lunes, 9 de diciembre de 2024

 

El “Andy” de ayer y el de hoy

Por JESÚS SOSA CASTRO

En los lejanos días de abril del 2012, Andrés Manuel López Beltrán fue nombrado responsable político electoral de Morena en la CDMX. Era el encargado de impulsar el trabajo de organización de la militancia y garantizar el cuidado del voto en las casillas, evitar el robo delas urnas, la alteración de las actas o la intervención de los mapaches del del PRI y del PAN

Con ese motivo, los que habíamos sido electos como integrares de las secciones electorales del Distrito Dos Federal, fuimos convocados por “Andy” a las oficinas donde despachaba en la Col. Roma. De la comisión asistente sólo entramos cinco, entre ellos Mariano López Matus y yo, Jesús Sosa Castro. De entrada, se nos informó de las tareas que había que atender, de la importancia de la organización, de la participación de las bases y de lo que significaba el triunfo de la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador

Todo transcurría bien hasta que yo pedí la palabra para hablar de la importancia que tenía y tiene la participación colectiva de la militancia en esas decisiones y tareas. Apenas empezaba mi perorata cuando Andy me paró en seco. Dijo que yo no podía hablar porque había hecho críticas a la política del partido, que mi militancia en el PCM y en los demás partidos de izquierda, no tenía espacio en el nuevo partido y menos si mantenía mis posiciones disonantes

Mi obvio encabronamiento explotó en su contra. Le dije que cuando él aún no nacía, yo ya andaba en la lucha defendiendo los intereses del pueblo. Que con orgullo había participado al lado de Othón Salazar, Valentín Campa, Demetrio Vallejo, Arnoldo Martínez Verdugo, Gerardo Unzueta Lorenzana, Ramón Danzós Palomino, Lucio Cabañas Barrientos y otros más, encabezando las luchas de los maestros, de los ferrocarrileros, de los campesinos y de los estudiantes. Le dije con absoluta convicción que ni él ni nadie me iba a impedir seguir expresando mis opiniones sobre las políticas públicas

A partir de entonces Andy nunca fue santo de mi devoción. Lo consideré un joven prepotente, sectario y políticamente inexperto. Hoy, el tiempo ha mostrado otro rostro de Andrés Manuel López Beltrán. Sus acciones y conductas son otras y yo me felicito de verle otro rostro, conductas y acciones que lo reivindican de los agravios que en el 2012 infligió en contra de aquellos que por derecho defendíamos la libre expresión de las ideas y al ejercicio de muestra libertad de expresión

Su discurso en el cierre de la gira nacional en la plaza de las tres culturas ha dejado atrás su viejo sectarismo, su incorrecta conducta política y yo, como militante estoy más que dispuesto para apoyar sus dichos y sus hechos para hacer de Morena lo que hasta ahora, le sigue faltando. Democracia interna, participación real de las bases y convertir al partido en lo que el pueblo y las circunstancias están exigiendo

 

 

 

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