domingo, 20 de junio de 2021

 

Morena, un partido vivo o un instrumento de gandayas

Por JESÚS SOSA CASTRO

A lo largo del siglo XX, el problema del partido revolucionario fue un tema central para los movimientos de emancipación. Se afirmaba que éste, debía estar abocado a desaparecer en la misma medida en que su lucha principal era la desaparición de las clases sociales. Antonio Gramsci en sus cuadernos desde la cárcel decía que el fin último del partido era su propia desaparición, pues si su objetivo era hacer una revolución para fundar un nuevo Estado, entonces la conclusión lógica era, también, luchar contra el partido existente. Esto requería, según su tesis, contar con una organización centralizada, disciplinada, incluso militarizada, que lo acercara a lo que combatía

Subrayo estas opiniones de Gramsci porque algunos de nuestros teóricos exigen desde la banqueta de sus domicilios, que un partido inexistente en la vida pública de México, haga una revolución socialista, acabe con el capitalismo salvaje y liquide las clases sociales, cuando el partido en el gobierno, ni nadie de sus aliados, se han declarado representativos de la clase obrera ni han tenido como divisa principal acabar con las clases sociales y con la desaparición del Estado. El partido en el poder, en sentido estricto es un partido multiclasista. Su composición y su programa apenas son la expresión democrática de distintos sectores que representan a distintas clases sociales que se habían hastiado de la corrupción, la exclusión, la impunidad y los privilegios que las élites habían convertido en su modus operandi contra la mayoría de la gente que siempre había estado en la pobreza y en la marginación

Hablo de estas cuestiones porque tienen que ver con una visión maniquea y dogmática de críticos por sistema que ningún chile les embona. Sus críticas abonan a la mirada que la derecha conservadora tiene tanto del proyecto de la cuarta transformación como del resultado obtenido por las fuerzas democráticas en el reciente proceso electoral. Los que afirman que el triunfo de Morena y de sus aliados, no contribuyen a darles claridad sobre el sentido de clase a los obreros y trabajadores del país, el triunfo reciente de Morena y de sus aliados solo han generado confusión y engaño contra los sectores empobrecidos del país. Reforzaron el contenido del sistema capitalista y, por lo tanto, su éxito no contribuye en nada a favor de la liberación política de la gente, más bien la ata con mayor fuerza a un capitalismo salvaje que impulsa la cuarta transformación

Esta falta de verdad y de pudor políticos de nuestros analistas que miran desde lejos lo que hace la mayoría de la población es sumamente lamentable. Son ese tipo de gente que les falta autocrítica, que están fuera de todo movimiento social, que se la pasan elaborando teorías en el aire, no ven la realidad porque están fuera de ella. No es casual que lo que opinan no impacta en ninguno de los sectores en lucha. Se quedaron varados en un pasado que no tuvo la capacidad de entender los nuevos tiempos y la actual recomposición política y laboral de los trabajadores y de la sociedad  Lo que pasa actualmente en varios países de América Latina, incluyendo México, es digno de estudio por parte de los marxistas y de todos aquellos que se quejan de que los líderes de los cambios democráticos que ocurren en esta región, solo le están haciendo el juego al capitalismo

Quienes quieren que Morena y el presidente López Obrador lleven el país al socialismo, acaben con el capitalismo salvaje, dejen de engañar a los pobres y derroquen las clases sociales, francamente se están orinando fuera de la bacinica. Los cambios sociales no se dan a partir de caprichos o deseos personales. Son resultado de factores objetivos y subjetivos que se van generando a partir de la organización y del desarrollo de la conciencia de la gente. Los defectos y los errores que muchos hemos criticado en Morena, lo hemos hecho a partir de nuestra propia experiencia. Porque hemos estado construyendo con todo y sus equivocaciones y defectos, un partido y un movimiento que han sido pilares fundamentales en el impulso y defensa de un nuevo proyecto de nación

Lo que les falta a estos instrumentos de lucha, es poner por delante la inteligencia, la capacidad política, organizativa e ideológica para que cumplan con su papel de organizadores colectivos de todos los que andamos en busca de nuevas formas de hacer política y de vivir. Que sean capaces de defender el proyecto de transformación, que sepan conectarse con todos los sectores que luchan por demandas específicas, que defiendan nuestra soberanía energética y nuestra independencia nacional. Requerimos un partido organizado, preparado, con dirigentes democráticamente electos, capacitados política e ideológicamente para construir otro sistema social. Necesitamos un partido VIVO políticamente. No un partido lleno de vivales y de oportunistas que ya nos tienen hasta la madre

 

 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario