miércoles, 14 de marzo de 2018


Subimos a las len sileanchas ncio, a oscuras



Por JESÚS SOSA CASTRO

El estudio del Manifiesto Comunista, las experiencias políticas de Blas Manrique, la constitución del Movimiento de Liberación Nacional en Tijuana con la Presencia del General Lázaro Cárdenas, Ramón Danzós Palomino y Manuel Marcué Pardiñas, Director de la Revista “Política”  nos traía a muchos  con la boca llena de Revolución. Cuando el General habló de irse a Cuba a defenderla al lado de Fidel y del Che, imprimió a este grupo de profesionistas bisoños una especie de aceleración de nuestras nacientes fibras revolucionarias
Todo esto sucedió en un breve período. De noviembre de 1960, a fines de junio del 61 muchas emociones se acumularon en nuestras filas. La influencia de sesenta y tres maestros llegó a remover la modorra de los ciudadanos y  profesores de Tijuana, en ese entonces un pueblo grandote. La gran movilización a favor de la Revolución  amenazada por el imperialismo, nuestra relación con un comunista ejemplar y perseguido llamado Blas Manrique, haber participado en la constitución del MLN; ´llevaron al gobierno norteamericano a retirarnos el pasaporte local, ficharnos como agentes del comunismo internacional e impedirnos viajar a cualquier parte de su territorio
A partir del 1º de julio empezaban las vacaciones del calendario B y cinco camaradas decidimos regresar al DF donde meses atrás habíamos dejado huella de nuestro trabajo estudiantil pero donde a decir verdad, también se habían quedado nuestros  amores de juventud. Alma, quien después sería mi compañera de vida, su madre y sus hermanas, todas, habían sido cesadas en su trabajo por participar abiertamente en el  Movimiento Revolucionario del Magisterio con Othón Salazar a la cabeza. Se trataba de sacar adelante la demanda salarial de los maestros de la Sección IX y dislocar el seguimiento que, con agentes, Gobernación le había puesto al dirigente del MRM
Con la mayor discreción nos citaron en el embarcadero de Tláhuac a eso de las 11 de la noche. Había que llevar antorchas y hacerse acompañar de un chinampero que conociera la zona. Subimos a las lanchas en silencio, a oscuras. Después de un tiempo indeterminado prendimos las antorchas para  atajar la oscuridad y evitar caer en las aguas del lago. Fue una caminata inenarrable, de película. A eso de la una de la mañana llegamos a un lugar donde todo se había  dispuesto con sigilo. Los compañeros de la región de Milpa Alta, San Gregorio, Tláhuac, San Pedro Actopan y Xochimilco hicieron bien su trabajo.  Evadimos a la policía de Gobernación, realizamos el Congreso del MRM, me eligieron miembro de la Dirección y se tomaron las medidas necesarias para que la lucha continuara aun cuando fueran aprehendidos los líderes del movimiento
Todo esto había sido precedido  de grandes acciones de masas. El 30 de abril de 1958 los maestros tomaron la SEP, el 8 de septiembre, Othón fue secuestrado y encarcelado en Lecumberri. Hubo cientos de maestros cesados y el movimiento social se estiraba hasta alcanzar a los ferrocarrileros, a los médicos, a los campesinos y a los luchadores en contra del Art. 145 del Código Penal Federal
En 1959, siendo aun Secretario General del Partido Comunista Mexicano Dionisio Encina, se lanzó en contra del Movimiento Revolucionario del Magisterio. Los que formábamos parte de la Dirección de este agrupamiento, empezamos a tomar distancia del PCM y algunos hasta abjuramos de nuestra militancia. El agravio cometido por el dirigente comunista no había sido para menos. Con Othón Salazar a la cabeza, José Revueltas y algunas decenas de seguidores, empezamos a deslizarnos hacia la lucha guerrillera
Una política antipecé empezó a germinar en varios de nosotros. Por eso volvimos los ojos al movimiento de masas como una oportunidad para cooptar a los líderes más destacados  e incorporarlos a la lucha por la vía armada. Por fortuna, en 1964  surgió el Frente Electoral del Pueblo con Ramón Danzós Palomino para candidato Presidencial y decidimos apoyarlo con la idea de acercarnos a los cuadros políticos más destacados para ganarlos a nuestras posiciones. Los comunistas que rodeaban a Danzós fueron más audaces que nosotros y al término de la campaña electoral del FEP, los presuntos guerrilleros volvimos, otra vez, a las filas del Partido que queríamos encabezara nuestras luchas. Esta decisión nos abrió otras puertas que colocaron nuestro trabajo en una situación de dificultades extremas. Nuestros líderes o estaban presos o eran perseguidos. Vivimos la semi clandestinidad, la represión y la cárcel. Aún así muchos de sus cuadros seguimos de pie    



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