domingo, 20 de julio de 2014

Charros y ratas. Una epidemia nacional
Por JESUS SOSA CASTRO
Durante el gobierno de Miguel Alemán la llamada clase político desarrolló una fuerte embestida contra el sindicalismo independiente. Los mineros, petroleros y ferrocarrileros fueron aplastados en su intento por representar los intereses de sus agremiados. Con esto, se le dio paso al sindicalismo corrupto y corporativo que representaba Jesús Díaz de León, apodado el charro por su afición al jaripeo. De allí viene el nombrecito de  “charrismo sindical” Entre los que combatieron este paradigmático fenómeno de entreguismo y supeditación de los sindicatos a los gobiernos y a los empresarios, fueron: Valentín Campa Salazar, Demetrio Vallejo, Ramón Danzòs Palomino, Othón Salazar, Rafael Jacobo García, Rafael Galván, José Dolores López y otros más.
De 1948 en que aparece este fenómeno corporativo a la fecha, muchos sindicatos libraron batallas importantes por convertirse en auténticos defensores de sus agremiados. Por esta lucha fueron a la cárcel y murieron asesinados centenas de combatientes por la democracia sindical y por el bienestar de los trabajadores. En este período se alcanzaron importantes demandas sociales que se incorporaron a los contratos colectivos de trabajo.  
Pero después de tres décadas, México cayó en una epidemia de entreguismo y corrupción impuesta por los líderes sindicales que abandonaron ideales y principios.  Salvo el SME que está siendo severamente golpeado por la entreguista y vengativa política de Felipe Calderón, la inmensa mayoría de los demás sindicatos, incluyendo a los telefonistas y a los universitarios, arriaron sus banderas de luchadores independientes y se convirtieron en patiños de los gobiernos prianistas. Pasaron a formar parte de esa nefasta corriente agachona y corruptora que encabezan Elba Esther Gordillo, los charros del Sindicato petrolero, los del Seguro Social, los del ISSTE, los del STUNAM, los del Sindicato de telefonistas, y sumando ¡Todos caciques y todos corruptos!
El panorama que uno ve en los sindicatos no es distinto a lo que pasa en los partidos políticos y en las esferas gubernamentales. El sistema imperante ha procreado una red de corrupción que apesta y que asfixia a toda la sociedad. Los directivos de sindicatos, partidos, empresas, y funcionarios públicos, se han hecho millonarios al amparo del poder. Elba Esther Gordillo, Carlos Romero Deschamps, José Luis Rodríguez Camacho, Miguel Ángel Yunes Linares, José Luis Villalobos, El niño verde, Humberto Moreira, Genaro García Luna, Felipe Calderón, ex presidentes, ministros, diputados y senadores, son la expresión del latrocinio, de la impunidad y la corrupción que ya no tiene madre en este país.
Todos los días la prensa da cuenta de los millones y millones de pesos que estos personajes le han robado a la nación. En lugar de ser metidos a la cárcel conforme a la ley, siguen impunemente tejiendo alianzas políticas con la seguridad de que serán intocables para seguir gozando de inmorales privilegios. Son ratas de colas largas, desprovistas de escrúpulos, fecundas y voraces que han infestado  al país de una epidemia nacional
Esta deshonesta conducta, se ha comido la moral pública. El buen político no es el que sirve a la sociedad de manera desinteresada y eficaz sino el que le roba su patrimonio sin el riesgo de ser castigado. Pero justo por lo que estamos viviendo y porque los regímenes del PRI y del PAN no tienen la capacidad para resolver los problemas del país, hoy más que en el 2006, MORENA, AMLO y su Nuevo Proyecto de Nación vienen consensándose en todos los sectores de la sociedad. Son los referentes incuestionables que trabajan por el cambio verdadero
La nueva República Amorosa camina y se construye en las calles, en los barrios, en los ejidos, en las colonias y en las ciudades. Como bien escribiera Haruki Murakami, este Proyecto y la candidatura de AMLO a la Presidencia de la República “vuelan como  gaviotas montadas en el viento con patas bellamente plegadas planeando sobre el Pinar” 2012 será el inicio de una nueva era. El pueblo de México con su trabajo y su decisión a cuestas, será el constructor de un país diferente.  En èste los trabajadores tendrán sindicatos libres, directivas independientes. Se acabará el charrismo sindical, la corrupción y la impunidad. Las ratas, no encontrarán más el terreno fértil para que sigan robándole al país. Estaremos construyendo una nueva Nación con equidad y justicia. Será la República Amorosa que millones de ciudadanos andamos buscando 




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