miércoles, 13 de enero de 2016

Hay quienes se mueven, pero caminan para atrás

Por JESÚS SOSA CASTRO

A todos nos ha tocado vivir una época llena de asombros, de avances científicos, tecnológicos. También estamos viviendo una crisis en la política. Esta se resquebraja y con ella todas las fuerzas que le están dando soporte. El pueblo le ha perdido la confianza, mientras las esferas del poder son una pudrición. Por todo el país crece el hambre, la miseria y la desesperanza. Las riquezas naturales nos las están arrebatando los grandes consorcios nacionales y extranjeros. Setenta millones de personas incluyendo la totalidad de los pueblos originarios, están en la pobreza extrema a pesar de la riqueza de sus territorios. Nuestros 43 jóvenes de Ayotzinapa siguen desaparecidos y su semilla aún no alcanza a germinar
Estamos iniciando el año 2016 y nuestra esperanza de ver otro México no se percibe. Los tiempos exigen desarrollar una cultura política que se contraponga a la tradicional, al fortalecimiento de un Estado depredador y a una generación de políticos del carabaneo y el seguidismo acrítico. Estamos viendo como este mundo ya no es nuestro mundo. Se lo han apropiado las élites, los sátrapas y los enemigos del pueblo. En medio de esta imbecilidad sistémica, el estudio colectivo y el análisis de los problemas deben ser una ventana abierta al conocimiento, para oponerlo a ese mundo de pudrición y de escarnio. Hay que crear una ciudadanía nueva, pensante, crítica y dispuesta a luchar por una vida completamente humana
La política clásica demuestra que no se hacen las cosas de forma distinta porque la autollamada clase polìtica no sabe hacerla de otra manera. Por eso muchos en Rumbo Proletario estamos ensayando otro camino.  No queremos seguir picando piedra como lo hacen los que se auto denominan lobos de mar. Queremos poner en juego nuevas experiencias políticas, andar otros caminos y hacer cosas diferentes en estos tiempos complejos. Hay otros que afirman que luchan por transformar Méxco, pero caminan para atrás. Se andan aliando con lo peorcito que ha parido este paìs
Los rumberos transitamos por un mundo lleno de posibilidades nuevas. Si el país se derrumba y la sociedad no acierta aún a encontrar salidas adecuadas a estas complejidades que estamos viviendo, no es solo por culpa de los revolucionarios. El 5º Congreso Nacional de Rumbo Proletario puso el acento en los problemas de una dirección política que construya el instrumento que lleve a un cambio en México. Luchamos por recuperar ese proyecto transformador del que otros hablaron. Las retrancas son muchas y sus sostenedores abundan en todas las organizaciones políticas, incluída Morena. Los dirigentes de la gran ciudad capital, no están mostrando ninguna capacidad y su proyecto del que hablan en la Declaración de principios cada vez se aleja más de la realidad. Los miembros y votantes a favor de Morena estan desencantados y al margen de lo que que está ocurriendo en las distintas esferas de la polìtica porque no se les ve ni se les oye
La lucha de todos los que queremos un cambio no es una lucha sencilla. De la misma manera en que la ciencia no logra el cien por ciento de éxito en el primer experimento de laboratorio, el éxito de un experimento político es el logro de múltiples fracasos. En Morena ya llevamos dos y no queremos que esto vuelva a suceder. Un fracaso más de la izquierda retrasaría el cambio que buscamos, por muchas décadas. Queremos un partido distinto al que vemos, organizado, democrático y capaz de emocionar con sus acciones a millones de miembros y de ciudadanos. Solo así construiremos el futuro. Esta forma de ver los acontecimientos, es la que queremos que empiece a practicar la nueva ciudadanía con la que andamos trabajando
Queremos desarrollar nuevas formas de acercarnos al pueblo, desarrollar nuevas reglas del juego, entender la complejidad de las luchas sociales, probar, ensayar y avanzar poniendo en práctica la sabiduría, la paciencia y el análisis de las cosas. Debemos llenarnos de ideales que revolucionen nuestro pensamiento y nuestras acciones de lucha. Hay que estudiar todas las experiencias como una condición que nos ayude en la articulación de nuestras ideas y nuestro trabajo con el de otras expresiones similares a las nuestras. Vivimos el resquebrajamiento de una clase social corrupta pero con mucha experiencia y recursos en las cuestiones de la política. Por lo tanto, buscamos por dónde circular para hacer frente a las nuevas situaciones que se nos van presentando. Formamos parte de una fuerza nueva, con una visión más allá del activismo sin fin y sin objetivos claros. Somos leales a nuestro grabajo en Morena porque aún puede ser la opción de cambio si se modifican sus actitudes antidemocráticas, su autoritarismo y el creciente alejamiento de sus bases. ¡Ojalá alguien se ocupe de estas preocupaciones! 

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