lunes, 31 de mayo de 2021

 

Un entierro largamente esperado

Por JESÚS SOSA CASTRO

Estamos justo a seis días de cobrarles los agravios y las cuentas a los buitres que han tratado con las patas al pueblo de México. El SEIS DE JUNIO enterraremos a los que, sin respeto alguno, nos han llamado despreciativamente gentuza, perrada, guevones, indios, chairos, ignorantes y otras lindezas. En su haber, siempre ha estado presente la creencia de que ellos eran el estamento que representaba la crema y nata de la sociedad, el sumun del encanto que les daba la nobleza y el trabajo de la gente. Por centurias, se comportaron como los tatas mandones, como una casta de horca y cuchillo, con todos los privilegios habidos y por haber. No quisieron darse cuenta que eran el pueblo, los trabajadores, los humillados, los que producen la riqueza, los que han sacado adelante el país. Los que han hecho las revoluciones, los que han derrotado a los invasores y a sus príncipes que importaron porque decían que los indios no se sabían gobernar

La historia nos ha dejado enseñanzas que hoy estamos cultivando. Si tuviéramos que darle valor a lo que está ocurriendo en la escena pública, se puede afirmar sin equívocos, que esa rancia y vieja sociedad privilegiada y corrupta, ha sido desplazada del gobierno al influjo de una revolución pacífica de millones de mexicanos. Tenemos el registro del heroísmo que ha jugado el pueblo de México en las cuatro transformaciones que hemos vivido. Durante estos acontecimientos históricos, nuestro pueblo se ha ganado el honor de haber derrotado a los buitres que nos comían las entrañas sin mayores protestas. El huracán que viene avasallando a los viejos grupos de corruptos y criminales, también está exhibiendo sus mediocridades y la ausencia de talento para hilvanar un discurso que siquiera los acercara un poco a las necesidades de la gente

La lucha que encabeza la mayoría del pueblo en contra de sus explotadores, es algo que trascenderá el proceso electoral del 6 de junio. Todos los que se la pasan insultando al presidente y criticando sus políticas públicas, responden al interés de clase de controlar, mandar y dominar en las relaciones sociales de los individuos y de la colectividad. Es el poder que el pueblo les ha arrebatado el que ponían en juego para influir y determinar sobre nuestros procederes y decisiones personales. Nosotros no mandábamos sobre nuestras vidas, sino el poder, al través de sus manipulaciones falaces y criminales

Por eso se equivocan aquellos que afirman que no hay que participar de las políticas y las acciones de la gente. ¡Malamente piensan que este ejercicio es para los que no tienen nada qué hacer! No se dan cuenta que quedarse al margen de estos procesos, es fortalecer a los que nos controlaban, nos mandaban y nos dominaban. “La política es la relación cotidiana y puntual en la que se ejerce capacidad de dirección y mando social, donde se realiza y materializa el dominio, el control y el mando en toda nuestra vida humana” (1) ¿Si este es el poder, si la política es la ejecutora de nuestras relaciones sociales ¿por qué permitimos que ese poder, el  de las mafias, el de los políticos corruptos, sigan poniendo en juego su  imbecilidad y su rabia, jueguen con los sentimientos del pueblo y se lancen como dementes en contra del proyecto democrático que representa la cuarta transformación? La inmensa mayoría de nuestra gente ya no está dispuesta a estar sometida al control y a la intimidación de estos malandrines. Tenemos derecho a vivir una auténtica vida humana en condiciones de autodeterminación

Este SEIS DE JUNIO EL PUEBLO enterrará a esos grupos de poder que nos explotaban, y que su sello fue ser harto corruptos, incultos y criminales. Quitar presencia a los derechosos significa tener la oportunidad de seguir con la forja de un instrumento que vaya más allá de la lucha por la democracia y por un proceso electoral legal y transparente. Requerimos de la construcción de una fuerza y una dirección revolucionarias que avancen en el derrocamiento de esos grupos mafiosos que tanto daño le han causado a la nación. Tenemos la necesidad de ir despertando conciencia revolucionaria y formas políticas que nos den experiencia y aprendizaje para enfrentar al enemigo principal y alcanzar la capacidad necesaria para construir un instrumento que ayude a coaguler la esperanza de una vida auténticamente humana

Ese momento está por llegar. El pueblo, nuestro pueblo, sabe que tiene una cita con la historia el próximo SEIS DE JUNIO. Ese día, en todas las casillas, en todos los rincones de la patria, habremos de festejar no solo nuestra victoria electoral contra los corruptos y los traidores a la patria. Tomaremos las calles, los cruceros y las plazas públicas para darles sentido a la victoria popular y al legítimo contento por asistir al entierro de lo peorcito que, por desgracia, ha parido este país

(1).- Notas políticas, Armando Martínez Verdugo, Ediciones Autodeterminación, 2006

  

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