sábado, 25 de noviembre de 2023

 

El concepto de transformación en la voz de Espartaco

Por JESÚS SOSA CASTRO

Han pasado cinco años y medio del gobierno del presidente López Obrador y yo, como siempre, insisto en que no habrá transformación si no hay revolución. No me refiero a la guerra, a la lucha armada, a la violencia, ¡No! Me refiero a ese sentimiento que Craxio, el esclavo galo condenado a remar de por vida, le susurraba a Espartaco: Yo una vez fui libre, le decía. Espartaco que no había conocido otra amistad que el chasquido del cuero en las costillas, preguntó: ¿Libre tú? Craxio le habló de ser ellos, los esclavos “los dueños del látigo y la lanza, los vencedores sobre las legiones romanas, los que organizaron su propia vida comunitaria, los que finalmente rompieron todas las fustas y todas las lanzas y todas las espadas”

Entonces Espartaco salió del letargo y la picadura del látigo le supo diferente. Elaboró su pensamiento y lo convirtió en conciencia, y la conciencia movilizó su voluntad para poner fin a las causas de su dolor. Reunió a los demás gladiadores en un momento de descanso y les dijo: Mirad a vuestro alrededor y decidme una sola cosa que no hayáis creado vosotros. Volved a mirar otra vez a vuestro alrededor y decidme una sola cosa que no sea vuestra. Entonces, Howard Fast le hace decir a Espartaco recordando al Manifiesto Comunista: “En la lucha no tenemos nada más que perder que nuestras cadenas. Entonces es cuando la voluntad se convierte en poder, en conciencia y en emancipación” Derrotado, Espartaco triunfó” (*)

Hoy estoy intentando entender el porqué de cambiar a profundidad las estructuras del sistema al través de la revolución de las conciencias. Estoy hablando de ese momento en que el proletariado y las clases sociales cercanas a él, sienten por sí mismas que ha llegado el momento de enfrentar su fuerza, su organización y su lucha en contra de la oligarquía. El pueblo ha comprendido que la pobreza, el desempleo, la inseguridad social no llevan a la transformación del país, Es la organización, la unidad y la lucha del pueblo y de los partidos que lo representan los que generan sus propios mecanismos para enfrentar con su fuerza a la clase social explotadora. Sólo esto hace que importantes sectores del pueblo remonten el largo invierno por el que muchos estamos pasando

El pueblo vive una participación horizontal y democrática, que dan sustento a un gran compromiso. A una gran responsabilidad que no se resuelve con discursos. Hay que derrotar la cultura del agandalle, de la corrupción y el arribismo. La cuarta transformación, ahora encabezada por Claudia Sheinbaum, futura presidente de México, se ha convertido en la bandera que está catapultando nuestro proyecto. En tanto, la derecha está cayendo de manera estrepitosa porque su incapacidad política, ideológica y su falta de proyecto se mueve en las vaguedades y en los pronunciamientos hueros y trillados

Todo esto no podrá cuajar si el pueblo y la dirección de los partidos de la Coalición Seguimos Haciendo Historia, no dan los pasos necesarios para llamar a una gran convergencia popular. Porque hoy, cualquier esfuerzo por agrupar a los inconformes con lo que queda del viejo sistema, no puede partir de lo que son y significan los partidos políticos que se han asimilado a las políticas públicas de la gran burguesía. En estos tiempos es la UNIDAD, LA ORGANIZACIÓN Y LA LUCHA de la mayoría de la gente, las que pueden convertirse en la bisagra que cierre las luchas dispersas y las acerque a un nuevo y profundo proyecto de nación

Sin todos estos esfuerzos y sin democracia interna no se sembrará el entusiasmo y la cohesión popular que nos lleve al triunfo el 2 de junio del 2024. La lucha de Craxio y de Espartaco, son el ejemplo que debemos seguir

(*) Curso urgente de política para gente decente, Juan Carlos Monedero, editorial Paidós, Páginas 36-39 

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