No eran
tontos, los adoctrinaron
Por JESÚS
SOSA CASTRO
Con motivo de los repudiables acontecimientos en Venezuela
por parte de la bestia norteamericana amigos, compañeros y yo hemos
intercambiado opiniones y críticas. No pocos me han sorprendido con sus posiciones
políticos que yo creí consolidadas en las filas de la izquierda. Pues hasta
donde nuestra relación se mantuvo de manera cotidiana, eran unos defensores de
las causas justas en el mundo, del pobrerío, de ese sector social del que le
gustaba hablar el inefable de Vicente Fox. Algo los cambió, porque después de los
últimos tiempos, las circunstancias, los intereses y la cultura política, les modificaron
el pensamiento y sus conductas sociales. Ahora que nos hemos vuelto a encontrar
observo que son unos derechosos y resentidos con lo que está pasando en países
de América Latina, en nuestro pueblo y sus en sus dos últimos gobiernos.
Adornan su discurso, pero sus hechos los colocan al lado de la derecha. Nuestros
reencuentros han sido respetuosos, ríspidos por momentos. Lo trascendente ha
consistido en exponer claramente nuestras posiciones con relación a los
problemas del mundo y del país
Los planteamientos y posiciones de mis amigos son para mí,
decepcionantes. Se acercan mucho a lo que Zygmunt Bauman, Sociólogo polaco dice
sobre el comportamiento político de cierto tipo de personas y grupos. Afirma que
hay quienes defienden la opresión, se humillan ante los poderosos sin entender
lo que eso significa. Sus referentes son el odio a la democracia, a la
participación de los humillados y excluidos. Su aculturación los ha llevado al
servilismo y a defender los privilegios que les proporcionan las influencias y
el poder. Tiemblan ante los avances sociales, ante las movilizaciones del
pueblo, ante la democracia y el logro de la paz. No tienen capacidad para
sonreír ante los avances sociales, políticos y culturales de los pueblos en
creciente oposición y rebeldía contra sus explotadores
Lamentable que mis amigos y muchos como ellos conciban los
avances sociales como el producto de una transacción entre la cesión de
libertades y la comodidad de privilegios mal habidos. Han perdido la dignidad,
el respeto, la tolerancia y el amor por los demás seres humanos. Los portadores
de estas actitudes son hoy severamente acotados por la mayoría del pueblo. Han
entrado en abierta contradicción con las conductas vigilantes, transparentes y
democráticas de la mayoría de la gente. Su fuerte es el odio, el rencor y el
clasismo, por eso se retuercen como tlaconetes de rancho. Son esos que Sygmunt
Bauman definió como los “eternos ignorantes, los que no han aprendido a pensar,
los que defienden a los corruptos, a las corporaciones codiciosas. No nacieron
tontos, sólo han sido adoctrinados” ¡Lástima Margarito!