miércoles, 27 de junio de 2018


Tomemos la última y nos vamos

Por JESÚS SOSA CASTRO

Estoy escribiendo este artículo tres días antes de que millones de mexicanos salgamos a votar por Andrés Manuel López Obrador y por todos los candidatos de la Coalición Juntos Haremos Historia. Lo hago sin estar de acuerdo con muchos de los procedimientos seguidos por la dirección del partido y por los demás operadores políticos respecto del manejo de las candidaturas y del ingreso a Morena de muchas alimañas que se han encaramado a los órganos de dirección de Morena para convertirla en un Frankenstein. Conociendo a muchos de los ingresantes como los conocemos, estamos seguros de que andando los días, si gana AMLO, van a ser el dolor de cabeza para este partido
Por otro lado, algunos de los que van a ser nuestros representantes en las cámaras y en otros niveles de gobierno, francamente dan pena ajena porque como dice el vulgo, algunos huelen mal y otros ni huelen ni hieden. Las razones por las cuales hago una pausa en mis críticas tienen que ver con los sentimientos y decisiones que vienen empujando millones de mujeres y hombres en todo el país. La muchedumbre que ha conquistado las calles, las depresiones geográficas y las montañas como parte de su decisión y de su trabajo para cambiar lo que vive nuestra nación, es algo que hay que abrazar porque se están rompiendo paradigmas
En consecuencia, no sería correcto dejar entre mis lectores la impresión de que he cambiado mis críticas a los actos antidemocráticos de los dirigentes de mi partido. ¡No! Todo cuanto he dicho y escrito en los distintos espacios en los que me publican, lo sostengo de la A a la Z. He decidido llamar a votar por todos los candidatos de Morena, porque no soy ajeno al hartazgo que en millones de mexicanos nos ha impuesto una pequeña mafia de vivales que, en contra de la mayoría del pueblo, ha decidido aplicar a la sociedad una política rapaz que nos está causado muerte, pobreza, violencia, anarquía, entreguismo y unas políticas públicas que nos llenan de vergüenza
Nuestro pueblo ya no puede aguantar más lo que trae cargando en sus espaldas. Los cachorros de la revolución se convirtieron en los mafiosos que hoy padecemos porque nosotros, el pueblo, se los hemos permitido. Aquellos que se han convertido en mirones de este importante proceso político electoral, no han entendido que en el accionar de estos atos multitudinarios no está en juego hoy, el programa de las fuerzas revolucionarias como muchos quisiéramos. Estas resistencias están marginadas o auto excluidas. El programa que está imponiendo el movimiento popular, es un programa que pone en el centro de sus demandas el derrocamiento del régimen político que tanto daño le ha hecho al país
Los amplísimos sectores de pueblo que están participando en este proceso, están unificados en torno a una figura simbólica y representativa de lo que es su historia y sus intereses fundamentales. La gente pasa por alto las debilidades y los problemas que existen en su interior, pero esa gente que hoy está movilizada representa la parte histórica de las acciones populares y de lo que han sido las revoluciones en nuestro país
 Cualquier observador puede ser testigo de que esta enorme participación popular ha abrazado una lucha que va a cambiar la historia de México. Lo señalo convencido de que la gente está expresando con toda razón, que ha llegado el momento de sacar del poder a quienes en nuestro nombre se han arrogado derechos que solo nos han llevado a la degradación, al desastre económico y a un estatus en el que la mafia del poder ha perdido el consenso social del que presumieron por décadas y que hoy está sepultado por la corrupción, la violencia, el hambre, el crimen organizado y el hartazgo social
Ha llegado la hora de meter en las urnas la mejor decisión del pueblo. Solo el voto masivo a favor de AMLO y de los demás candidatos a encargos populares pueden cambiar la ruta que los regímenes prianistas no caminaron jamás. La coyuntura que vivimos es ideal para alcanzar la transformación económica, social y cultural por la que han luchado nuestros muertos, los muertos del pueblo. Hagamos el último esfuerzo, vayamos a las urnas a dejar nuestra última y definitiva voluntad. Alcanzar la transformación de nuestro país y poner en el centro de todas las políticas públicas a los verdaderos constructores de México, será nuestro objetivo por alcanzar. Hagamos vigente nuestra última voluntad. Será la última, y luego nos vamos. Nos vamos a lo que sigue ¡AMLO, Presidente!


miércoles, 20 de junio de 2018


El sentido de nuestros ánimos y de nuestras utopías

Por JESÚS SOSA CASTRO

El debate sobre los problemas del país ha caído en la banalidad y en la esquizofrenia por tres de los cuatro candidatos a la Presidencia de la Republica. En el afán de ensuciar las propuestas y el apoyo creciente que está logrando López Obrador en la actual puja electoral, no son capaces de percibir la voluntad de cambio que están expresando millones de mexicanos. No entienden que el hartazgo y la irritación de la gente llevan necesariamente a derrocar a las mafias del poder. El ruido que ciernen sobre el representante de la Coalición “Juntos Haremos Historia” no ha sido y no será factor determinante en el intento de acercarse a los números que indican el triunfo inevitable de AMLO el 1º de julio. El pueblo está viendo en su candidatura no el instrumento capaz de darle cohesión y sentido de clase a su lucha, sino al líder que ha sido capaz de darle contenido a los sentimientos libertarios de la gente y un impulso sistemático para acabar con la pesadilla que el régimen le ha impuesto a la mayoría de la sociedad

Habemos muchos que advertimos estar al comienzo de una batalla y la vamos a ganar. En este influjo multitudinario que se expresa en las acciones electorales en cada estado y región del país, están expresándose posiciones políticas y propuestas programáticas que van más allá de los sectores empobrecidos que sus oponentes dicen es la clientela de Morena. Quien no vea estos hechos y sólo mire superficialmente lo que se está expresando al través de la propaganda, es porque nunca han vivido una coyuntura político electoral como la que ocurre en estos momentos. Los sectores de pueblo que están apoyando la candidatura de López Obrador no sentirán vergüenza de sí mismos cuando vean que su esfuerzo y su voto serán puestos al servicio de la transformación nacional

Los millones de mexicanos que hemos decidido cambiar estas relaciones sociales queremos diseñar un espacio en el que la equidad y la justicia se pongan al servicio del pueblo. Donde la civilidad, la cultura, el trabajo, el descanso y la dignidad sean el logro de los derechos que hasta ahora nos han sido arrebatados. Somos una fuerza que tiene necesidades y aspiraciones legítimas y por eso en este proceso político electoral estamos uniendo nuestros sentimientos y nuestras decisiones para poner todo nuestro empeño al lado del pensamiento de Michael Oakeshott que entre otras cosas sostenía: “el hombre para gobernar tiene que ir al lugar donde están los problemas, donde se aprende, donde se pierden los miedos, donde se juntan y se soldan las voluntades de la gente. Donde la unión sirve para cambiar las cosas, donde se fortalece el espíritu de las mujeres y los hombres”

Es cierto que existen fenómenos y circunstancias que limitan la actividad política y social de importantes sectores del pueblo. El aparato del Estado y con él los políticos sistémicos están echando mano de todos los sin sentidos para obstaculizar el avance en las preferencias electorales a favor de Andrés Manuel López Obrador. La repetición de las viejas diatribas para predisponer a los electores en contra del candidato de la Coalición “Juntos Haremos Historia” no han servido para ocultar la decisión de la gente que va hacia adelante con el propósito de hacer presidente de la República al más respetado líder que ha habido desde la época del General Lázaro Cárdenas del Río

La campaña de lodo de la que se están ocupando sus adversarios políticos, introduce cierta confusión e incertidumbre en algunas capas de la sociedad en las que aún no les llegan los elementos en los que se apoya la candidatura de López Obrador. La información, la cultura política y la marginación social, son elementos que cuentan y contribuyen a que algunos sectores de la población no les importen votar por el candidato del pueblo. Muchos de ellos se abstendrán o apoyarán a los que representan más de lo mismo. Otros, por desgracia, andan enseñando el cobre y su incultura por Europa porque no entienden nada de lo que significa este ejercicio democrático que tiene por objeto la transformación del país

Luchar por el mejoramiento de nuestra existencia significa para millones de compatriotas dejar en el camino pedazos de esfuerzos y de imaginación. En el mundo hay ejemplos luminosos que vale la pena escudriñar para que se ventilen nuestros ánimos y nuestras utopías. A Domitila Chungara, indígena, viuda de un minero boliviano, cuando su patria se convulsionaba por las injusticias y la discriminación, le preguntaron cuáles eran sus temores que más asomaban a su alma, ahora que Evo Morales, planteaba la transformación de Bolivia. Ella respondió: es el “miedo” “Un miedo a recordar, a vivir, a morir, y, sobre todo, al miedo de ser, de reconocernos en toda nuestra espléndida y poderosa plenitud.”

Y es que este sistema que padecemos aquí, en América Latina y en otras partes del mundo, nos ha entrenado para andar en sillas de ruedas, a movernos a ras del suelo, a conducirnos sin chistar, obedientes siempre, aceptando hechos que coagulan nuestros intereses y marchitan la florescencia de nuestro porvenir. Pero en este proceso, en el que se ha abierto una esperanza real por vivir nuevas formas de relacionarnos, nuestros pasos y deseos por ser otros se están acelerando. Estamos recuperando nuestra energía para andar con nuestras propias piernas, a pensar con nuestras propias cabezas y a sentir con nuestros propios corazones. ¡Por favor, no le fallemos a la historia!
 

miércoles, 13 de junio de 2018


Nihilismo y vacuidad en el debate

Por JESUS SOSA CASTRO

En la comunidad donde radico varios vecinos decidimos oír juntos el último debate presidencial. Compartimos opiniones morenos, panistas y priistas. Todos hicimos aportes importantes sobre las ausencias de temas y asuntos que los candidatos dejaron de tratar y de la superficialidad con que abordaron los más. Algunos de estos debatientes hasta presumieron de tener un alto grado de conocimientos sobre el teje y maneje de los asuntos de la política nacional
No sé si son verdad o mentira estas afirmaciones, lo que sí sé es que hay entre nosotros un importante grado de cuestionamientos a las propuestas y ausencias políticas por parte de los candidatos presidenciales. Algunos de los asuntos que hemos puesto sobre la mesa tienen que ver con el hecho de que los candidatos no han fijado posición sobre asuntos harto importantes. ¿Por qué no se pronuncian sobre qué van a hacer respecto de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de Ayotzinapa por parte del Estado y, en cualquiera de los resultados, qué castigo van a imponerle a los responsables de este atropello de lesa humanidad? 
¿Cuál es la posición de los candidatos presidenciales sobre la creación de la Comisión de la verdad que un juez federal de Tamaulipas ha planteado con urgencia, poniendo en manos de los padres de familia de los 43, de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y de una Comisión Internacional; la tarea de investigar a fondo este hecho atrabiliario debido a que la verdad histórica que tejieron Jesús Murillo Karan ex Procurador de Justicia, el gobierno federal y el ejército, resultó finalmente una verdadera falacia y un ignominioso engaño a los padres de los desaparecidos y a la opinión pública nacional e internacional?
¿Por qué razones ninguno de los candidatos habla sobre su posición respecto de la Ley de Seguridad Interior que ha sido aprobada por Peña Nieto y que vergonzantemente ha dejado en manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación la última palabra para ver si es constitucional o no, aunque los tres niveles de gobierno la están aplicando en contra de los luchadores y movimientos sociales que se expresan contra las políticas rapaces del régimen en toda la geografía nacional?
¿Cómo no se van a preocupar mis vecinos, la sociedad y yo cuando vemos el nivel del debate que tiene la campaña electoral mientras el país se está cayendo en pedazos y el nihilismo y la vacuidad dominan la escena pública para vergüenza de la autollamada clase política nacional? ¿No es lamentable y patético que los candidatos a la Presidencia de la República se la pasen revolcándose en los dimes y diretes dejando al margen la discusión de los problemas económicos, la falta de empleo, el hambre creciente en amplias capas de la sociedad, las estafas maestras, la corrupción lacerante, la violencia, la criminalización de las protestas y la montaña de muertos que crece al parejo de la impunidad que vive el país?
¿Socialmente los partidos políticos están cumpliendo con el deber de acercarse a sus clientelas electorales para explicarles las causas de la creciente ola de crímenes dolosos en todas las ciudades del país y la incapacidad ignominiosa de las autoridades respectivas para explicar, detener y castigar con el rigor de la ley las actitudes demenciales de las mafias que azuelan a todo el país? ¿Qué pasa con las procuradurías y con los ministerios públicos que se les están desparramando las muertes y las ejecuciones   en toda la República sin que haya ninguna razón que explique la causa de tamaña ineptitud?
Decidí escribir estas notas porque lo que se está omitiendo por los candidatos, no es poca cosa y a la gente, le son necesarias definiciones y compromisos. Tengo claro que lo que falta para el 1º de julio no son días de guardar. Lo que los candidatos no quieren meter en su agenda, ya lo harán cuando lo exijan los ciudadanos. Los asuntos que están quedando fuera son harto importantes como para olvidarnos de ellos.  Hoy ha llegado el momento de abrirle el espacio a las utopías. Condiciones las hay. El pueblo se está organizando y en su conducta y acciones ha vuelto aparecer la esperanza del triunfo. ¡Líder en Morena, tenemos de sobra!


miércoles, 6 de junio de 2018


Un líder o un payaso

Por JESÚS SOSA CASTRO

El martes cinco por la noche, regresamos de un viaje relámpago que hicimos a un lugar de la mixteca poblana. Al margen de la suculenta comida que nuestros anfitriones pusieron sobre la mesa, nos dimos tiempo para hablar de lo que los años han degradado en la vida social y cultural de una región sumamente pobre y harto cercana a las ideas y prácticas religiosas. Pues sólo como un recuerdo personalmente vivido, en los pueblos cercanos al mío, se mantuvo por años un “movimiento cristero” después de 1929 cuando Emilio Portes Gil y la Iglesia católica, firmaron el acuerdo de paz
Leodegario Cortés fue el jefe de ese grupo armado que al grito de viva Cristo Rey, asaltaba las rancherías, robaba armas, caballos, ganado y violaba mujeres con la mayor impunidad. Siendo chamaco y acompañando a mi abuelo que en burro traíamos la leche del monte donde se ordeñaban las vacas, pude ver colgados de los árboles a personas por oponerse al bandolerismo de este personaje. El hombre era brutal en sus acciones de guerra contra todo aquel que no estuviera de su lado. Las consecuencias no las pagaba el gobierno sino la gente de los pueblos que navegaba entre la paz, la religiosidad y el fanatismo
Hablo de este entorno porque siendo un territorio natural para el PAN y sus aliados de plano están en la lona. El que rifa en toda la Mixteca poblana, oaxaqueña y guerrerense es Andrés Manuel López Obrador que anda en la boca y en la conciencia de la mayoría de las personas incluidos los niños. ¿Qué elementos están presentes en esta campaña?
El candidato de la Coalición juntos haremos historia está presente hasta en las piedras. Hay un movimiento popular con liderazgo real, con planteamientos y emociones que le llegan a la gente. Esta aprecia de AMLO su lenguaje sencillo, directo, sin demagogia. Por primera vez los ciudadanos ven en él a un líder capaz de enfrentar a los mafiosos, a los evasores de impuestos, a los que hacen la guerra sucia en su contra, a los que le han robado al país sus riquezas naturales, sus sentimientos y su cultura
A la distancia de años, se observa el crecimiento exponencial de la pobreza, y el desarrollo de una conciencia a favor de un cambio real como única salida a la irritación que se vive en la región. El movimiento que apoya a AMLO es trascendente y profundo. Los millones de mexicanos que le siguen están expresando el hartazgo social y la decisión de acabar con las políticas del PRIAN.  Si bien es cierto que hace falta un partido de clase, capaz de enfrentar a la reacción antes, durante y después del 1º de julio, el pueblo está expresando un invaluable sentimiento de cambio que hay que apoyar. Los ojos de la gente reflejan una cantidad infinita de dolencias y agravios que sólo AMLO ha comprendido con enorme sabiduría

El recorrido que ha hecho por todo el país le ha servido para recoger los sentimientos del pueblo y recuperar el contenido del artículo 39 constitucional. Su autoridad política y moral contrasta con las actitudes caricaturescas del “pollo” que quiere ser presidente a punta de payasadas. Subirse a los postes, llegar en bici moto o vestirse de charro es para agradar a los dueños del circo. Lo que logra es la multiplicación del rechazo, del ridículo. Es un mal copión de las propuestas, de lo que hace y dice López Obrador
Los ciudadanos de esta región también han aprendido a leer entre líneas lo que dicen los candidatos del sistema y lo comparan con las propuestas de AMLO que no son otras que las propuestas de la gente. A cada crítica que le lanzan el sistema y ellos, es un punto más que se suma a lo que ya tiene asegurado por decisión de los electores
Estas son las razones que han hecho de López Obrador un líder con una dimensión social que ningún otro candidato posee. El momento ha puesto a cada uno en el justo lugar que merecen. El que lleva la agenda, el que propone, el que está con la gente, es Andrés Manuel López Obrador, Meade está derrotado desde andenantes porque en él se personifica la corrupción y la impunidad, y el canayín, sólo es un payaso que quiere apantallar a sus ingenuos seguidores

miércoles, 30 de mayo de 2018


Las montañas y veredas que oyeron mis pasos caminar

Por JESÚS SOSA CASTRO

Varias veces he contado aquí que estudié media primaria en una escuela rural ubicada en una depresión que forman dos grandes macizos montañosos en la mixteca poblana. En este lugar fui dejando anticipadamente mi niñez porque a mi padre le urgía que yo le ayudara a trabajar para disminuir un poco la miseria que rodeaba a esta familia campesina. Pronto aprendí a manejar las herramientas del campo, a correr a caballo por el monte atajando el ganado que entraba a los sembradíos y a roturar la tierra para meses después mirar satisfecho el producto de mi trabajo
Junio era el tiempo de sembrar y a fines de noviembre había que recoger la cosecha. Mi padre formaba parte de la cultura del tequio, de la ayuda mutua, de la solidaridad. Levantar la cosecha reunía a decenas de personas de los ranchos vecinos. Las mujeres se encargaban de ayudar a mi madre en la molienda, a matar los guajolotes, hacer el mole y las tortillas para darle de comer a la gente. Siendo chamaco, me gustaba que los hijos de los campesinos y yo compartiéramos el acarreo de la mazorca. Disfrutábamos bajar las laderas encarrerados montados en los burros, compitiendo para ver quién de los chilpallates llegaba primero al lugar donde volvería a ser cargada la mazorca
En este quehacer conocí a muchos campesinos como mi padre y como yo que cincuenta años después recuerdo con respeto. Dos de ellos eran Florentino y su hermano José Mejía. Por su sembrado se abría un camino por el que pasábamos los burros cargados de maíz, los enseres que componían el patrimonio de una familia semi nómada y un montón de pollos y gallinas enganchados en racimos en la parte lateral de la silla de los burros. Atrás venían los niños arreando las parvadas de guajolotes que se daban como almácigos comiendo de todo en los terrenos de la siembra 
Estos hombres y sus familias se me perdieron hace décadas. Fue al través de las redes sociales que encontraría una rama de ese árbol que compartió sus sombras durante algunos años de mi vida. Me puse a hurgar en el muro de Concepción Mejía y al final encontré que lo que sólo era una suposición, se convirtiera en una hermosa realidad. Seis décadas de no saber nada de esta familia me volvió a esas tierras inhóspitas que tanto me enseñaron en mi juventud. De inmediato me puse a buscar todos los hilos sobre ella, no sólo porque me interesaba comprobar nuestro parentesco sino porque sus ideas y sus comentarios sobre esas tierras eran similares a los míos
A los pocos días nos buscamos y formalizamos un encuentro que estamos a punto de realizar. La hija de José Mejía quien traté y quien junto a mi padre contribuimos a darle vida a lo que ahora son poblados abandonados por las manos del Señor, la llenaré de abrazos en este único y especial encuentro que vamos a tener. La veré en su casa porque mi viejo cuerpo ya no es capaz de subir las enhiestas montañas que en otro tiempo caminé. Son lugares de los que mucho aprendí pero que hoy, seis décadas después, vuelvo solo en plan de recuperar mis recuerdos que, en varias alforjas, guardado celosamente con la mayor devoción
Durante este tiempo esas montañas no oyeron caminar mis pasos. Me alejé de ellas para alimentar mi alma con algo más que la hermosa rutina de ver las estrellas tendido en un petate de palma a la caída de la noche. Con Conchita nos encontraremos en su casa de Axuchitlán a unos metros del río que en épocas de estiaje llevábamos el ganado a tomar agua. Recorreré el mismo camino que en mis años mozos llevaba a los peregrinos montados en los burros para ir a la feria de Tejalpa. Veré esos cerros y esas cañadas por última vez. Quiero llevarme en mis ojos la fotografía de esos lugares tan pobres y tan míos como lo era en mi niñez ver al padre de Conchita cortar las enormes sandías y trabajar el huerto de papayas que alrededor de su pozo, cuidaba como la niña de sus ojos
Regresar a esos lugares me da cierta tristeza. Ya no conozco a nadie de mi generación que junto conmigo pudiéramos oler los sudores nuestros y oír caminar las bestias que cansadas llevaban sobre sus lomos las pesadas cargas de maíz. Me acompaña mi esposa en esta aventura. Ella es una mujer que ya en otro momento estuvo conmigo visitando lo que antes eran nuestras chozas y que ahora han sido derruidas por las hierbas y el monte que en otro tiempo cortamos para vivir cerca de un futuro que esperábamos sembrar. Hoy, otras generaciones admirarán esas veredas y esas montañas, las cuales, estoy seguro, también oirán sus pasos caminar      

miércoles, 23 de mayo de 2018


Antes del 1º de julio la lucha ha sido por el voto, hoy es por el país

Por JESÚS SOSA CASTRO

Los debates han consolidado la ventaja en las preferencias electorales a favor de AMLO. Hoy millones de mexicanos libramos la batalla contra el fraude electoral. Desde que comenzó la campaña hasta el primero de julio, la lucha era por el voto, ahora la lucha es por el país. Treinta millones aproximadamente de mexicanos, están manifestando su decisión de hacerlo por López Obrador. Podríamos decir, en consecuencia, que esta etapa ya está casi cubierta. A partir de estos momentos la parte fundamental de nuestro trabajo está en garantizar que el voto ciudadano sea respetado sea cual sea la decisión que haya tomado sobre su preferencia electoral. Lo importante es evitar que el PRIAN y el aparato gubernamental, intenten quebrantar la decisión de los electores
Los ciudadanos hemos sido testigos de cómo en el Estado de México se dieron los entramados para alterar los resultados de la elección. Secretarios de Estado, dependencias oficiales, recursos públicos, reparto de tarjetas bancarias y un montón de enseres y apoyos domésticos; estuvieron jugando a favor de los mafiosos que finalmente le arrebataron el triunfo a Delfina Gómez Álvarez, de Morena. Los recursos materiales puestos en acción por los grupos de interés abrieron la puerta para que Peña Nieto se saliera con la suya y ahora esa experiencia la quiera repetir en la elección federal
Los millones de personas que votaremos por AMLO no pasamos por alto estas prácticas y ya paseamos nuestra fuerza y nuestra moral por las calles y por las plazas públicas gritando que ahora toca el turno al pueblo de México. Treinta millones de votos a favor de AMLO, trabajados y ganados limpiamente, se han adherido en un cuerpo multiforme donde el punto de conexión es rescatar el país de manos de la mafia. A todos nos han unido los agravios, la violencia, la pérdida de nuestros recursos, el anti-patriotismo y los crímenes de lesa humanidad, que los priistas le han infringido al pueblo y a la nación
Esta experiencia mística de millones de mexicanos ha impreso sentido a nuestra vida y nos obliga a abandonar los sueños del sosiego. Recogemos con humildad y orgullo las palabras de Rosa Luxemburgo cuando minutos antes ser asesinada por los nazis, dejó el testimonio de que los revolucionarios “luchan por un mundo donde la justicia no sea sacrificada en nombre de la libertad ni la libertad sacrificada en nombre de la justicia” Tener una causa que nos levante del suelo y nos sature de emoción, es lo que hoy mueve a millones de mexicanos. Este es el momento en el que las convicciones y los sentimientos más nobles de nuestra gente se expresarán el 1º de julio
Jamás entenderán los adversarios de nuestra causa que todas sus argucias para confundir a la gente han sido superadas por el despertar de la gente. Esta amplia franja de la sociedad, la que defiende a su país independientemente de su signo partidista, ha logrado una autoridad moral que la hace caminar orgullosa por calles y plazas sin otro objetivo que el de cambiar el rumbo y la historia de México. El PRIAN y sus satélites, en cambio, van a cien kilómetros por hora, desbocados, rumbo al fracaso. Ni el dinero ni la conjunción de sus grandes intereses podrán lograr que el PRI lleve a la presidencia a su candidato, pues a pesar de la perversa campaña contra AMLO para arrebatarle el triunfo, los mafiosos no tendrán ningún resultado
La conciencia y las convicciones de la gente están en donde deben. Sabe que este país merece otro destino y está reemprendiendo la lucha para echar atrás la imposición de los mismos mafiosos que han degradado a esta sociedad. Morena y sus aliados representan ahora la posibilidad de lograr la grandeza moral y espiritual de un México nuevo. Quien haya pensado que iba a ser fácil burlar el voto ciudadano se va a volver equivocar. Andrés Manuel tiene ahora más autoridad política y moral, más organización  que en los tiempos pasados. Es ahora el líder de millones de agraviados, de mujeres y jóvenes excluidos por el poder. Su trabajo y sus propuestas son la expresión de los que están luchando con fuerza y sabiduría para honra y prestigio de México

miércoles, 16 de mayo de 2018


No hay equívocos, queremos alcanzar el cielo

Por JESUS SOSA CASTRO

En estos tiempos de hartazgo y de irritación social, el contento en distintos sectores de la población es inocultable. De pronto la gente está entendiendo la importancia de cambiar el régimen político y transformar la vida social y cultural que, por décadas, ha ensimismado a los ciudadanos convirtiéndolos en actores pasivos de lo que pasa a su alrededor. Se percibe en las amas de casa, en los jóvenes y en amplios sectores de la población, un empeño creciente por romper con las prácticas de un sistema cuya característica esencial ha consistido en quitarle derechos sociales y políticos a los ciudadanos, mientras una casta de sinvergüenzas mantiene a la población en los límites de la subsistencia
Pareciera que Morena ha ganado más en su calidad de Movimiento que como partido político, a no ser que la decisión de mantenerlo en esta última calidad, responda al hecho de contar con los mecanismos legales para participar en el juego electoral. La realidad está mostrando que la participación de millones de personas que han decidido votar por AMLO, no es materia que interese y preocupe a los dirigentes de todos los niveles ni la mayoría de ellos se miran como posibles militantes de ese partido. El tsunami que recorre el norte, el centro y el sur del país, es la suma de todos los agravios que por cerca de ochenta años han sufrido el pueblo y sus trabajadores
La aprobación de las reformas estructurales por el parlamento es por demás oprobiosa. El creciente aumento en el precio de la gasolina votado por el PRI, el PAN y el PRD en su tiempo, ha tenido una repercusión criminal en los demás productos de la canasta básica y acrecienta la pobreza de la mayoría de las familias. La violencia, la criminalidad de la protesta, los cementerios clandestinos y la desaparición forzada, se han convertido hoy en las noticias que conmueven y preocupan a toda la sociedad. El pueblo cansado de vivir esta situación ha incrementado su participación en la lucha social, se dispone a romper con el régimen priista y da los pasos necesarios hacia la construcción de una vida más humana, rescatando los valores populares y las tradiciones de nuestro México profundo. El pueblo, sus jóvenes y sus intelectuales democráticos ya hablan y actúan recurrentemente para echar abajo las políticas demenciales aplicadas impunemente por la burguesía
En esta coyuntura político electoral debe haber claridad sobre el compromiso que la mayoría de los ciudadanos que hemos decidido votar por López Obrador, estamos adquiriendo. Se trata de romper con el régimen político del PRI y de sus comparsas. No estamos trabajando para limpiarle el rostro a nuestros adversarios políticos que se han convertido en comparsas sumisos del sistema. Los millones de ciudadanos que a lo largo y ancho del país nos estamos movilizando, queremos terminar con el estado de cosas actual y alcanzar el cielo para convertirlo en un espacio en el que florezcan nuestros derechos y nuestras esperanzas por vivir de otra manera. Esta sublime intención sólo podrá ser posible si acabamos con la miseria económica y social y se desplaza del poder al grupo de mafiosos que en mas de ocho décadas ha mostrado su incapacidad para construir un Estado de derecho que propicie y haga efectiva la realización de las potencialidades sociales y culturales de nuestro pueblo
Muchos sabemos que Morena es resultado de una plural realidad que vive el país y su gente. Quiérase o no, este movimiento-partido es obra del pueblo, de sus contradicciones y de su composición social. Sus deficiencias y deformaciones son resultado de su composición social y su línea política la convergencia de todas las corrientes de pensamiento que se encuentran en su seno. El Movimiento Regeneración Nacional es una fuerza pluriclasista que actúa y coexiste porque considera que Morena es el motor que puede impulsar los cambios políticos, sociales y culturales que demanda la nación. Es, para decirlo con claridad, una organización en la que caben todos, desde obreros hasta empresarios, aunque no todos son ni querrán ser militantes de este partido
Pero no nos equivoquemos, el punto que nos une es la lucha por la transformación real del país. La honestidad, la administración transparente de los asuntos públicos, la lucha contra la corrupción, el sentido nacional y el patriotismo, son los elementos torales que el pueblo quiere lograr al través de este grandioso movimiento. Lo que se busca para el país, lo va a lograr la fuerza que tenga capacidad para entender el momento que estamos viviendo, la que haga una caracterización adecuada de los entes que concurren a la escena política, quien entienda correctamente las necesidades que tiene la sociedad y la que construya un liderazgo asentado en la participación proletario-popular. Una fuerza política, lo suficientemente fuerte, organizada y sensible ante los acontecimientos que sacuden a la nación, será la fuerza que conduzca al triunfo a los millones de ciudadanos el 1º de julio. Ese movimiento partido se llama Morena ¡Nada más, pero nada menos!