterarse que a resultas de haber descubierto la corrupción en la familia de Peña Nieto y de los hombres de su primer círculo, estaban intentando correr a Carmen Aristegui de su noticiario matutino. Tampoco saben que está por venir un proceso electoral que concluirá el 7 de junio y que, como siempre, si gana el PRIANRD esta franja social será nuevamente la víctima
Al confrontar a muchos de estos hijos de Norberto Rivera, percibí en su inhibición que pensaban que les quería vender alguna dádiva política, ahora que los partidos del sistema han puesto de moda andar ofreciendo todo tipo de menjurges. El comportamiento de estas personas, francamente me encambronó. Su miedo y su rechazo a la información y a enterarse de lo que está pasando, es parte de lo que estamos viviendo. Mucho de lo que sucede, tiene sus raíces en el analfabetismo funcional y en el oscurantismo. Esta banda ancha, está aferrada a una serie de prejuicios y alejamientos culturales, que permiten atropellos a la dignidad y una grave afectación a su vida y a la de la nación
En la tarde noche del sábado y domingo me puse a revisar las noticias por internet. Leí abundantes notas a favor de Carmen Aristegui, la mejor periodista y la más brillante que ha tenido México en las últimas décadas. También leí las sandeces de Joaquín Vargas, queriendo imponer la abyección al equipo de Aristegui cuando la libertad de opinión que ejerció fue durante años la diferencia con el resto de los noticieros.  La gravedad crece cuando este posicionamiento del dueño de MVS-Radio, representa una regresión en el periodismo independiente y libre de Carmen Aristegui y sus  colaboradores
Y aunque hay razones de sobra para pensar que en breve tiempo vamos a lograr el cambio de régimen y que estas cosas serán resueltas a favor de los derechos de la gente, no sería correcto pasar por alto que en el haber de la Nación hay una parte importante de ciudadanos, mujeres y hombres -la prole de la prole-  como dijera la hija de Peña Nieto, que requiere atención inmediata. Su atraso y su incultura están afectando el esfuerzo por alcanzar un nuevo proyecto de Nación. Es una fuerza social que está al margen de las decisiones nacionales y que en la coyuntura actual, este sector sigue siendo manipulado por las fuerzas promotoras del oscurantismo político y  cultural
Uno puede percibir que el PRIANRD es el compendio de las transas y la corrupción, de la vejez política y de la impunidad. A estas fuerzas hay que castigarlas negándoles el voto el 7 de junio. Pero aunque hay pulgas que buscan a sus perros para darle sentido a su vida - versión literaria del gran uruguayo Eduardo Galeano-  convendría tomar las medidas para que este sector que vive en la indigencia política, pueda ser incorporado a la defensa de sus derechos y a sus libertades. Esta franja de los nadies a los que alude este escritor, siempre está a la espera de que milagrosamente sanen o se reduzcan sus miserias materiales, sin hacer ningún esfuerzo por construir las condiciones para lograrlo
A los que hoy están marginados de las decisiones nacionales, hay que hacerles ver que su futuro seguirá lleno de violencia y de incertidumbre si se mantienen empeñados en ignorar lo que está pasándole al país. El despido de Carmen Aristegui es un paso más del poder en el intento de inhibir y cancelar la libertad de opinión y de crítica. Es evidente que en esta periodista Peña Nieto quiere dejar constancia de que no le gusta que le señalen sus actos de corrupción y de su incapacidad como gobernante. El comportamiento de su gobierno y el de los dueños de los medios, están castigando a la periodista de MVS-Radio
 En El Libro de los abrazos Eduardo Galeano resumió con maestría los comportamientos de las élites salvajes. Cuenta que un día llegó la abuela a la casa donde tenían a su nieta como esclava, entró con toda prisa, le dio una paliza y luego se fue de vuelta, como si nada. La niña llorosa y moreteada oyó de su abuela: “No te pego por lo que hiciste, sino por lo que vas a hacer” ¡El símil es incuestionable! A Carmen la golpearon no por lo que hizo y dijo en su noticiero hasta el viernes 13 de marzo, sino por lo que se proponía hacer al documentar la corrupción y las malas entrañas del poder al través de la plataforma de MéxicoLeaks. ¡Esta  es la razón por la que los señores de la horca y el cuchillo se enfurecieron y actuaron en consecuencia! ¡Qué poca ma….durez!



miércoles, 11 de marzo de 2015

La cultura del disfraz y el disimulo
Por JESÚS SOSA CASTRO
El poder burocrático, dice Arkadi Rajkin (1) “hace que jamás se encuentren los actos, las palabras y los pensamientos. Los actos quedan en el lugar del trabajo, las palabras en las reuniones y los pensamientos en la almohada. La humanidad ha aprendido mucho de los camaleones: Se considera inteligente a quien no lo es, se reverencia a la cultura del disfraz, se habla el doble lenguaje de los artistas del disimulo. Para hacerse rico se lleva una doble contabilidad, hay una moral para decir y otra para hacer. La moral para hacer se llama realismo. La ley de la realidad es la ley del poder. Para que la realidad no sea irreal, nos dicen los que mandan, la moral tiene que ser inmoral” Estos son los principios de los políticos sistémicos, Eduardo Galeano los clasificó bien en El libro de los abrazos
Por eso es corriente decir que la mayoría de los políticos mexicanos son como esos reptiles saurios. Cambian de color según las circunstancias. Dicen hacer leyes para beneficiar a los ciudadanos y en la realidad le afectan sus derechos. Se portan como pavorreales y son una bola de incultos. Entregan nuestros recursos naturales y dicen que es para bien del país. Son traidores a la Patria pero afirman que lo que hacen es por patriotismo. ¡Su moral es la inmoralidad! Si la política la hacemos bajo estos principios, violatorios de la ética y de la honorabilidad, entonces, seguimos chapoteando en las viejas prácticas que asquean a la gente y convierten la política en una caricatura
Dar los pasos necesarios para construir una sociedad diferente, requiere de ideales y de ideas. De trabajo, de organización. Entre los ideales, valen aquellos que en 1942 planteó Palmiro Togliati sobre las cualidades de los que luchan por transformar su país. “En la política -dijo- está contenida toda la filosofía real de cada persona, está la sustancia de la historia. Y para el individuo que ha alcanzado la conciencia crítica de la realidad y de la tarea que le espera en la lucha para transformarla, está toda la sustancia de su vida moral” (2) En los comportamientos de los políticos que mal dirigen el país, encontramos, en cambio, una gruesa costra de inconsecuencias y desvíos. En ellos están, sustancialmente, las partes visibles de sus miserias  humanas, sus deformaciones, los genes de su doble lenguaje y la consiguiente  contradicción entre los dichos y los hechos
Vivimos una degradación política, es verdad. Estudios hechos por la Revista Veredas, de la Universidad Autónoma Metropolitana, señalan que existe “una crisis de los Partidos políticos. Desde el 2008, el 71.1 % de los ciudadanos les había retirado su confianza y aceptación y sólo el 28.9 % los siguen considerando como necesarios.  Las propias dirigencias de esos partidos aceptaban entonces, que se había erosionado su credibilidad, y que esto tenía graves repercusiones en la falta de confianza y de legitimidad en sus convocatorias políticas” (3) Siete años después esos partidos sufren el desprecio de la inmensa mayoría de la sociedad
Siendo las cosas como son, ¿qué hacer para volver a recuperar a los ciudadanos para la vida partidista, consecuente y realmente lograr una sociedad humana? Lo primero que hay que hacer es luchar por acabar con el sistema político, transformarlo en un poder popular. Desplegar una intensa y profunda campaña de concientización para echar abajo lo que ha impuesto como cultura a los ciudadanos. Querer atraerlos a las filas de un Partido Nuevo sin haber saldado cuentas con la aculturación enajenante, es morir en un seco desierto, según la visión del gran escritor japonés Haruki Murakami. Comprendidas estas urgencias, se entiende que hay que librar una enorme batalla para convencer a la gente de que existen otras opciones en las que ella es la principal protagonista. Para que nos crea y se pase de nuestro lado, siempre deben ir de la mano los dichos con los hechos. No se puede decir y hacer campañas a favor de la democracia, de la honestidad y de la toma horizontal de decisiones, y al mismo tiempo promover, por abajo, a los pelafustanes de la política
Parte de la debacle en la que se encuentran los partidos del sistema, está en que se alejaron deliberadamente de sus bases de apoyo. Abandonaron programas, ideales y proyectos políticos, para dar paso a una burocracia ignorante y agachona que ya no quiere dejar el poder. La ganó la corrupción y los apapachos que en abundancia, reparten los gobernantes del PRIANRD. Entre más alejados estuvieron de los ciudadanos y de sus electores, reales o  supuestos, mayor libertad tuvieron para aliarse con los adversarios políticos de la gente. Esto los llevó a la ampliación de los espacios para pactar acuerdos en contra de los intereses del pueblo. No tuvieron ningún contrapeso que los mantuviera en el redil, y cayeron de cúbito dorsal en el cunero de Peña Nieto
Si Morena no aprende de estas situaciones, si sus dirigentes siguen empeñados en continuar con sus disimulos, hablando un doble lenguaje para que al final las cosas sigan como están o peor aún, si siguen actuando como avestruces sin ver que mucho de lo que dificulta el trabajo y la organización de Morena son justamente  estos asuntos, entonces, no se culpe a los ciudadanos y a los militantes de la flojedad en el cumplimiento de las tareas, en el desencanto que campea en varios sectores de la militancia y en la cooptación del partido por parte de una buena partida de búfalos
Ojalá los dirigentes observen el terreno en que se encuentran pisando. Los buscadores de puestos ya hace tiempo que se soltaron y no, por cierto, a favor del proyecto de Morena. Si nadie los controla y los mete en cintura, llegaremos al siete de junio con una situación desbordada y un partido lleno de gandayas y de tribus al mejor estilo del perredismo. Si los directivos no modifican sus prácticas imposicionistas, respetan a los órganos electos  e institucionalizan sus relaciones con las bases y en cambio todo sigue como si nada, entonces, como dice la prole: ¡Ay se los haiga!
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(1)  En el libro de los abrazos, Eduardo Galeano hace mención a la sátira política de A. Rajkin
(2)  Ensayos marxistas sobre historia y política.  Adolfo Sánchez Vázquez

(3)  Veredas. Revista del pensamiento Sociológico. Universidad Autónoma Metropolitana 

miércoles, 4 de marzo de 2015

Hoy escribiré para mi madre
Por JESUS SOSA CASTRO
Hace muchísimos años, en la parte alta del nudo mixteco, allá en  la Sierra Madre del Sur, nació una mujer campesina que a los 18 años se convirtió en mi madre. Fui el primero de sus nueve hijos procreados en esas montañas inhóspitas, agrestes y alejadas de la civilización. Haber nacido y sobrevivido por muchos años en esos lugares, no dejó de ser un triunfo de la naturaleza. Pues mis progenitores venían de familias numerosas, analfabetas y empobrecidas hasta lo indecible
Recuerdo que los primeros años de mi vida los pasé como peón al lado de mi padre. Cuando no andábamos en la siembra, estábamos desmontando los campos y preparando la tierra para el ciclo agrícola siguiente. Las jornadas de trabajo empezaban a las cinco de la mañana y a las seis de la tarde apenas regresábamos a casa. Mi madre, antes que nosotros, se levantaba a moler y hacernos el almuerzo. Su vida de mujer campesina no le permitió conocer la tecnología que aligerara su trabajo y lo hiciera menos penoso. Siempre estuvo pegada al metate haciendo tortillas, salsas de chile guajillo y frijoles de la olla
Años después, las calamidades se acrecentaron en mi familia. A mi padre le quitaron la tierra que le rentaban para trabajar y como a los pueblos originarios, los poderosos nos fueron echando hacia los lugares más inaccesibles. Vivíamos en constantes peregrinaciones en busca de espacio para trabajar. Junto con ellos, nos fuimos montañas arriba, y allá, en la cresta de una de ellas, limpiamos una cueva natural para convertirla en nuestra vivienda. Una vez instalados nos pusimos a desmontar pequeñas parcelas para luego ponernos a sembrar. Allí fue donde por primera vez, vi llorar varias veces a mi madre. ¡No tenía nada que saciara el hambre de su prole!
Supongo que por andar todo el día trabajando con mi padre, no me daba cuenta de los sufrimientos de esta  diligente mujer. Tampoco entendí la actitud parcial y a veces grosera de mis abuelos paternos. Fue después de haber cursado los primeros años en una escuela rural, que empecé a darme cuenta que en la familia de mi padre no lo trataban bien porque siempre luchó por ser un hombre independiente. En esos tiempos, el núcleo familiar lo conservaban los “papás grandes” y los hijos, nueras y nietos, tenían que vivir hacinados bajo el techo de los tatas mandones. Creo que estas fueron las causas por las que mi madre, quiso romper esa dependencia y vivir aparte con sus hijos. Hoy, siete décadas después, estoy convencido que esa fue la causa de sus constantes desavenencias con mis abuelos
Un día, por la noche, vi que mi padre se despedía de nosotros y le recomendaba a su esposa que nos cuidara. Tomó su vieja escopeta calibre doce, unos harapos que hacían las veces de cobija y se fue sin que supiéramos hacia dónde. Varios días después me enteré que la leva, andaba levantando a los hombres en edad de ser incorporados en las filas del ejército, para luchar contra las bandas que había dejado la guerra cristera. Mi madre y sus hijos, habían sido abandonados por meses, mientras mi padre era obligado a pelear en defensa del Estado “revolucionario” y librar, contra su voluntad, batallas que en nombre de Cristo Rey, los cristeros habían convertido en un propósito indefendible
Al paso de los años me fui a terminar la primaria al Distrito de Acatlán, Puebla, en la región de la mixteca poblana. Después la secundaria, la normal, la preparatoria y dos años en la escuela de Ciencias Políticas de la UNAM. Cuando tenía dos años estudiando en la ENM mi madre cayó gravemente enferma. Con la ayuda de mis amigos me la traje al Hospital 20 de Noviembre, con la intención de atenderle sus males. Su salud se agravó y en las tardes de visitas, pegado a su cama, oía los sollozos que le causaba estar enferma y lejos de su familia
Un día, los médicos me informaron que se intentaría una operación para tratar de salvarle la vida, pero no nos daban seguridad de lograrlo. Le avisé a mi padre de esta situación, se vino de inmediato a México y ambos hablamos con ella. Nos pidió que la sacáramos de allí y que la lleváramos de vuelta a su casa. Decidimos oírla y en una ambulancia nos la llevamos a trescientos veinticinco kilómetros de la ciudad capital. En Río Frío, a las tres de la mañana, expiró en los brazos de mi padre. A la fecha han pasado cinco décadas justas. Nunca pude valorar lo que ella significó para mí

Hoy, coincidiendo con los cincuenta años de su fallecimiento, y a propósito del día de la mujer, con toda humildad pero con todo el corazón, le rindo un homenaje y un reconocimiento a la autora de mis días. Lo hago ahora porque no supe hacerlo cuando  vivía. ¡Eso hubiera sido lo mejor y seguramente lo más hermoso para ella! No pude abrazarla como hoy lo hubiera hecho. Lamento que se haya ido sin que supiera que la amaba, que sin decírselo jamás, compartí sus penas, sus sufrimientos y sus horas de contento.  Le debía esta explicación y este reconocimiento a mi madre y hoy, aunque tarde, va este homenaje público para reivindicar su vida y su trabajo, pero sobre todo, su amor