miércoles, 15 de marzo de 2017

 Un pueblo se esclavisa cuando deserta de sus libertades

Por JESUS SOSA CASTRO

En todo el mundo hay pronunciamientos en contra del muro de Trump. Este despropósito anti humanitario sólo puede plantearse por un loco imperial o por un émulo hitleriano. “Un pueblo se esclaviza, se degüella así mismo, cuando deserta de sus libertades y asume o consiente sus propias miserias” (*) Yo espero que el nuestro, que el pueblo mexicano, no incurra jamás en esa insensatez. Creo que su pasado y su historia son fieles testimonios de sus luchas libertarias que enfrentaron con éxito al imperio español, a los conservadores clericales, a los “científicos” porfiristas y hoy se dispone a impedir que Trump se salga con la suya
Planteo esto porque hay en el ánimo de millones de personas la decisión de atajar este poder que va en contra de la historia. Hoy ese imperio que abrió las puertas a la globalización, que impulsó el neoliberalismo como cultura y actividad económica en la mayor parte de la tierra, no puede cerrarle las puertas ahora a las nuevas relaciones sociales y culturales que se han generado en la mayor parte del mundo y que las circunstancias han colocado como de obvia y urgente resolución por los gobiernos
Por desgracia, el mexicano no tiene los tamaños para enfrentar las políticas insensatas de su vecino del  norte. Su debilidad y su falta de una salida inteligente a los problemas nacionales, lo han colocado ante una situación desfavorable porque ha perdido sus bases de apoyo y por lo tanto no puede presentar un posicionamiento digno y fuerte a la decisión unipersonal de construir el muro por parte del gobierno de Trump. En este punto es donde se encuentran el miedo y la ilegitimidad del gobierno de Peña Nieto. Su poder y su  ilegitimidad son resultado de que los electores no le dieron su voto, lo compró. Por eso su poder y sus leyes pueden ser legales pero son  ilegítimos
No es casual, entonces, que sea el pueblo el que esté actuando en defensa de sus libertades y del derecho de vivir y trabajar en cualquier parte del mundo si así lo desea, con solo apegarse a las normas y obligaciones que rigen en cada lugar. Cive Pérez dice que “todo tipo de actos, voluntarios o intencionales que tengan como fin oponerse a la violación de una ley, o a la decisión gubernamental de imponer a la población una decisión injusta, ilegítima o inmoral, se le puede parar al través de la desobediciencia civil, toda vez que esta acción, responde a un mandato de la conciencia y a un imperativo ético de la sociedad”
Si el gobierno de Peña Nieto no actúa en defensa de nuestra soberanía y de los derechos de los inmigrantes mexicanos, la sociedad tiene el deber moral de proceder a la desobediencia civil pacífica y convertirla en una acción política hasta lograr que el gobierno y el congreso resuelvan estos problemas. La protesta popular y la exigencia para que el gobierno mexicano adopte una posición firme y decidida en contra del muro y de la expulsión de nuestros connacionales, no sólo tiene que ver con la recuperación de un derecho político y de un ejercicio democrático, sino de convertirlo en un  instrumento que haga de la protesta una expresión de fuerza y de legitimidad pública al servicio de la gente
Si las cosas siguen como van, caminemos a una forma superior de lucha que es la desobediencia civil. Se trata de un mecanismo excepcional que habrá de incidir en la configuración de la voluntad política de las masas para cambiar las políticas gubernamentales que no responden ya a la voluntad de las mayorías de la nación. Es una forma de lucha para impedir que ofendan la dignidad de los mexicanos. No podemos admitir que el comportamiento de los políticos, inútiles y entreguistas, sigan afectando los intereses de la mayoría de la población y dejando de lado hechos tan importantes como defender la soberanía y los derechos de nuestros migrantes
Las últimas movilizaciones y luchas, nos llevan a la conclusión de que si no se atienden los problemas del país, el siguiente paso de la sociedad es la desobediencia civil a la que hay que convertir en una fuerza política de masas para echar abajo la agenda política de los gobernantes.  La protesta multitudinaria que transforme a México y convierta al pueblo en el instrumento impulsor de la transformación nacional, pasa por una dirección revolucionaria y por este tipo de desobediencia. Si no hacemos esto, no habrá cambio posible. ¡Veremos de qué lado masca la iguana!
(*) ¿Qué es la desobediencia Civil? Cive Pérez, escritor y periodista madrileño

   

miércoles, 8 de marzo de 2017

El revoltijo de los izquierdosos

Por JESÚS SOSA CASTRO

Bien sabemos que con mucha frecuencia los avances en política pueden estropearse por intereses bastardos o por una falta absoluta de formación ideológica. Yo sostengo que ambas cuestiones anidan en un sector importante de la izquierda. De tanto andar en las nubes lo que ha venido generando es un revoltijo de ideas que poco contribuyen a poner los puntos sobre las íes en aquello que queremos construir, derrotar y quebrar con nuestro trabajo revolucionario. La hegemonía, la legitimidad y el consenso burgués son las partes esenciales que deseamos atacar para lograr una sociedad en la que reinen otro tipo de relaciones humanas. Acabar con la explotación de que somos víctimas por parte del capitalismo es la tarea fundamental. Buscamos darle a nuestro pueblo una nueva legitimidad y un consenso que quebrante y derrote la organicidad del sistema que hoy detenta la burguesía
Difícil y compleja es esta tarea. Aparte de la existencia y dispersión de partidos y grupos de esa izquierda, cada uno presume de tener en su proyecto político las ideas y la dirección para cambiar el estado de cosas que se vive en el país. Lo dicen en serio, aunque a las primeras de cambio sus propuestas pronto pasen a formar parte del anecdotario popular. Lo predominante consiste en que una parte de esa izquierda la encontramos en Morena. Otra parte anda dando lástima en el PRD, en el Movimiento Ciudadano y en el Partido del Trabajo. A pesar de sus dichos, nadie actúa para desprenderse del sistema opresor. Cuando mucho, su práctica política termina cachando los votos que el poder burgués les permite como pago a su buen comportamiento
¡En Rumbo Proletario no cantamos mal las rancheras! Los congresos, los plenos y el trabajo de cada integrante del Colectivo de Reflexión en la Acción, han hecho importantes aportes teóricos y políticos para impulsar el trabajo que se hace en las distintas resistencias que hay en el país. Los resultados aún no están a la altura de lo que queremos. Para no desalentarnos, hemos dicho que la vanguardia revolucionaria no crea la explosión revolucionaria, sólo coadyuva a que esta se dé cuando maduran las condiciones apropiadas y cuando existen los apoyos necesarios para hacer avanzar las posibilidades de éxito. Hemos insistido también en que necesitamos tener clara la idea sobre el objetivo de la lucha, percibir bien el rumbo para alcanzar la meta y contar con un manejo adecuado de la situación que se vive en el momento histórico en que se despliega nuestra lucha
A pesar de haber discutido y procesado estas ideas sobre nuestro trabajo, basta leer los planteamientos que se hacen por WhapShap y en otros espacios para darnos cuenta de que nuestras elaboraciones no han sido asimiladas de manera adecuada. Hay camaradas que no aceptan trabajar en la resistencia político-electoral, aduciendo que lo que allí se aplica, es el reciclamiento de la política priista. Se afirma que en Morena, los órganos de dirección se han apartado del proyecto original que hizo posible la fundación de este partido, que existe un divorcio evidente entre las bases con sus dirigencias y que éstas se han alejado de los movimientos de masas.  ¡Todo esto es verdad! Lo he escrito en distintos momentos y lo sigo suscribiendo. Pero al contrario de quienes critican desde fuera, muchos, entre ellos yo, hemos analizado la situación nacional, los planteamientos programáticos de este partido y el desempeño de AMLO al frente del gobierno de la ciudad del 2000 al 2005 y no encontramos puntos de comparación con el comportamiento de los otros partidos, incluidos los que se dicen de izquierda. Participamos en esta Organización, porque al lado de ella está la gente, esa parte de la sociedad que Lenin estudió a propósito del domingo sangriento en cuyo análisis asentó que a pesar de sus demandas elementales y su ignorancia, en el comportamiento político de esos miles de trabajadores, se contenían las ideas revolucionarias que más tarde fueron decisivas en la revolución
Quienes así pensamos, periódicamente recorremos varios Estados del país. Los que esto hacemos, pensamos que el trabajo que la gente despliega en estos lugares, sólo tiene sentido si contribuye al desarrollo de la conciencia, si la formación política la convertimos en un instrumento al servicio de la causa revolucionaria. La palabra y la comunicación carecerán de importancia si no las llenamos de una fuerza transformadora, que ayude a los militantes a presentar sus ideas y propuestas en el encuentro permanente con los ciudadanos
No me emociona que algunos de mis camaradas anden planteando otras alternativas. Me preocupa sí que haya la idea de que trabajar también con los sectores atrasados cultural y políticamente, es darle vuelo a la cultura priista. Mi experiencia personal no va en esa dirección. Veo en cambio, que cuando la gente estudia, cuando pone la teoría al mismo nivel que el activismo, está dando los pasos correspondientes para formar liderazgos capaces de entender el enorme papel de construir una nueva relación social. Construir y formar grupos y personas que abanderen las ideas del cambio revolucionario, es la mayor satisfacción de quien lucha para lograr una vida auténticamente humana



   

miércoles, 1 de marzo de 2017

Entre marcos y retratos. ¡Los viejos, fuera!

Por JESÚS SOSA CASTRO

En esto de la política uno se encuentra con muchas sorpresas. Se piensa que todos los que se dedican a este quehacer, son lo más destacado e inteligente de la sociedad. Los guía el saber, el trabajo y sobre todo, esos elementos que hacen que el pueblo se enamore por el partido. Sería ideal que juntos construyeran esos espacios que requieren las luchas libertarias y las experiencias que forjan a sus cuadros para combatir al sistema, en las calles y en todo lugar. Allí donde también se forma el carácter y la templanza, confrontando al adversario político. Pero en los tiempos modernos esto no ocurre tan así. Hay un alejamiento calculado de los partidos con las acciones públicas y una conducta que hace difícil que los líderes entiendan lo que pasa en su entorno, en su país y en el  mundo. No hay esa chispa que encienda el gesto capaz de hacer de su partido, un instrumento que eduque y dirija a las masas que pelean por construir una nueva sociedad
Si un partido político tiene como objetivo tomar el poder, sus dirigentes no pueden actuar dejando de lado el resto de la complejidad nacional. Si se quiere cambiar el país, es indispensable estudiar al enemigo, tener el conocimiento necesario del estado que guardan sus fuerzas, estudiar el terreno en el que se va a combatir al adversario y contar con el ejército civil debidamente capacitado para salir airosos de ese combate. Sólo así se puede cambiar el actual estado de cosas para lograr una nueva relación humana. Si tomas a la ligera la fuerza que tienes, si no valoras la participación de la gente, si no tomas en cuenta la experiencia acumulada, si dejas a un lado a los  líderes de pueblo, a los que analizan la situación desde otra perspectiva es, por lo menos, un grave error
 Estos señalamientos vienen a cuento porque justo en este momento, el partido Morena en el que milito, vive una especie de euforia electoral. Habla y actúa como si ya tuviera asegurado el triunfo en el 2018. Sobrevalora sus fuerzas y su capacidad para sacar adelante la enorme tarea de organizar las elecciones federales. No toma en cuenta los movimientos que están haciendo los adversarios y menos ha estudiado el estado que guardan las bases de su partido. En los talleres de formación política en los que participo, los cuadros y líderes que tienen bajo su responsabilidad el trabajo político y de organización, comparten con muchas reservas el advenimiento de personas y grupos a las filas de Morena. La incorporación de estos es anárquica, los ingresantes carecen de ideales y principios, no entran a las reglas ni a la estructura de Morena. No obedecen a los órganos internos, su liga está con las élites. ¡Nada los hace afines al partido que ingresan!
En este despliegue de agrupar a todo tipo de gente existen riesgos que conviene valorar. Es entendible que se llame a los ciudadanos sin partido y a los militantes. Que se llame a empresarios y a todos aquellos que quieran firmar un acuerdo para lograr el “renacimiento de México” Lo que no se entiende es que ese llamado sea tan general que en esa decisión  puede contenerse el más grande error. Algunos de los que están entrando a Morena quieren sumar su trabajo a la expectativa de ese cambio que se ha prometido. Pero otros son personas y grupos de interés. Han perdido canonjías en otros partidos y vienen con la idea de aprovechar la circunstancia para reponer los recursos y las prebendas perdidas

Si bien se comprende la estrategia de sumar, resulta inexplicable que se descuide con tanta ligereza e  irresponsabilidad lo que está pasando en algunos sectores del partido. Muchos de sus enlaces y personeros traen una enorme confusión respecto de las decisiones que se toman en los altos mandos. Las crisis que asoman su rostro en varios lugares del país, son resultado de la ineficacia y de la ignorancia política de los que ha comisionado la dirección. Se conducen con espíritu faccioso, no saben oír los reclamos de las bases, son prepotentes y no entienden nada de lo que sucede en México. Obvio, los que tienen tiempo luchando en la oposición y que ahora están en Morena trabajando y elaborando propuestas, los líderes los quieren jubilar
La última perla fue exhibida en Monterrey con motivo de los preparativos del acto político en el que estarían AMLO y algunos otros personajes. La comisionada para el efecto, sólo se ocupó de aquellos que eran noticia. A los militantes y a los luchadores de siempre, a esos, sugirió ponerlos en un “marco” porque ya no le sirven al partido. ¡Hay que tener cuidado con estas declaraciones y actitudes! No sea que en aras de traer a los de arriba a las filas de Morena, se corra el riesgo de perder a los de abajo, a los que trabajan, los que cumplen con las tareas que les encargan permanentemente los enlaces
Yo he sostenido que es conveniente que Morena se abra a otras fuerzas, a otras personas, toda vez que las circunstancias que vive el país requieren de sumar lo más que sea posible. Pero sumar por sumar puede significar un problema para la estabilidad y la unidad interna del partido. Muchos de los que están llegando, traen la cultura priista y las mañas de las tribus del PRD. La dirección les está abriendo espacios sin fijar las normas a las que deben estar sujetos. En cambio, hay la tendencia de hacer a un lado a los críticos miembros de Morena. A los que buscan que el partido sea un verdadero instrumento de cambio, porque si el interés es ganar en el 2018 hay que empezar a ver al interior del partido. La formación política, la unidad, la inclusión, la capacidad intelectual de los dirigentes, la organización y el trabajo de la militancia, están a prueba. Hay que trabajar abajo y arriba pero desde abajo. Dedicarse a cazar a los militantes criticones y colgarlos en los marcos que ya construye el Comité Nacional es, no sólo un error, es una aberración. Lo importante es construir una base social amplia, bien informada y organizada para responder a los retos que vienen. Esa es la tarea. ¡Nada más pero nada menos!






   

miércoles, 22 de febrero de 2017

Brisas frescas para cerebros carcomidos (*)

Por JESÚS SOSA CASTRO

Con motivo de una invitación que nos hicieron compañeros de Salamanca, Guanajuato, el Dr. Armando Martínez Verdugo y yo hicimos cuatro horas de viaje. Durante este tiempo, platicamos largamente sobre las cuestiones políticas que hoy se debaten en el país. Nos preguntábamos por qué razones miles de mujeres y de hombres, han decidido continuar con el compromiso histórico de seguir luchando  por el amor y la felicidad, pese a todo tipo de vicisitudes. En la práctica de sus acciones, dijimos, se contiene lo que los militantes de Rumbo Proletario llamamos una vida auténticamente humana. A todos interesa que no sea el dinero o el mercado los que determinen las relaciones sociales, sino la libertad y la justicia
Entre ojos semicerrados y palabras a medio decir por el cansancio, rememoraba con cierto dejo de pesadumbre y de nostalgia, los tiempos en que mi edad y mi militancia en el Partido Comunista Mexicano permitían moverme de un lado a otro para cumplir con las tareas partidistas que en ese entonces se hacían por convicción y sin sentir que las rodillas o mis huesos pudieran jugarme una mala pasada. Décadas después sólo nuestros ideales y nuestros sentimientos hacen que Armando Martínez Verdugo y yo andemos haciendo una síntesis de nuestras experiencias y conectándonos con otros colectivos para aprender y valorar el trabajo de organización y de lucha que en todo el país están haciendo miles de resistencias contra el capitalismo y contra las políticas depredadoras del sistema
En las horas muertas que se dieron entre nuestra llegada y el comienzo del encuentro con un importante número de dirigentes sociales venidos a Salamanca de varios municipios de Guanajuato, me puse a releer un material que siempre traigo en mi mochila. En este encontré lo importante que es estar en colectivos para pensar juntos en lo que hicimos o dejamos de hacer en nuestro trabajo político, para reflexionar sobre nuestros orgullos o de nuestras modestias, sobre nuestros procederes sinceros o de nuestras perfidias. La crítica y la autocrítica, siempre serán buenas herramientas para reforzar lo bueno y para superar lo malo que se ha cruzado en los largos años de nuestro trabajo. Metido en esas elucubraciones me preguntaba ¿cuál es nuestro interés de estar aquí en medio  de pensamientos tan disímbolos y al mismo tiempo tan coincidentes en los propósitos de encontrar las ideas y los hilos que acaben con el sistema de opresión que vivimos?  
Llegué a la conclusión de que todas las dificultades y limitaciones con las que vamos de un lado para otro los revolucionarios, no pueden ser razón suficiente para dejar de poner en máxima tensión nuestro talento, nuestra inteligencia, nuestra capacidad y nuestra querencia para construir los mejores caminos para lograr el propósito de construir una alternativa política en la que la pasión por la libertad y una vida  humana en toda su acepción, sea la causa de nuestra lucha y de nuestro trabajo. Con estas ideas me dispuse a tomar nota del material y de la discusión con mis compañeros para en su momento trabajar este artículo.  Por la tarde del lunes, al estarme enterando de los sucesos políticos de los dos días anteriores, recibí una inesperada llamada telefónica de una amiga y seguidora de mis escritos que vive en los Ángeles, California. La conversación con ella, completó el faltante de lo que sería este texto
Hablamos de su trabajo con los migrantes mexicanos, de su participación en el evento que se hizo en esa ciudad con Andrés Manuel López Obrador, de sus diferencias conmigo por mis críticas a Morena, de la opinión suya de blindar a AMLO ante las amenazas de sus adversarios, de la opción político electoral de Morena y de un planteamiento que lleve a la construcción de una fuerza que represente los intereses de clase y asegure que cualquiera que sea el resultado del 2018, el pueblo seguirá firme en los propósitos de cambiar el sistema político que vivimos. Hablamos de la necesidad de una política asentada en ideas revolucionarias y un pueblo organizado por abajo y por arriba pero desde abajo, como condición indispensable para mantener el espíritu revolucionario en cualquier circunstancia en la que nos encontremos. Me invitó a los Ángeles para una reunión política con los mexicanos más destacados en la lucha. Le dije que iría pero veríamos juntos los temas y las fechas probables para el encuentro. Fue una conversación interesante con una mexicana culta, activa políticamente y con orgullo de ser de Morena y de apoyar a AMLO
Ya para despedirnos hablamos de lo que hoy hay que poner en la agenda del partido, de las desviaciones ideológicas de algunos de los cuadros de Morena, de la invasión de grupos de poder y de no pocos arribistas que están descomponiéndole el rostro a ese partido. No obstante que no coincidimos en todo, yo le robé una frase que cabe perfectamente en el trabajo que estamos haciendo los camaradas de Rumbo Proletario. Textualmente dijo mi amiga y lectora de mis artículos: “Al partido le hacen falta brisas frescas para los cerebros carcomidos que tenemos en él” Al vuelo le tomé la frase porque en justicia, eso es lo que necesitamos: Airear las ideas de todos los actores políticos para que estén en condiciones de poner el pensamiento a la altura de las exigencias que la lucha demanda. De no ser así el Partido Morena y el país, seguirán siendo víctimas de los intereses del imperio y de las políticas públicas de los cerebros carcomidos de los súbditos nacionales

(*) Rossy García, activista mexicana en los Ángeles California, y constructora del 1er Comité de Mujeres de Morena en el exterior




miércoles, 15 de febrero de 2017

Los críticos y los difamadores de Morena

Por JESÚS SOSA CASTRO

Algunos miembros de Morena andan muy desencantados y resentidos. Trabajaron con algunos candidatos a Diputados y Jefes Delegacionales y al final de cuentas los excluyeron. Los puestos fueron para los amigos, para los leales. Sus quejas y sus dolencias políticas suben y bajan en las redes sociales. De pronto se volvieron adversarios duros contra AMLO. Su resentimiento y enojo se les desborda por todas partes. Basta leer sus comentarios para darse cuenta que su participación en el partido, no obedeció nunca a poner en juego las convicciones para construir, colectivamente, un proyecto democrático. ¡Lo que buscaban era una rebanada de pastel!
Los adversarios políticos también están muy inquietos. Si gana Andrés Manuel, muchos de sus privilegios y de sus latrocinios se van acabar. Por lo menos eso es lo que espera la mayoría de los ciudadanos. No le perdonarían a AMLO que se hiciera de la vista gorda y pasara por alto los agravios que esos representantes de la clase burguesa, corrupta y criminal, sigan del brazo y por la calle con el nuevo gobierno de “Regeneración Nacional” El pueblo va exigir que se le haga justicia en todos los aspectos. Sólo así tendría sentido y razón de ser un esfuerzo popular que se vino construyendo con la idea de acabar con los privilegios, con la impunidad, con la corrupción y con los corruptores
Es verdad que lo que pasa en las filas de Morena es muy preocupante. La construcción de un partido distinto a todos los que existen, creó en amplios sectores del pueblo una especie de orgullosa pertenencia. Se podía presumir que uno hacía un trabajo dando tiempo y esfuerzo, porque en el corazón de este proceder iba la convicción de que podíamos gritar que éramos diferentes. Que estábamos construyendo un partido democrático, con profundas raíces populares y sobre todo, ajeno a las mañas y a la cultura clientelar. A los tres años y medio de que nació este partido, la gente percibe que las cosas no son como se las cantaron
Todo esto fue señalado por varios de nosotros, los críticos, los excluidos. Hechos y actitudes los vimos venir. Marcaban un sello distinto al que quisimos desde que nació el partido. Hoy mismo, hay un desdibujamiento de nuestra organización porque en aras de un triunfo electoral en el 2018, se está permitiendo la llegada de personas y grupos que no suman prestigio ni trabajo a la Organización. Son entes que llegan en vuelos rasantes, con mochila al hombro, para meter en ella las ventajas del reparto que viene
Hay sin embargo otra cara. La que no se percibe con claridad pero que conviene ir comentando para no caer en ligerezas. Aun cuando es explicable la irritación de algunos compañeros que dieron todo su tiempo, sus recursos y su trabajo en la construcción del partido, el enfoque actual de su crítica no es el adecuado. Otros, los que sí somos distintos, no renunciamos a nuestros principios y a nuestra independencia política. Desde el inicio, ejercimos nuestro derecho a la crítica en tanto percibíamos errores y conductas de dirigentes grandes y chiquitos. No asumimos jamás una conducta oportunista que pusiera por delante el interés de ocupar puestos dentro o fuera de los círculos del partido. Cultivamos una autoridad que hasta hoy nadie puede cuestionar porque no anduvimos ni andamos limosneando partes del poder. Estamos en Morena porque a pesar de todas las críticas y las desviaciones, no es lo mismo un gobierno encabezado por este partido que uno por el PRI o por el PAN
Muchos tenemos claro que Morena no será el partido que cambie todo cuanto se ha podrido en el país. Quien piense eso se va a frustrar otra vez. Morena, cuando mucho, le lavará el rostro al sistema de corrupción imperante. Enderezará un poco la política económica, combatirá la impunidad, luchará contra la corrupción y seguramente abrirá un poco la participación popular para recomponer el régimen político. Forjar un movimiento popular con sustento programático revolucionario, tener una idea clara acerca del objetivo final de la lucha, una noción precisa del camino o de la vía que conduzca al objetivo final y contar con un manejo de la situación que se vive en el momento histórico en que se lucha, sólo lo puede tener un partido con una dirección revolucionaria. ¡Nada de esto se percibe en Morena!
En un debate que se dio en la GAM el sábado 11 de febrero por la noche, me quedé patidifuso con la posición que en nombre de este partido hizo su “enlace” El partido, sostuvo, está formando un Frente Nacional en el que la existencia pluri clasista de su militancia, le abrirá la puerta a todos los que estén dispuestos a luchar contra Trump. Se insistió en que ahora, es un error exigir la renuncia de Peña Nieto y todo su mal gobierno. Se dijo que lo que hoy conviene es buscar aliados para ganar la presidencia en el 2018.  ¿Es esta la respuesta de Morena, cuando crece en el país y en el mundo el grito de ¡fuera Peña Nieto?
Este planteamiento es muy lamentable. Deja de lado las exigencias nacionales de que Peña se vaya, se pasa por alto el que sea el responsable directo de todas las políticas públicas que han hundido al país. Se renuncia a la lucha contra el adversario político que ha agraviado al pueblo en todos los aspectos, el que ha entregado los recursos naturales y bienes de la nación a las empresas transnacionales. Por eso lo que hoy hay que hacer es poner en el centro del debate los argumentos que le den sentido y seriedad a la crítica, a las posiciones de Morena. ¡No se vale reaccionar con el hígado! Lo que procede es darle un cauce distinto al desencanto, desarrollando una propuesta revolucionaria que cambie las políticas de quienes hoy se andan culipandeando   

   


miércoles, 8 de febrero de 2017

Cuando la obediencia es reemplazada por la rebeldía, la revolución se siente convocada (*)

Por JESÚS SOSA CASTRO

El 24 de enero mi camarada Armando Martínez Verdugo envió una carta a todos sus amigos. En ella, como siempre, expresa la necesidad de buscar colectivamente, aquello que haga que los rumberos, estemos a la altura de lo que exige la situación nacional. Como a muchos, le preocupan “los golpes recurrentes que la burguesía da a las condiciones de vida y de trabajo de la población, incluyendo a sectores del mismo capital” En su carta señala que históricamente “vivimos en México una situación que se caracteriza por la imposibilidad de la burguesía hegemónica para tomar medidas a corto plazo que logren mediatizar las resistencias del pueblo”
¡Es verdad! Lo que ocurre en el país es muy relevante. Los movimientos sociales son recurrentes y sus demandas van más allá de lo tradicional. Nuestros ojos han registrado infinitas señales de que algo nuevo está naciendo en el país. En las manifestaciones populares que surgen en una buena parte del territorio nacional, ya no se oye el grito en favor sólo de las demandas sectoriales, harto importantes aún. Hoy el grito de rebeldía que se oye en las calles y en las plazas públicas, es aquel que ha acumulado todas las demandas y todos los esfuerzos por cambiar la situación económica y social. Es la fuerza que se va abriendo paso en el seno de las resistencias exigiendo articulación, para que el esfuerzo de todos, termine con la predominancia de una clase criminal que se ha adueñado del país
Hoy la unidad que se pregona es para echar abajo las reformas estructurales, derrocar al grupo hegemónico que mal gobierna México y acelerar el cambio que permita a los mexicanos una vida auténticamente humana. Los gritos de hoy llevan en sus venas la exigencia de que se vaya Peña Nieto y todo su mal gobierno. La evidencia de que la lucha popular ha venido creciendo políticamente, es la demanda de una plataforma común y de una articulación programática que recoja los acumulados sentimientos de un pueblo agraviado por el sistema que padecemos  
Este ímpetu que empezamos a ver en este empuje popular, empieza a convertirse en una fuerza de masas. Nuestro papel de revolucionarios consiste en hacer avanzar este movimiento e impedir que haya una regresión. Si no se echa andar el potencial teórico y práctico de los luchadores conscientes, este movimiento de masas puede ser remontado por la burguesía con el apoyo del gran capital. En cambio, si se pone en juego la fuerza de las masas, las resistencias populares pueden convertirse en una fortaleza contra las políticas de la burguesía
A la situación de suyo complicada, los revolucionarios estamos obligados a caracterizar de manera precisa cada uno de los pasos que se den en la confrontación política con nuestros adversarios nacionales y extranjeros. Los movimientos populares ya no se pueden dirigir sin poner en juego las herramientas teóricas, políticas y organizativas que permitan a esas luchas desarrollar su visión de clase y ubicar a su enemigo principal
Sectores sociales “han avanzado de manera significativa en su consciencia de que ya no deben aguantar los embates  sino que tienen que enfrentarlos. Si esto ocurre, se sientan bases muy importantes para que se modifiquen los sentimientos de inseguridad, los temores a confrontar, a tomar la calle y a pelear por su vida” “Cuando el sentimiento que lleva a la pasividad y a la obediencia es remplazado por el espíritu de rebeldía, la revolución se siente convocada. Por tal razón, es conveniente ya no insistir en formas de actuar ya conseguidas porque está visto que estas no sacan a las masas de la institucionalidad y la legalidad dominantes. Para que se logre la victoria popular, es obligado asestar una derrota extra-institucional a la burguesía hegemónica. Hay que dar curso a consignas, llamados y formas de confrontación más radicales, más combativas, más clasistas”
Los de Rumbo Proletario “no somos aventureros, y no incitaremos a las masas a actos suicidas, a acciones que, en realidad, se despliegan en el campo de lucha en el que el enemigo lleva ventaja. Las acciones militares armadas, los saqueos y la destrucción de objetos y de cosas, no son lo que los rumberos queremos. ¡No somos anarquistas! Somos políticos revolucionarios. La pelea por los consensos, las batallas por la articulación programática, estratégica y sustentada en una justa definición de la vía de la revolución, es nuestro terreno, es nuestro campo preferente de lucha”
“Siendo conscientes de que esta tarea histórica debe ser emprendida por el conjunto de las organizaciones revolucionarios, Rumbo Proletario llama a colectivos de la izquierda revolucionaria a reunirse en algo que podría ser una reunión cumbre. En esta magna asamblea todos construiríamos la ruta y el plan de la victoria popular”
(*) Los rumberos debemos estar a la altura del momento.- Carta interna a los militantes del CRA-RP. Armando Martínez Verdugo, 24 de enero del 2017




miércoles, 1 de febrero de 2017

¿Quién realmente mece la cuna?

Por JESÚS SOSA CASTRO

No pensaba escribir este artículo debido a que la gripa que traigo entre pecho y espalda me ha cerrado los ojos y las vías respiratorias. Me siento mal pero no tanto como para dejar pasar lo que dijo la coordinadora del grupo Parlamentario de Morena el día 26 de enero, a propósito del acorralamiento en que Donald Trump tiene a Enrique Peña Nieto. Rocío Nahle García, hizo que mis pelos se me pusieran de punta. Acompañada de Tomás Pliego, la Señora subió a Facebook un video, en el que arengaba a un público invisible hablando de desplegar el apoyo a favor de EPN porque “nuestro Presidente lo estaban cacheteando en todas partes del mundo y nadie sale en su defensa” “Es necesario, concluía, unirnos en torno a él para parar las políticas agresivas de Trump”

Al principio pensé que ese pronunciamiento podía ser resultado de su poca formación política. En años que Valentín Campa y yo recorrimos las zonas petroleras de Veracruz organizando la resistencia de los obreros en contra del charrismo sindical y de las políticas represivas de Pemex, Jamás oímos el nombre de Rocío. La Quina y lo que queda del cacique Romero DeChamps hicieron lo que quisieron con los obreros sin que la Señora Nahle hiciera algo por ellos. De donde salió y qué méritos políticos hizo para que Martí Batres la hiciera Coordinadora del Grupo Parlamentario de Morena? Lo que hoy dice como responsable de esa Comisión hay que acreditárselo a él. Por lo demás, me resisto a creer la versión del periódico El financiero, que señala que AMLO “advirtió que en estos momentos, su partido apoya al gobierno mexicano, …. porque la Patria es primero” ¿Quién es, entonces, el que  realmente mece  esta cuna?

Rastreando un poco la cosa recuerdo que en el acto convocado el 11 de enero en el Hemiciclo a Juárez, Martí Batres le dio “línea” a la militancia. “A todos los morenos que andan haciendo ruido para que se vaya Peña Nieto, les decimos que esa no es la política de Morena. Nuestra lucha es pacífica y todo debe estar orientado a la creación de los Comités Seccionales y a garantizar el triunfo electoral en el 2018” ¿Quien es, entonces, el que tiene en sus manos las decisiones políticas? ¿Cuál es la línea oficial?

Hay que decir que todas estas cosas pasan porque no hay vida política en la base del Partido. Desde hace meses fue despojada de manera arbitraria con el pretexto de preparar el terreno para lo que viene en el 2018. Esta es la razón por la cual hoy tenemos un partido callado, sumiso, siempre en espera de recibir órdenes de arriba. Los estrategas sólo piensan en la cuestión electoral olvidándose de los demás problemas de la gente. Si la dirección Nacional no pone orden en las filas de la Organización, si no aclara paradas respecto del apoyo a Peña Nieto, si no cambia su actitud burocrática en la constitución de los Comités Seccionales y si no define una política clara de rechazo al llamado patriotero de la derecha y de sus contlapaches; entonces, Morena estaría abandonando su proyecto original por el que ha venido apostando la gente

Lamentable que este partido se haya desconectado del movimiento de masas. Desde aquel grandioso acto que convocó Andrés Manuel en Av. Juárez y Reforma en contra de la Reforma Educativa que demandaba la CNTE, no se ha vuelto a convocar otro acto similar. ¡Motivos los hay! Tal vez los más emblemáticos sean el gasolinazo y la patética política de Peña Nieto para enfrentar las agresiones y amenazas del actual Presidente de los Estados Unidos. El posicionamiento que hizo AMLO en la frontera el mismo día que tomó posesión Donald Troump de la Presidencia, fue un éxito político. La militancia y sectores más allá de los partidos, vieron con buenos ojos el Plan de diez Puntos que propuso para revitalizar la economía en esa franja fronteriza

¿Qué pasó después, que de pronto aquel líder que hablaba de que Peña debía renunciar a la presidencia como condición indispensable para hacer que las aguas volvieran a su cauce? ¿Quién o quienes le aconsejaron que era mejor dejar pasar el reclamo nacional de fuera Peña Nieto y todo su mal gobierno? ¿Que le hizo cambiar de estrategia justo cuando la mayoría del pueblo se manifestaba masivamente en la calle? La gente había ubicado a su enemigo principal. Entendió correctamente que era el responsable de las desapariciones forzadas, de los asesinatos, del entreguismo, de la violencia criminal y de la traición a la Patria. ¿Era cambiando la protesta ante un gobierno completamente desprestigiado como se iban a resolver los problemas que por años ha venido exigiendo la oposición?

¡Desde luego que no! El equipo de Peña, Televisa y los más conspicuos capitanes de la empresa, los evasores de impuestos, los sostenedores del gobierno criminal y una decena de autollamados líderes políticos y de opinión, están pidiendo envolverse en la bandera nacional haciéndole ojitos a Morena para que los acompañe en su caída libre hacia el despeñadero. ¡La unidad es con el pueblo no con los explotadores y asesinos!  ¿Cómo le van hacer los dirigentes de nuestro partido para explicarnos que los mafiosos que hemos combatido por años, merecen ahora el apoyo del pueblo? ¿Qué argumentos hay para decirle a nuestros militantes y a la opinión pública que los corruptos y traidores a la Patria quieren un pacto con Morena al mejor estilo del que viven los partidos del Pacto por México? Por lo menos yo, paso. ¡Con esos mafiosos, ni a la esquina!