miércoles, 5 de septiembre de 2018


Sin Peña ni gloria, simplemente se VA

Por JESÚS SOSA CASTRO

Peña Nieto y sus acólitos se hicieron su fiesta en el Palacio Nacional. Nunca se había visto la pequeñez política de un gobierno como el que está por terminar. Ante sus aplaudidores se batió en duelo verbal como si se tratara de un espectáculo circense. Rodeado de una legión de genuflexos y arrastrados, como bien los bautizara Paco Ignacio Taibo II, fue a machacar hasta el delirio, las mismas mentiras y banalidades que dieron sentido trágico a su gobierno. Como cualquier delincuente, prefirió contarle a su séquito que le cumplió al pueblo. En esta fiesta de la indignidad estuvieron las nomenclaturas de todos los signos. Ni falta hizo que fuera al Congreso a repetir su barata demagogia con la que se condujo durante todo el sexenio
Por donde quiera que se le mire el gobierno sale reprobado. Ante millones de ciudadanos que votaron en su contra, queda la triste imagen de un gobierno corrupto, mediocre, entreguista y bueno para nada. Su imagen es la vergüenza nacional. Sirvió a los dueños del dinero, se alejó de los sectores populares y por eso su aplastante derrota el 1º de julio
En su haber se lleva el repudio de la gente, la justa indignación de los que han sufrido la desaparición forzada o de plano la muerte de sus seres queridos. Peña Nieto deja el poder de manera indecorosa. La economía está desintegrada, la violencia y el crimen se pasean por todos los rincones del país, el régimen político perdió el consenso del que gozaba en otros momentos, la estafa Maestra, la casa Blanca, los socavones, la inseguridad y la corrupción, son apenas los icebergs que ocultan las enormes montañas de pus.
Los gobernantes que se van hicieron un experimento siniestro a costa de la gente. No se conformaron con desmantelar PEMEX y la CFE, las llamadas reformas estructurales las impusieron de la mano con los partidos paleros. Entre todos tejieron la urdimbre para hacer la entrega más vil y antipatriótica de las riquezas de la nación. Hoy este gobierno cierra el ciclo sin pena ni gloria porque ninguna de sus políticas las asumió el pueblo, como suyas
Durante su ejercicio, Peña Nieto pudo ser testigo de cómo amplios sectores de la población repudiaron sus políticas públicas. Los Frentes de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua, denunciaron en tiempo y forma cómo las compañías extranjeras y nacionales, con el apoyo del gobierno federal, se iban apoderando crecientemente de sus riquezas naturales. Los megaproyectos como el “Gasoducto Morelos” la construcción de termoeléctricas, minas a cielo abierto y carreteras, todos instrumentos para hacer efectivos los despojos, fueron llenando importantes espacios de la geografía nacional. En la sierra norte de Puebla existen más de veinte concesiones a empresas canadienses, chinas y mexicanas. Están extrayendo oro y plata y ya construyen seis hidroeléctricas para darles energía. Las comunidades afectadas son Zautla, Tetela, Amaxtitlán. Miles de indígenas son afectados por el robo de sus tierras y de sus bienes 
Ya no hablemos de las llamadas ciudades rurales, las cuales según el gobierno, ayudan a concentrar la fuerza de trabajo aunque esto sea a costa de los malos servicios y del hacinamiento. Lo que todo mundo ve es una rapaz entrega de los recursos naturales. ¡Es la venta de México! En el interior de estas políticas está el experimento siniestro de Peña Nieto y sus mafiosos. Saben que lo que hicieron y siguen haciendo, con el país y sus riquezas, tarde o temprano va a desembocar en conflictos sociales de grandes dimensiones que habrán de atender los funcionarios y el gobierno de López Obrador. Los ánimos ya se están encrespando en todos los rincones de la Patria
A donde quiera que se mire el ciudadano se da cuenta del grado de pobreza que vive la gente y el país todo, está en ruinas. Hay una vejez en el mobiliario urbano que no se había visto en décadas. En la ciudad de México los baches y los barrotes en calles y banquetas, fueron y son el orgullo de Mancera y del peón que dejó en el poder. Millones de jóvenes y viejos llenan las calles buscando la forma de subsistir. Miles y miles están engrosando las filas del crimen organizado y desorganizado. La incompetencia de los gobiernos de todos los niveles y la corrupción de los mismos, son dos jinetes del apocalipsis que corren desbocados. En estos jinetes se montaron Porfirio Muñoz Ledo y Martí Batres. ¡Qué pena me dan!




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