miércoles, 9 de julio de 2014

¿Quién puede ser ese recipiente?
Por JESUS SOSA CASTRO (*)
Para nadie es un secreto que el Congreso de la Unión está en un acelerado proceso de descomposición. ¡Ya apesta! Ningún partido de los siete que lo componen hasta la fecha, ha intentado defender los intereses de sus “representados” Por cálculos políticos, han renunciado al papel de estar al servicio de los ciudadanos y se han asumido como un instrumento de abyección al servicio del sistema. Su modus operandi los ha convertido en el hazmerreir de tirios y troyanos y las mafias del poder les aplauden sus comportamientos servirles. Como recompensa, los ha llenado de lisonjas y dinero, mientras la gente los tiene como traidores y agachones. Son la afrenta que actualmente pesa sobre la nación  
Por eso en millones de mexicanos, bulle un desprecio hacia ellos y un desencanto que se acrecienta con el modo de producir y reproducir la vida en este capitalismo salvaje, voraz, inhumano y antinacional. ¡Todo lo vende y todo lo compra! Esta conducta nos ha puesto a pensar en  algo que nos dé otra perspectiva, otra ilusión, otra esperanza. Ese desencanto y ese algo que deseamos, tienen larga data, como largo es el sendero de esfuerzos, de batallas que han librado grandes sectores de mujeres y hombres en distintos momentos de la vida nacional. Aunque en este devenir poco se acumula, poco se mantiene, porque se ha carecido de un referente altamente confiable, de un jarro que reciba, guarde y potencie esos esfuerzos, las batallas que en distintos momentos han librado millones de ciudadanos, están en camino de concretarse
Necesitamos que esa sabiduría que nos han dado esos combates sociales, esa experiencia revolucionaria, esa fuerza creciente de muchos mexicanos, encuentre un recipiente en el que se pueda depositar todo aquello que el pueblo ha venido construyendo en estos complejos procesos de la lucha política. ¿Quién puede ser ese recipiente? ¿En torno a quien o en torno a qué los militantes de izquierda y los millones de ciudadanos que andamos en busca de ese jarro, nos podemos agrupar para transformar la vida de México? ¿Será el Movimiento Regeneración Nacional, Morena? Yo espero que sea este partido el que transforme el país. Pues en la República, la gente y los pueblos se organizan en distintos frentes para resistir las políticas depredadoras de un sistema que sólo ve por sus intereses
Cualquiera que sea la decisión de la gente en las acciones por venir, hay que disponernos y proponernos, al través de nuestras acciones, de nuestras propuestas, de las consecuencias y de nuestra ética, ser ese recipiente que hoy falta, para que sea el jardín de las victorias populares y la tumba del sistema de opresión y explotación que padece nuestra sociedad
Esta tarea hay que emprenderla desde nuestra casa. La sabiduría y la experiencia que han venido acumulando millones de personas, no pueden caminar por la misma ruta que han llenado de abrojos nuestras luchas. Hay un hartazgo justificable contra quienes han ensuciado la política, las formas de hacerla y contra muchos que siguen representando lo peorcito que venimos padeciendo desde siempre. Si queremos hacer de los movimientos sociales y políticos los instrumentos de lucha y de transformación que se requieren, también tenemos que hacer de las formas, fondo. Atajar todo tipo de prácticas ajenas a la democracia, el corporativismo, el clientelismo y la corrupción. Esta es una tarea imprescindible que ya no puede esperar  
Las relaciones y las alianzas en política, juegan hoy un papel preponderante. Buscarlas y construirlas con las organizaciones y personalidades, que pueden expresar intereses distintos, pero que coincidan en el propósito de deponer a esta camarilla de vende patrias que detenta la dirección política, económica y cultural de México, es un objetivo que debe estar presente en nuestros propósitos. Mantener un impulso sostenido de relaciones políticas, ideológicas y organizativas, con fuerzas hermanas, con referentes de la misma identidad libertaria, no puede ser algo ajeno a la lucha de cualquier organización que tenga como propósito transformar el país
Lograr este objetivo, es avanzar en la construcción de un recipiente lleno de recursos humanos, de experiencias, de combatientes y de ideas. Buscamos ese espacio desde el cual se diseñe y se realicen acciones democráticas crecientes: Esta es una urgente necesidad. Los que somos de la izquierda revolucionaria nos proponemos un recipiente que albergue las inquietudes de lucha de muchos combatientes por la libertad y la democracia. Una retaguardia que provea de condiciones para el despliegue mayor de las batallas sociales de millones de compatriotas que han perdido la confianza en los gobernantes y en los partidos paleros
Nuestro proyecto, está marcado con los resplandores que iluminaron las ideas y la lucha de Ricardo Flores Magón, de Zapata y de Villa. Los que andamos en este esfuerzo libertario, no hemos tomado en nuestras manos la bandera revolucionaria para acaparar puestos públicos, ni para medrar a costa de tantas víctimas y mártires. No perseguimos el bienestar personal ni vamos en pos de satisfacer pasiones inconfesables. Nuestro objetivo es el de aquellos, mujeres y hombres, que participaron en la Revolución y cuyo proyecto ha sido traicionado por los mafiosos que hoy detentan el poder. Esta  es nuestra lucha y esa es nuestra autodeterminación


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(*)Algunas de estas tesis y frases se contienen en un material de discusión preparado por el Dr. Armando Martínez Verdugo 

domingo, 6 de julio de 2014

Los hijos de los días JESÚS SOSA CASTRO
Los hijos de los días
http://i.sdpnoticias.com/columnistas/2013/05/16/kato_mini.jpgJESÚS SOSA CASTRO@rasocasmié 3 jul 2013 17:30
  
Un apunte sobre el libro de Eduardo Galeano
Hay días en que uno siente que la vida no tiene sentido. Lees la prensa, prendes la televisión, oyes a la gente, y lo que encuentras son frivolidades y estupideces. Los espacios sociales, políticos y culturales, están llenos de tedio, desesperanza y abyección. Miras a tu alrededor y no encuentras salida a nada de lo que te preocupa. ¡En el entorno sólo hay violencia y muerte! Ningún filamento transfiere paz al corazón. Como un felino enjaulado te mueves de un lado a otro y el sosiego sigue sin aparecer. Todo gira en torno de la banalidad, la politiquería y la degradación. Tenemos un país adormecido, triste, hundido en sí mismo. No mira hacia fuera. ¡Tiene miedo de ver sus propias miserias y debilidades! Como que ha dejado de soñar y ha renunciado a esas utopías que lo hacían invencible, alegre, luchador. Hoy en mucho es dependiente de quienes lo tienen sumido en la orfandad cultural, económica y social. No quiere encontrar el espacio para asirse de una historia distinta que lo libere y lo haga trabajar por su futuro
Hastiado de ver estas cosas, me fui corriendo a refugiar en mis libros. Esos entrañables amigos que Carlos Ruiz Zafón documenta con arrogante elegancia en la Sombra del viento, donde se refiere al cementerio de los libros olvidados. Desempolvar esas letras, es  develar historias que  bien vale la pena hacer nuestras. En esa búsqueda loca por agarrarse de algo que aliente las horas de cansancio, me topé con  Eduardo Galeano, cuyos libros siempre están llenos de sueños y apuntes culturales. “Los hijos de los días´” me llevaron libro adentro, y en sus páginas, encontré los elementos que me hacían falta para tener el pretexto de hablar sobre algunas enseñanzas de mi padre. Al ir página tras página, fue apareciendo el mundo que Alexander von Humboldt y Aimé Bomplandt empezaron a hacer suyo en 1799 cuando, navegando por las inmensidades del mar, descubrieron el camino hacia América guiados por la brillante estrella de La Cruz del Sur
Encontraron la Patria que harían suya con sus pasos y sus obras. Hombres que “no vinieron a conquistar, sino a dar” ¡Y mucho nos dieron estos científicos aventureros!
Estas notas de Galeano punzaron fuertemente mi ánimo y envolvieron mi debilitada conciencia. Revivieron mis sueños libertos y me condujeron al inacabable deseo de hurgar en aquellos viejos recuerdos de los lirismos culturales de mi progenitor. El y las noches oscuras vividas en las montañas de la Sierra Madre del Sur, tendidos sus hijos sobre petates de palma, sembraron en nosotros las formas de guiarnos hacia los encuentros futuros por la libertad. Ponía como faro conductor la refulgente luz de esa estrella que ya él conocía como la Cruz del Sur. ¡Esta será la brújula de todos, nos decía! Desde entonces, en mi caminar por el mundo la he llevado  conmigo como mi linterna principal
A la vuelta de mucho andar por estas viñas del señor, he visto caminos que quisiera recorrer, montañas que quiero subir y libros que quiero leer. Tarde, muy tarde, he empezado a entender el sentido de mis quehaceres ordinarios. Hoy vivo compartiendo con miles de compañeros, la utópica posibilidad de ver mi país en manos de líderes emergidos del pueblo. Sirviéndole a él, enseñándole a luchar por la equidad y la justicia. Ando en pos de los sueños de César Vallejo buscando hombres transparentes, sin importar que no sean “dueños de nada ni de nadie, ni siquiera de sus certezas” Quiero sentir el orgullo de mostrar mi cara al viento, para percibir el cruce incontrolable de los aires libertarios que hoy se hacen volutas en una geografía llena de corruptos e incompetentes.
El desánimo que nos corroe al ver tanta inmundicia, corrupción y decrepitud en las filas de los políticos que desgobiernan el país, no debe conducirnos a arriar nuestras banderas de lucha para lograr un cambio verdadero. A medida que el tiempo se agota, más ideas hay que desarrollar y más trabajo tenemos que hacer. La brega es larga pero siempre será importante tener la disposición de seguir caminando hasta alcanzar lo que nos falta. Si hemos  de hacerlo pocos, no importa. Los indecisos se irán sumando en el camino. Lo haremos convencidos de que en este trajinar, seguirá con nosotros el instrumento celeste con el que se orientaba el padre de la Geografía Moderna Universal y también mi padre, que mirándolo en esa oscuridad, le daba sentido a sus largas noches de insomnio. La brújula azulina que estos hombres utilizaban con cierto pudor religioso, seguirá siendo nuestra guía hasta el punto en que de manera natural y con la modestia del caso, tengamos que entregar las cuentas de nuestro trabajo

Estoy seguro que no habrá espanto ni regocijo por las luchas que vendrán. Todos los que estamos trabajando por cambiar el país, sabemos y entendemos hacia donde nos dirigimos. Vamos asidos brazo con brazo para construir otra historia. La historia que recogerá los nuevos sentimientos de la nación. Ya la estamos cultivando y procedemos a meter en sus alforjas, las pasiones y las ideas que han sido por siempre, las fuentes de nuestras locuras y de la eterna querencia por rescatar los destinos de México. Los pasos que nos faltan por andar, sabrán llevarnos a esas estrellas que descubrieron Alexander von Humboldt y Aimé Bomplandt en su camino hacia América y que las consejas empíricas de mi padre sobre la luciente estrella en forma de Cruz, hicieron posible que yo la  llevara por décadas, como un faro que alumbraba las negras noches de mi vida

viernes, 4 de julio de 2014

El escarabajo y el colibrí
Para
Ma. Del Carmen Rincón Berthier
Ahora que mis amores andan como el país. En crisis permanente
Esta tierra está seca, necesita lluvia, le decía el escarabajo al colibrí. Ya caerá, le decía uno al otro. Un día, el pequeño pájaro levantó vuelo hasta posarse en una flor. Andaba en busca de rocío y miel. Un tanto satisfecho de su hallazgo se dijo: El tiempo mejora. Y emprendió el regreso para darle la buena nueva a su amigo el escarabajo
Pero mal le había ido al amigo. Su dorso, sus alas y sus patas, iban y venían, dispersas, por las oleadas cálidas del viento. ¡No hay nada qué hacer, pensó! El amigo ya no estaba. La tierra seguía seca, no había vida, ni flores, ni humedad ni miel. Sus expectativas de vida, se hacían pequeñas. Su mundo estaba llegando a su fin

Entonces el colibrí, triste y lleno de pesar, tomó una decisión. Se dejaría llevar por el viento. No buscaría flores, ni miel. Solo volaría y volaría, se pondría en manos del aire y del tiempo. Pero un día, los aires lo volvieron a la tierra seca. ¡No se arrepintió! Pensó que la suerte lo había devuelto a la tierra donde yacía su amigo el escarabajo. Sus ojos dieron cuenta de que sólo habían quedado, calcinados por el sol, su dorso, sus alas y sus patas. Triste, pensó que un día, también sus restos correrían la misma suerte. Tal vez el viento y la tierra los sepulten o los lleven al lado de los restos de mi amigo. Pero allí, meditó el colibrí, de los huesos de ambos, surgirán las flores y la miel. Las  necesita esta tierra seca.

jueves, 3 de julio de 2014

Carta a mi amiga Andrea Tollos
Por JESUS SOSA CASTRO
Cuando llegó tu correo estaba a punto de irme a descansar. Eran las tres de la mañana. Se veía que nuestros desvelos coincidían y, sin más, me puse a leer lo que también a ti te preocupaba. La curiosidad, dicen, es la madre de todos los despropósitos. Fue así que empecé a introducirme en tu pensamiento, en tus ideas y en tu personalidad. Lo hice, porque me picaba la necesidad de saber qué más me podía decir una mujer que en sus escritos se encuentra una vena que agrieta mis cimientos, antes presumidos de sólidos e inconmovibles. ¿Que hay en una mujer-me pregunté- que a estas horas de la madrugada me ayuda a entender y a escribir cosas de las que me había alejado hace muchos años y convertido en un vagabundo de las lecturas y de las letras?
¿Es tanto el peso religioso de JESUS que hace que el 25 de diciembre me esté ocupando tanto de él?
Pues bien, ¡te he leído con cuidado! Y a decir verdad, he encontrado juicios y opiniones maravillosas e interesantes que, muy a mi pesar, me están llevando a descubrir razones, ideas y una mística religiosa que no me imaginé que tenías.  Lo más trascendente de todo esto, está en lo que coloquialmente dicen los guerrerenses. “Entre más me picas la cresta”, más me asombro de estar entrando a un terreno que era totalmente tuyo, o por lo menos eso creía.  Pero resulta que a fuerza de empeño y devoción ya me lo estás heredando como una penitencia. Mi asombro crece cuando me doy cuenta que en mucho ya pienso como tú, hablo como tú y mi moral, antes tan desparpajada e irreverente, también ya está cuajada de lirismos tuyos. ¿Me estarás embrujando, mi querida Andrea? ¿O son los intentos de hacer de este aventurero setentón un diácono perverso en busca de los descarriados hijos de JESUS para volverlos al redil?  ¿Podré, en un día del pronto venir, parecerme a los caciques de nuestra comunidad que vergonzantemente ofician misas y sin vergüenza alguna le meten la ostia en el pescuezo a los malandrines rejegos que pululan por los caminos del señor?
 ¿Estaré soñando o será la resaca de las copas que JESUS el Divino me permitió padecer el 25 de diciembre para indicarme que mi carácter mundano no puede ser ajeno a las debilidades de Baco y de sus hijos chupadores de ocasión?  ¿En qué ando metido Andrea? Ojalá me sigas alumbrando con tus ideas y me alejes de mis gulas y tentaciones. Pues apenas se termina la resaca de anoche y  ya estoy pensando en las comilonas por venir y en las otras copas que aliviarán mi angustia de hambriento pertinaz y bebedor no tan pertinaz. Ayúdame a entender mis desvelos, Andrea. ¿Qué es eso de estar escribiendo cosas a las tres de la mañana mientras los sueños, los tuyos y los míos, se nos escurren hacia dentro? ¿Será que somos adictos a las palabras y que éstas nos están llevando al extremo de la locura en el explicable afán de entender lo que está ocurriendo alrededor de la creación?

Sea pues mi querida Andrea. Hoy y en estas horas de nostalgia y de locura te mando estas notas tan locas y dispersas como yo. En ellas va escondido un costal de besos que te mando antes de que cada cual por su lado, y a propósito de despedir al que se va y recibir al que viene, caigamos rendidos ante las sugerentes insinuaciones del Dios Baco. Que la caída sea placentera. 

miércoles, 2 de julio de 2014

La lucha de la gente y los piojos del futbol
Por JESUS SOSA CASTRO
Los días sábado y domingo,  los militantes de Morena estuvimos en el Temoluco y en otras colonias de la GAM, haciendo trabajo para “Que nos pregunten a todos” Tenemos la tarea de reunir para la primera quincena de septiembre, dos millones de firmas para que los ciudadanos digan si están o no de acuerdo con las reformas entreguistas que Peña Nieto le quiere imponer a los mexicanos. Entramos en contacto con la gente en varias colonias. Casa por casa, en mercados y espacios públicos estuvimos varias decenas de compañeros hablando con los ciudadanos y recogiendo sus firmas para la consulta
Lo que volvimos a ver es la alarmante ignorancia y la falta de información que hay en los ciudadanos sobre estos graves asuntos. Las personas muestran en su rostro la huella de un pesimismo y de una irritación que se expresan en una actitud paralizante. La gente anda enojada, con cara  macilenta, sin alegría de ningún tipo. En la mayoría de los jóvenes no hay felicidad ni sueños en sus ojos. Se saben marginados y olvidados por el sistema, viven sin trabajo, sin escuela y sin futuro. Las señoras y señores que se acompañan al mercado arrastran sus pesares y sus carritos semivacíos
Con equipo de sonido, con volantes y de manera personal quisimos enfrentar esta incertidumbre colectiva. Al fin y al cabo, también somos víctimas de las mismas vilezas con que se conduce el gobierno de la oligarquía. Pocos nos oían y reaccionaban ante nuestros llamados. Los más, huían arropados por su ignorancia y por la repelencia con que ven a los políticos sistémicos. El miedo a la educación y a la cultura, se ha adueñado inequívocamente de la inmensa mayoría de la gente. Pareciera que entre el saber y la defensa de sus derechos e intereses, se ha abierto un abismo que estrecha sus ansias de libertad y de justicia
Me habría gustado mucho encontrar a gente preocupada por lo que le pasa al país. Siempre es importante saber que a las personas les interesa explicarse los motivos de su pobreza, del abandono en que viven y de su irritación. ¡Pero no! Como que han renunciado a ese carácter luchador, entrón, del que antes presumían los mexicanos. Hoy el peso de las políticas y de la cultura que aprehenden de la televisión y de la mayoría de los medios, es tan profundo que ha hecho de la gente un ato de conformistas que permite que sus verdugos hagan con su país, su economía y su educación, instrumentos manipuladores al servicio del poder
Naturalmente que esta conducta displicente y errática de nuestra gente, es explicable. El circo que ha montado el sistema y los grandes monopolios de la información, es avasallante. Millones de mexicanos están pendientes del futbol y de la suerte de los “piojos” de Miguel Herrera, mientras Peña Nieto, sus diputados y sus senadores se están robando materialmente el país. Está persiguiendo y encarcelando a líderes de pueblos en la sierra poblana, vejando y encarcelando a autodefensas. En el colmo de la venganza, PN se llevó a una cárcel de Sonora al Dr. José Manuel Mireles por luchar contra la Tuta y sus asesinos.  ¿Su delito? Defender sus tierras, sus familias y querer acabar con los criminales que asuelan vastos territorios del país. El crimen organizado de dentro y de  fuera del gobierno, no quiere ser exhibido como parte de ese flagelo que está en las entrañas de la nación
Lo que hace el poder federal lo está haciendo de manera calculada, porque así conviene a los intereses de la oligarquía. La gente no hace nada porque no vislumbra hacia dónde están las salidas. Pero en el Congreso, están “trabajándose” leyes que muestran el entreguismo y la traición que la mayoría de estos sujetos están haciendo con nuestros recursos y con el país. Las leyes secundarias de telecomunicaciones y las que supuestamente regularán el comportamiento de las empresas privadas sobre el petróleo, son una verdadera y lamentable caricatura que ya está hundiendo la economía nacional
Nunca como ahora habíamos tenido un gobierno tan inepto y tan ajeno a los intereses del pueblo y de la nación. No hay una sola ley que mire y se ocupe de las necesidades y derechos de la gente. Su maquinaria informativa y propagandística, va dirigida a confundir y a manipular a la opinión pública para introducirle distractores que pasen por alto la entrega de nuestros recursos y nuestra soberanía. Da pena ajena ver cómo los jóvenes caminan por las calles en busca de cantinas en donde puedan disfrutar del futbol. No se dan cuenta que este negocio es de las mafias de Televisa y TV Azteca y el eventual triunfo o derrota de los equipos de los mafiosos, no es el triunfo o la derrota de los mexicanos

Ese nos es un negocio del pueblo ni nada tiene que ver con sus necesidades económicas y sociales. Los miles de millones de pesos van a los bolsillos de las televisoras y negociantes del deporte y solo dejan a la ingenuidad de la gente el patrioterismo vulgar para que sigan robándonos recursos y derechos. El futbol, como otras cosas igualmente frívolas y mendaces son instrumentos que sirven como distractores para que en aras de supuestos valores deportivos o de entretenimiento, se pase por alto la lucha y la unidad de acción que se requieren para defender los energéticos y nuestras demás riquezas naturales. Todo lo que se diga en contrario, son cuentos chinos para ingenuos

martes, 1 de julio de 2014

Yo no me quiero morir en invierno
Por JESUS SOSA CASTRO
Eran las seis treinta de la mañana del día martes 21 de enero. El frío entraba por los resquicios de mi cuerpo hasta llegar a los huesos. Los viandantes, ensimismados la mayoría, eran presas de su premura, de sus problemas. Nadie miraba a nadie, algo los llevaba de manera automática a algún lugar de trabajo. La ansiedad los empujaba, querían llegar a tiempo para no ser sancionados por el reloj checador o por un patrón explotador que siempre va por la plusvalía que genera el trabajo de los empleados o de los obreros
Confieso que en mucho tiempo no me había puesto a observar lo que pasa a partir de las cinco de la mañana en las calles de México. Miles de mujeres y hombres van y vienen llevados por el trasiego que implica vivir en una ciudad enorme que está llevando a su gente a moverse como autómata. El contexto social que le dio vida a esta ciudad hace décadas y que expresaba las costumbres del México profundo, al paso del tiempo generó indiferencia y armó una mixtura de materia muerta, omisa, con la cual no hay comunicación y sí obstáculos con los que uno se tropieza
En ese trajinar diario yo me vi envuelto esa mañana. Una cita médica me tenía acalambrado porque iba a ella pensando que otra vez podría ser diferida. Los pacientes siempre son víctimas de las políticas burocráticas de un gobierno que tiene alma privatizadora y es ajeno al dolor humano y al tratamiento eficiente que nos merecemos todos los mexicanos. Esta permanente posibilidad de ser maltratado, no introduce confianza ni ánimo para ir a un hospital. Presa de esos sentimientos y preocupaciones estaba, cuando el semáforo indicó seguir adelante. De pronto, por el lado izquierdo de mi auto, un anciano con la cara partida por las arrugas y los golpes de una vida llena de agravios, tocaba con desesperación el vidrio que impedía la entrada rafagueante de un invierno inclemente
Los automovilistas que venían atrás de mí casi me empujaban para seguir avanzando. Pero la cara del viejo taladró mis sentidos y treinta metros adelante, me di la vuelta para escuchar al anciano que casi se doblaba por el peso de sus tribulaciones. Estacioné mi carro en la calle de Lerdo esquina con Reforma y salí para encontrarme con el Sr que, en llanto continuo, se acercaba a mi persona. ¿Qué le pasa, Señor? ¡Pregunté compungido! Con sus manos al frente y temblando, me dijo: “Me estoy congelando de frío Señor y la verdad, yo no me quiero morir en invierno” ¡Me quedé estupefacto! No por la respuesta, que en sí misma expresaba el mal que padecen millones de personas en todo el país. ¡NO!
Lo que me quebró, fue la compulsión que percibí yacía en el interior de su alma. Entendí que en la estructura de ese viejo cuerpo, estaba expresa la actitud miserable de un régimen político que también mata por abandono, por hambre y por frío. Su temblor y su llanto no solo eran de pena y de dolor. El viejo quería expresar su condena a quienes abusando de nuestra paciencia, han sembrado resentimiento y muerte por toda la geografía del país. Estoy seguro que era esto lo que la parte interna de su corazón me estaba diciendo sobre el sistema y la cúpula del poder. Era esto también lo que lo estaba llevando a llorar y a vivir en la calle
Lo cubrí con mi vieja chamarra, le di algunos pesos y me abrace de él como si en sus palabras estuvieran viniendo a mí los miles y miles de viejos que caminan su vida sin ser oídos por nadie. No sé si alivié un poco las penas de este señor que ni siquiera su nombre conocí. Sus ojos y su cara, el sufrimiento que se escurría en forma de lágrimas por esa piel terrosa y vieja, son la fotografía que quise describir en estas palabras. ¡No aguantaba la pena ni entendía el sufrimiento de este hombre triste! Pero a horas de que mis ojos vivieran este drama y se estremecieran las fibras de mi alma, pensé que sería saludable poner en la mente de aquellos que aún se conmueven, la sombra de una felicidad perdida, a la que seguramente tenía derecho este señor y que, viejo ya, ni siquiera soñaba con tener el cobijo y el cariño de algún familiar
¡No sé si estas palabras sirvan para algo! Por lo pronto me están sirviendo a mí porque el dolor y las penas del anciano, que no quiere morir en invierno, me llenaron de una ternura que aún traigo pegada en la piel. Inexplicable que miles de personas estén llevando su suerte a las calles de México, me dije. Esas calles que están llenas de soledad a pesar de los que van y vienen todas las horas del día. Ojalá que mis palabras sirvan para preguntarnos por qué hemos permitido que este país, esté pariendo a tantos millones de pobres que se tuercen de hambre y de frío en todos los espacios de la nación
¡Me fui a donde iba! Llegué cuando ya había pasado mi turno. Leí el cartel de la puerta y en él estaba el aviso: “Si llega tarde a su cita, agéndela otra vez” Me retiré doblemente dolido. A la pena del viejo lleno de frío y de abandono, sumé la mía. Ambas expresaban la irritación de miles de mujeres y hombres que viven maltrato en el país y en los nosocomios de México. ¿Será que estamos entrando a lo que plantea el maltusiano japonés Taro Aso, pidiendo a los viejos que se apresuren a morir porque son una carga fiscal?   ¡Qué poca madre, carajo!  


lunes, 30 de junio de 2014

El eterno encuentro entre la luz y las tinieblas
Por JESUS SOSA CASTRO
Durante dos domingos seguidos hemos estado afiliando en Morena a ciudadanos que están convencidos de que hoy, México no es el país que nos merecemos. Nos instalamos en la acera que está frente a la Iglesia de la Pasión, en la calle Basilio Romo Anguiano esquina con Roberto Gayol, Col Guadalupe Insurgentes, Delegación GAM. Mientras llegaban las personas que vamos afiliar al Partido Nuevo que seguramente llevará el nombre de Morena, me ocupé de leer el libro de Ignacio Solares, “El Jefe Máximo” que me prestó mi amigo Álvaro Ochoa, electricista combativo, demócrata irreductible y viejo militante del ex Partido Comunista Mexicano  
Pues bien, procedo a comentar algunas partes del libro. Lo hago porque coincidentemente Ignacio Solares pone en blanco y negro una conversación que en sus elucubraciones espiritistas, Plutarco Elías Calles sostenía con el Padre Agustín Pro. Personaje de la iglesia que El Jefe Máximo mandó fusilar el 23 de noviembre de 1927. Don Plutarco era un político inteligente pero también un hombre de mano pesada, un asesino sin moral. A sus enemigos políticos los mandaba matar sin mayores miramientos. Fue el caso del Ing Vilchis que había atentado contra Obregón, a León Toral, al padre Agustín Pro y al manco de Celaya, para ese entonces presidente electo de México
Una vez, en una de esas noches de ficción ocultista, en  la que según Solares participaban Gutierre Tibón, Miguel Alemán, Ramón Beteta, Ezequiel Padilla, Félix  Palavicini, Carlos María Heredia, José Juan Tablada y Jaime Torres Bodet; Calles discutía con el padre Agustín Pro sobre temas religiosos. Hablaban sobre el conflicto entre la iglesia y el Estado. Le sostenía al padrecito que ese  problema viene desde la época de la Edad Media y se da en todos los países que han intentado progresar “No sólo es la disputa entre el poder secular y el espiritual, entre la razón y la sinrazón. Es, a fin de cuentas, afirmaba el Gral, una manifestación más del encuentro eterno entre la luz y las tinieblas”
Toda esta digresión tiene que ver con el hecho de que en pleno siglo XXI vivimos las reminiscencias de esa vieja cultura clerical. Algunas señoras y señores de la tercera edad, que los domingos van a misa a la Iglesia de la Pasión, se paraban a ver nuestras mantas y el módulo de afiliación, como si en ellos estuviera plasmado el espíritu de “satanás” Cuando leían los textos en los que se invitaba a afiliarse a Morena y nosotros les explicábamos lo que eso significa, para la recuperación del país de manos de los mafiosos, varias señoras hacían la señal de la cruz y una de ellas, como doña Eme, aquel personaje de “La Vela Perpetua” nos dijo: “Ni lo mande el Señor, que yo ingrese a Morena, allí están los enemigos de Dios”
Oídas estas expresiones en las que evidentemente estaban presentes la ignorancia y el fanatismo clerical, que no religioso, me llevó de inmediato a las palabras que yo había leído minutos antes de producido el encuentro con esta santa señora. Ignacio Solares puso al descubierto el pensamiento de este sector social aún existente, y escribió para la historia contemporánea las palabras que dan nombre a mi artículo
Este fenómeno sociocultural ha estado presente en todas las épocas. De esto se han valido los gobiernos autoritarios y los dictadores para adormecer y mantener sometida a la sociedad. En estos regímenes, mezclar la política con las cuestiones religiosas siempre ha sido una forma de acrecentar el control y el poder de estas instituciones. Ambas se auto protegen y se autorregulan para hacer de la política y de la fe, dos instrumentos que siempre juegan al lado del poder
Morena tendrá que remontar estas cuestiones. Está obligada a sembrar una cultura donde prevalezcan los valores éticos, morales y espirituales. Si El Jefe Máximo, creador del PRI de antes y de hoy, demeritó la política afirmando que ésta ha sido siempre una “cloaca” nosotros, el partido Morena, tenemos que demostrar que esta actividad es un ejercicio ciudadano lleno de dignidad cuando se pone al servicio de la gente. El proyecto partidista para el que trabajamos, será un instrumento ciudadanizado. Prohijará la cultura popular, desarrollará una forma distinta de relaciones sociales y acabará con la inequidad, la corrupción y la injusticia. Los mafiosos, los autoritarios y todos los instrumentos a su servicio, no serán lo suficientemente fuertes ni poderosos para impedir la recuperación del país. ¡Para decirlo con claridad! Millones de personas lucharemos por hacer de Morena, La Esperanza de México