sábado, 7 de enero de 2023

 

La derecha y el poder judicial, quieren detener al tigre

Por JESÚS SOSA CASTRO

¿Será que el frío les está entumeciendo el cerebro a los fachos? ¿O, cómo nos explicamos los intentos de hacer de las mentiras y de la rabia su modo deshonesto de vivir? Porque, a decir verdad, muchos “políticos, periodistas y pasquines” están publicando un día sí y otro también, un montón de estupideces y augurios que pintan un desastre en el país. Solo que quienes esto dicen y escriben, no le están tomando debidamente la temperatura a los camotes. ¡El pueblo ya es otro pueblo! Ya no es aquel que aplaudía cualquier barbaridad que hacían circular los políticos de pacotilla. La oposición que padecemos se va con la finta de que los hechos que están dándose al inicio del año 2023, significan el “ocaso” del presidente, del dictador que está destruyendo el país, la democracia y las libertades. ¡La verdad, hablan a lo wey!

Los opositores al actual gobierno, no están leyendo correctamente los hechos. No han escuchado ni visto lo que en cuatro años ha recibido en obras, infraestructura, servicios y apoyos, la gran mayoría de los que llaman el “pobrerío y los indios patas rajadas” Les haría bien recorrer un poco el país, especialmente donde se están realizando las obras, los apoyos y los servicios y hablar con la gente y así enterarse de qué lado masca la iguana. Porque no es desde la comodidad de sus despachos, sino al lado del pueblo, donde se constatan los dichos y los hechos. Allí se ven y se sienten los sentimientos y las opiniones de aquellos que nunca habían sido ni escuchados ni atendidos en sus demandas

Estos capitostes de la política no se han dado cuenta que la inmensa mayoría de la población ha pasado por alto sus políticas, debido a que se hicieron del poder a costa de la exclusión, el sufrimiento y la esclavitud de los trabajadores. Generaron una cultura en la que se daba por hecho que el destino de los pobres era morir jodidos desde que nacen hasta que fallecen. Les robaron la mayor parte del producto de su trabajo, su dignidad, sus derechos y sus libertades. Pensaron que no éramos capaces de entender las causas de nuestros sufrimientos y del trato indigno en que nos tenían sometidos. Hoy lloran y se espantan ante la rebelión popular que se está dando en el país

El ruido que está haciendo la derecha y sus compinches a propósito de las políticas que se dan en la SCJN, en el TEPJF, en el INE y en los juzgados, resulta patético. ¡De todo culpan al presidente! No obstante, sus quejas y sus desfiguros aumentan, cuando a la gobernadora de Chihuahua le matan a 14 personas, se le fugan 17 y queda como cómplice de los capos que viven en celdas VIP en el CERESO de Ciudad Juárez. Ahora, con la aprehensión de Ovidio Guzmán por las fuerzas federales, los aullidos de la derecha se oyen como si los lobos anduvieran en celo. Quieren parar los avances de la cuarta transformación. ¡Solo que los cambios van!

Las causas del desprestigio de estos órganos y personajes, tienen que ver con sus acciones políticas y jurídicas, con la corrupción y la ineficiencia. Gobernadores, diputados, senadores y funcionarios de distinto nivel, han hecho acciones de gobierno que hace tiempo dejaron de servir a los intereses del pueblo. Las élites, los empresarios, los tatas mandones, son los representantes de la política usurera y de la depredación de la economía del país. Sin embargo, esas acciones que por años presumieron, son ahora su mayor debilidad. Hicieron de sus funciones un monstruoso nido de corrupción, de privilegios, de servilismo y de alejamiento de las causas del pueblo. Crearon para su beneficio, fideicomisos inmorales con recursos de erario. Su apego al dinero no tiene límites. Son simple y llanamente unas ratas

Lo que no saben, es que, frente a sus conductas inmorales, está la mirada y la rebelión de un pueblo que pondrá en juego su fuerza y su organización para enderezar sus entuertos. La mayoría de los ministros, magistrados, consejeros, jueces, gobernadores y funcionarios son una bola de corruptos, arbitrarios en la aplicación de la ley, cómplices del viejo sistema y serviles al poder económico. Estas castas podridas por dentro y por fuera, tienen contados los días en las funciones que ahora detentan. Pueden seguir intentando parar la transformación. Pero la limpia se hará y la hará el pueblo. Las muestras de su fuerza, de su organización y de su combatividad, quedaron registradas en la histórica marcha del 27 de noviembre. ¡Así que, a temblar, derechosos y funcionarios, hijos de Claudio!    

  

 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario