miércoles, 15 de agosto de 2018


El partido, los dueños, los activistas

Por JESÚS SOSA CASTRO

No es poca cosa lo que aportan militantes de Morena para darle vida a la Organización. Me constan los esfuerzos que muchos compañeros hacen. Sin embargo, su trabajo lo realizan sin tener claro respecto a lo que hay que hacer después del triunfo popular del 1º de julio. Hoy se anda en la recomposición de los Comités Seccionales. Esta tarea se ha hecho varias veces y se vuelve recurrentemente sobre lo mismo ¿Qué es lo que hace que esa estructura se descomponga con frecuencia y se desmorone tan pronto se cumple el objetivo?
El partido Morena no ha encontrado el punto fino que lo conecte con sus bases de apoyo. Dirigentes y activistas no comprenden que el propósito de cambiar la sociedad empieza por transformar el partido, sus prácticas políticas y su basamento organizacional. La estructura hasta ahora diseñada sólo está pensada para hacer trabajo electoral, en su quehacer, no está contenida la política, la formación de sus cuadros y el manejo de la complejidad que vive el país. Cuando se centralizan las decisiones, el conocimiento y la trascendencia de las ideas, la marginación política empieza a convertirse en el principal escollo para sacar adelante los proyectos. El triunfo se da cuando se amplía el sujeto político y cuando este hace suyas las causas transformadoras 
López Obrador es el líder más competente y carismático que ha tenido la izquierda electoral. Su presencia y autoridad políticas han sido un paradigma en el intento de cambiar el rostro de la nación. No obstante, estas cualidades pueden convertirse en una retranca para la formación y desarrollo de nuevos cuadros. Los que ahora cumplen esta función son repetidores porfiados de las frases y consignas que se generan en la cúspide de la pirámide. No se ha entendido que la política es un oficio que sólo sirve a la sociedad si éste contiene el conocimiento, la información y la capacidad para operar en cualquier circunstancia, con o sin las indicaciones del líder principal  
Para estar cerca de los adeptos de Morena y del pueblo en general, los comisionados registran serias deficiencias. Cuando los interlocutores preguntan para qué se vuelve a la construcción de los Comités Seccionales, la respuesta es trastabillante o de plano errática. Esta confusión se debe a que no se ha entendido la trascendencia y el contenido del cambio votado por el pueblo, de que no hay las ideas necesarias para informar y convencer a quienes se les propone incorporarse a este tipo de estructuras. El entusiasmo por el triunfo se difumina paulatinamente porque no se percibe cual es la perspectiva y la ruta por las cuales hay que caminar
Corregir estas cuestiones puede evitar el previsible desencanto en aquellos que con su voto dieron inicio a la revolución social que se está empezando a vivir. Conectar lo que pasó el 1º de julio con lo que se aspira para el futuro del país, pasa necesariamente por hacer de la devoción que muchos militantes de Morena sienten por su líder, una práctica política en la que esté presente el pensamiento crítico, la elaboración teórica y una actividad política alejada de la incondicionalidad y la timidez para poner en juego su propia creatividad
La obediencia de la masa debe transformarse para operar con políticas propias, independientes con relación al liderazgo omnipresente que hoy representa López Obrador. Sus cualidades de líder principal serán más fuertes en la medida en que a su lado haya un partido obrero-popular, con una dirección eficiente, organizado, crítico y, sobre todo, actuante. Esto es lo que garantizará que Morena, con o sin la dirección de AMLO, no pierda su vigencia y evite que liderazgos ajenos a su proyecto lo conviertan en otro PRD. Max Weber, en su obra La política como vocación, escribió que “el liderazgo carismático es propio de los partidos políticos en proceso de formación”
Según la concepción weberiana, AMLO mantiene una “forma de autoridad legitimada por una característica personal que es el carisma, que lo presenta como una persona extraordinaria y atractiva frente a los otros integrantes del partido, por lo que ha logrado imponer en la organización su propia visión de la política y su propio programa”
Pero… ¿es esto lo que se requiere en estos momentos de la vida nacional? ¿No sería mejor tener un partido independiente de su poder personal, nutrido con su pensamiento, su integridad y su trabajo, ejemplos a seguir por los que hacen política en bien de la nación? Lo que hasta hoy es el partido no es un ejemplo a seguir, parece tener dueños, todo se decide de manera vertical. Las órdenes que bajan periódicamente hasta las bases están en crisis. A los activistas no se les reconoce nada. ¡Se necesita corregir las cosas, YA!



miércoles, 8 de agosto de 2018


El vino nuevo en odres viejos

Por JESÚS SOSA CASTRO

Para el 19 de agosto está convocado el 5º congreso extraordinario del Movimiento Regeneración Nacional, Morena. Se trata, según se dice en la convocatoria publicada en La Jornada, de llamar a la militancia a respaldar el Proyecto de Nación, el plan de austeridad y la lucha contra la corrupción. En otros de sus apartados se habla de construir el Instituto de formación Política, la modificación a los Estatutos y acordar el procedimiento para la renovación de los órganos de dirección. Podrán participar -dicen- los “congresistas las autoridades electas y las salientes”
Desde luego que el congreso tiene materia suficiente para discutir. Lo malo, lo criticable, está en el hecho de que los de abajo, los que hacen la talacha, los que la nomenclatura trae trabajando casi todos los días, esos, no están tomados en cuenta para que asistan al congreso. Los que definirán los apoyos y la administración interna del partido, son los chipocludos, los de la élite; la pelusa solo está hecha para el trabajo, para hacerle las tareas a quienes se han montado en todas las estructuras del poder
La reiniciada campaña de lodo en contra del Presidente Electo Andrés Manuel López Obrador no está en la agenda del congreso. Los dirigentes ya no hablan de la mafia del poder, aunque a los ojos de todos, ésta no ha sido ni ganada ni desaparecida. Sólo se agazapó en tanto les mide la temperatura a los camotes y ve si son ciertas las pretensiones de ir a fondo contra las corruptelas, el entreguismo y las políticas que históricamente nos han venido imponiendo la mafia del poder y sus musarañas
¡Que la clase dorada de Morena se ocupe de lo suyo, dicen algunos con marcada displicencia! Nosotros, la plebe -dicen otros- tenemos que prepararnos para las otras batallas, sin duda las más importantes. Hasta ahora hemos ganado la elección, pero falta mucho para ganar el poder. La algarabía que recorre las venas y el corazón de Morena no puede ni debe convertirse en un jolgorio permanente. El adversario ha dejado de lamerse sus heridas, pero ya organiza la ofensiva para recuperar sus viejos privilegios  
Las escaramuzas y las resistencias que mostraron al principio, ya las asimilaron. ¡Lo tienen por perdido, dan por hecho que el primer raund lo ganó el pueblo con López Obrador a la cabeza! Aunque es verdad que les dolió que AMLO no haya tranzado con ellos dadas sus consejas hartamente desprestigiadas, lo real es que ya están pasando a la ofensiva. Sólo obsérvese la compaña contra Bartlet, los coordinadores estatales, la decisión del nuevo gobierno de acabar con los privilegios y con los nidos de corrupción que se encuentran en Pemex, la CFE, la SCJN, en los gobernadores y en las cámaras del Congreso
 El presidente electo habla de que el propósito fundamental de su gobierno es acabar con el régimen político que ha sembrado miseria, violencia, división y muerte entre el pueblo mexicano. Este enorme reto, expresión y exigencia de más de treinta millones de ciudadanos, no podrá cumplirse si no se construye un partido fuerte y democrático con la fuerza y la autoridad para cumplir las promesas y pretensiones políticas hechas antes y después de la campaña. Lamentablemente los operadores políticos de Morena tienen una visión instrumental de su proceso organizativo cuando lo que sucedió en la elección fue una revolución política que llevó al cabo el pueblo mexicano. Su principal triunfo no es que le vayan a dar pensión a todos los viejitos. ¡Lo es y no! El principal triunfo es político. El pueblo decidió romper con el estatus quo para construir un país en el que estén presentes todos sus derechos y todas sus libertades
Estos grandes objetivos no se podrán alcanzar si Morena se empeña en echar vino nuevo en odres viejos. Los llamados “enlaces” que han tenido bajo su responsabilidad la atención del trabajo en los lugares donde está la fuerza que le hace la talacha a los de arriba, ya se están repitiendo con lamentable recurrencia. Llevan un mes festejando el triunfo del 1º de julio y en ello no hay nada sustancioso como para darse cuenta de que se vive un hecho histórico que requiere análisis y seriedad para percibir las tareas del futuro. Leemos los discursos de los “lideres” del partido y no hay creatividad ni propuestas para atender los nuevos desafíos políticos ni autocrítica alguna respecto de las deficiencias de las que siguen siendo portadores 
Según la convocatoria al 5º congreso no hay nada que tenga que ver con el significado del triunfo popular del 1º de julio y la situación actual del país. A la dirigencia no le interesa poner en el centro la organización de la gente, imbuirla de una consistencia ideológica y política, proveerla de una dirección con sentido de clase ¡No! Es una dirección insensible a lo que ya está pasando con la reacción. No se le ve capacidad o disposición  para cerrarle la puerta a la bola de oportunistas de derecha y de izquierda que ya trabajan para adueñarse del partido. ¡Hoy tenemos una Organización huérfana de “líderes” y en consecuencia, de dirección!  ¡Lástima Margarito!
  

miércoles, 18 de julio de 2018


Salgamos de la jaula, pero organizados

Por JESÚS SOSA CASTRO

Según los reportes que obran en mi poder, la estructura electoral de Morena está celebrando legítimamente el triunfo obtenido el 1º de julio. Es obvio que hay razones suficientes para convocarse y disfrutar del primer triunfo del pueblo, tantas veces lastimado por las imposiciones fraudulentas de la burguesía y de sus partidos paleros. Estos actos que reivindican la alegría y la felicidad populares en todo el país están abriendo la puerta para que salgan todos los sentimientos retenidos. La libertad y la justicia, entre otros, son el pendón que porta este entusiasmo tan elocuente y tan lleno de esa identidad que está haciendo triunfador a este movimiento tan joven y tan grande
La gente está abrazando con enorme esperanza las propuestas de campaña de AMLO, en una adelantada e irreversible decisión de presentar al pueblo el diseño de lo que será la estructura jurídica y política del nuevo gobierno. Como si se tratara de un cuadro de Picasso, en todas las reuniones de la militancia se empiezan a mostrar los trazos de una ruta harto difícil y compleja que hoy le toca recorrer al pueblo, a sus cuadros, y a sus intelectuales
Las reuniones que se están haciendo en todo el país para registrar este insólito acontecimiento político, empiezan a entender que hoy, el trabajo no se puede ni se debe hacer para darle apoyo a quienes sólo buscan el poder. Lo que determina el trabajo   en este momento, es la construcción de un partido que se mire los entresijos para que valore la importancia de superar las deficiencias mostradas, otra vez, durante el reciente proceso electoral
Por fortuna, el triunfo y la participación de la gente fueron tan contundentes que no permitieron que nuestras miserias salieran a flote ¡El tsunami arroyó todo! Pero en su tremenda fuerza mostrada, quedaron insepultas las autocomplacencias de varias estructuras electorales en el sentido de que todo estaba resuelto y bajo control. ¡Basta de autoengañarnos! Si en estos momentos la militancia se reúne para festejar el triunfo, hay que aprovechar la contagiosa y presumida valoración del éxito alcanzado para llenar este ímpetu creciente de un proceso de organización que acabe con los grupos de interés, para pasar a la forja de un instrumento capaz de hacer efectivo el proyecto de nación y prevenirnos de la embestida encubierta de los grandes capos del poder económico
Pensé mucho si era conveniente hacer una reflexión de este tipo cuando en estos momentos se aprecia una euforia generalizada por este triunfo que ya necesitaba nuestro pueblo. No obstante, pesó en mi la necesidad de poner al descubierto nuestros desaciertos porque superarlos, es lo que dará consistencia al siguiente paso que tiene que ver con la construcción de esa fuerza proletario popular que tendrá sobre sus espaldas la enorme responsabilidad de convertir el triunfo electoral en una victoria que desmonte todo el sistema de privilegios que por décadas nos han impuesto el sistema y sus gobernantes. Dicen algunos estudiosos de la cultura Tolteca que había en su tiempo, científicos y sabios que al darse la conquista europea éstos se vieron obligados a esconder su sabiduría y a mantener su existencia en la oscuridad. En ese trance, descubrieron que los pueblos tienen muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida para mantener ese sufrimiento. Sostenían que “La felicidad y el sufrimiento son una elección” Haciendo un parangón con lo que hoy sucede en el país, el pueblo de México ha decidido salir de la jaula, de ese encierro que hizo de la dignidad y los derechos colectivos, un ato inerte que amén de su voluntad subyugada, decidió salir de ese espacio sombrío en el que por mucho tiempo sólo se oían los lamentos y la impotencia
Hoy nuestro pueblo camina con una enorme mochila llena de orgullo. Reivindicó sus derechos antes pisoteados por los poderosos para que hoy su gobierno se apreste a darles cumplimiento a partir del 1º de diciembre. Con él iremos hasta el final. No se trata de un cambio superficial ¡NO! Queremos cambiar el régimen político, destruir la cultura del individualismo y de la competencia entre iguales. Ya estamos cansados de poner en el centro los intereses del mercado. Ganamos para atender al pueblo, a sus niños, a sus jóvenes y a sus ancianos. Queremos un gobierno que reivindique a sus muertos, a todos los que murieron luchando por lo mismo que ahora a nosotros nos llena de justificado orgullo y una gran satisfacción. Queremos que las madres y padres que recorren el país en busca de sus hijos desaparecidos tengan justicia. Queremos que al seno de esta patria orgullosa que estamos construyendo con trabajo y alegría, vuelvan a su escuela y a sus familias los 43 estudiantes normalistas hasta ahora desaparecidos. ¡Todo esto y más, es lo que legítimamente queremos!
PD- Nos volveremos a leer en dos semanas, me voy unos días de descanso    

  


miércoles, 11 de julio de 2018


La estampida de los búfalos

Por JESÚS SOSA CASTRO

En semana y media se ha producido en el país un terremoto político. El triunfo arrollador de AMLO fue un triunfo que el pueblo merecía y que trabajó por muchos años de manera silenciosa. Muchos decían que los mexicanos no eran capaces de exigir sus derechos, que era un pueblo conservador, que se alineaba al estatus quo, que le gustaba el confort y que era un pueblo futbolero. Desde luego que hay mucho de lo que dicen sus detractores, pero de que ha dado pruebas de exigir sus derechos, nadie lo puede negar, el 1º de julio lo volvió a demostrar de manera convincente
El epicentro de este sacudimiento estuvo en las cúpulas de los fifís, de los que por décadas se han cebado corroyendo las finanzas públicas, dejando de pagar impuestos, viviendo del trabajo y el hambre de millones de obreros, campesinos y empleados. Junto a los gobernantes han hecho de la corrupción un estilo de vida, han procreado la vacuidad en la cultura, castrado la educación y se han robado, materialmente, las riquezas naturales que son propiedad de la nación. Estos cupuleros y sus peones sindicales que han hecho de esas organizaciones una caricatura, un negocio a su servicio, hoy corren como búfalos a ponerse a las órdenes del nuevo director de la orquesta sin el más mínimo rubor
La actitud vergonzante que están asumiendo, contrasta groseramente con sus guerras de lodo, con sus amenazas de que se iban de México si ganaba AMLO, al que tanto satanizaron, el que iba hacer de México otra Venezuela, el que era un peligro para México, hoy se muestran sumisos ante un presidente que eligió el pueblo con más de treinta millones de votos. Su actitud está llena de explicables zalamerías hacia el presidente electo, dicen que trabajarán por México, que aquí invertirán sus recursos, que impulsarán el desarrollo, que se comportarán como gente “decente”
¡Bien! Parece que estamos ante una recomposición forzada de las fuerzas políticas. Ante los ojos de la sociedad, varios partidos de la “chiquillada” se van de la escena pública porque los ciudadanos vieron que no aportaron nada al proceso de cambio, porque son una carga para el erario, porque no sirven más para la nueva configuración de las fuerzas políticas que trabajan por una nueva democracia. Se les acabaron sus prebendas, sus canonjías y sus trácalas
¿Qué viene ahora para Morena y para el gobierno de López Obrador? Hay una fuerte corriente de opinión que afirma que todo va a ser miel con hojuelas. ¡No es así! La estampida de los fifís indica que no van a renunciar fácilmente a la cultura del agandalle, del tráfico de influencias, de no pagar impuestos, de conducirse como mafiosos. Solo están cambiando de piel, pero seguirán siendo lo que son por su espíritu de clase. De estos guiños y de estos comportamientos deben estar muy alertas López Obrador y el pueblo que lo llevó a la Presidencia de la República
La fiesta popular ya pasó. Ahora viene lo mero principal. Para los que oyeron en las plazas públicas, en las calles y al través de los medios las propuestas de gobierno del nuevo presidente tienen la obligación de exigir y trabajar para desmontar de raíz el sistema de privilegios, de corrupción, de entreguismo, de impunidad y de violencia. Si los fifís ya andan zopiloteando alrededor del nuevo gobierno, es porque están de por medio sus intereses de clase. La posibilidad de que estos se monten y adueñen de las decisiones de gobierno, es una amenaza que hay que prevenir con un trabajo de organización, de vigilancia y de lucha
Estando así el panorama, como ciudadano, llamo a todos los comprometidos con el cambio a que pasemos a organizar de inmediato nuestro trabajo, las formas y propuestas que debemos discutir y compartir con los alcaldes y con los demás funcionarios, que nos convirtamos en la fuerza que impulse las propuestas hechas durante la campaña, los que demos vida real a la democracia participativa, los que impidamos que se vuelva a las viejas prácticas priistas. La construcción de lo que se le prometió al pueblo empieza por un comportamiento distinto de los funcionarios. por la vigilancia, participación y crítica de la militancia y de los ciudadanos sin partido
Que no nos asusten los fifís. Ojalá su conducta recientemente mostrada, signifique un paso hacia la reconciliación nacional. Los que votamos por el cambio tomamos nota de esta actitud, la consideramos inicialmente positiva. Pero al lado de quienes ahora le han rendido admiración y respeto al presidente electo de manera interesada, debe estar el ojo avizor del pueblo. No esperar más que nos llamen o que venga alguien a organizarnos, hay que tomar la iniciativa y empezar hablar con toda la gente poniendo en la mesa el significado de las propuestas de AMLO y la sibilina actitud de quienes siempre han estado del otro lado de nuestro proyecto. Sólo así avanzaremos en la construcción de un nuevo país donde reinen la democracia, la cultura, la paz y la justicia
    
  

miércoles, 4 de julio de 2018


Mi última batalla

Por JESÚS SOSA CASTRO

Confieso que el triunfo de Morena con su candidato a la Presidencia de la República me ha llenado de contento. Desde que en 1964 ingresé al Partido Comunista Mexicano, mi principal batalla la he librado en la lucha por hacer de México un almácigo de sueños y de esperanzas. Junto a decenas de miles de comunistas quisimos hacer un país menos desigual, más democrático y apegado a los intereses del pueblo. En este empeño puse todas mis energías y no me arrepiento de ello. Resultado de todo este andar, guardo un montón de historias sobre aquellos camaradas que, sigilosos, reivindicábamos el derecho de hacer una pinta en los centros obreros o repartir volantes a las salidas de las fábricas donde los patrones o los cuerpos represivos a veces se cebaban contra los activistas del partido
De esa época ya quedamos pocos con vida. Muchos murieron sin haber visto una parte de esos sueños por los que lucharon desde siempre. Otros se replegaron para vivir en la tranquilidad familiar, los menos, seguimos dale que dale abriendo una brecha para empujar ideales, ideas y propuestas que eventualmente puedan servir a la recuperación de todo lo que exige el país para hacerlo un paradigma en el que crezcan lo mejor de nuestros sentimientos, la solidaridad y las virtudes del hombre   
Alimentando estos sueños pasé los mejores años de mi vida. Nunca milité en ningún partido de la derecha ni me preocupé por tener puestos que me llenaran de dinero o de vergüenza. Con honor he recorrido los partidos de “izquierda” sin que en alguno me atajaran intereses bastardos. Mi orgullo personal fue haber ocupado la responsabilidad del trabajo Obrero al lado de Valentín Campa Salazar y de Eduardo Montes Manzano. Haber sido responsable de las relaciones políticas con los Partidos Comunistas de América Latina, estar al frente de las Finanzas en el PSUM y haber sido miembro del Comité Central en ambos partidos  
Tuvieron que pasar cincuenta y cuatro años para que algunos de esa generación hubiéramos tenido la oportunidad de ver el fenómeno político logrado por AMLO y por Morena. Ver el triunfo contundente del pueblo en una primera etapa de su lucha por el cambio, no lo ha logrado ningún mortal en ninguna parte del mundo. A pesar de que a millones nos consta el trabajo que se hizo en todos los rincones del país, de saber y conocer la introyección de las ideas y propuestas de Andrés Manuel en la conciencia de la gente, a pesar, de haber oído pronósticos y estudios demoscópicos sobre nuestro triunfo; campeaba en el ambiente la idea de que otra vez nos arrebatarían la victoria
Pero hay que revisar nuestros juicios. Lo que hoy celebramos no sólo es un acto heroico del pueblo, de su despertar, de su hartazgo, irritación y encabronamiento. También contó y mucho, el tesón de su líder, de su trabajo incansable, de su seguridad y confianza en la gente, en el conocimiento profundo que tiene de la historia, de sus revoluciones y guerras, de los valores arraigados en el México profundo, en la temperatura social que todos los días tomaba en su contacto con ella, en el convencimiento de que los mexicanos saben defender sus derechos cuando así lo deciden y en el trabajo de miles y miles de activistas que recorrieron con él organizándola en los pueblos, regiones y Estados en donde apenas hace unos meses atrás eran territorios omisos a la lucha o de plano espacios de la derecha recalcitrante y rapaz
¡El triunfo del pueblo es el triunfo de AMLO! En esa calidad me siento partícipe y responsable de mi trabajo, de los aciertos, de mis errores y de mis críticas. Nunca he dejado de ejercer este derecho porque nunca he temido que me quiten nada que no haya conquistado por mi actividad, mis ideales y mis derechos. La experiencia que tengo de mi actividad en Morena habla de que entre más preparado estés, mejor conozcas los problemas y más te apoye la gente; la nomenclatura no te dejará pasar. La crítica no les gusta a los trepadores ni a los que han llegado de la mano del más chipocludo
Aun así y a la mejor justo por eso, he disfrutado del triunfo del pueblo el 1º de julio. Lo he gozado porque siempre trabajé para lograrlo. Porque mis camaradas y amigos muertos por los mismos ideales que los míos, hubieran sido felices al ver esta primera victoria. En su honor me felicito por haberlo logrado al lado de millones y millones de mexicanos. Para mi esta ha sido la última batalla que libro. Los años se me han venido como un aluvión y ya poco me queda por hacer. Solo espero oír que los tambores de guerra que hoy vivimos, se vayan apagando al mismo tiempo que se van acabando los alientos de mi existencia. Si esto ocurre me sentiré más que satisfecho   
   

miércoles, 27 de junio de 2018


Tomemos la última y nos vamos

Por JESÚS SOSA CASTRO

Estoy escribiendo este artículo tres días antes de que millones de mexicanos salgamos a votar por Andrés Manuel López Obrador y por todos los candidatos de la Coalición Juntos Haremos Historia. Lo hago sin estar de acuerdo con muchos de los procedimientos seguidos por la dirección del partido y por los demás operadores políticos respecto del manejo de las candidaturas y del ingreso a Morena de muchas alimañas que se han encaramado a los órganos de dirección de Morena para convertirla en un Frankenstein. Conociendo a muchos de los ingresantes como los conocemos, estamos seguros de que andando los días, si gana AMLO, van a ser el dolor de cabeza para este partido
Por otro lado, algunos de los que van a ser nuestros representantes en las cámaras y en otros niveles de gobierno, francamente dan pena ajena porque como dice el vulgo, algunos huelen mal y otros ni huelen ni hieden. Las razones por las cuales hago una pausa en mis críticas tienen que ver con los sentimientos y decisiones que vienen empujando millones de mujeres y hombres en todo el país. La muchedumbre que ha conquistado las calles, las depresiones geográficas y las montañas como parte de su decisión y de su trabajo para cambiar lo que vive nuestra nación, es algo que hay que abrazar porque se están rompiendo paradigmas
En consecuencia, no sería correcto dejar entre mis lectores la impresión de que he cambiado mis críticas a los actos antidemocráticos de los dirigentes de mi partido. ¡No! Todo cuanto he dicho y escrito en los distintos espacios en los que me publican, lo sostengo de la A a la Z. He decidido llamar a votar por todos los candidatos de Morena, porque no soy ajeno al hartazgo que en millones de mexicanos nos ha impuesto una pequeña mafia de vivales que, en contra de la mayoría del pueblo, ha decidido aplicar a la sociedad una política rapaz que nos está causado muerte, pobreza, violencia, anarquía, entreguismo y unas políticas públicas que nos llenan de vergüenza
Nuestro pueblo ya no puede aguantar más lo que trae cargando en sus espaldas. Los cachorros de la revolución se convirtieron en los mafiosos que hoy padecemos porque nosotros, el pueblo, se los hemos permitido. Aquellos que se han convertido en mirones de este importante proceso político electoral, no han entendido que en el accionar de estos atos multitudinarios no está en juego hoy, el programa de las fuerzas revolucionarias como muchos quisiéramos. Estas resistencias están marginadas o auto excluidas. El programa que está imponiendo el movimiento popular, es un programa que pone en el centro de sus demandas el derrocamiento del régimen político que tanto daño le ha hecho al país
Los amplísimos sectores de pueblo que están participando en este proceso, están unificados en torno a una figura simbólica y representativa de lo que es su historia y sus intereses fundamentales. La gente pasa por alto las debilidades y los problemas que existen en su interior, pero esa gente que hoy está movilizada representa la parte histórica de las acciones populares y de lo que han sido las revoluciones en nuestro país
 Cualquier observador puede ser testigo de que esta enorme participación popular ha abrazado una lucha que va a cambiar la historia de México. Lo señalo convencido de que la gente está expresando con toda razón, que ha llegado el momento de sacar del poder a quienes en nuestro nombre se han arrogado derechos que solo nos han llevado a la degradación, al desastre económico y a un estatus en el que la mafia del poder ha perdido el consenso social del que presumieron por décadas y que hoy está sepultado por la corrupción, la violencia, el hambre, el crimen organizado y el hartazgo social
Ha llegado la hora de meter en las urnas la mejor decisión del pueblo. Solo el voto masivo a favor de AMLO y de los demás candidatos a encargos populares pueden cambiar la ruta que los regímenes prianistas no caminaron jamás. La coyuntura que vivimos es ideal para alcanzar la transformación económica, social y cultural por la que han luchado nuestros muertos, los muertos del pueblo. Hagamos el último esfuerzo, vayamos a las urnas a dejar nuestra última y definitiva voluntad. Alcanzar la transformación de nuestro país y poner en el centro de todas las políticas públicas a los verdaderos constructores de México, será nuestro objetivo por alcanzar. Hagamos vigente nuestra última voluntad. Será la última, y luego nos vamos. Nos vamos a lo que sigue ¡AMLO, Presidente!


miércoles, 20 de junio de 2018


El sentido de nuestros ánimos y de nuestras utopías

Por JESÚS SOSA CASTRO

El debate sobre los problemas del país ha caído en la banalidad y en la esquizofrenia por tres de los cuatro candidatos a la Presidencia de la Republica. En el afán de ensuciar las propuestas y el apoyo creciente que está logrando López Obrador en la actual puja electoral, no son capaces de percibir la voluntad de cambio que están expresando millones de mexicanos. No entienden que el hartazgo y la irritación de la gente llevan necesariamente a derrocar a las mafias del poder. El ruido que ciernen sobre el representante de la Coalición “Juntos Haremos Historia” no ha sido y no será factor determinante en el intento de acercarse a los números que indican el triunfo inevitable de AMLO el 1º de julio. El pueblo está viendo en su candidatura no el instrumento capaz de darle cohesión y sentido de clase a su lucha, sino al líder que ha sido capaz de darle contenido a los sentimientos libertarios de la gente y un impulso sistemático para acabar con la pesadilla que el régimen le ha impuesto a la mayoría de la sociedad

Habemos muchos que advertimos estar al comienzo de una batalla y la vamos a ganar. En este influjo multitudinario que se expresa en las acciones electorales en cada estado y región del país, están expresándose posiciones políticas y propuestas programáticas que van más allá de los sectores empobrecidos que sus oponentes dicen es la clientela de Morena. Quien no vea estos hechos y sólo mire superficialmente lo que se está expresando al través de la propaganda, es porque nunca han vivido una coyuntura político electoral como la que ocurre en estos momentos. Los sectores de pueblo que están apoyando la candidatura de López Obrador no sentirán vergüenza de sí mismos cuando vean que su esfuerzo y su voto serán puestos al servicio de la transformación nacional

Los millones de mexicanos que hemos decidido cambiar estas relaciones sociales queremos diseñar un espacio en el que la equidad y la justicia se pongan al servicio del pueblo. Donde la civilidad, la cultura, el trabajo, el descanso y la dignidad sean el logro de los derechos que hasta ahora nos han sido arrebatados. Somos una fuerza que tiene necesidades y aspiraciones legítimas y por eso en este proceso político electoral estamos uniendo nuestros sentimientos y nuestras decisiones para poner todo nuestro empeño al lado del pensamiento de Michael Oakeshott que entre otras cosas sostenía: “el hombre para gobernar tiene que ir al lugar donde están los problemas, donde se aprende, donde se pierden los miedos, donde se juntan y se soldan las voluntades de la gente. Donde la unión sirve para cambiar las cosas, donde se fortalece el espíritu de las mujeres y los hombres”

Es cierto que existen fenómenos y circunstancias que limitan la actividad política y social de importantes sectores del pueblo. El aparato del Estado y con él los políticos sistémicos están echando mano de todos los sin sentidos para obstaculizar el avance en las preferencias electorales a favor de Andrés Manuel López Obrador. La repetición de las viejas diatribas para predisponer a los electores en contra del candidato de la Coalición “Juntos Haremos Historia” no han servido para ocultar la decisión de la gente que va hacia adelante con el propósito de hacer presidente de la República al más respetado líder que ha habido desde la época del General Lázaro Cárdenas del Río

La campaña de lodo de la que se están ocupando sus adversarios políticos, introduce cierta confusión e incertidumbre en algunas capas de la sociedad en las que aún no les llegan los elementos en los que se apoya la candidatura de López Obrador. La información, la cultura política y la marginación social, son elementos que cuentan y contribuyen a que algunos sectores de la población no les importen votar por el candidato del pueblo. Muchos de ellos se abstendrán o apoyarán a los que representan más de lo mismo. Otros, por desgracia, andan enseñando el cobre y su incultura por Europa porque no entienden nada de lo que significa este ejercicio democrático que tiene por objeto la transformación del país

Luchar por el mejoramiento de nuestra existencia significa para millones de compatriotas dejar en el camino pedazos de esfuerzos y de imaginación. En el mundo hay ejemplos luminosos que vale la pena escudriñar para que se ventilen nuestros ánimos y nuestras utopías. A Domitila Chungara, indígena, viuda de un minero boliviano, cuando su patria se convulsionaba por las injusticias y la discriminación, le preguntaron cuáles eran sus temores que más asomaban a su alma, ahora que Evo Morales, planteaba la transformación de Bolivia. Ella respondió: es el “miedo” “Un miedo a recordar, a vivir, a morir, y, sobre todo, al miedo de ser, de reconocernos en toda nuestra espléndida y poderosa plenitud.”

Y es que este sistema que padecemos aquí, en América Latina y en otras partes del mundo, nos ha entrenado para andar en sillas de ruedas, a movernos a ras del suelo, a conducirnos sin chistar, obedientes siempre, aceptando hechos que coagulan nuestros intereses y marchitan la florescencia de nuestro porvenir. Pero en este proceso, en el que se ha abierto una esperanza real por vivir nuevas formas de relacionarnos, nuestros pasos y deseos por ser otros se están acelerando. Estamos recuperando nuestra energía para andar con nuestras propias piernas, a pensar con nuestras propias cabezas y a sentir con nuestros propios corazones. ¡Por favor, no le fallemos a la historia!