miércoles, 12 de octubre de 2016

La cultura, pilar fundamental de la autodeterminación humana

Por JESÚS SOSA CASTRO

La cultura de la inmensa mayoría de los mexicanos, se asienta en un conjunto de relaciones sociales que la burguesía ha desarrollado para alcanzar y mantener el poder. Si hemos de referirnos a la época de la pos revolución, hace más de cien años, el pueblo mexicano ha sido víctima de una deshumanización salvaje, adormecedora y servil. Contra todas sus manifestaciones auto determinadas, la burguesía le ha impuesto a la sociedad su cultura, trastocando todos sus sentimientos y formas de vida. Cuando a José Vasconcelos le preguntaron para qué editaba masivamente El Quijote en un país de analfabetos, contestó diciendo que “cuando ese país  deje de ser analfabeto, sus hijos van a leer a Miguel de Cervantes en lugar de leer a Superman”
José Vasconcelos sabía lo que estaba diciendo. Fue testigo y actor de una batalla por la cultura. Nunca ha sido la burguesía quien se interese por tener un pueblo culto, un pueblo informado, capaz de discernir y de explicarse los fenómenos sociales y políticos. Su mayor empeño es castrar sus sentimientos, su identidad cultural y el respeto a nuestras tradiciones. Esto es lo que le facilita tener el poder, que no es otra cosa que controlar, mandar y dominar a la sociedad. La cultura del individualismo la sobrepuso a la cultura de la solidaridad comunal, a la ayuda mutua, al tequio y al colectivismo popular. Estas culturas se están marchitando y hay que hacerlas florecer al través de una nueva cultura, una cultura para la liberación humana. Leer para saber, debe contener la máxima de Alan Pauls: Tenemos que “desgarrar, entrometernos, irrumpir  en ese orden sereno, satisfecho de sí y devoto del silencio” (1) para entrar al mundo de nuestra autodeterminación
 En su libro Viaje alrededor del Quijote, Fernando del Paso dice que “Alfonso Reyes tenía fundamento cuando afirmaba que los latinoamericanos habíamos llegado tarde al banquete de la cultura” (2) No le faltaba razón a Don Alfonso. Pues a menos de un siglo de distancia, tenemos aún un pueblo atrasado, enajenado y domesticado al que le han arrebatado su sentido de identidad, mientras su humanismo lo ha desperdiciado en atender los fenómenos de la aculturación que nos ha impuesto la clase en el poder
Hoy escribo estas notas porque creo que la buena literatura, el conocimiento y la información, tenemos que hacerlas herramientas políticas que contribuyan a revolucionar los espacios físicos y mentales para lograr una vida auténticamente humana. Busco que los lectores desarrollemos nuestra capacidad para “producir y reproducir la vida, poniendo en juego decisiones propias que expresen el derecho a ejercer nuestra libertad” (3) La literatura, es una vertiente que juega en pistas diversas, casi siempre sirviendo a los intereses de la clase en el poder. Los Zarcos son dos personajes apasionantes. Hoy serán las víctimas de mis apuntes
En 1869 el gran escritor, político juarista, y maestro mexicano Don Ignacio Manuel Altamirano escribió su libro El Zarco, y en 1901 lo publicó. Siglo y medio después, Javier Cercas escribe sobre otro Zarco. De este hablaré también en un breve resumen
El Zarco de Javier Cercas vivió en la parte final del franquismo, en los inicios de la República española. Un jovenzuelo que encarnó una furiosa historia de imposturas y violencia, de lealtades y de traiciones. Su audacia, inteligencia y valentía, lo llevaron a delinquir y pasarse más de veinticinco años en las mazmorras de España. El sufrimiento, la pasión y la arrogancia de este joven, fueron elementos decisorios en el derrumbe de su vida y un desaprovechamiento de su inteligencia para ponerla al servicio de la ciencia o a favor de las mujeres y hombres que lucharon por la grandeza de la Patria de Dolores Ibárruri, la “Pasionaria”
Javier Cercas recogió en el Zarco, (4) los mitos y la verdad de aquellos personajes cuyos rostros mostró en “Anatomía de un instante” nauseabunda expresión de los estertores franquistas, y dio, de paso, consistencia a aquel relato de los viejos guerreros que hicieron historia en “Soldados de Salamina” ¿Por qué, se preguntarán mis lectores, me ocupo de estos personajes cuando en México tenemos tantos jóvenes sobre los cuales vale la pena escribir? ¿Por qué no hablar de los crímenes de lesa humanidad, imputables con razón al gobierno de Peña Nieto?  ¿Por qué no escribir, mejor, sobre la política de los gobernantes que han echado a la juventud en brazos de la violencia porque no los quieren educar y darles el derecho al trabajo y a su autodeterminación?
¿Cómo pedirle a Javier Cercas o a Juan Carlos Reyna, que ya no nos hablen de estos problemas? ¿Hacia dónde tenemos que mirar para no caer en la tentación de leer lo que está produciendo esta sociedad en permanente descomposición? ¿Hacen mal Fernando del Paso, Armando Martínez Verdugo y Jorge Luis Borges en escribir y de alumbrarnos con sus escritos sobre una visión distinta para encontrar un camino de auto determinación? ¿Qué es lo que nos está pasando, carajo, que la violencia y el crimen comienzan a ser nuestras preferencias literarias? ¿Hacia dónde camina esta sociedad?
(1).- El factor Borges de Alan Pauls, Editorial Anagrama
(2).- Viaje alrededor del Quijote, Fernando del Paso. Editorial Fondo de Cultura Económica
(3) Conferencia sobre El poder y la Revolución, Armando Martínez Verdugo, Oct.2016
(4) Las leyes de la frontera, Javier Cercas, Editorial Mondadori
Twitter@rasocas




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