miércoles, 16 de mayo de 2018


No hay equívocos, queremos alcanzar el cielo

Por JESUS SOSA CASTRO

En estos tiempos de hartazgo y de irritación social, el contento en distintos sectores de la población es inocultable. De pronto la gente está entendiendo la importancia de cambiar el régimen político y transformar la vida social y cultural que, por décadas, ha ensimismado a los ciudadanos convirtiéndolos en actores pasivos de lo que pasa a su alrededor. Se percibe en las amas de casa, en los jóvenes y en amplios sectores de la población, un empeño creciente por romper con las prácticas de un sistema cuya característica esencial ha consistido en quitarle derechos sociales y políticos a los ciudadanos, mientras una casta de sinvergüenzas mantiene a la población en los límites de la subsistencia
Pareciera que Morena ha ganado más en su calidad de Movimiento que como partido político, a no ser que la decisión de mantenerlo en esta última calidad, responda al hecho de contar con los mecanismos legales para participar en el juego electoral. La realidad está mostrando que la participación de millones de personas que han decidido votar por AMLO, no es materia que interese y preocupe a los dirigentes de todos los niveles ni la mayoría de ellos se miran como posibles militantes de ese partido. El tsunami que recorre el norte, el centro y el sur del país, es la suma de todos los agravios que por cerca de ochenta años han sufrido el pueblo y sus trabajadores
La aprobación de las reformas estructurales por el parlamento es por demás oprobiosa. El creciente aumento en el precio de la gasolina votado por el PRI, el PAN y el PRD en su tiempo, ha tenido una repercusión criminal en los demás productos de la canasta básica y acrecienta la pobreza de la mayoría de las familias. La violencia, la criminalidad de la protesta, los cementerios clandestinos y la desaparición forzada, se han convertido hoy en las noticias que conmueven y preocupan a toda la sociedad. El pueblo cansado de vivir esta situación ha incrementado su participación en la lucha social, se dispone a romper con el régimen priista y da los pasos necesarios hacia la construcción de una vida más humana, rescatando los valores populares y las tradiciones de nuestro México profundo. El pueblo, sus jóvenes y sus intelectuales democráticos ya hablan y actúan recurrentemente para echar abajo las políticas demenciales aplicadas impunemente por la burguesía
En esta coyuntura político electoral debe haber claridad sobre el compromiso que la mayoría de los ciudadanos que hemos decidido votar por López Obrador, estamos adquiriendo. Se trata de romper con el régimen político del PRI y de sus comparsas. No estamos trabajando para limpiarle el rostro a nuestros adversarios políticos que se han convertido en comparsas sumisos del sistema. Los millones de ciudadanos que a lo largo y ancho del país nos estamos movilizando, queremos terminar con el estado de cosas actual y alcanzar el cielo para convertirlo en un espacio en el que florezcan nuestros derechos y nuestras esperanzas por vivir de otra manera. Esta sublime intención sólo podrá ser posible si acabamos con la miseria económica y social y se desplaza del poder al grupo de mafiosos que en mas de ocho décadas ha mostrado su incapacidad para construir un Estado de derecho que propicie y haga efectiva la realización de las potencialidades sociales y culturales de nuestro pueblo
Muchos sabemos que Morena es resultado de una plural realidad que vive el país y su gente. Quiérase o no, este movimiento-partido es obra del pueblo, de sus contradicciones y de su composición social. Sus deficiencias y deformaciones son resultado de su composición social y su línea política la convergencia de todas las corrientes de pensamiento que se encuentran en su seno. El Movimiento Regeneración Nacional es una fuerza pluriclasista que actúa y coexiste porque considera que Morena es el motor que puede impulsar los cambios políticos, sociales y culturales que demanda la nación. Es, para decirlo con claridad, una organización en la que caben todos, desde obreros hasta empresarios, aunque no todos son ni querrán ser militantes de este partido
Pero no nos equivoquemos, el punto que nos une es la lucha por la transformación real del país. La honestidad, la administración transparente de los asuntos públicos, la lucha contra la corrupción, el sentido nacional y el patriotismo, son los elementos torales que el pueblo quiere lograr al través de este grandioso movimiento. Lo que se busca para el país, lo va a lograr la fuerza que tenga capacidad para entender el momento que estamos viviendo, la que haga una caracterización adecuada de los entes que concurren a la escena política, quien entienda correctamente las necesidades que tiene la sociedad y la que construya un liderazgo asentado en la participación proletario-popular. Una fuerza política, lo suficientemente fuerte, organizada y sensible ante los acontecimientos que sacuden a la nación, será la fuerza que conduzca al triunfo a los millones de ciudadanos el 1º de julio. Ese movimiento partido se llama Morena ¡Nada más, pero nada menos!


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