miércoles, 2 de noviembre de 2016

Las cuestiones malditas

Por JESÚS SOSA CASTRO

Nadie ignora que estamos viviendo una situación difícil como país. Que el sistema ha empobrecido a sesenta millones de personas, que el gobierno trabaja sólo para una élite mafiosa de 2 540 billonarios y multimillonarios, (1) que Peña Nieto, el presidente de estos mafiosos, ha regalado materialmente nuestras riquezas naturales, que el fenómeno de las desapariciones forzadas y de los crímenes contra los luchadores sociales se han convertido en una política de Estado, que la violencia, la impunidad y el compadrazgo, son la expresión real del régimen corrupto, que todo esto y más, no lo han comprendido amplios sectores que siguen vacíos de todo contenido autónomo e independiente, que esta es la causa de que haya un apaciguamiento y un conformismo en la población, que no hay ningún partido electoral que se ocupe de los jóvenes, tan olvidados y masacrados por las políticas represivas del gobierno
Todas estas cuestiones malditas, según la expresión de Lenin en el ¿ Qué Hacer? y de las cuales habla recurrentemente Armando Martínez Verdugo en sus análisis actuales, (2) no podrán ser resueltas de manera irreversible sin las acciones y la fuerza de todos los sectores que actúan de manera combatiente. Para que el pueblo alcance su dignidad plena, se requiere derrocar a la burguesía y construir una vida auténticamente humana. Nuestro objetivo, por tanto, es contribuir a la construcción de una fuerza y de una estrategia que nos lleve a un tipo de relaciones y espacios en los que reine la voluntad del pueblo trabajador. El desmantelamiento de la institucionalidad y la normatividad burguesas, solo se logrará con organización, unidad y lucha. Única forma de derrocar a la burguesía
En mi planteamiento tomo en cuenta la crisis que vive la izquierda mexicana. Esta izquierda que intentó ser y que hoy ha perdido su sentido de pertenencia. El proyecto con el que nació, no dio para mucho. A los pocos años perdió su vergüenza y su perfil. Mandó al diablo sus programas y sus proyectos políticos con todo y sus militantes y hoy son pájaros que comen en las manos del PRIAN. La otra izquierda, ajena a los pactos, tiene otros problemas que preocupan y duelen. No se ve que haya una Dirección Colectiva, revolucionaria, dispuesta a construir un partido diferente. El peso del trabajo y de las responsabilidades políticas, recae en una sola persona. Los burócratas que acompañan al líder principal no han sido capaces de atender las necesidades y los sentimientos de sus militantes y de aquellos que son cercanos a su proyecto de nación. El partido como tal, se ve paralizado
El propósito de un cambio verdadero se puede agrietar. La brillante idea de los europeos de que para dominar primero hay que ser DIRGENTES, no se da en esta organización. Más allá del líder visible, nadie se arriesga a decir nada que nazca de sus propias convicciones. La desconexión entre los dirigentes y sus bases, es una de las retrancas principal que impide el surgimiento de nuevos liderazgos y esto, no se empata con lo que buscamos los militantes ni con la esencia de sus planteamientos programáticos
Yo, que milito en esta organización y al mismo tiempo estudio los problemas del país en el Centro de Reflexión en la Acción, Rumbo Proletario, no abjuro de mi militancia y de mi trabajo en este partido. No comparto, sin embargo,  los métodos y las formas que se están imponiendo, pero trabajo en él con la esperanza de cambiar estas cosas. La militancia de muchos en ésta y en cualquier otra resistencia, la queremos llenar de una cultura revolucionaria, de una visión y un proyecto estratégico y ético, en el que los actores principales sean los trabajadores, el pueblo, sus jóvenes, sus campesinos. No queremos que los que siempre han hablado y decidido todo, sigan siendo los mismos. La presencia política de muchos “dirigentes” no se ve por ninguna parte. Todo ha recaído en una persona. Por eso este liderazgo está concentrando todos los ataques de los mafiosos, sin que ningún otro dirigente abra la boca defendiendo a su líder. Esta ausencia y omisión  las consideramos peligrosos para el partido y para la sociedad

Los que estudiamos y luchamos al través de Rumbo Proletario queremos fortalecer a las fuerzas que tengan como ingredientes la disposición de romper la invulnerabilidad y la invencibilidad del régimen político. Nuestro objetivo central está en la construcción de una fuerza en la que se encuentre la voz y la acción de una sociedad auto determinada y dispuesta a luchar en contra de la burguesía que la ha llenado de agravios, promesas e impunidad. Trabajamos en distintos espacios con el propósito de encontrarnos con todos aquellos que están dispuestos a enfrentar la complejidad social que estamos viviendo. Los que piensan que es en el terreno electoral donde habrán de dirimirse nuestros viejos retos y las nuevas interrogantes que vienen, respetamos y apoyamos su decisión. Otros sostenemos que el crecimiento del descontento social es un material inflamable que requiere organización y conducción adecuadas. Si estas resistencias no entienden bien su papel, hay el riesgo de que caigan, otra vez, bajo los controles y manipulaciones de la burguesía. Por eso necesitamos aprontamos para generar alternativas claras para el éxito de nuestra lucha. Si no contamos con una dirección revolucionaria, colectiva y capacitada, si no avanzamos en la pluralidad pero pensando en la transformación real del país la burguesía nos seguirá imponiendo su voluntad. ¡Hay que impedirlo!

(1).La jornada, 19 de junio del 2016
(2) Nuestras cuestiones fundamentales. Armando Martínez Verdugo. Ed. Autodeterminación. Tesis para el VI Congreso Nacional de Rumbo proletario,. Materiales internos de discusión, 2016



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