miércoles, 18 de diciembre de 2019


Los dueños del olvido

Por JESÚS SOSA CASTRO

Las llamadas personas en situación de calle deambulan persistentemente en todas partes del país. Para muchos, entre ellos yo, recogemos de este fenómeno el dolor y la deshumanización que esto significa. El hambre, la desintegración familiar, las drogas y la conducta de la sociedad no pueden convertirse en una forma en la que el olvido y el desprecio, se conviertan en un paradigma clasista con la que se regodean los que todo lo tienen mientras otros seres humanos son víctimas del olvido de una sociedad que pierde paso a paso su humanismo con respecto de los pobres y de los miserables que han sido echados a las calles
En la alcaldía de Gustavo A Madero este fenómeno está alcanzando niveles preocupantes. La falta de atención por parte de las autoridades ha convertido esta realidad en una situación que lacera y dibuja el nivel que ha alcanzado la deshumanización que vivimos respecto de estas personas. En los alrededores y calles adyacentes cercanas a las estaciones del metro, en espacios de la Av. Reforma, Calzada de los Misterios, de Guadalupe y en el perímetro que rodea a la Basílica, los desposeídos de todo, empiezan a ser vistos como un estorbo o como sujetos que afean y generan suciedad en las calles y espacios donde camina y vive la gente bonita, la perfumada, la que huele a limpio
Comisiones de vecinos de esta demarcación hemos acudido con el alcalde Francisco Chíguil en busca de ayuda para estas personas. La indolencia y la incapacidad de este funcionario y/o de sus representantes es verdaderamente patética. ¡No resuelven nada, de nada! Sabemos que este no es un problema local, es de todo el país y las causas son económicas, sociales, educativas, familiares y culturales. Bien haría el gobierno federal y los gobiernos locales en buscar la forma de atender este creciente problema que se vive en el país. Por lo menos esto debería impulsarse por el alcalde
No podemos hacernos de la vista gorda o perseguir a estas personas como si se tratara de objetos que estorban la felicidad y los derechos humanos de la otra parte de la sociedad. No son los NADIES de los que habla en el libro de los abrazos Eduardo Galeano. Tampoco podemos dejar de oír el grito del niño que en un día de noche buena en un hospital, corría atrás del doctor que se iba a celebrar la fiesta con su familia para pedirle casi llorando “decile a alguien que yo estoy aquí” No podemos permitir tanto olvido y tal desapego a la vida y al sufrimiento de esos seres humanos que han hecho de las calle su hogar porque el resto de la gente y /o de su familia, simplemente se han olvidado de su existencia. A ellos, mis humildes palabras de aliento y mis deseos de que algún día podamos verlos en otra mejor situación
  

miércoles, 4 de diciembre de 2019


Los desvaríos de una mujer (*)

Por JESÚS SOSA CASTRO

Desde que crucé las viejas vías del tren que lindan con el deportivo Plan Sexenal sentí un ambiente de frescura y de hermandad entre los miembros de Morena. Miles de personas acudíamos a una reunión convocada por el Consejo Nacional. A la derecha de la entrada, un mar de personas hacía fila para acreditar su presencia en un simbólico encuentro de unidad y de lucha. Se trataba de atender la desorganización, la pérdida de rumbo y la orfandad política de un partido que no ha estado a la altura de sí mismo ni del proyecto que votamos el 1º de julio del 2018. El CEN que aún existe, está llevando a Moren a un estado catatónico que empieza a dar pena ajena
Nadie de los asistentes desconocíamos las razones y los sentimientos que nos salían a borbollones. La lucha, las convicciones, el trabajo y los recursos que aportamos en su construcción, ya no debían estar ausentes en los momentos en que la derecha está llamando a la violencia y al odio en contra del presidente. Los consejeros y los miles de asistentes que atendimos la convocatoria del CN lo hicimos en ejercicio de nuestros derechos y para impedir que el partido siga dormido en los brazos de una mujer que está desvariando y en sus locuras, está haciendo todo para reventar al partido
En contraste, 250 mil ciudadanos acudimos al zócalo en apoyo de un presidente que informaba de los compromisos cumplidos a un año de su gestión. El ánimo y los sentimientos que salían del alma de mujeres y hombres, abandonados por los regímenes anteriores, generaban un ambiente de hermandad y de contento por los avances logrados por su gobierno. Hatos de acciones políticas y promesas cumplidas devolvían con aplausos la frase recurrente de “el pueblo pone y el pueblo quita”
De manera natural muchos hicimos un comparativo entre el trabajo y los resultados del presidente y el de una mujer que no ata ni desata en la conducción del partido. Mientras a López Obrador lo apoya el 80% de los ciudadanos, los consejeros y militantes que asistimos al Consejo nos dimos cuenta de que la base del partido le ha retirado el apoyo al CEN de Morena. La crítica general que se le hizo a una “líder” mediocre y sin idea de la política fue demoledora. Sus inconsistencias ideológicas y el incumplimiento de los acuerdos pactados son resultado de su concepción leguleya de la política
Los ciudadanos y los militantes que participamos en estos actos, abrazamos con mucho entusiasmo  los avances del proyecto político que el presidente ha bautizado como la 4T. El pueblo y la militancia de Morena comprendimos fielmente la importancia de consolidar para su bien y para la mayoría de los grupos vulnerables el Nuevo Proyecto de Nación. Los olvidados de siempre, con el presidente a la cabeza, son los que le están dando contenido y dirección a este proyecto nacional. El partido, en cambio, no tiene ideas, ni políticas, ni sentido común. La militancia de Morena va y viene en busca de una dirección que de rumbo a su partido que la coloque en la misma ruta en que trabaja la mayoría de nuestro pueblo. El Consejo Nacional urgió a la militancia para salir cuanto antes de la inopia política, de las intrigas, de la maniaca actitud del CEN de desacreditar a los órganos y a las personas que trabajan para sacar al partido de la crisis en que lo metieron la mediocridad y los intereses facciosos de la señora presidenta
En el zócalo, el presidente dijo que las personas crecen madurando, no envejeciendo. Aludía a la presencia de un hombre que hizo de su lucha y de su vida pública un monumento a la humildad y a la congruencia. José Mujica de quien refirió, no envejece con los años, merece tanto reconocimiento y apoyo como nuestro presidente. Pero cuando AMLO habla de que los hombres maduran, no envejecen, estaba haciendo una crítica a quienes, siendo dirigentes, su vejez intelectual llevó al partido a un estado de  deshonra y al  olvido de las causas encomendadas por el pueblo. ¡Esto es lo que vamos a corregir en el próximo Congreso de enero!
(*) Un abrazo a todos mis lectores y amigos, nos leemos en enero del 2020
 
  

miércoles, 27 de noviembre de 2019


Una democracia arrebatada a sus dueños

Por JESÚS SOSA CASTRO

El punto que hoy se discute en Morena tiene que ver con la recuperación del partido. La audacia y la decisión del pueblo de acabar con el régimen de privilegios suponía la creación de un partido que atendiera las necesidades de la gente. En eso consistió la rebelión social abiertamente apoyada por más de treinta millones de electores. Sin embargo, del 1º de julio del 2018 a la fecha, la estructura y la política de Morena han desfigurado su rostro porque sus dirigentes no fueron capaces de entender la importancia de contar con un partido al servicio de la ciudadanía, lo que si hicieron fue convertir a los ciudadanos en instrumentos del partido
Esto, por sí mismo representa un hecho lamentable. Mas cuando los dirigentes se refugiaron en el autismo político y las tareas que tenían que ver con la construcción del partido, con su fortalecimiento y con sus funciones, fueron abandonadas, dando pie al desencanto y al debilitamiento de la organización. En un año Morena se olvidó de los movimientos sociales, no construyó estructura ni hizo política. El CEN se dedicó a colocar sus apoyos en espacios de poder y hoy tenemos un partido que ni huele ni hiede. La Secretaria General en funciones de presidenta encabeza al grupo de mafiosos que quieren revertir el Proyecto de Nación que votamos en julio del año pasado. Ya hace la apología de que se oye mejor PRIMOR que Morena y ya actúa en esa línea en el Edo de Nuevo León
Es tal el enredo en el que nos ha metido la señora presidenta que ha llevado al TEPJF a meter las manos en las decisiones internas de Morena. Acusa a Gabriel García del desmadre que hay en el padrón de militantes cuando en su calidad de cabeza del CEN, debió atender y resolver todas las irregularidades cometidas por él o por otros. La confrontación que vivimos en el partido es generada por sus devaneos derechosos, por su soberbia y por la defensa que hace de sus intereses personales. Quiere seguir manejando a su arbitrio los recursos financieros y quedarse en la dirección para servir a un proyecto ajeno al proyecto de la gente. Hoy esta señora tiene paralizado al partido y de paso le ha abierto las puertas al Tribunal Electoral para que decida sobre nuestra vida interna
Por fortuna las cosas empiezan a cambiar. De la misma manera en que la gente está apoyando conscientemente las políticas del gobierno federal, la militancia está rechazando el hartazgo que nos ha impuesto la dirección. Por eso ya estamos dando los pasos para recuperar el partido para bien del pueblo y del país. Ya no queremos que los problemas principales nos sean indiferentes. La dirección nunca entendió lo que significa ser el intelectual colectivo, por eso no defiende ni habla de la 4T, no hizo nunca un pronunciamiento en contra del NAIM en Texcoco, no dijo nada cuando el presidente enfrentó el huachicol, no apoyó el aumento a los  salarios mínimos, no se pronunció a favor de las demandas de los trabajadores de las maquiladoras, no ha dicho nada respecto de la corrupción en el  poder judicial, no ha pronunciado una sola palabra en contra de los 147 amparos que varios grupos de interés plantaron en la Corte para impedir la construcción del aeropuerto de Santa Lucía,  nada respecto de los altos salarios de la burocracia dorada en los organismos autónomos, no se ha pronunciado contra el manejo y corrupción de empresas privadas respecto de los gasoductos, nada sobre las facturas falsas, no confronta las posiciones políticas de la oposición. ¿Qué hace el partido? ¡Nada! Esto es lo que queremos corregir
En el Foro Nacional de los militantes de Morena realizado en la CD MX el sábado 23 de noviembre acordamos exigir la renuncia de los integrantes del CEN por inútiles y controversiales, que una comisión especial trabaje en un padrón confiable para todos, que el Congreso extraordinario del 30 de noviembre se mantenga y re3suelva las urgencias, que no se le haga más el juego a las trácalas de la señora Polensky, se nombre un Comité provisional que prepare, organice y convoque al congreso ordinario en el que se nombren democráticamente los órganos de dirección, dijimos no a las encuestas y hacer una auditoría externa a las finanzas manejadas por la todavía presidenta. Esto es lo mínimo que debe hacerse en el período que resta del fijado por el TEPJF ¡No más concesiones a los infiltrados, fuera Yeidchol de Morena!     

miércoles, 20 de noviembre de 2019

El partido y los dirigentes que necesitamos

Por JESÚS SOSA CASTRO

Trataré de poner en blanco y negro lo que veo que está sucediendo en Morena. Tomo nota de que hay otros asuntos que tienen que ver con el gobierno, con la corrupción, con el asilo al presidente Evo Morales, con los complots contra AMLO.  No paso por alto las provocaciones de los policías federales, de los panistas en el Senado, los encapuchados en la UNAM. También podría hablar de la campaña del comandante Borolas, del drogadicto de Fox, de José Narro, de los chuchos, de Gilberto Lozano o del Gral. Gaytán llamando a derrocar al gobierno. Pero el tema sobre lo que pasa en Morena no es un asunto menor. Sobre esto voy a dar mi opinión, por ahora
Algunas reflexiones sobre lo que veo que pasa en el país, en el gobierno y en el partido, me parecen pertinentes. México está viviendo un sacudimiento político y social muy importante, en el centro están asuntos como: ¿por qué la parte conservadora de nuestra sociedad se está conduciendo como una secta provocadora, frívola y golpista?  El avance del gobierno federal contra la corrupción, las necesidades de la gente, la atención a los pueblos originarios y el cambio del régimen político, ¿son los detonantes de este comportamiento? Un partido que al lado de amplios sectores del pueblo llevaron a AMLO a la presidencia ¿por qué ahora ese partido vive una crisis que pone en entredicho su propia viabilidad? Estos son, desde mi perspectiva, los puntos más urgentes del debate
El 1o de diciembre el presidente dice que va a informar acerca del cumplimiento de sus propuestas de campaña. A los ojos de amplios sectores del pueblo, ya ha cumplido con la mayor parte de sus compromisos. Pero entonces ¿cuál es la causa de que los que él llama los conservadores y un creciente número de resentidos sociales estén haciendo lo inimaginable para intentar desacreditar su gobierno?
Es un secreto a voces que la reacción está conspirando. El gobierno y en especial el presidente apuestan al apoyo del pueblo. Más del 70% de los mexicanos han hecho crecer su aceptación a pesar de las provocaciones montadas exprofeso en Culiacán, el asesinato de los Lebarón, los crímenes contra civiles. Hay grupos y personas ligados al PAN, al PRI, al PRD y a sectores del ejército, que están meciendo la cuna para desestabilizar el gobierno y cometer un golpe de Estado como el ocurrido en Bolivia
Si asumimos que el país y el presidente están respondiendo a lo que necesita la mayoría de la gente, ¿cuál es entonces la principal debilidad que estamos viviendo como alternativa política? Sin duda es la inmovilidad y las broncas en el interior de Morena. ¿Qué clase de políticos necesitamos para dar a una clase social conciencia de su lugar y función en la sociedad? Para Gramsci, el partido “es el organismo intelectual por excelencia, el que concreta más ampliamente el sentido del intelectual colectivo. Es la fuerza unificadora de la clase, el ámbito de formación del núcleo dirigente, la que desarrolla el espíritu innovador, la que organiza el ataque práctico a la clase dirigente tradicional, la que va tras la elaboración de una conciencia cuestionadora, la que activa su dominación” (*) Necesitamos un partido que tenga estas cualidades, una nueva visión sobre el país, con sensibilidad, capaz de entender los momentos que se viven, defender las causas populares y estar en la política
Todo esto le ha pasado de noche al partido y a los dirigentes. Hoy deberían estar encabezando la defensa del Nuevo Proyecto de Nación y generando conciencia de clase en los actores políticos defensores de la democracia. Deberían estar al frente de las luchas sociales, cohesionando sus fuerzas y desarrollando un proyecto de acercamiento con los distintos sectores de la población. Pero nada de eso hay. Los dirigentes están en la disputa por los puestos, por el poder, generando divisiones, exhibiendo su pobreza intelectual. La tarea histórica del partido es la formación de una voluntad colectiva que sirva para cambiar las cosas no para empeorarlas. Las encuestas acordadas son una chingadera de las cúpulas. Ojalá el Congreso que convocan para el 30 de noviembre corrija las cosas e impida que los acuerdos los sigan tomando los esquizofrénicos. Porque aquí entre nos, la militancia no se merece tanta mediocridad y oportunismo en la conducción de su partido
(*) El partido político en Gransci. Artículo de Antonio Olivé y subido a internet en el 2013

miércoles, 13 de noviembre de 2019


Autoritarismo y encuestas, el rostro siniestro de Yeidckol

Por JESÚS SOSA CASTRO

Desde el doce de octubre empezaron las asambleas distritales de Morena para elegir tres mil consejeros al Congreso Nacional. En decenas de ellas aparecieron las manotas de Polensky, de sus seguidores y de los caciquillos locales. Muchos de estos “operadores” se dedicaron a estorbar, impedir o a sabotear las reuniones donde la militancia acudía para nombrar a sus representantes. Estos malandrines fueron encaramados por los caciques en los órganos del partido y del gobierno para agrandar su poder. El proyecto político no les importó ni entonces ni ahora. Los que impulsan estos actos escandalosos y fuera de las normas son los que temen a la democracia porque, si esta funcionara, ellos serán echados de los puestos por mediocres y corruptos. Por eso convocan a un “congreso” que modifique los Estatutos, le abra paso a las encuestas y se generen las condiciones para que se mantengan en el poder
Los estrategas de estas políticas pensaron que habían hecho una jugada brillante que golpearía la democracia partidista. En diez meses esa estrategia está llevando al partido a un estado crítico y a una ausencia política en todo el país. La presidenta del CEN y sus seguidores no entendieron nunca su papel de dirigentes. Se dedicaron a mostrar su pobreza intelectual, su falta de capacidad para conducir el partido, sacaron a flote sus intereses de clase, no percibieron el significado de la 4T y concluyeron haciendo de Morena un adefesio electoral que ni huele ni hiede. Este conjunto de hechos está dividiendo a la militancia y lo peor, está dejando solo al presidente en su decisión de transformar para bien la vida pública de México. La señora Polensky solo se ocupa de enhebrar sus redes políticas para seguirse manteniendo en el poder
Hay personas y grupos que esta situación les genera felicidad. Cuando hablan de que están apoyando la 4T es solo una manera de camuflar sus verdaderos propósitos. Las coincidencias que tienen con el viejo régimen las expresan al través de las conductas del PAN, de la COPARMEX, el INE y el TEPJF. Todos están en el intento de descarrilar el partido y el programa que impulsa el presidente. Los “dirigentes” actuales del CEN no sólo se hicieron de un poder que no merecían, lo obtuvieron en detrimento de quienes querían un partido para la transformación de México y para el afianzamiento de un nuevo proyecto de gobierno. Lo lamentable está en que perdieron la oportunidad para construir la fuerza capaz de darle organización, defensa y persistencia al Nuevo Proyecto de Nación que votamos más de treinta millones de electores
Hoy el partido Morena está atascado en una penosa plataforma de dimes y diretes. La presidenta en funciones se ha convertido en la imagen del desacierto y la desunión. En lugar de atender la vida orgánica, la unidad y la defensa de los intereses del pueblo, se ha dedicado a decir una serie de tonterías hoy, para contradecirlas y echarlas por tierra el día de mañana. Los órganos representativos nombrados para alentar la democracia y fiscalizar el cumplimiento de las normas internas, simplemente se las ha pasado por el arco del triunfo poniendo en juego no su autoridad sino su autoritarismo
Rechazamos esta ineficiencia y la pertinaz violación a las normas que debieran regir en el partido. Exigimos parar las inercias del agandalle, del arribismo, la antidemocracia y el clientelismo electoral, o pronto vamos a perder a Morena. Al CEN le ha pasado lo que hoy vive la oposición reaccionaria y golpista, han perdido el consenso social y para lavar su desprestigio se siguen montando en la manipulación y en los atropellos a  los derechos de los militantes. Se la ha pasado mirándose el ombligo en lugar de elaborar un discurso en el que se contemplen la organización y la lucha contra los intentos golpistas de la derecha fascista. Estamos en la última oportunidad para salvar a Morena de los gandallas, de los oportunistas y de los emboscados. La movilización, el respeto a las bases, la democracia y la unidad del partido, deben ser hoy los elementos que deben ponerse en el centro de cualquier discusión. Si no lo hacemos en esta coyuntura, se va a profundizar el desencanto y la inactividad de la gente. Hay que tomar cartas en el asunto, de lo contrario, la transformación de México puede quedar sepultada por un montón de frases demagógicas o por una retórica que ya le está calentando los tompiates a los miembros de Morena   
                                                                                                                                                  


miércoles, 6 de noviembre de 2019


La otra parte de mi sangre

Por JESÚS SOSA CASTRO

Permítaseme ampliar un poco la historia de las últimas horas que vivió mi madre y de cómo fueron dándose las cosas en la vida de mi familia. Una vez que los médicos del hospital 20 de noviembre me informaron de su gravedad, de inmediato entré en contacto con mi padre para decidir lo procedente. Al visitarla al pie de su cama de hospital, casi en susurros, me dijo que quería regresar a su casa. No quería morir lejos del resto de sus hijos. Enterado mi progenitor de este requerimiento, decidió venirse a México para llevárnosla trescientos veinte kilómetros tierra adentro, de la mixteca poblana. En una ambulancia nos encaminamos por la vieja carretera México-Oaxaca y en Río frío, mi madre falleció
Pasaron cinco años en los que mi padre vivió las de Caín. No solo se enfrentaba a la pobreza y a la ausencia de su compañera, sino que ahora, aparte de seguir trabajando, tenía que atender al resto de su prole que era bastante crecida. Su hija, la mayor de las mujeres, era su única ayuda en los quehaceres de la casa. En un puente de día de muertos fui a visitarlo. En su rostro había soledad y desánimo, sus ojos siempre alertas, hoy estaban apagados y hundidos en no se sabe qué pensamientos. Una madrugada, camino al monte donde pastaban los bueyes con los que araba la tierra, me preguntó si yo estaría de acuerdo en que rehiciera su vida al lado de otra mujer. Le dije que no solo tenía derecho, sino que era justo y necesario
De esa relación nacieron cuatro hermanos más. Dos mujeres y dos hombres. Entre todos hicimos el trece cabalístico. Los cuatro crecieron en medio de un ciclo que se repetía. No se alejaron del campo, se dedicaron al cultivo de la tierra y al cuidado de sus semovientes. Pero la mala suerte los perseguía, pues entre otros sucedidos, el poco ganado que tenía murió a consecuencia de la fiebre aftosa. Otra vez se quedaron con el mínimo de todo y mis hermanos volvieron al trabajo y a la pobreza. Parecía que mi padre estaba condenado a ser perseguido por la mala ventura
Sus cuatro retoños crecieron y los padres miraban en sus hijos un futuro sin perspectivas. No podían vivir de lo que hasta esos momentos les proporcionaba la tierra. Querían para ellos educación, cultura, una vida más decorosa y como familia, acercarse a la “civilización” Hablamos de la necesidad de que se vinieran al entonces Distrito Federal para conquistar esos derechos. Hubo resistencias, especialmente de mi padre, porque eso implicaba abandonar su tierra, su casa y sus pocos animales de corral. Significaba cambiar una forma de vida y pasar por una experiencia que nada tenía que ver con el campo, con la tranquilidad. Llegarían a una ciudad en la que desaparecía el tequio, la comunidad y el contacto con la naturaleza
¡Por fin se vinieron a la capital! En los primeros meses mi padre se levantaba a las cinco de la mañana, se sentía aprisionado en un ambiente que no era el suyo. Las costumbres de los campesinos no cuadraban con las rutinas de la ciudad. Le conseguimos un trabajo en la UNAM, allí laboró varios años, se ligó al movimiento cultural y a las actividades sindicales. Cursó una nueva experiencia, disfrutó su trabajo, encontró nuevos amigos y a su vida le introdujo un aliciente más que se llevó hasta la tumba
Antes de morir, Alejandro, el hijo mayor de su segunda esposa, ya era el pivote principal de esa parte de la familia. Mi padre sembró en él, como en todos, el amor al trabajo y a la honestidad. De niño también fue su peón. Sus pies dejaron huella en esos surcos roturados por un arado y una yunta de bueyes. De joven se fue de bracero a los EU, vivió las vejaciones de la migra. Tiempo después regresó a su país. Hoy es él quien está cerca de su madre y de sus hermanos. La relación que une a los trece es normal, nos reconocemos como una familia y punto. En este puente, Alejandro y yo hablamos de nuestros muertos, de la vida y del trabajo. Confirmamos nuestros lazos. Pusimos más soldadura a nuestra existencia porque él como yo, sabemos lo que esta significa. Dijimos que nuestra hermandad no tiene regreso, que somos parte de la misma sangre




miércoles, 30 de octubre de 2019


Mi padre y el canasto de abejas

Por JESÚS SOSA CASTRO

Me desperté después de sentir un golpe seco en la boca del estómago. Quien me lo había propinado no existía físicamente ni creo que algo tuviera que ver la presencia memoriosa de mi padre. Tampoco era una pesadilla. Era mi estado insomne que me había puesto enfrente el recuerdo de quien me formó en la defensa de las causas populares. Mi progenitor siempre sostuvo que eso era lo digno, lo importante. Por eso en este sueño fastuoso su estancia virtual me alegraba el corazón. Me explicaba que estuviera sentado en la puerta de mi cuarto, contento. Lo que no le encontraba sentido era que estuviera abrazando un canasto lleno de abejas. Quería decirme algo, supuse. Observaba que no podía controlarlas, se le escurrían dentro las manos queriendo alcanzar su libertad
Aléjate, aléjate, me decía con una preocupación indescriptible. Dejando atrás de mí sus palabras, caminaba y caminaba, siempre viendo hacia donde estos insectos hacían esfuerzos por librarse de sus manos. Ver eso me ahogaba. En ese incontrolable delirio, sentía que un hilo de lágrimas corría por mi rostro, impetuoso, sin que nada lo pudiera detener. Me caló ese sueño, mi padre lo perdí hace cerca de veinte años y no me explico por qué frecuentemente vuelve conmigo. ¡No le encuentro lógica a esta recurrencia! Menos me explico que habiendo sido mi madre una heroína del trabajo doméstico y formadora de sus nueve vástagos, no aparezca en mis sueños como ocurre con mi padre. La recuerdo, eso sí, trabajando y sufriendo por la pobreza que humillaba sus sentimientos y quebrantaba su corazón. Lloraba cuando en las noches veía a sus hijos acostarse en el petate cubriéndose con costales de yute y con el estómago vacío
Mis padres asumían con humildad la situación que las familias del campo padecían en esos lugares inhóspitos. La oscuridad de las noches sólo era alumbrada por las luciérnagas y alterada su paz por el canto de los grillos que rompían la silente tranquilidad de la serranía. ¿Cuáles son las razones por las que mi madre aparece menos en mis sueños y en mis elucubraciones fantasiosas? Es una respuesta que busco sin mayores resultados. Sin embargo, cada vez que se acerca la fecha del día de los muertos, mis pensamientos corren presurosos al encuentro de ambos. ¿Será porque juntos construimos nuestra historia y hoy los nueve hijos la arrastramos por las difíciles y complejas circunstancias de la vida?
Las tumbas de mis padres están separadas por decenas de kilómetros. Las une la aridez de las montañas de la mixteca poblana y un remanso lleno de religiosidad en la que ellos se formaron. Como pocos, viví las consecuencias de esa cultura, fui adoctrinado en esos menesteres, serví de monaguillo en la iglesia de mi comunidad y presumía que con mi primer salario vestiría a los santos de mi pueblo. La vida me hizo transitar hacia una formación política en la que estaban presentes las ideas de Marx, de Lenin y de Rosa Luxemburgo. Formé parte del Movimiento de Liberación Nacional que encabezaba el Gral. Lázaro Cárdenas del Río, participé en la campaña electoral de Ramón Danzós Palomino a la presidencia de la República, formé parte del Comité Central del Partido Comunista Mexicano, fui uno de los enlaces entre el PCM y el Partido de los Pobres de Lucio Cabañas para que su partido liberara a Arnoldo Martínez Verdugo que tenía secuestrado. ¡Mis promesas religiosas, fueron, obviamente, incumplidas!
A muchos años de mi vida, no me da vergüenza el haber sido un niño campesino pobre. De joven y luego de viejo fui una persona ligada al trabajo, al estudio, a las ideas y a la lucha revolucionaria. En el centro de mi quehacer siempre estuvieron presentes mi honestidad, mi honor y mis convicciones políticas. Cuando fui monaguillo y creyente de los ritos católicos, siempre me conduje con respeto y devoción. Una vez que abracé otras ideas y mi formación ideológica desplazó mis anteriores creencias, lo hice convencido de que estaba haciendo lo correcto. . Como en todo han estado conmigo mis padres y su espíritu me ha seguido alimentando, hoy los quiero recordar a propósito de estas fechas llenas de simbolismo. Ya no hay ofrendas como antaño lo hacíamos en el campo, tampoco hay explicación sobre el canasto lleno de abejas, lo que sí hay, es la seguridad de que en mis sueños futuros, seguirán estando presentes los nombres de mis muertos