miércoles, 15 de mayo de 2019


Los gonococos de la derecha

Por JESÚS SOSA CASTRO

El domingo por la noche escuché la entrevista que el Sr Ricardo Belmont Martinelli le hizo al Dr. Alfredo Jalife Rame. Cultura, geopolítica y bastos conocimientos aparte, puso de manifiesto el buen humor para referirse a quienes manejan con mucha delgadez los cuestionamientos que los derechosos le hacen al gobierno. Les llamó los “gonococos” Lo hizo no porque estos conducen a enfermedades sexuales, no. Se refería a esa tendencia enfermiza de intentar contagiar a la sociedad con un pensamiento tan reaccionario y banal que, en tan poco tiempo se ha hecho visible y risible que da pena ajena. Y no es un desacierto el motecito, pues la verdad sus expresiones no solo reflejan iracundia y odio racismo y clasismo, sino que, tal conducta, se está convirtiendo en una epidemia que se transmite a lo más cavernícola y beligerante que hay en el país
Esta subcultura que empezamos a ver en el ejercicio de la política es por demás lamentable. El pequeño grupo de personas intolerantes y cegatonas, hay que repetirlo, no defiende derechos sociales, libertades o prestaciones legítimas, son un grupo que la mayoría del pueblo mexicano le quitó privilegios que antes disfrutaban con absoluta impunidad y que hoy están perdiendo, ojalá para siempre. El gobierno los destetó, les retiró la posibilidad de que siguieran robándole a la nación y por eso hoy lloran y gimotean como unas plañideras
Parafraseando a Eduardo Galeano (*) y guardando las distancias y límites necesarios, estos señores hacían y hacen lo que el autor del libro Las venas abiertas de América Latina describió a propósito del comportamiento de los españoles cuando ejercieron el robo en estos países durante la época de la conquista. Los españoles, escribió “son como la boca que recibe los alimentos, los mastica, los tritura, para enviarlos en seguida a los demás órganos, no retiene para ella más que las partículas que por casualidad se agarran a sus dientes” Los españoles, agregaba, tenían la boca, pero eran otros los que se bebían la leche”
Los gonococos de los que habla Jalife son, en esencia, el ADN de esos viejos y nuevos aventureros del pillaje. Son la clase social que heredó la subcultura del vasallo, del ladrón y del traficante. Durante décadas se sintieron los dueños del poder político y económico, de todas las riquezas habidas y por haber.  Su asombrosa verborrea en contra de quienes luchamos por recuperar nuestras riquezas naturales, nuestro territorio y nuestros valores, es la expresión de esos reaccionarios que, como gonococos, quieren inocularle su enfermedad a la gente. Saben que confundirla y mal informarla de lo que en realidad pasa en el país, es el mejor camino para exponenciar el crecimiento del miedo y sus tenebras
Si tuviéramos que despojar del humor político que retoza en estas posiciones fifilandias, quedaría al descubierto un lenguaje procaz, estridente, inadmisible y provocador. Nadie que conozca el estado en que la derecha corrupta dejó el país, podrá compartir la banal y grotesca política que vienen realizando los más conspicuos integrantes de la derecha. El comportamiento de los que no hace mucho se hacían pasar como intelectuales orgánicos, defensores consuetudinarios de un sistema caduco, ladrón y esquizofrénico, hoy se han desnudado públicamente como un grupo de chayoteros que la austeridad republicana los está enloqueciendo
Esta es la lista de algunos de esos gonococos exhibidos por Alfredo Jalife Rame con talento humorístico y una elocuencia por demás contundente. Por la bajeza con que se conducen los portadores de esta enfermedad es Víctor Trujillo, el payaso tenebroso que ha ido de la izquierda al centro y del centro a la derecha, el representativo de este lenguaje desbocado y vulgar. Pero el elenco, el grupo de defensores de los privilegios y del chayote lo componen personajes tan siniestros como Carlos Loret de Mola, Joaquín López Dóriga, Héctor de Mauleón, Carlos Marín, Leo Zuckerman, Denisse Dresser, Marko Cortez, Mariana Gómez del Campo, Gilberto Lozano, Vicente Fox Quezada, Felipe Calderón Hinojosa y otros que antes cobraban en la nómina del gobierno federal, en las arcas del país y ahora en algunos sectores de la iniciativa privada. Todo para estar en condiciones de seguir esparciendo en la sociedad la enfermiza conducta de los gonococos. ¡Allá ellos! Sus falsedades y afanes desestabilizadores serán su propia sepultura. El pueblo no perdona
(*) Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina, Editorial Siglo XXI, páginas 15-82
   
                                                         

viernes, 10 de mayo de 2019


Calumnias y desestabilización ¡NO! El pueblo apoya al presidente

En las últimas semanas ha arreciado la violencia verbal y los intentos de desestabilizar las políticas públicas del gobierno federal por parte de la derecha, de los que han perdido privilegios y del Partido Acción Nacional. Reconocemos el derecho a la crítica porque vivimos un estado que respeta todas las libertades. Rechazamos en cambio, las infamias, el odio y el clasismo que estos grupos de resentidos están exhibiendo a cinco meses de gobierno cuando por décadas no levantaron su voz para denunciar los atropellos, la represión, la violencia y la exclusión de las que fueron víctimas la mayoría de los mexicanos

Ante esta conducta inmoral, perversa y evidentemente interesada en tiznar al gobierno federal, los ciudadanos firmantes de este pronunciamiento declaramos nuestro apoyo total a las políticas públicas que está aplicando el presidente López Obrador

Llamamos a la militancia, a la dirección de Morena, a los ciudadanos que votamos por este proyecto de gobierno a expresar todo nuestro apoyo al jefe del ejecutivo federal y a disponerse, si fuera necesario, a salir a la calle para exigir el cese de las calumnias, el acoso y los intentos del conservadurismo irracional por desacreditarlo

Ciudad de México a los 11 días de mayo del 2019

Alejandra Villar Marín, Serafín Ibarra López, Jaquelina Martínez Figueroa, Urbano Carrera Solís, Dalia Edith Castañeda Díaz, Jesús Sosa Castro, Germán Martínez Montoya, Antonio Andrés León Zárate, Mariano López Matus, Aura Pineda Castillo, Carmen Rincón Berthier, Canek Sosa Albarrán, María Castro Espino, Jannette Danara Orozco, Rodrigo Martínez Zúñiga, Juan Carlos Zavala, Carmen Patricia Bernal Contreras, Juan Manuel Zavala Castelán   





miércoles, 8 de mayo de 2019


Justicia o ley. Lo mejor, las dos cosas

Por JESÚS SOSA CASTRO

Un elemento que cuenta mucho en la política del actual presidente, que define el apoyo de los ciudadanos y lleva a la necesidad de un cambio de régimen, radica en el cumplimiento del proyecto de gobierno que se propuso durante la campaña electoral. El triunfo de AMLO el 1º de julio del 2018, obedeció a que su candidatura tuvo la capacidad de recoger los sentimientos de un pueblo, harto de ser robado, excluido y atropellado por una casta de políticos demagogos, ladrones y buenos para nada. Supo colocar en la agenda pública y en su proyecto gubernamental importantes propuestas, entre ellas, la de acabar con la corrupción y con los corruptores. Se está avanzando en eliminar la primera, pero los segundos, los que indujeron, los que permitieron, los que hicieron suyas estas tropelías, se mueven impunemente sin ser juzgados, ni mucho menos castigados. Son, en cambio, los que encabezan de manera rabiosa la lucha contra el actual gobierno federal
Se entiende que el presidente de la República no quiera entrampar su gobierno en un litigio legal que tuerza o dilate el resto de su proyecto. Sin embargo, la historia a la que hace referencia de manera recurrente el jefe del ejecutivo, indica que cuando el adversario es derrotado, no cejará en su empeño de volver al poder y recuperar sus privilegios perdidos. Lo que pasó con los fifís porfiristas bajo la conducción militar de Victoriano Huerta en contra del presidente Madero y el vicepresidente José Ma. Pino Suarez, es un ejemplo que no debiera repetirse. Porque a cinco meses de haber tomado en sus manos las riendas del país, el pueblo observa con preocupación que los machuchones que hicieron sus fortunas al amparo del poder, se pasean por las plazas públicas con la misma soberbia que les da la impunidad de antes y de ahora
¿Por qué el Congreso no aprueba las modificaciones al artículo 35 de la Constitución para abrirle espacio legal a las consultas públicas y llevarle a los ciudadanos la propuesta de que digan si se enjuicia o no a los expresidentes y a todos los ladrones de cuello blanco? ¿No deberían ser enjuiciados por los delitos que por intención u omisión los hicieron suyos en contra de los intereses del pueblo y de la nación? ¿No es esto suficiente para que la FGR haga las investigaciones del caso, les dé vista a esos presuntos dellncuentes y con la ley en la mano se les lleve a la cárcel y se les aplique la ley de extinción de dominio para que lo robado sea devuelto al pueblo de México? Es verdad que el presidente ya adelantó que si crece la exigencia para que se les investigue y sancione se buscará una alternativa que atienda este problema sin esperar la modificación a la ley. Entonces, ¿por qué no actuar cuanto antes en contra de estos zopilotes que lo que quieren es seguir robándole al país?
Sea por razones políticas o legales lo que está influyendo en estos asuntos, la verdad es que esto ya está entrando en un estado de franca pudrición. Si bien muchas decisiones ya están siendo tomadas, es evidente que una cuestión no resuelta y que se expresa en enojo en amplios sectores del pueblo, es observar el cinismo, el acoso, la violencia verbal y los intentos de desestabilizar las políticas públicas por parte de personajes siniestros como Salinas de Gortari, Vicente Fox y Felipe Calderón. ¿Por qué lo están haciendo? Porque, entre otras razones, este abuso está atado a la decisión de AMLO de no investigarlos ni aplicarles la ley para evitar que se empantane la buena marcha de su gobierno
¿Es esto lo correcto? ¿No es suficiente saber que los expresidentes han corrompido, robado y excluido a los gobernados? Ellos fueron los que prohijaron la evasión fiscal para beneficiar a los grandes empresarios, los que se movieron un día sí y otro también en el mundo del latrocinio y la ineficiencia calculada, los que promovieron la cultura del agandalle, del pillaje y de la entrega de nuestras riquezas naturales. El pueblo sabe esto y quiere verlos pagando sus deudas con la sociedad. Sin embargo, parece que hay que empujar mucho para que estos cuatreros de la política vayan a la cárcel
Por lo pronto hay que tomarle la palabra al presidente. Si no hay reforma al artículo 35 constitucional para hacer legales las consultas, que se busquen otras alternativas para enjuiciar primero y después llevar a la cárcel a estos parásitos chupasangre. Ya estuvo bien que aparte de lo que le robaron a la nación, se les siga protegiendo por parte del gobierno federal mientras el pueblo sigue siendo acosado por el crimen organizado, por la inseguridad y la violencia. ¡Si hay que escoger entre la ley y la justicia, el pueblo se pronuncia por la justicia! Esto es lo que se exige porque esto es lo que también sostiene el presidente

miércoles, 1 de mayo de 2019


¿Un partido medio lleno o un partido medio vacío?

Por JESÚS SOSA CASTRO

El periódico El País en su edición del 16 de abril, otros medios y personajes han escrito que Morena ha crecido de manera exponencial. ¡Esta versión es muy de dudarse! Depende de qué o como se vea y se valore. Si se quiere decir que la mayoría del pueblo raso apoya las acciones de gobierno del presidente de la República, este punto de vista, vale, pues el 80% de los ciudadanos ha expresado su aprobación. Pero si hablamos de cuántos militantes tiene, su versión es incorrecta. Es verdad que muchos se han pegado a Morena, solo que éstos no son militantes, son arribistas, chapulines que andan en busca de huesos, de conservar privilegios o aprovechar la creciente autoridad de un gobernante para seguir medrando de la política sin temer a nuevas frustraciones
¿Por qué sostengo que una cosa es el apoyo popular a las políticas del gobierno y otra cosa es el crecimiento del partido? La respuesta es bastante simple. El inicial proceso de su construcción contemplaba la organización interna por centro de trabajo, por manzana, por colonia, por barrio, por región, por Estado y a nivel nacional. Cuando esto se dio, el apoyo y el entusiasmo de la militancia fueron la base de su crecimiento, había participación real en el debate político y en el cumplimiento de las tareas partidistas. Fueron estas asambleas las instancias en las que se eligieron democráticamente a los consejeros, había vida orgánica y actividades políticas que defendían un proyecto distinto de partido
Cuando esto fue desmantelado por los órganos de dirección para imponer a delegados y estructuras paralelas, la vida partidista empezó a desparecer y fueron los grupos, las tribus, los chipocludos, ligados al poder central del partido, los que tomaron en sus manos las decisiones políticas y organizativas de Morena, lo cual, quiérase o no, fue lo que acabó con el entusiasmo, el encanto y la decisión de construir una organización que sirviera a los intereses de los trabajadores y del país. A partir de estos momentos se abrió paso a la simulación. Una casta de vivales pagados por el partido recibió la orden de construir los comités por sección electoral, los cuales tenían la encomienda de promover el voto y cuidarlo en las casillas. Se había perdido el sentido original de una estructura organizativa y política con principios, alejada de políticas coyunturales lo que llevó al oportunismo electoral como la única forma de estar en contacto con la gente
Hoy el partido está medio lleno, de vivales y medio vacío de militantes. ¿Crece Morena o lo que crece es el prestigio político del presidente? Yo sostengo que es esto último lo que está ocurriendo. Basta observar lo que pasa en las tripas y en el corazón del partido para darse cuenta de que este se fue achicando proporcionalmente al crecimiento del crédito político de AMLO. Subsiste porque su fortaleza le viene de fuera. Internamente se están estrangulando sus venas que llevaban sangre y oxígeno a todo el cuerpo de la Organización. El pus está salpicando ya en Puebla, Baja California, Tamaulipas, Durango y en la mayoría de los Estados de la República. ¡Esta es una manera equivocada de entender lo que el pueblo y las circunstancias querían de Morena! ¡NO!
Hoy las aguas no paran de enturbiarse. Los pleitos internos entre facciones se multiplican y en este río revuelto los que llevan mano son los oportunistas que entraron a Morena por la ventana. Los que están destapándose para gobernadores y dirigentes del partido. Son de los que huelen y hieden, son, por lo tanto, los que están entrampando la vida interna de la Organización. Se dice que no importa de donde vengan. Lo que importa es su honestidad. Este cuento no está soportado en los hechos. No concebimos que en Puebla la competencia electoral se haya dado entre un perredista, rabioso crítico de AMLO en otros momentos y un priista ansioso de poder. Ambos son representantes de la vieja política del oportunismo
Que en Baja California se esté apoyando a un gringo miembro del partido republicano y que en otros Estados donde habrá elecciones el 2 de junio, se sigan imponiendo candidatos que no se merecen ni los ciudadanos ni los morenistas, no puede aceptarse. ¿Hacia dónde está creciendo el partido? ¿Alcanzaremos este medio lleno con un tipo como Alejandro Rojas Díaz Durán, declarado enemigo de Venezuela, Cuba y Corea del Norte o apoyando a Bertha Luján, una buena mujer, pero fácil presa de los machuchones que quieren seguir pegados al poder económico y político que hoy tiene el partido y la autoridad de López Obrador? Con cualquiera de estos dos corremos el riesgo de ir derechito a la tenencia de un partido siempre medio vacío porque el desencanto se está convirtiendo en la mayor frustración. ¿No sería mejor voltear a las bases del partido o a lo que queda de ellas para que sean estas las que apliquen su sabiduría a la que hace referencia el presidente? Como dijera mi camarada Armando Martínez Verdugo “hay que cambiar las formas de cambiar” ¡Ojalá haya alguien que, sobré esto, tome la palabra!
   



miércoles, 24 de abril de 2019



Por JESÚS SOSA CASTRO

Es importante dar seguimiento a lo que empieza a verse de manera recurrente en el país. La violencia física y verbal, el odio y los ataques de la derecha ultramundana en contra de las acciones de gobierno del presidente López Obrador, están configurando un rostro que en muchos años no habíamos vivido. No estoy hablando de aquellos que, en uso de la libertad de expresión, critican hechos y propuestas con los cuales no están ni estarán de acuerdo.  Hablo de aquellos que por décadas se acostumbraron a tener en sus manos el dominio, control y mando de todo cuanto se hacía en nombre del pueblo. Así se mantuvieron hasta que un día la conciencia popular rompió ese círculo vicioso y decidió cambiar las cosas para empezar a tener en sus manos las decisiones políticas que acabaran con esto y se abriera una nueva era de libertad y de justicia
A casi cuatro meses de gobierno el pueblo le ha incrementado su apoyo al presidente. En cambio, del lado de la reacción ultraderechista se ha exacerbado todo tipo de violencia y los odios porque ese sector ha perdido el poder político y desde luego, sus privilegios. En este penoso tránsito ha mostrado una incapacidad pasmosa para presentarse como una oposición con alternativas políticas y de gobierno. El corazón del proyecto popular que por años manejó demagógicamente, ha ganado presencia real en el presidente López Obrador. Esto motivó la derrota que sufrió el 1º de julio del 2018. No es casual, entonces, que la autollamada oposición en la que se encuentra toda la chiquillada, solo se manifieste al través de violencia, odio y exabruptos en contra de las políticas del gobierno federal
En esta franja están los líderes de la coparmex, la jerarquía de la iglesia católica, organizaciones de la sociedad civil, Milenio, Televisa, Reforma, los chayoteros de 3er Grado, Los de enfrente, líderes sindicales y desde luego los hijos de su “madre patria” acompañados por los que además de perder su clientela electoral, han extraviado el rumbo y la vergüenza. ¡Nada les acomoda! Reaccionan con virulencia y se la pasan dando lástima y palos de ciego. El no tener propuestas sobre las necesidades del pueblo los está llevando a la histeria, a la locura. Ahora impulsan campañas sucias con bots en el vano intento por desacreditar su gobierno y exigir su renuncia. Preparan el terreno para que la derecha tenga un presidente al estilo Juan Guaidó, el títere de Trump, quien, hasta ahora, ha perdido la guerra en Venezuela
Es obvio que las cosas les están saliendo mal a estos derechosos mamachiches. Pero los imperialistas gringos con Trump a la cabeza no duermen tranquilos. Ven con asombro que el presidente López Obrador día a día se fortalece a nivel nacional e internacional. Actúan pensando que antes que AMLO se siga fortaleciendo, hay que exhibir sus supuestos fracasos. En esa dirección están trabajando chayoteros como Carlos Loret de Mola, Raymundo Riva Palacios, Joaquín López Dóriga, Leo Zuckerman, Juan Pablo Becerra Acosta, Héctor de Mauleon, Jorge Ramos, el Gobernador del Banco de México y los “líderes” de los partidos buenos para nada, representados en el Congreso.
La carga de todas estas manifestaciones harto grotescas la sigue llevando sobre sus espaldas el presidente de la República. La pequeñez y la falta de tacto político de la dirección de Morena no alcanzan a entender el momento de peligro que se está incubando en varias partes del país. Y, mientras los grupos de poder están día con día confrontando y poniendo en duda los logros sociales del gobierno federal, generando un ambiente artificial de inconformidad ante ciertas capas de la población, exigiendo que renuncie, subiendo el tono a sus odios y malquerencias, llamandolo gobierno chafa y de la santa inquisición; la dirigencia del partido se la pasa rascándose los tompiates e imponiendo candidatos oportunistas en varias entidades del país. ¡Nunca se había visto tanta barbaridad!
La mayoría de los miembros y simpatizantes de Morena vemos con profunda preocupación lo que pasa al interior del partido. Creemos que ya es tiempo de que las cosas cambien desde dentro y desde fuera. Necesitamos un partido que ejerza su función, que sea el líder en el sentido estricto de la palabra, de los militantes y de los millones de electores que votaron por sus candidatos. Las intrigas y los golpes entre chapulines y oportunistas no es la retranca que ayudará a parar la violencia y el odio de los fifís contra el gobierno federal. Si continuamos como hasta ahora, las cosas pueden alcanzar un nivel difícil de recomponer. La reacción no solo no duerme, se está reorganizando. No tiene proyecto, pero tiene muchos recursos. Y en la idea de estorbar al gobierno de López Obrador, la derecha ciega cuenta con los directores del imperio. ¡Nada más, pero nada menos!   
  

                

miércoles, 10 de abril de 2019


Fox y Calderón lloran y AMLO les da su mamila

Por JESÚS SOSA CASTRO

En la mañanera del 9 de abril, el presidente dijo que parte de su trabajo es proteger a los ciudadanos cuando sus vidas, su familia o sus bienes están en peligro. Es verdad que tiene esa obligación, por lo mismo, muchísimos estuvimos y estamos de acuerdo con la urgencia de contar con la Guardia Nacional, que de paz y seguridad a los ciudadanos. “Pero como dice la gente, “una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa” Me explico. Como millones de mexicanos apoyé y sigo apoyando el proyecto de gobierno de López Obrador, nunca he sido un político vergonzante. No me voy con la finta de que con sus políticas AMLO está manteniendo el neoliberalismo, fortaleciendo al sistema, que está defraudando a sus votantes, que no está por la construcción de un país en el que no haya ni asalariados ni explotadores. ¡No va por ahí mi pensamiento!
Sostengo, por el contrario, que no se puede hablar de un cambio que desmonte el capitalismo, si no, por lo menos, se reconocen las debilidades organizativas del sujeto que habrá de transformar radicalmente, lo que hoy seguimos viviendo en México. A partir de esta idea central de mis concepciones políticas, pongo al juicio de mis críticos las razones que tengo para no estar de acuerdo con una decisión tomada por el presidente de la República en estos últimos días. La mayoría de los electores que votamos por un proyecto alternativo de nación lo hicimos porque siempre fuimos los más lastimados por una política económica desastrosa. El enriquecimiento ilícito de una mafia hasta hoy poderosa y una corrupción rampante llevaron al pueblo a padecer la más indigna exclusión de todo tipo de beneficios. Esto detonó una decisión que se expresó en un 53% de la votación el 1º de julio del año pasado
Por eso cuando se le dijo al pueblo durante la campaña que se acabaría con los privilegios de esos mafiosos y se haría el trabajo necesario para acabar con el régimen político que los facilitaba, el pueblo apoyó sin reticencias las propuestas del ahora presidente López Obrador. La gente se sentía feliz con la promesa de que una de las primeras acciones de gobierno seria quietarle la pensión y los demás apoyos que se auto dieron los expresidentes del prianismo. El pueblo brincaba de contento porque por primera vez habría un presidente que marcaba una política en la que no estaban presentes los dispendios, el robo, el entreguismo y el abandono de los intereses de la población
Es verdad que en estos casi 120 días de gobierno ha habido decisiones políticas que no a todos han convencido. ¡Se entiende! Sin embargo, estos mafiosos no se resignan a perder sus privilegios y sus intereses bastardos. La arrogancia ha vuelto a sus rostros porque encontraron en el presidente la nobleza y la intención de pacificar el país a pesar de que se la pasan conspirando contra sus políticas públicas. ¡Aguas, señor, el nido de los buitres se está reactivando y son justamente estos cuatreros los que engrosan las filas de la conspiración
Por eso resulta inexplicable que el presidente ordenara al secretario de la Defensa Nacional para que de inmediato se les asignara 8 militares a Fox y a Calderón, corruptos hasta el tuétano y, además, bufones de la política, porque dicen, su vida corre peligro. Hay quienes justifican esto como correcto porque -señalan- tal medida permitiría al gobierno federal observar de cerca su comportamiento, evitar su posible fuga del país y ganar tiempo para que el Congreso reforme la constitución y se pueda proceder, de acuerdo con la ley, a enjuiciarlos. ¡Puras pamplinas! El gobierno sabe todos sus movimientos y no necesita de esta decisión para saber de qué lado mascan estos reptiles
¿Qué pasó señor presidente? ¿Qué factores reales estuvieron presentes en esta equivocada decisión? ¿Es más importante la vida de estos trúhanes que la de miles y miles de ciudadanos que estamos asolados por la criminalidad en todas partes del país, aguantando la lentitud para que se nos atienda? Estos señores no tienen honor, son personeros de la corrupción, del oscurantismos, mentirosos y perversos, por eso les quitó sus privilegios. ¿Por qué ahora a los primeros lloriqueos se los devuelve, aunque sea de manera parcial? Desde que terminaron sus funciones como presidentes de la República se dedicaron a desacreditar su gobierno, no son una oposición, son la voz de los intereses más oscuros y retardatarios de las mafias que están siendo desplazadas por una nueva forma de gobernar. ¿Por qué no les quita la mamila ipso facto, señor presidente?



miércoles, 3 de abril de 2019


Un partido supeditado

Por JESUS SOSA CASTRO

En la historia de las luchas sociales, las grandes movilizaciones de masas han jugado un papel relevante a favor de los cambios que  se están dando en México. Durante la campaña electoral, luego el 1º de julio y ahora como presidente de la República, AMLO se convirtió en el factótum de las grandes movilizaciones populares y de los llenos de las plazas públicas. Estos actos de masas y un proyecto político diferente al de los presidentes anteriores, acabaron con la soberbia y la política reaccionaria de los que saqueaban el país. La historia de México está llena de estos grandes actos de masas. Pero desde las tres campañas por la presidencia de AMLO, estas movilizaciones han adquirido un carácter masivo, generalizado y permanente. Se dan en apoyo a un proyecto de gobierno en el que pésele a quien le pese, están contenidas las demandas que por décadas han venido exigiendo importantes sectores de la población
No está mal que esto suceda, que el pueblo se movilice defendiendo a su gobierno y al proyecto político que encabeza. Lo que está mal es que esas movilizaciones las convoque el presidente y no el partido. Los “dirigentes” de Morena son una entelequia, no existen en la vida real. Todo ha sido subordinado a las decisiones de Yeidckol Polevnsky y ésta, ha dedicado su tiempo a llenar al partido de alimañas, de chapulines que se están apropiando del partido y de su dirección. Terminará el gobierno de López Obrador y con él se habrá terminado el partido que lo llevó a la presidencia. La militancia apoya a AMLO, pero no al partido. Bien sabe que es un partido supeditado que morirá cuando su líder natural deje el poder
En este año habrá elecciones en seis Estados de la República: Puebla, Aguascalientes, Tamaulipas, Baja California, Quintana Roo y Durango. Los corifeos del sistema y defensores a ultranza de los privilegios ya están actuando como buitres hambrientos. Trabajan la tesis de que si ganan Morena y sus aliados en estos Estados, como van a ganar, será la base para que se implante el autoritarismo en nuestro país. Como no tienen nada que los haga creíbles como oposición, están cayendo en la histeria y ya empiezan a tejer acuerdos y a tratar de desprestigiar al gobierno federal para que la derecha ultramundana de dentro y de fuera, comience a dar los pasos en la dirección que conviene al imperio norteamericano. Hasta el imbécil de Marko Cortés anda haciendo su luchita para que Trump lo invista como el Juan Guaidó mexicano
Es lamentable la ceguera política con la que se mueven los conservadores, los fifís criollos. Anatemizan las movilizaciones a las que convoca el gobierno para comunicar los problemas y el avance de los compromisos hechos durante la campaña. Pero su torpeza es tal, que a estas acciones les niegan capacidad para resolver los conflictos y lograr respuestas oportunas y positivas a las demandas de la sociedad. Tuercen deliberadamente los alcances de la participación multitudinaria de los agraviados, no entienden que las manifestaciones, son ahora, una expresión positiva porque por primera vez hay un presidente que gobierna con el pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Esta es la razón de su fuerza y la diferencia con relación a los anteriores regímenes
Hay en esto, sin embargo, una debilidad. Quienes pensamos que todo movimiento requiere de dirección política, de organización, de formación partidista y de una capacidad incuestionable para buscar los aliados naturales, nos preocupa que esté ausente la estrategia que se requiere en esta situación tan interesante y tan compleja. El movimiento que apoya al presidente López Obrador aún no encuentra el punto justo que resuelva la contradicción entre la política partidista y la política del gobernante. Habida cuenta de la independencia necesaria que debe haber entre el partido y el gobierno siempre será necesario que las políticas de cada quien, haga fuertes al partido y al gobierno. Millones de nosotros, en distintos momentos y por diversas razones, hemos desbordado las plazas públicas. Pero lo que pasó el 1º de julio del año pasado está echando raíces. La fecundidad de este triunfo popular está en que no ha pasado por alto lo que ahora son propuestas de gobierno. La historia reciente del México agraviado por los gobernantes anteriores, sostenedores de políticas bestiales de explotación y de extrema pobreza llevaron en forma demencial a miles de familias al sufrimiento y a la muerte. Hoy esa porción de pueblo empieza a recuperar sus derechos
Creo que la lucha que encabeza el gobierno democrático de López Obrador no sólo es legítima sino necesaria. Los que acompañamos estas luchas, estamos obligados a encontrar las coincidencias que existen en el movimiento social para consolidar soluciones. Ese movimiento, amplio y plural, tiene una autoridad política y moral que no debe confundirse con la “autoridad y la moral” de los que defienden el estatus quo. Pero si queremos que las demandas de estos movimientos triunfen, es necesaria la presencia política del partido, la participación decisiva de sus bases, la democratización de su vida interna y participar permanentemente en los movimientos populares. Sin esto no habrá los triunfos que se buscan ni militancia que aguante más tiempo lo que ahora pasa en las filas de Morena