sábado, 13 de enero de 2024

 

El debate de hoy, no a la miseria política

Por JESÚS SOSA CASTRO

En varios de mis artículos he planteado la necesidad de intentar una correcta caracterización del período que estamos viviendo. Queremos explicarnos los cambios que está sufriendo nuestro país, especialmente en el terreno de la lucha social. Necesitamos ver cómo se siguen manejando los mecanismos de poder y cuáles son los sujetos que se confrontan en la actualidad.  Como luchadores por el cambio, nos interesa descubrir cuáles son las nuevas figuras de los conflictos sociales y ponderar los retos a los que ya nos enfrentamos. ¿Cuáles son los contenidos y temas principales que preocupan a los sectores populares? ¿Cuáles son sus actores qué se van convirtiendo en sujetos revolucionarios colectivos?  ¿Cuáles son los procedimientos, tácticas, líneas políticas, métodos de lucha, consignas y formas organizativas?

¿Quiénes son los actores del movimiento? ¿Cuáles son las fuerzas de los grupos políticos?  ¿Cómo se manifiesta el flujo y el reflujo de las luchas? ¿Cuáles son las predicciones y las alternativas que tienen las fuerzas políticas de izquierda?  Estas preguntas van de la mano de quienes intentan entender el papel que estas pueden ayudar al mantenimiento y profundidad del poder. Y si son el pueblo y los partidos políticos los impulsores de la transformación, no resulta ocioso saber cuáles son los pertrechos políticos e ideológicos que garantizarán el cambio por el que continuamos luchando

El Dr. Martínez Verdugo en su libro El poder, señala que éste es una “relación social de dominio, control y mando. “Los que hoy lo ejercen, intervienen de manera constante en la vida de los demás para inspeccionar y fiscalizar que el orden establecido se realice para que el sometimiento nunca se vuelva a presentar en la vida del pueblo. La relación social que se está construyendo por pueblo y gobierno, está creando todas las condiciones para que se permita a todos los seres humanos seguir profundizando el rumbo que ya se ha establecido. Quien tiene el poder, manda, y quien manda posee las relaciones y los mecanismos de dirección social, posee las riendas y el timón de la sociedad” (*)

En su reflexión, hace un canto al hombre rebelde y no al que vive en el orden carcomido y vil de la oligarquía. Los que estamos con la a transformación, buscamos algo más que los elementales mensajes que leemos en las redes sociales o las payasadas, latrocinios y convenios en lo oscurito, para mantener privilegios inconfesables, que hacen los políticos y candidatos del PRIAN. Creemos que hay que profundizar en estos instrumentos de dominio, control y mando del pueblo y gobierno para que los utensilios que, estamos construyendo modifiquen de raíz el status que aún vive la nación. De entrada, el poder que ha conquistado la sociedad debe vigilar que lo andado, no se convierta en un instrumento que enajene sus derechos y sus libertades. Hasta ahora, está demostrado que a la oligarquía no la vamos a derrotar sólo con discursos y buenos proyectos programáticos. Se requiere contraponerle otro poder y ese, tendrá que ser el poder del pueblo organizado

(*) El poder, una aproximación teórica a su fundamento constituyente, del Dr Armando Martínez Verdugo. IEEM

    

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