miércoles, 1 de noviembre de 2017

Una raya más a nuestro tigre

Por JESÚS SOSA CASTRO

Hace poco más de dos meses se conoció la noticia de que Gerardo Fernández Noroña estaba propuesto por Morena como candidato para ir al Senado de la República. A los que conocemos la honestidad y la valentía para enfrentar a los mafiosos del poder, esta noticia nos llenó de satisfacción. Por fin un partido de la izquierda electoral le abría las puertas a uno de los tribunos más enjundiosos en la defensa de las políticas al servicio del pueblo. Ahora nos enteramos que lo que Ricardo Monreal llama la nomenclatura de Morena le ha aplicado a Gerardo los mismos mecanismos de exclusión para sacarlo de la jugada. ¡Una política truculenta que no debiera darse en Morena!
En su momento yo quería que el actual Jefe Delegacional de la Cuauhtémoc fuera el Coordinador de Organización para la ciudad de México, entiéndase candidato a Jefe de gobierno. Cuando empezó a coquetear con los priistas, panistas y después con lo más oscuro del Frente Ciudadano, con la chiquillada corrupta y con Eruviel Ávila, públicamente me deslindé de él. Pero a la fecha, lo de Monreal y lo de Noroña son dos casos que se suman a los que se vienen dando en una cantidad creciente de entidades de la República. Pareciera que el líder principal de Morena, sus consejeros o los testaferros que han sido impuestos,  están jugando a perder otra vez en las elecciones del 2018. Sólo así se explica que haya una recurrencia permanente para estar haciendo las cosas mal, deteriorando la imagen de Andrés Manuel y poniendo una raya más a nuestro tigre
A casi dos meses en que empezó el affaire Morena–Monreal hay un pasmo en nuestra organización. Todo está paralizado. Lo que iba a resolverse mediante encuestas “democráticas”, hoy está deviniendo en una gran rebelión por parte de la militancia de base. Lo de los “pesos pesados” lo están ventilando en lo oscurito con los consiguientes negativos para el partido y la opinión pública, ésta cada vez más atenta a lo que pasa en el interior de esta organización. Lo único que está logrando la nomenclatura es desgastar innecesaria e incorrectamente la imagen de López Obrador. ¿Qué necesidad había de que se lastimara a Monreal para que ahora Andrés Manuel vaya a ofrecerle disculpas y pedirle que por favor no se vaya del Partido? ¡Gerardo Fernández Noroña merece ser Senador por lo que le ha aportado al país!  
Estoy seguro que no hay en nuestras filas alguien que se oponga al llamado de unidad. En lo que no hay acuerdo es que se esté llamando a lo peorcito de los otros partidos y de la derecha, y se haga mutis para olvidarse de que hay otras personas, fuerzas de izquierda y resistencias sociales que bien podrían conjuntar esfuerzos para sacar adelante el triunfo electoral y un necesario cambio de régimen. Sin embargo, a los líderes más representativos de estas fuerzas, como Noroña y otros, no sólo se les excluye sino que hasta se les golpea políticamente. Lamentable que los que han mostrado conocimiento, lucidez y disposición para compartir y sacar adelante un proyecto democrático de gobierno, estén siendo excluidos  sólo por pensar, aportar y criticar lo que pasa en las filas de Morena
¡Mal, muy mal lo que se está haciendo! Los métodos y las formas que hicieron que se rompiera con el PRD, hoy se están imponiendo con creces en las filas del partido que se presumía diferente. La valoración crítica de esas formas negativas y antidemocráticas, no ha servido para impedir una repetición en nuestras filas que indudablemente jugarán en contra del nuevo proyecto de nación que se quiere construir. El arte de no ser leal con los principios que se pregonan y utilizarlo a conveniencia, sólo sirve a la antidemocracia y al placer de poner en juego la autoridad personal aunque esta afecte los intereses de quienes se pretende gobernar
¡Una vez más llamo a la rectificación de estas locuras! Hagamos del Partido una fuerza digna de ser apoyada por la mayoría del pueblo trabajador, de sus intelectuales, de las mujeres y hombres del arte y la cultura. Convirtamos a Morena en el recipiente capaz de recoger toda la lluvia de ideas, de personas y grupos que luchan por un país donde haya trabajo, libertad, donde no haya violencia, ni desaparecidos, ni crímenes de lesa humanidad. Queremos un partido donde no haya impostores, arrastrados ni zalameros. Donde la dignidad, la conjunción del pensamiento, la libertad y la crítica, sean el resultado de un esfuerzo común por construir un partido democrático e incluyente. Que no se atropelle a nadie por pensar distinto, expresar su opinión y ejercer su derecho a decir su verdad. Que no se lastime a nadie sólo porque no está quemándole incienso a los chipocludos. ¡Ese es el partido que muchos queremos! Ojalá haya tiempo para que los que tengan que rectificar, rectifiquen. De otra manera, no seremos diferentes a los que repudiamos y de los cuales venimos huyendo





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