jueves, 13 de julio de 2023

 

A la derecha la representan una botarga y un llorón

Por JESÚS SOSA CASTRO

Cuando veo a Xóchitl Gálvez y a Santiago Creel vestirse de botarga y de cirquero llorón, creo que la vergüenza y el recato de la oposición junto con sus distintos aparatos de control y manipulación, están viviendo su fase terminal. Desde luego que estas personas y sus partidos tienen legítimo derecho a hacer el ridículo, a seguir buscando regresar al gobierno, a recuperar sus privilegios perdidos, a sentirse, otra vez, los dueños de México. Sólo que, para su desgracia, las formas y el fondo que están utilizando, ya no corresponden al despertar de la conciencia, a la rebeldía y a la organización que, en cinco años, ha logrado la mayoría del pueblo de México

Para ganarse el voto de la gente, se requiere algo más que decirse indígenas, pobres, vender gelatinas, o querer pasar como vendedores de patriotismo y conocedores per sé de la constitución. Apelar a derechos de sangre o a orígenes indigenistas cuando no se tienen, no solo es caricaturesco, es una falta de respeto a los que quieren imitar. Los indígenas tienen inteligencia cerebral, han resistido a lo anglosajón, al avasallamiento de los gobiernos y políticos corruptos y han hecho aportes indescriptibles a la ciencia y a la cultura

Conocen su historia, sus necesidades y saben gobernarse con líderes honestos, elegidos por su gente. Muchos no cobran salario, no tienen prestaciones como los políticos trasnochados que financian a las botargas ni se parecen a los corruptos encabezados por Norma Piña y los demás miembros del poder judicial. Viven y trabajan apoyándose de manera colectiva. Conocen, practican y se conducen de manera solidaria y fraternal. Esto es lo que conoció y le dejó al pueblo Guillermo Bonfil Batalla en su libro sobre Los pueblos originarios. Pero estos globos de cantoya echados a volar con aire artificial por los jeques de la derecha ya se andan desinflando antes de levantar el vuelo

Y es que, a los señores del Frente Nacional por México, no van a llegar lejos si siguen vomitando membretes y falsedades. No van a ganar el voto del pueblo si los que sostienen, empujan y financian a los payasos y llorones, son los personajes impresentables encabezados por Vicente Fox, Carlos Salinas de Gortari, Claudio X González, Felipe Calderón, José Ángel Gurría, Carlos Alasraky, el Saco de pus, Beatriz Pagés Rebollar y un montón de medios y periodistas chayoteros. ¡Puros neoliberales y ratas! Para que el pueblo más o menos los tome en serio, necesitan contar con un proyecto político de cara a sus necesidades y demandas, caminar a ras de tierra y recoger las exigencias y sentimientos de los que ellos han explotado y humillado

Pero esto no se les da a los derechosos. La mayoría de los que les están dando aire a sus globos, son los que perdieron el gobierno en el 2018, los que le robaban impunemente al erario, los que perdieron sus privilegios, los que no pagaban impuestos, los detentadores del poder político y económico. Los que reprimían a los disidentes, los que utilizaron al ejército para masacrar, los que desaparecieron a 43 estudiantes de Ayotzinapa, los que impidieron que Margarita Zavala y su pariente fueran a la cárcel por el crimen contra 49 niños quemados en la guardería ABC. Los que apoyan a la botarga y al llorón, son los corruptos, los asesinos, los entreguistas, los clasistas y los racistas

Sus políticas, nunca han estado al servicio del pueblo. Responden a quienes, desde las cúpulas económicas y políticas, defienden sus privilegios y el pillaje, el entreguismo al imperio norteamericano, la privatización de las empresas y el enriquecimiento al amparo del poder. Por eso la inflación que están haciendo de Xóchitl y de Santiago está reventado. Quisieron sembrar una imagen mezclando indigenismo, pobreza y cercanía con el pueblo. Pero la falsedad, como la justicia, tardan en aparecer, pero siempre salen a la luz. Y éstas ya están saliendo a borbollones

Ni Xóchitl ni Santiago llegarán a la silla presidencial. La historia política y personal de ambos está llena de intereses ocultos, de corrupción. Por sí mismos no llegarán a ningún lugar. Son globos que ha inflado la derecha al través de recursos que vienen de los EU, de los ladrones del país, de los que vendieron las empresas públicas, las carreteras, puertos, playas, aeropuertos, minas y contando. Los dos representan a la derecha, a sus intereses y privilegios. Saben que los indígenas, los que venden gelatinas, el pobrerío como dijera el inefable de Fox, no votarán por ellos. Votarán por el proyecto y los resultados que pueblo y gobierno han construido para bien de su nación. La botarga y el llorón seguirán haciendo circo para los que los empujan y aplauden. ¡No es casual, cada quien sus gustos y sus apoyadores!

     

 

 

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