lunes, 6 de febrero de 2023

 

Los tiempos del pueblo. Los líderes visionarios

Por JESÚS SOSA CASTRO

En cada país, la historia se cuenta y se escribe como más conviene a los que se hacen del poder. Y no es extraño, pues quien gobierna, siempre quiere dar fundamento y razón de su proyecto político y de los intereses que defiende. Necesita estos soportes para asentarse en la sociedad y controlar a sus gobernados. Y es que, los que están en el poder sin el apoyo del pueblo, siempre tuercen la historia con el fin de legitimar su dominio. En el México actual, la clase social que perdió el poder político en el 2018, está desesperada por volver al sitio del que fue desplazada, con la idea de recuperar sus privilegios económicos y sociales. Estas son las razones de su rabia, de su locura y de su empeño en descarrilar al líder que apoyaron más de treinta millones de electores

En muchos casos, la historia ha registrado que los cambios sociales logrados fueron mediante el uso de las armas. Porque cuando un pueblo se rebela contra sus opresores es porque éstos nunca lo tomaron en cuenta ni entendieron que el poder está en el pueblo, en su organización, en sus luchas. Sin embargo, siempre ha habido mujeres y hombres que perciben a tiempo las causas de su pobreza, de su esclavitud laboral, de la pérdida de sus derechos y de sus libertades. Por eso se levantan en contra de las injusticias. Paso a paso sus luchas y sus resistencias se van convirtiendo en un torrente incontenible de acciones en las que están presentes las ideas de los líderes más visionarios

Este es el caso de Ricardo Flores Magón, él fue uno de esos hombres que vio en las luchas del pueblo el instrumento necesario para vivir y ser felices. Tuvo la consistencia ideológica que exigía el México de su tiempo. Su asesinato ordenado por Porfirio Díaz y ejecutado por los esbirros de los EU, tenía la intención de doblarlo o de matar sus ideales y su grandeza. Por mucho tiempo los gobiernos de México, sólo utilizaron su nombre para identificar calles, escuelas y sindicatos charros. Fueron la revuelta estudiantil-popular de 1968 y la del 10 de junio del 71, el libro antológico elaborado por Gonzalo Aguirre Beltrán y la obra de otros estudiosos, los que con justicia empezaron a asociar su nombre y sus causas a las intensas luchas del pueblo. El movimiento recuperó su nombre y a partir de entonces los campesinos, los obreros, colonos y los estudiantes, hicieron de sus ideas la bandera principal de sus luchas

Insobornable y enemigo de todo poder, Ricardo Flores Magón está presente en muchas de las movilizaciones populares en nuestro país. Sus ideales, su ejemplo y su programa, han sido proclamados y defendidos en no pocos espacios públicos, en centros obreros, campesinos, escuelas, colonos, profesionistas, y en el movimiento estudiantil. Y aunque mucha gente del pueblo desconoce el fondo de su ideología, se identifica con su actitud rebelde, irreductible y sobre todo comprometida con las demandas del pueblo. Repudia el poder y a los gobernantes que explotan al “pobrerío y a los indios patas rajadas”

La importancia de los ideales del magonismo consistió en que fueron más allá de las demandas y prestaciones sociales de los trabajadores. Entendió que el ejercicio del poder no corresponde a las cúpulas doradas ni es resultado de la inteligencia o de la capacidad administrativa de los que se montan en él. El poder lo tiene el pueblo y lo puede y debe ejercer. Solo su anuencia, su apoyo, su organización y su lucha, pueden y deben mantener, profundizar o hacer los cambios políticos y sociales que se necesitan. Cuando el sistema o el gobierno no se apoyan en el pueblo, cuando lo ignoran, no lo ven ni lo oyen, entonces es cuando el pueblo decide verse, oírse y organizarse por sí mismo, para ejercer su dominio e imponer su soberanía y sus decisiones

Justo esto fue lo que entendió y tomó en cuenta AMLO en su vida pública. Pulsó el ánimo de la gente, vio el abandono y el encabronamiento que vivía. Comprobó que nunca había sido oída y atendida en sus demandas por parte de los gobernantes de la oligarquía. Fue entonces que su origen de clase, sus ideales y su formación política, hicieron de él un caminante contumaz. Recorrió todos los rincones del país. Lo hizo a ras de tierra, de pueblo en pueblo, recogiendo la sabiduría popular, los sentimientos de los humildes y las propuestas de los olvidados. Y en estrecha comunión, líder y pueblo, decidieron ir por la 4ª Transformación que apoyaron más de treinta millones de mexicanos. Todos, desafiaron al viejo sistema y lo derrotaron al través del voto. Y hoy, el pueblo, por decisión propia, construye su historia y toma en sus manos, su esperado porvenir

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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