domingo, 12 de septiembre de 2021

 

En busca del partido

Por JESÚS SOSA CASTRO

El miércoles 8 de septiembre fuimos convocados a una reunión con el Senador César Cravioto. Asistimos cerca de setenta compañeros, teníamos curiosidad por saber qué se nos iba a informar o en que tareas políticas teníamos que ocuparnos para reactivar el trabajo y la organización de los militantes de Morena. ¡No hubo mayores sorpresas! Tanto el senador CRAVIOTO como la diputada BEATRIS ROJAS pusieron el acento en los resultados que están dando a la gente, el presidente de la república y la jefa de gobierno

Nada se dijo del abandono en que se ha tenido a la militancia. Pues todos vemos que existe una dirección que se ha pasado el tiempo durmiendo la mona. Quienes se hacían pasar como “líderes” del partido en la GAM, no tuvieron nunca como prioridad la construcción de una fuerza que estuviera presente en la actividad política ni mucho menos hubo esfuerzos para recuperar los espacios que habíamos logrado en los comités seccionales. Lo que hacía posible el trabajo y la participación de la gente en las distintas tareas, se perdió paulatinamente hasta llegar a un estado de desencanto y desmovilización que llevó a nuestros adversarios al punto de casi ganarle al reelecto Chíguil la alcaldía de la GAM

A pesar de que la reunión fue positiva porque se estableció el contacto con quienes se supone han sido designados para atender estos asuntos, el discurso que manejaron, sigue siendo aquel en el que los machucones dan las órdenes y las bases hacen el trabajo. No hicieron un análisis autocrítico sobre lo que pasa al interior del partido, ni menos se habló de la ausencia de iniciativas políticas por parte de los distintos órganos de dirección. Fueron omisos en cuanto a la necesidad de convertir a Morena en una fortaleza que contribuya a la organización y al debate sobre los problemas principales que está viviendo el país

Algo que quedó de manifiesto en esta reunión consistió en que la militancia ya no está dispuesta a que sea vista solo como una fuerza de trabajo y en una escalera para promover a políticos que no dan la cara ni mucho menos atienden las necesidades y demandas de la gente. Alcaldes y representantes populares siguen conduciéndose con las mismas políticas y prácticas inoculadas por el PRI, a tal grado que su mal trabajo y la pérdida del contacto con la gente, hizo que en junio pasado se perdieron nueve alcaldías en nuestra ciudad

Esta grave falta de liderazgo político en Morena es la principal debilidad del partido en el que hemos participado millones de personas. A contracorriente de lo que dice el ejecutivo federal en su último libro y en sus conferencias mañaneras en el sentido de que con el pueblo todo y sin el pueblo nada, de que es el pueblo el que pone y el que quita, Morena tiene un conjunto de burócratas que toman decisiones no solo al margen de la militancia, sino que imponen candidaturas y políticas a sus electores que van en contra de sus intereses. Lo cual lleva a sus votantes y a sus seguidores sociales a un desencanto y a la destrucción de los espacios que originalmente habíamos ganado para debatir los problemas, impulsar la organización de la gente y construir el instrumento político que apoyara al proyecto de la cuarta transformación para hacerlo irreversible contra viento y marea

Pero si hemos de asumir que con el pueblo todo y sin el pueblo nada, entonces, ha llegado el momento de cambiar con urgencia lo que pasa en los órganos de dirección de Morena. Lo que hoy se hace pasar como la dirigencia nacional del partido ha cumplido su ciclo y no precisamente lo ha cumplido para bien. Los dirigentes encabezados por Mario Delgado y Citlalli Hernández junto con todos los que componen el CEN deben irse por incapaces, por no estar presentes en la vida política nacional, porque sus acciones, han llevado a la militancia a la desorganización, a la inmovilidad y al desencanto. Porque no están a la altura del debate que se está dando a nivel nacional y porque han dejado que la derecha esquizofrénica se esté adueñando de los espacios donde las ideas, las propuestas y la fuerza del pueblo, siguen siendo golpeadas por un conjunto de malandrines de la política mientras los dirigentes y los intelectuales democráticos se entretienen mirándose el ombligo

Ha llegado la hora de buscar al partido del pueblo, de los militantes de Morena, de las fuerzas democráticas. Necesitamos que las reformas por venir, abran los espacios necesarios para hacer efectivo el artículo 39 constitucional. De lo contrario, la frase de que es el pueblo el que pone y es el pueblo el que quita, solo seguirá siendo una frase hueca que solo adorna el discurso de políticos buenos para nada. ¡Y eso, no se vale!  

 

  

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