miércoles, 19 de octubre de 2016

Los moches y la corrupción, verdaderos objetivos de la obra La Raza Santa Clara

Por JESÚS SOSA CASTRO

Por la región de la mixteca poblana, lindante entre Guerrero, Puebla y Oaxaca existe un insecto de apetito voraz que se alimenta de comerse a las abejas. Estas trabajadoras determinadas por la naturaleza, producen la sabrosa miel que se consume en el mundo. Alrededor de su panal o de su habitad, pululan los avispones, ladrones y asesinos que les gusta comer sin trabajar. Lo único que hacen es comerse a las abejas con todo y el producto que traen. Este hecho viene a cuento a propósito de lo que pasa en el país. Somos un pueblo que labora entre  doce y catorce horas  diarias entre jornada legal y tiempos recorridos. Nuestra tarea es proveer a la familia de lo elemental. El salario miserable que percibimos, no cubre ni siquiera la jornada de ocho horas, en tanto que un montón de hambreadores de la empresa privada y de las esferas de gobierno se enriquecen al amparo de nuestro trabajo y de la explotación
Los avispones del nivel federal, de la Ciudad de México, de la GAM y de la iniciativa privada, han desplegado, su voracidad económica para tragarse, materialmente, los espacios públicos, la educación, la economía, la cultura, la salud y las riquezas naturales de nuestro país. Enrique Peña Nieto, Miguel Ángel Mancera, Víctor Hugo Lobo y toda la fauna de parásitos sociales, están generando tal irritación en el país, que la gente ya está harta de tanta pinche tranza. La sociedad está despertando y ya se moviliza contra estas pirañas
Miles de campesinos, de maestros, de estudiantes, de colonos y ahora de ciudadanos, estamos resistiendo estas políticas voraces porque el nivel de la agresión económica, de las políticas entreguistas a las grandes empresas transnacionales, están poniendo a la ciudadanía al borde del ecocidio y de la muerte por hambre y contaminación. Los distintos niveles de gobierno están impulsando impunemente proyectos de muerte. Están contaminando los ríos, las presas, el mar, el aire y todo el medio ambiente. El pretexto es “el progreso” Tenemos, dicen, la oportunidad de aprovechar los enormes capitales extranjeros que quieren “ayudarnos” a convertir el país en una de las primeras potencias económicas del mundo
¡Nada más falso! Desde hace treinta años, a partir de las políticas neoliberales de Miguel de Lamadrid, los únicos que han progresado en este país y en especial en este sexenio son “ocho mil ochocientos noventa y cinco mexicanos que entraron a la élite multimillonaria. Si a esta cantidad de saqueadores les sumamos los ciento cuarenta y cinco mil millonarios más, que hay en el país, la fortuna que concentran es de setecientos treinta y seis mil millones de dólares, el 43% de la riqueza total individual del país” (1) Mientras por otro lado, hay ciento diecinueve millones de mexicanos que viven en la pobreza y en la pobreza extrema. ¿Este es el “progreso” del que hablan Peña Nieto, Mancera y Lobo? ¡Por eso nos oponemos al ecocidio y a la construcción de un Segundo piso que iría del Metro La Raza hasta Santa Clara en el Estado de México!
¡A la mierda con sus dichos! Los ciudadanos que nos reunimos el 15 de octubre en el Metro Potrero, dijimos con toda claridad que no vamos a permitir esta obra porque no es verdad que beneficie a la gente, ni menos significa la detonación del “progreso” para los miles y miles de personas que vivimos en el norte de la ciudad o de los que ingresan a este territorio provenientes del Estado de México. ¡Esta versión es una vacilada! Lo que quieren los gobernantes es seguirle abriendo la puerta a las empresas transnacionales porque saben que en donde hay “obra, sobra”. Es aquí donde anida la corrupción, donde los políticos corruptos se llevan sus moches, donde se institucionaliza el robo a la nación. Se equivocan cuando afirman que el rechazo a este ecocidio se debe a que estamos en contra del progreso. Tenemos ochenta años oyendo las mismas promesas de los gobiernos del PRI y del PAN y lo único que “progresa” es la miseria, la deshumanización de la política, la entrega de nuestros recursos naturales, el anti patriotismo de los políticos  y el ecocidio en la mayor parte del país
Por todo esto, hemos acordado convocar al pueblo, a las organizaciones sociales, a los partidos anti sistémicos, a que formemos una gran alianza para defender nuestros derechos sociales y nuestros espacios públicos. Si el gobierno federal o local quieren resolver los problemas del transporte y de los miles y miles de personas que vienen a la ciudad de México, que amplíen las líneas del metro y del metro bus de Indios verdes hasta Santa Clara. Esto sí disminuiría los tiempos de recorrido de estas personas y acabaría con los problemas de inseguridad y violencia que existe alrededor del paradero de Indios Verdes. ¡Hacer el 2º piso, cobrar cuota durante 40 años, talar 2 500 arboles, es un asesinato de lesa sociedad!
A los Diputados locales y federales de la demarcación Gustavo A Madero les exigimos que cumplan su papel de representantes populares. Ya es tiempo de que se alejen del parlamento burgués que no sirven para un carajo y se acerquen más al pueblo. Su trabajo no es apoyar las iniciativas y políticas del gobierno sino atender los problemas de la gente. Si siguen mudos e indiferentes a las demandas de los ciudadanos, ya  tendremos tiempo para cobrarles el agravio.   Mientras tanto decimos: ¡Abajo el proyecto de Peña Nieto! ¡Viva la movilización ciudadana!



(1) Nuestra tarea central del momento. Material del 3er. pleno nacional de Rumbo Proletario




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