miércoles, 25 de marzo de 2015

Promiscuidad política en el proceso electoral
Por JESÚS SOSA CASTRO
Nunca antes los políticos de izquierda y de derecha habían prostituido tanto la política. La hediondez es tal, que abrir la prensa o leer las redes sociales es darse cuenta de quién anda con quién y qué le ofrece a cambio. El PRI hace alianzas con el PAN, el PAN con el PRD, el PRD con Encuentro Social, el PT con el PAN, el Partido Humanista con el PRD y el PAN, Nueva Alianza y el Verde con el PRI,  el….. bueno, es un entramado tan sucio y sin principios que hasta duele el estómago. ¿Qué hay en todo esto? Creo que la crisis del capitalismo ha llevado a una crisis en los partidos y en los políticos
Que la derecha se comporte como una prostituta, (perdón a la prostituta) se entiende. Quiere conservar el poder a toda costa porque éste la ha enriquecido hasta lo infinito. Pero y ¿qué hace la izquierda “institucional” que presuntamente tenía como proyecto político el mirar por los intereses del pueblo, de la gente? Lamentablemente la vida nacional, ha sido marcada por la corrupción. No hay institución pública o privada en la que no haya sentado sus reales este corrosivo fenómeno. Los funcionarios, políticos y administradores han perdido los más elementales sentimientos populares, la moral, los ideales y los principios
La gravedad de estas crisis de principios y valores se hace más grande, cuando vemos que los nuevos aspirantes a vivir de los puestos públicos, muestran una tremenda orfandad ideológica y cultural. Unos, sin pena ni gloria, están volviendo a lo que ya saben de sobra. Apoyarse en la ignorancia y la pobreza para venderle a la gente la promesa de que ahora sí el poder prianista les resolverá los problemas que viven esas capas sociales. Los grupos corporativos y el aparato que se ha creado alrededor de las élites, andan desatados ofreciendo despensas, tarjetas de crédito y un montón de menjurges que humillan a la gente. Otros, los de la izquierda no institucional, andan en el éter. Andan repartiendo credenciales y volantitos que dan pena ajena. Cuando alguien les pregunta cuál es la propuesta del candidato por el que trabajan, no saben qué decir, me consta
Y es que la mayor parte de los políticos no entienden que vivimos un capitalismo de nuevo tipo que está produciendo una cultura política que ya no se puede atajar con el viejo discurso y con las prácticas que han demostrado su ineficacia. Por principio de cuentas se ha producido un nuevo proletariado, resultado del avance de la Tecnología, la cibernética, robótica y la globalización. Los aparatos de poder de la burguesía han generado una cultura en red que ha tenido cosas muy positivas para la informática, pero que ha metido a la sociedad en dinámicas y preocupaciones no fundamentales. La inmensa mayoría de los jóvenes, por ejemplo, los más afectados por la crisis, se la pasan pegados a las redes de la comunicación móvil en detrimento de la lucha por sus intereses
¿Somos conscientes de que el capitalismo nos ha despojado de nuestras riquezas naturales, de nuestro patrimonio cultural, de nuestras tierras y pronto de nuestras aguas? ¿Tenemos las herramientas informativas para plantearle a la gente, a nuestros electores, el por qué de nuestra lucha y cuál es nuestra posición sobre estos importantes asuntos? En el “trabajo” que algunos candidatos de Morena andan haciendo en los Distritos y Delegaciones, se percibe una falta de información y cultura política, verdaderamente lamentables. La mayoría de las candidatas y candidatos, cuando mucho, suben sus fotografías a las redes sociales sin acompañarlas de la mínima información de lo que estas fotos significan, en dónde y con quién se las tomaron, por qué y para qué, cuáles fueron las propuestas que hicieron a las personas con las que se reunieron. ¿Acaso creen que con eso van a convencer a la gente? ¡Se equivocan si sólo le están apostando al prestigio de Andrés Manuel! Hoy en las mismas filas de Morena hay un sentido crítico que los líderes de este partido no están registrando
Hoy debiera hacerse política a partir de un conocimiento profundo de lo que está pasando en el país, del papel de la informática, de la nueva expansión del capitalismo, de la globalización, de la sociedad en red y de los cambios en los espacios geopolíticos. Tony Negri, Alejandro Lavat, Thomas Piketty y otros, están aportando análisis novedosos sobre las nuevas sociedades, sobre  el conocimiento, la cultura política y las nuevas estrategias de información y de lucha. ¿Andan en eso los candidatos? No. Ni siquiera saben lo que pasa en Morena o en el país
En la lucha social y política el conocimiento se ha convertido en una herramienta de primer orden. Los que andamos enredados en la lucha por transformar el país, requerimos de la información documentada de nuestras propuestas. Da pena ajena aquellos candidatos que sólo le apuestas a las fotos sin mayor contenido e información. Es más, la gente ni siquiera sabe quiénes son, que quieren y a quién representan. Es patético ver que hay candidatos que te buscan para que los apoyes y cuando se convienen los encuentros para discutir las propuestas y lineamientos de trabajo, ni siquiera se presentan por que no tienen nada qué decir. Quieren comprometer el apoyo y el trabajo de la gente, sin poner por delante su propia propuesta. Todo es rutina, viejos estilos y formas. De ideas y proyectos, nada. ¡Qué lamentable!


miércoles, 18 de marzo de 2015

No te pego por lo que hiciste, sino por lo que vas hacer
Por JESÚS SOSA CASTRO
Como a las ocho de la mañana del sábado catorce fui a buscar a mi amigo Juan Carlos Zavala a su negocio de comida para devolverle una aportación que había hecho a mediados del 2012, para la compra de una herramienta de trabajo para la lucha política. Como no llegaba, me puse a platicar con aquellos friolentos que como yo, también esperábamos comernos las embarazadas que su experiencia de restaurantero ha prestigiado en la rama del arte culinario. Para ese momento ya corría el rumor de que Joaquín Vargas intentaba despedir de MVS-Radio a Carmen Aristegui  
La curiosidad me llevó a peguntarle a varios de esos cientos de personas que semana a semana van a la Basílica de Guadalupe, qué pensaban de lo que está ocurriendo en el país. Comprobé una vez más que hay una franja social que le importa un carajo lo que pasa a su alrededor. Muchos de los ciudadanos que abordé no saben nada de nada, ni les importa enterarse que a resultas de haber descubierto la corrupción en la familia de Peña Nieto y de los hombres de su primer círculo, estaban intentando correr a Carmen Aristegui de su noticiario matutino. Tampoco saben que está por venir un proceso electoral que concluirá el 7 de junio y que, como siempre, si gana el PRIANRD esta franja social será nuevamente la víctima
Al confrontar a muchos de estos hijos de Norberto Rivera, percibí en su inhibición que pensaban que les quería vender alguna dádiva política, ahora que los partidos del sistema han puesto de moda andar ofreciendo todo tipo de menjurges. El comportamiento de estas personas, francamente me encambronó. Su miedo y su rechazo a la información y a enterarse de lo que está pasando, es parte de lo que estamos viviendo. Mucho de lo que sucede, tiene sus raíces en el analfabetismo funcional y en el oscurantismo. Esta banda ancha, está aferrada a una serie de prejuicios y alejamientos culturales, que permiten atropellos a la dignidad y una grave afectación a su vida y a la de la nación
En la tarde noche del sábado y domingo me puse a revisar las noticias por internet. Leí abundantes notas a favor de Carmen Aristegui, la mejor periodista y la más brillante que ha tenido México en las últimas décadas. También leí las sandeces de Joaquín Vargas, queriendo imponer la abyección al equipo de Aristegui cuando la libertad de opinión que ejerció fue durante años la diferencia con el resto de los noticieros.  La gravedad crece cuando este posicionamiento del dueño de MVS-Radio, representa una regresión en el periodismo independiente y libre de Carmen Aristegui y sus  colaboradores
Y aunque hay razones de sobra para pensar que en breve tiempo vamos a lograr el cambio de régimen y que estas cosas serán resueltas a favor de los derechos de la gente, no sería correcto pasar por alto que en el haber de la Nación hay una parte importante de ciudadanos, mujeres y hombres -la prole de la prole-  como dijera la hija de Peña Nieto, que requiere atención inmediata. Su atraso y su incultura están afectando el esfuerzo por alcanzar un nuevo proyecto de Nación. Es una fuerza social que está al margen de las decisiones nacionales y que en la coyuntura actual, este sector sigue siendo manipulado por las fuerzas promotoras del oscurantismo político y  cultural
Uno puede percibir que el PRIANRD es el compendio de las transas y la corrupción, de la vejez política y de la impunidad. A estas fuerzas hay que castigarlas negándoles el voto el 7 de junio. Pero aunque hay pulgas que buscan a sus perros para darle sentido a su vida - versión literaria del gran uruguayo Eduardo Galeano-  convendría tomar las medidas para que este sector que vive en la indigencia política, pueda ser incorporado a la defensa de sus derechos y a sus libertades. Esta franja de los nadies a los que alude este escritor, siempre está a la espera de que milagrosamente sanen o se reduzcan sus miserias materiales, sin hacer ningún esfuerzo por construir las condiciones para lograrlo
A los que hoy están marginados de las decisiones nacionales, hay que hacerles ver que su futuro seguirá lleno de violencia y de incertidumbre si se mantienen empeñados en ignorar lo que está pasándole al país. El despido de Carmen Aristegui es un paso más del poder en el intento de inhibir y cancelar la libertad de opinión y de crítica. Es evidente que en esta periodista Peña Nieto quiere dejar constancia de que no le gusta que le señalen sus actos de corrupción y de su incapacidad como gobernante. El comportamiento de su gobierno y el de los dueños de los medios, están castigando a la periodista de MVS-Radio
 En El Libro de los abrazos Eduardo Galeano resumió con maestría los comportamientos de las élites salvajes. Cuenta que un día llegó la abuela a la casa donde tenían a su nieta como esclava, entró con toda prisa, le dio una paliza y luego se fue de vuelta, como si nada. La niña llorosa y moreteada oyó de su abuela: “No te pego por lo que hiciste, sino por lo que vas a hacer” ¡El símil es incuestionable! A Carmen la golpearon no por lo que hizo y dijo en su noticiero hasta el viernes 13 de marzo, sino por lo que se proponía hacer al documentar la corrupción y las malas entrañas del poder al través de la plataforma de MéxicoLeaks. ¡Esta  es la razón por la que los señores de la horca y el cuchillo se enfurecieron y actuaron en consecuencia! ¡Qué poca ma….durez!



miércoles, 11 de marzo de 2015

La cultura del disfraz y el disimulo
Por JESÚS SOSA CASTRO
El poder burocrático, dice Arkadi Rajkin (1) “hace que jamás se encuentren los actos, las palabras y los pensamientos. Los actos quedan en el lugar del trabajo, las palabras en las reuniones y los pensamientos en la almohada. La humanidad ha aprendido mucho de los camaleones: Se considera inteligente a quien no lo es, se reverencia a la cultura del disfraz, se habla el doble lenguaje de los artistas del disimulo. Para hacerse rico se lleva una doble contabilidad, hay una moral para decir y otra para hacer. La moral para hacer se llama realismo. La ley de la realidad es la ley del poder. Para que la realidad no sea irreal, nos dicen los que mandan, la moral tiene que ser inmoral” Estos son los principios de los políticos sistémicos, Eduardo Galeano los clasificó bien en El libro de los abrazos
Por eso es corriente decir que la mayoría de los políticos mexicanos son como esos reptiles saurios. Cambian de color según las circunstancias. Dicen hacer leyes para beneficiar a los ciudadanos y en la realidad le afectan sus derechos. Se portan como pavorreales y son una bola de incultos. Entregan nuestros recursos naturales y dicen que es para bien del país. Son traidores a la Patria pero afirman que lo que hacen es por patriotismo. ¡Su moral es la inmoralidad! Si la política la hacemos bajo estos principios, violatorios de la ética y de la honorabilidad, entonces, seguimos chapoteando en las viejas prácticas que asquean a la gente y convierten la política en una caricatura
Dar los pasos necesarios para construir una sociedad diferente, requiere de ideales y de ideas. De trabajo, de organización. Entre los ideales, valen aquellos que en 1942 planteó Palmiro Togliati sobre las cualidades de los que luchan por transformar su país. “En la política -dijo- está contenida toda la filosofía real de cada persona, está la sustancia de la historia. Y para el individuo que ha alcanzado la conciencia crítica de la realidad y de la tarea que le espera en la lucha para transformarla, está toda la sustancia de su vida moral” (2) En los comportamientos de los políticos que mal dirigen el país, encontramos, en cambio, una gruesa costra de inconsecuencias y desvíos. En ellos están, sustancialmente, las partes visibles de sus miserias  humanas, sus deformaciones, los genes de su doble lenguaje y la consiguiente  contradicción entre los dichos y los hechos
Vivimos una degradación política, es verdad. Estudios hechos por la Revista Veredas, de la Universidad Autónoma Metropolitana, señalan que existe “una crisis de los Partidos políticos. Desde el 2008, el 71.1 % de los ciudadanos les había retirado su confianza y aceptación y sólo el 28.9 % los siguen considerando como necesarios.  Las propias dirigencias de esos partidos aceptaban entonces, que se había erosionado su credibilidad, y que esto tenía graves repercusiones en la falta de confianza y de legitimidad en sus convocatorias políticas” (3) Siete años después esos partidos sufren el desprecio de la inmensa mayoría de la sociedad
Siendo las cosas como son, ¿qué hacer para volver a recuperar a los ciudadanos para la vida partidista, consecuente y realmente lograr una sociedad humana? Lo primero que hay que hacer es luchar por acabar con el sistema político, transformarlo en un poder popular. Desplegar una intensa y profunda campaña de concientización para echar abajo lo que ha impuesto como cultura a los ciudadanos. Querer atraerlos a las filas de un Partido Nuevo sin haber saldado cuentas con la aculturación enajenante, es morir en un seco desierto, según la visión del gran escritor japonés Haruki Murakami. Comprendidas estas urgencias, se entiende que hay que librar una enorme batalla para convencer a la gente de que existen otras opciones en las que ella es la principal protagonista. Para que nos crea y se pase de nuestro lado, siempre deben ir de la mano los dichos con los hechos. No se puede decir y hacer campañas a favor de la democracia, de la honestidad y de la toma horizontal de decisiones, y al mismo tiempo promover, por abajo, a los pelafustanes de la política
Parte de la debacle en la que se encuentran los partidos del sistema, está en que se alejaron deliberadamente de sus bases de apoyo. Abandonaron programas, ideales y proyectos políticos, para dar paso a una burocracia ignorante y agachona que ya no quiere dejar el poder. La ganó la corrupción y los apapachos que en abundancia, reparten los gobernantes del PRIANRD. Entre más alejados estuvieron de los ciudadanos y de sus electores, reales o  supuestos, mayor libertad tuvieron para aliarse con los adversarios políticos de la gente. Esto los llevó a la ampliación de los espacios para pactar acuerdos en contra de los intereses del pueblo. No tuvieron ningún contrapeso que los mantuviera en el redil, y cayeron de cúbito dorsal en el cunero de Peña Nieto
Si Morena no aprende de estas situaciones, si sus dirigentes siguen empeñados en continuar con sus disimulos, hablando un doble lenguaje para que al final las cosas sigan como están o peor aún, si siguen actuando como avestruces sin ver que mucho de lo que dificulta el trabajo y la organización de Morena son justamente  estos asuntos, entonces, no se culpe a los ciudadanos y a los militantes de la flojedad en el cumplimiento de las tareas, en el desencanto que campea en varios sectores de la militancia y en la cooptación del partido por parte de una buena partida de búfalos
Ojalá los dirigentes observen el terreno en que se encuentran pisando. Los buscadores de puestos ya hace tiempo que se soltaron y no, por cierto, a favor del proyecto de Morena. Si nadie los controla y los mete en cintura, llegaremos al siete de junio con una situación desbordada y un partido lleno de gandayas y de tribus al mejor estilo del perredismo. Si los directivos no modifican sus prácticas imposicionistas, respetan a los órganos electos  e institucionalizan sus relaciones con las bases y en cambio todo sigue como si nada, entonces, como dice la prole: ¡Ay se los haiga!
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(1)  En el libro de los abrazos, Eduardo Galeano hace mención a la sátira política de A. Rajkin
(2)  Ensayos marxistas sobre historia y política.  Adolfo Sánchez Vázquez

(3)  Veredas. Revista del pensamiento Sociológico. Universidad Autónoma Metropolitana 

miércoles, 4 de marzo de 2015

Hoy escribiré para mi madre
Por JESUS SOSA CASTRO
Hace muchísimos años, en la parte alta del nudo mixteco, allá en  la Sierra Madre del Sur, nació una mujer campesina que a los 18 años se convirtió en mi madre. Fui el primero de sus nueve hijos procreados en esas montañas inhóspitas, agrestes y alejadas de la civilización. Haber nacido y sobrevivido por muchos años en esos lugares, no dejó de ser un triunfo de la naturaleza. Pues mis progenitores venían de familias numerosas, analfabetas y empobrecidas hasta lo indecible
Recuerdo que los primeros años de mi vida los pasé como peón al lado de mi padre. Cuando no andábamos en la siembra, estábamos desmontando los campos y preparando la tierra para el ciclo agrícola siguiente. Las jornadas de trabajo empezaban a las cinco de la mañana y a las seis de la tarde apenas regresábamos a casa. Mi madre, antes que nosotros, se levantaba a moler y hacernos el almuerzo. Su vida de mujer campesina no le permitió conocer la tecnología que aligerara su trabajo y lo hiciera menos penoso. Siempre estuvo pegada al metate haciendo tortillas, salsas de chile guajillo y frijoles de la olla
Años después, las calamidades se acrecentaron en mi familia. A mi padre le quitaron la tierra que le rentaban para trabajar y como a los pueblos originarios, los poderosos nos fueron echando hacia los lugares más inaccesibles. Vivíamos en constantes peregrinaciones en busca de espacio para trabajar. Junto con ellos, nos fuimos montañas arriba, y allá, en la cresta de una de ellas, limpiamos una cueva natural para convertirla en nuestra vivienda. Una vez instalados nos pusimos a desmontar pequeñas parcelas para luego ponernos a sembrar. Allí fue donde por primera vez, vi llorar varias veces a mi madre. ¡No tenía nada que saciara el hambre de su prole!
Supongo que por andar todo el día trabajando con mi padre, no me daba cuenta de los sufrimientos de esta  diligente mujer. Tampoco entendí la actitud parcial y a veces grosera de mis abuelos paternos. Fue después de haber cursado los primeros años en una escuela rural, que empecé a darme cuenta que en la familia de mi padre no lo trataban bien porque siempre luchó por ser un hombre independiente. En esos tiempos, el núcleo familiar lo conservaban los “papás grandes” y los hijos, nueras y nietos, tenían que vivir hacinados bajo el techo de los tatas mandones. Creo que estas fueron las causas por las que mi madre, quiso romper esa dependencia y vivir aparte con sus hijos. Hoy, siete décadas después, estoy convencido que esa fue la causa de sus constantes desavenencias con mis abuelos
Un día, por la noche, vi que mi padre se despedía de nosotros y le recomendaba a su esposa que nos cuidara. Tomó su vieja escopeta calibre doce, unos harapos que hacían las veces de cobija y se fue sin que supiéramos hacia dónde. Varios días después me enteré que la leva, andaba levantando a los hombres en edad de ser incorporados en las filas del ejército, para luchar contra las bandas que había dejado la guerra cristera. Mi madre y sus hijos, habían sido abandonados por meses, mientras mi padre era obligado a pelear en defensa del Estado “revolucionario” y librar, contra su voluntad, batallas que en nombre de Cristo Rey, los cristeros habían convertido en un propósito indefendible
Al paso de los años me fui a terminar la primaria al Distrito de Acatlán, Puebla, en la región de la mixteca poblana. Después la secundaria, la normal, la preparatoria y dos años en la escuela de Ciencias Políticas de la UNAM. Cuando tenía dos años estudiando en la ENM mi madre cayó gravemente enferma. Con la ayuda de mis amigos me la traje al Hospital 20 de Noviembre, con la intención de atenderle sus males. Su salud se agravó y en las tardes de visitas, pegado a su cama, oía los sollozos que le causaba estar enferma y lejos de su familia
Un día, los médicos me informaron que se intentaría una operación para tratar de salvarle la vida, pero no nos daban seguridad de lograrlo. Le avisé a mi padre de esta situación, se vino de inmediato a México y ambos hablamos con ella. Nos pidió que la sacáramos de allí y que la lleváramos de vuelta a su casa. Decidimos oírla y en una ambulancia nos la llevamos a trescientos veinticinco kilómetros de la ciudad capital. En Río Frío, a las tres de la mañana, expiró en los brazos de mi padre. A la fecha han pasado cinco décadas justas. Nunca pude valorar lo que ella significó para mí

Hoy, coincidiendo con los cincuenta años de su fallecimiento, y a propósito del día de la mujer, con toda humildad pero con todo el corazón, le rindo un homenaje y un reconocimiento a la autora de mis días. Lo hago ahora porque no supe hacerlo cuando  vivía. ¡Eso hubiera sido lo mejor y seguramente lo más hermoso para ella! No pude abrazarla como hoy lo hubiera hecho. Lamento que se haya ido sin que supiera que la amaba, que sin decírselo jamás, compartí sus penas, sus sufrimientos y sus horas de contento.  Le debía esta explicación y este reconocimiento a mi madre y hoy, aunque tarde, va este homenaje público para reivindicar su vida y su trabajo, pero sobre todo, su amor

miércoles, 25 de febrero de 2015

Aduladores, lacayos y bufones
Por JESÚS SOSA CASTRO
Desempolvando mis viejos libros me encontré con uno de Erasmo de Rotterdam, un agustino del siglo XV. Como escritor, fue incómodo para la iglesia porque decía de ella que estaba llena de barbarie y de ignorancia. Señalaba que “lo institucional de nada sirve si el hombre no hace uso de su propia conciencia y de su libertad” Su vasta obra postulaba básicamente críticas a esta institución religiosa, pero en El elogio de la locura quiso deshebrar el trasfondo bufonesco de las clases sociales y airear con franqueza el significado de la risa y la locura que se da en el comportamiento del hombre
Se burló mordazmente de la sociedad de su época poniendo en juego una sátira ingeniosa para exhibir en toda su profundidad su estulticia y su estupidez.  Esto que él calificaba con tanta vehemencia, arrugaba los entrecejos  de los poderosos y producía sonrisas estúpidas. Consecuencia natural de la adulación, la demencia y la pereza mental. Se burlaba de los leguleyos, de los mediocres y de la vanidad. Cuando estaba leyendo estas cuestiones, pensé que sería interesante escribir algo sobre la autollamada “clase política mexicana” toda vez que el retrato que en su época hacía Don Erasmo, es un símil perfecto de lo que pasa con los mediocres aduladores de este sufrido país
Muchos mexicanos tenemos ideales que han sido, siempre, la materia de nuestro paso por el PCM, PSUM, PMS, PRD y MORENA. Buscamos  que estos partidos, tuvieran compromisos con la gente, prácticas democráticas y dirigentes a la altura de las circunstancias. Quisimos que todas nuestras actividades políticas, ideológicas y organizativas, respondieran a la necesidad de contar con una organización que fuera realmente la esperanza de México. En eso anduvimos y en eso andamos, pero…..
Me temo que como yo, millones de ciudadanos nos sentimos defraudados. Lo que pasa en el país y en las fuerzas políticas es, por decir lo menos, una locura. La complejidad de la vida nacional está en manos de un montón de corruptos, de aduladores, bufones, y lacayos.   ¿Cómo resolver los graves problemas que enfrenta el país con este tipo de semovientes? ¿Puede México caminar hacia un futuro promisorio con un presidente analfabeto, corrupto y rodeado de lo peorcito que ha parido el país? ¿Y hacia dónde vamos cuando la SCJN, el TEPJF, el INE y los gobernantes estatales y municipales son una bola de chapulines buenos para maldita la cosa?  ¿Qué nos espera cuando en el Congreso de la Unión la inmensa mayoría de Diputados  y Senadores son sirvientes del poder que no le sirven al pueblo sino a las mafias?
Yo estoy convencido que para derrotar este régimen político se requiere de mucha organización y de una conciencia despierta. Pero hay que empezar por las prácticas antidemocráticas, autoritarias y verticales de los partidos en los que se milita, acabar con la militancia centralista y jerárquica, casi siempre reducida a una estructura de mando. El adversario es múltiple y complejo y por lo tanto, no hay una sola solución sino varias soluciones. No hay un solo camino para derrotarlo sino varios caminos. Y los sujetos, capaces de batirlo, son también diversos. Por eso, nuestra lucha no requiere de una militancia controlada sino de una militancia colectiva. Antonio Negri, comunista heterodoxo italiano, ha dicho que la lucha y la organización no dependen de una disciplina tipo militar o partidista tradicional. Se requiere una disciplina fundada en la pertenencia efectiva al partido y al pueblo y en una afectiva relación entre los militantes
La autodeterminación le da a nuestro trabajo una enorme creatividad. Pone en juego toda su iniciativa y su experiencia. Quien actúa bajo este principio, adquiere la capacidad de convertir las decisiones libremente tomadas y construidas, en propuestas, en proyectos, en planes y en guías para la acción. La horizontalidad que los militantes reclamamos, es el desarrollo de una construcción colectiva, revolucionaria, sin exclusiones ni decisiones cupulares
Es vedad que la capacidad política no se hereda, nadie nace siendo enseñado. Pero la capacidad se finca en una aportación propia, edificada desde la experiencia personal. Cada quien es creador y virtuoso en su ramo y en su espacio. La capacidad es diversa, dinámica y proyectista y se forja, se construye y se alimenta de la aportación y experiencia de todos. ¡No espera que las decisiones le vengan de arriba! Es verdad, también, que existen las diferencias históricas, de génesis cultural, de oportunidades formativas. Cada quien tiene su cuna, su barrio y su territorio de formación humana
Por eso para entender la grandeza del trabajo revolucionario y la nobleza de aquellos que entregan su vida a la lucha por la revolución, se requiere algo más que saber doblar el espinazo y decir a los señores del poder. Hay que poner en juego lo que decía Don Erasmo de Rotterdam: “Lo institucional de nada sirve, si el hombre no hace uso de su conciencia y de su libertad”  Depender de las burocracias políticas es como depender de los capataces. Hoy más que nunca hay que aprender de la inteligencia, no de la estupidez, como bien dice, el gran Pepe Mujica


domingo, 22 de febrero de 2015

Entre corruptos y corruptores
Un apunte sobre el libro de Jorge Zepeda Patterson  

Por JESÚS SOSA CASTRO
En estos tiempos de narcos y corruptos, hablar del resquebrajamiento del país, del entreguismo del gobierno y del aplatanamiento de la gente, resulta algo así como un anacronismo. En un sector de la prensa y en el mercado de libros, lo que abunda, lo que se lee, lo que se busca o lo que se vende, son notas, artículos y textos que dan cuenta del avance del narco y de la corrupción. ¡No es casual! El país está invadido por estas lacras sociales. Los escritores y los periodistas serios, hablan de estos fenómenos porque son los que dominan la escena nacional. Aunque en la calle se afirme que todo lo que pasa en nuestra sociedad, es una cosa calculada por el gobierno y sus contlapaches. Quieren distraernos de los asuntos que están comiéndose la economía, el empleo, la seguridad y la paz. Los que administran este país son los narcos, los corruptos, los corruptores y los mafiosos, todos, ladrones profesionales
Un día de la semana pasada me fui a las librerías para ver qué nuevas novedades habían aparecido. Andaba en busca de la Larga Travesía de Ricardo Monrreal, Los corruptores de Jorge Zepeda Patterson y lo último de Haruki Murakami. No encontré el de Ricardo. Mientras esperaba el inicio de la marcha de los maestros para unirme a ella, me puse a leer Los corruptores. Después de algunos minutos, ya me había posesionado del contenido. Encontré una trama expectante, bien trabajada y un abuso feliz del manejo de la prosa y de la actualidad política que estamos viviendo en el país
Pues bien. Dejé haciendo fila a Murakami y decidí no interrumpir la lectura del libro iniciado. Quien lo empieza a leer, no se desprende de él hasta concluirlo. Los pasos gatunos de los asesinos y los maniacos desenfrenos narcosexuales de esta “clase política” invitan a seguir hasta el final. Los albañales y el sigilo en que se mueven y accionan estos personajes, alimenta la paranoia del lector para no dejar de seguirlos. Son tan fuertes y perversos, que el autor logró meterlos en el interés de los adictos al misterio y a los recovecos policíacos. La conjura se ocupa de la política, del poder de las mafias, y del papel preponderante que ha alcanzado la corrupción en las esferas gubernamentales 
Es sabido que Jorge Zepeda Patterson es un estudioso de los intríngulis del  poder, de las deformaciones y comportamientos de los líderes y burócratas que viven del presupuesto. Les ha seguido los pasos a los que chapotean en las alcantarillas, cultivan el mote de “jefes” y ha exhibido sus comportamientos, sus manías y las fuentes de su poder. Es en estos niveles donde se dan las disputas políticas y donde los lambiscones de oficio y desprovistos de pudor, cultivan la parafernalia decadente en que se mueven estos sujetos En Los amos de México, Los intocables, y un poco en Los suspirantes -libros del mismo autor- se encuentran los antecedentes de lo que hoy profundiza JZP en Los corruptores. Destaca el conocimiento que tiene de los políticos mexicanos y da un paso gigantesco para descubrir hasta dónde ha llegado el crimen organizado en su apropiación de los puestos públicos
Encuentro un ingrediente nuevo en su libro. No se quedó varado en lo que son y hacen los mafiosos y los políticos tranzas. ¡Tal vez ya le resultaba aburrido!  Los temas que puso en los ojos de los lectores, tienen que ver con la habilidad del gobierno y sus compinches para que la opinión pública se ocupe de los narcopolíticos, mientras estos avanzan en el despojo que están cometiendo contra las riquezas de la nación. Hábil como lo es, Jorge Zepeda Paterson  adereza estos hechos exhibiendo los asesinatos y los amoríos entre funcionarios y criminales
 El autor de Los corruptores sabe que hablar de los narcos y de los políticos del sistema, es la misma cosa. La fuerza del relato policíaco, en nada demerita la contundencia con la que los hampones del PRIANRD siguen haciendo de las suyas. Sobre todo, porque no es un libro que hable de viejas historias. Sitúa a sus personajes en los tiempos actuales y ubica, con toda atingencia, los posicionamientos y compromisos que, por intereses de mafias, siguen tramando los líderes corruptos de los partidos registrados
Jorge Zepeda Patterson exhibe los mecanismos que usan los corruptores para doblarles el espinazo a los políticos hueseros. Señala que aparte del dinero público que corre a borbollones entre gobernantes y delincuentes, es el halago permanente y la amistad fingida que manejan “los jefes” lo que termina por someter a sus contrapartes. Aunque lo grave que pone sobre la mesa, es el hecho de que el poder del narco, la corrupción y la política, es una triada que se ha instalado en los palacios de gobierno amparados por la impunidad

Yo, como Patterson, sé  que las mafias andan desatadas dentro y fuera de las esferas gubernamentales. Y si él señala que para acabar con ellas es urgente que la sociedad genere contextos favorables, leyes y acciones que la protejan y la liberen de estos estorbos, pues entonces, hay que llamar al pueblo para que demos fuerza a esa idea y juntos obliguemos a las autoridades a ceder y conceder a lo que tenemos derecho. Echar mano de la presión del pueblo organizado para correr a estas arañas del gobierno y del poder. ¡Ya basta que nos estén viendo  la cara! Sólo así acabaremos con los  corruptos y con los corruptores que se han adueñado de México ¡Esa es la única salida! 

jueves, 19 de febrero de 2015

Hay que cambiar las formas de cambiar
Por JESÚS SOSA CASTRO
El día nueve de julio MORENA logró su registro como Partido Político. Un paso significativo en la credibilidad de muchos mexicanos que dudaban de que esto fuera posible. El mérito, corresponde a miles de ciudadanos, mujeres y hombres, que al lado de AMLO, emprendimos una tarea harto difícil. Ahora viene lo más importante pero al mismo tiempo lo más complicado. Ir abriendo camino para convertir a Morena en un espejo en el que se puedan mirar, con orgullo, aquellos que a lo largo y ancho del país, hemos venido diciendo que Morena es la esperanza de México
¡Esta frase representa un enorme compromiso! Porque si bien es cierto  que la “Esperanza” es un concepto abstracto, intangible, que hemos abrazado millones de mexicanos, su concreción debe materializarse en una lucha sin cuartel contra la antidemocracia, las corruptelas y el arribismo. La presencia de otros males  como la incondicionalidad, el atraso político, la abyección, la banalidad y el seguidismo acrítico, deben desaparecer del cuadro básico de los valores de Morena. Quien crea que su registro es por sí mismo la solución de los viejos anhelos del pueblo por liberarse de las mafias del poder, no va a caminar mucho para desengañarse de que no es tan así
Si hemos de creer en nuestras palabras de que queremos transformar realmente el país, tenemos que empezar por identificar claramente al enemigo contra el cual estamos luchando. A la vista, Peña Nieto, Mancera, los gobernadores, el Parlamento y las demás instancias de gobierno, no son más que los títeres de un poder oculto, rapaz, oscurantista y antinacional. Los que realmente gobiernan México, son cuarenta familias siniestras, cuatrocientos veinte grupos empresariales, las grandes transnacionales, el FMI y al Banco mundial. Estos son los poderes que tienen apergollada a la plantilla de títeres que dicen gobernar el país
Desde hace más de cuatro décadas se empezó a develar el carácter perverso del capitalismo salvaje. Sus acciones lo llevaron y lo llevan a la explotación, alienación y al detrimento del poder social. De entonces a la fecha, la sociedad civil ha empeñado sus esfuerzos para librar batallas para hacer una sociedad más justa y democrática. Sin embargo, este intento de construir el poder civil de suyo grandioso, ha sido devastado sin ningún miramiento por parte de los poderes fácticos que padecemos. Sus luchas reivindicativas sectoriales han sido aplastadas y hoy hay un repliegue que dificulta poner las fuerzas populares en movimiento. Las denuncias que se hacen sobre las implicaciones de las políticas públicas de los oligarcas, no han producido los efectos movilizadores que necesita la sociedad
Por eso creo que hay que cambiar las formas de cambiar. La fuerza que atisbe la urgencia de modificar las formas y el fondo de las luchas que vienen, podrá convertirse en la fuerza que conduzca el proceso revolucionario de transformación. Esta fuerza debe imprimirle a las luchas sociales, un carácter revolucionario, sacarlas de la simple denuncia, articularlas a nivel nacional y convertir sus acciones en una alternativa  que acabe con las políticas rapaces y antipatrióticas de las mafias del poder. Tenemos que sacarlas del inmediatismo y del aislamiento, para unificar sus esfuerzos  en proyectos sociales de dimensión nacional. Verlas como generadoras de las revueltas sociales y coronarlas con una participación masiva al través de la participación electoral
El mayor riesgo que hoy enfrenta Morena, no está solo en toparse con una sociedad replegada, descreída y siempre golpeada. De mil novecientos ochenta y dos a la fecha ha sufrido la imposición de tres gobernantes mafiosos. No sería justo que en el dos mil dieciocho se volviera a repetir este hecho lamentable por no tomar desde ya las medidas que lo prevengan y lo impidan. Es verdad que ya se cuenta con un Proyecto Alternativo de Nación. Pero esto no es suficiente, se tienen que preparar y organizar a las fuerzas para que llegado el momento, tengan la capacidad de defender sus triunfos. Localizar el epicentro de la conflictividad social y hacer que las resistencias populares se articulen, sean combativas para avanzar consistentemente en la lucha por la transformación del país
Es verdad que la irritación social está presente en toda la geografía nacional. Lo que no es verdad, es que en todas partes haya la misma disposición para la lucha transformadora por la que trabajamos. En la zona Centro Sur de nuestra República, se registran huellas profundas de los pueblos que luchan. En el Centro Sur, todas estas luchas están sustentadas en proyectos programáticos, con idearios llenos de solidaridad, combativos y revolucionarios. Desde luego, esto no implica que allí sea donde se dé el desenlace final de las luchas populares, pero pueden ser el detonante, el inicio de los grandes movimientos populares. El cierre de todas las luchas de pueblos, regiones o zonas, puede desembocar en una participación masiva al través de la confrontación político-electoral. Aquí puede estar la fuerza y el triunfo de Morena

Por eso el estudio geopolítico de nuestra lucha tiene tanta importancia estratégica. Ya no se vale andar en todas partes y en ninguna. Las improvisaciones no caben en Morena. Si tenemos que cambiar las formas de cambiar, avanzar para asegurar el éxito de nuestros triunfos  futuros y lograr la transformación que buscamos, tenemos que empezar por detectar el estado de ánimo de los trabajadores y el pueblo, participar en su organización, informarlo de lo que está pasando con las políticas públicas de las mafias del poder y articular sus demandas y luchas. No hacerlo, es seguir perdiéndonos en esfuerzos y en discusiones que no nos llevan a ninguna parte, mientras el adversario sigue avanzando impunemente en el quebrantamiento de la política y la moral del pueblo mexicano. ¡Y esto, ya no estamos para seguirlo aguantando!