miércoles, 25 de mayo de 2016

Otra vez en la Plaza de las tres culturas

Por JESÚS SOSA CASTRO

 Hace cuatro años con motivo de sus ochenta años, Elena Poniatowska escribió que México es un país al que todo le duele: “está enfermo de corrupción, infectado de violencia” y sin embargo, si uno se acerca a su corazón, escucha un latido tan enérgico que lo pone a uno a temblar, porque es el corazón de su juventud”  “Los jóvenes son mi fuerza, mi inspiración y mi orgullo” “Creo en ellos como en el Santo Niño de Atocha, en el que confiaba Jesusa Palancares. Sin ellos no tendría sentido teclear un día sí y otro también desde el año de 1953 hasta la fecha”
Esa juventud de la que hablaba Elena Poniatowska es la que estamos volviendo a ver hoy en el escenario de la vida pública de México. Es la que salió del zócalo el diecinueve de mayo del dos mil doce y  recorrió Reforma hasta el Ángel de la Independencia para protestar contra Televisa, es la que se congregó en lugares emblemáticos de muchos países del mundo para expresar su adhesión al Proyecto político de Andrés Manuel, es esa juventud que llenó el zócalo sin la presencia de su líder porque éste se reunía con los ciudadanos de Tecamachalco, es la que cimbró la plaza de las Tres Culturas en un acto de convicción multitudinaria y de grandeza colectiva para gritar públicamente que los jóvenes se incorporaban desde ese momento a la lucha por la democracia
Es esa juventud que al unísono levantaba la mano izquierda, abierta y hacia el infinito, para decirle al entonces candidato a la Presidencia de México que iban por cinco votantes más por persona, para alcanzar el cambio verdadero. Es esa juventud que con sus brazos al aire, felicitaba a la mujer que en ese entonces AMLO hablaba de que de ganar, sería la Secretaria de Cultura de su Gobierno.  A esa Juventud le habló Elenita en la UNAM y fue a esa juventud a la que AMLO llamó el relevo generacional que gobernaría  durante la IV República
Dos años después, el 26- 27 de septiembre del 2014, la fuerza de esa juventud fue masacrada y desaparecida por el Estado en Iguala, Gro. De entonces a la fecha han sido los jóvenes de Ayotzinapa, de la UNAM, de la UAM, del IPN, de Chapingo, de la Ibero y de otras escuelas; cientos de miles de mujeres y hombres, jóvenes y viejos, los que han vuelto a estremecer las viejas estructuras del sistema exigiendo la renuncia de Peña Nieto y de todo su mal gobierno. A estos grandes movimientos que pusieron en entre dicho la autoridad moral de este gorila asesino y entreguista, ahora se han sumado los maestros que en Chiapas, Oaxaca, Michoacán, Guerrero y de otras entidades de la República, están levantando la misma consigna porque el horror de la violencia y el desgobierno, es el pan de cada día que vivimos los mexicanos
A la vista, esos sectores que en el 2012 apostaban por la libertad, la democracia y la justicia, se han agregado obreros, campesinos y amplios sectores del pueblo, para volver a tomar las calles levantando las mismas demandas que ahora, están quitándole el sueño a los apátridas y corruptos que gobiernan el país. Si en el 2012 el mayor acontecimiento político de adhesión a su campaña, lo tuvo Andrés Manuel con los jóvenes de más de ciento veinte Universidades, Institutos y Normales, públicos y privados, de toda la República, hoy cientos de miles de ciudadanos a lo largo y ancho del país están adhiriéndose a las demandas de los jóvenes, de los maestros y al proyecto político de Morena. Será el 28 de mayo a las 4 de la tarde cuando en la plaza de las tres culturas, otra vez seremos testigos del despertar ciudadano contra esa pesadilla que ha dañado a los mexicanos llamada corrupción, mal gobierno y entreguismo de nuestras riquezas y nuestros derechos
Al  acto grandioso del 2012 sumaremos otro acto multitudinario en la plaza de Las tres culturas en el que se entrelazarán la enjundia de las luchas populares con el Proyecto de Nación que están pariendo estos combativos sectores de la República. Nadie de los que allí estaremos podrá escapar de la magia y la empatía que ha nacido entre los estudiantes, los maestros y el pueblo organizado, en torno a un proyecto de cambio verdadero. La multitud encontrará la razón de su lucha, mientras el futuro por el que trabajamos logrará la grandeza llena de dignidad y de esperanza por la que luchamos millones de mexicanos

Si AMLO y Elena rindieron tributo a los estudiantes del 68, los jóvenes del 2012, del 2014 y del 2016 estarán listos para darle a su país su esfuerzo y su apoyo en sus luchas consuetudinarias y abrirán el camino para convertir a la Nación en un nuevo proyecto político que cambie la vida de sus hijos. Gracias a los muchachos de ayer, de hoy y de siempre, escribió Elenita Poniatowska en el 2012, hoy somos más  “fuertes, más resistentes y le hemos quitado algo de su impunidad al poder. Aprendimos a denunciar y a resistir” Otra vez como en el sesenta y ocho, los estudiantes, los maestros y el pueblo en general,  seguimos gritando con el puño en alto que no somos ni acarreados ni pagados. Que los agitadores son la ignorancia, el hambre, la miseria y la violencia” ¡Nos veremos en la Plaza de las tres culturas el 28 de mayo a las 4 de la tarde, el nuevo país nos espera!

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