lunes, 7 de agosto de 2023

Una más, y el futuro será nuestro Por JESÚS SOSA CASTRO Escribo este artículo un mes y días antes de que los aspirantes a coordinar los comités de la cuarta transformación den por terminado su trabajo. Debo decir que, de los seis aspirantes, sólo Claudia, Adán y Noroña están dándole brillo al encargo y respondiéndole a la gente con una serie de planteamientos importantes. De estos tres, dos no han podido despegarse de las viejas formas de hacer política. Creen que son el dinero, los espectaculares, los queda bien y las cúpulas, los que definirán el futuro político que andan buscando. El otro, Noroña, está entendiendo mejor los tiempos y lo que se viene abriendo paso en las esferas de la política. El poder no está en las prácticas y decisiones de los machuchones, sino en la participación abierta, decidida y voluntaria de las amplias mayorías de nuestro pueblo Estos señalamientos los hago con la preocupación de que otra vez la dirección del partido, equipos de los aspirantes y los operadores políticos, puedan volver a las tradicionales imposiciones de candidaturas para el resto de los encargos. Sería lamentable que echaran por tierra el intento de hacer posible que sea el pueblo el que decida los perfiles de sus representantes a partir de sus méritos, capacidades y principios, asentados y reconocidos por la gente que está impulsando la profundización de los cambios políticos en el país. Algunos de los que andan de queda bien con los precandidatos dan pena ajena. Muchos huelen mal y otros ni huelen ni hieden. Hoy se trata de recogen los sentimientos y prácticas que vienen empujando millones de mujeres y hombres en todo el país. La muchedumbre que ha conquistado las calles, las depresiones geográficas y las montañas, están poniendo en juego sus decisiones y su trabajo para profundizar los cambios que vive nuestra nación En consecuencia, no sería correcto dejar entre mis lectores la impresión de que sólo me quedo en mis críticas a los actos antidemocráticos de los dirigentes de mi partido. ¡No! Todo cuanto he dicho y escrito en los distintos espacios en los que me publican, lo sostengo de la A a la Z. Pero veo la importancia de luchar contra los remanentes de una mafia de ladrones y privilegiados que, en contra de la mayoría del pueblo, quiere seguir aplicando una política rapaz para que a la gente la sigan persiguiendo la muerte, la pobreza, la violencia, la anarquía y el entreguismo al imperio norteamericano Nuestro pueblo ya no quiso aguantar más lo que traía cargando en sus espaldas. Los cachorros de la revolución son los mafiosos de hoy porque nosotros, el pueblo, se los permitimos. ¡Pero esto se acabó! Por estas razones afirmo que aquellos que se han convertido en mirones de este importante proceso político electoral, no han entendido que en el accionar de estos actos multitudinarios está expresado el programa de las fuerzas democráticas y revolucionarias del país. Y que las resistencias marginadas o auto excluidas ya no pueden dejar de participar en el proyecto que está imponiendo el movimiento popular. El programa que defiende la gente, es un programa que pone en el centro de sus demandas el derrocamiento definitivo del antiguo régimen político que tanto daño le ha hecho al país Los amplísimos sectores del pueblo que están participando en este proceso, están unificados en torno a una figura simbólica y representativa de lo que ahora exige el pueblo mexicano. Las debilidades y los problemas que existen en nuestro movimiento no van a parar la parte histórica de las acciones populares y de lo que ya es una revolución de nuestras conciencias. Esta enorme participación popular ha abrazado una lucha que va a cambiar la historia de México. Lo señalo porque ha llegado el momento de sacar del poder a quienes en nuestro nombre se arrogaron derechos que nos llevaron a la degradación, al desastre económico y que, por sus políticas, ya han perdido el consenso social y su otrora omnímodo poder, está siendo sepultado por la lucha del pueblo. La corrupción, la violencia, el hambre y el crimen organizado son sus sepultureros El 2 de junio del 2024 será la hora de meter en las urnas la mejor decisión del pueblo. Solo el voto masivo a favor de Morena, PT y Verde, pueden cambiar la ruta que los regímenes prianistas nos hicieron caminar. La coyuntura que vivimos es ideal para alcanzar para siempre, la transformación económica, social y cultural por la que han luchado nuestros muertos, los muertos del pueblo. Hagamos el esfuerzo máximo, vayamos a las urnas a dejar nuestra última y definitiva voluntad. Alcanzar la transformación de nuestro país y poner en el centro de todas las políticas públicas a los constructores del México nuevo. Será nuestro objetivo por alcanzar el futuro. Hagamos vigente esta voluntad, y luego, nos vamos a lo que sigue. A apoyar a quien gane la presidencia y la mayoría absoluta en los congresos. Echaremos del poder al sistema judicial, a sus acólitos, si lo logramos, el pueblo alcanzará la justicia que se merece

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