jueves, 10 de julio de 2014

Efrén y su abuela, una historia que duele
Por JESUS SOSA CASTRO
El día tres de febrero la Dra Martha Beltrán Zermeño,  Temístocles Villanueva y Jesús Sosa Castro estuvimos en el mercado de la col industrial, con la tarea de afiliar a las personas que voluntaria y por convicción propia, decidieran ingresar al Partido Morena. La escasez de recursos, no jugó a nuestro favor. El puente fue la otra causa por la que se malogró el resultado que esperábamos. Aun con estas limitaciones de por medio, instalamos el módulo y nos dispusimos a iniciar nuestro trabajo. El primero que se acercó fue un niño que desde Chalma, Estado de México, acompañaba a su abuela a vender enseres domésticos. ¿Qué es Morena? Preguntó
Seguramente fue la curiosidad lo que llevó a este niño a hacernos esa pregunta. Con toda paciencia se lo explicamos a él y después quisimos explicárselo a ella. Pero la señora, con un semblante hosco y con visible molestia, la tomó contra su nieto. No está bien -le dijo- que  andes acercándote a personas desconocidas. Quiero decir que el niño me inspiró mucha confianza. Me ganó su diligente comportamiento, su disposición a ayudar, su deseo de conocer algo más allá de lo que seguramente aprende de sus padres y de su abuela. Como hijo de campesino recordé que nosotros los que fuimos niños nacidos en el campo, desde temprana edad nos incorporamos al trabajo y aprendimos, con relativa facilidad, las prácticas y los conocimientos que son harto importantes para ganarnos la vida
Sin embargo, el niño Efrén fue reprimido sin haber una razón. La autoridad de la abuela lo alejó de nosotros. La causa de esta reprimenda fue andar hablando con personas que no se sabe qué madre las parió. El coraje de la señora contra el niño y contra nosotros era desproporcionado. Tenía un rostro endurecido y cada vez que podía, se alejaba del grupo que compartía con ella la esquina de la calle.
El tiempo pasó rápidamente. La falta de éxito de ellos y de nosotros tal vez era la razón de su mohína. Fue hasta cerca de las cinco de la tarde que al darnos cuenta de que no habían sacado ni para comer, me acerqué para decirle que le iba a comprar algunas cosas de baño y unos palos de escoba porque en mi casa todos están quebrados o podridos. Fue hasta este momento que pudimos explicarle el motivo de nuestro trabajo, el por qué le pedíamos a la gente que se afiliara a Morena, y aprovechando el viaje, le solicitamos que también ella lo hiciera. ¡No sé leer, ni tengo credencial de elector, nos dijo! El que sabe, es mi nieto. Le dimos el periódico Regeneración a Efrén y le pedimos que se lo leyera a su abuela. Poco a poco le fue cambiando el semblante y modificando su actitud hacia nosotros
Los simpatizantes de Morena empezaron a llegar, los afiliamos. Hablamos con ellos, comentamos los problemas más importantes y escuchamos sus opiniones. La verdad hay mucha irritación en la gente. La mayoría dijo estar harta de la falta de empleo, de la violencia, de lo que hizo la SCJN con los trabajadores del SME, de la corrupción en los tribunales de justicia, de lo que pasó en la torre de Pemex, de la frivolidad y de la displicencia con que Peña Nieto está conduciendo los destinos del país. Es sorprendente cómo está decreciendo la confianza en los funcionarios públicos y aumentando la cólera por el mal desempeño presidencial. “Este chamaco baboso va a hundir al país, hay que obligarlo a que renuncie” eran las voces más recurrentes en las personas que llegaban afiliarse a MORENA
Ya para irnos, la abuela se dio cuenta que no éramos personas al servicio de Nora Arias, la jefa delegacional de la GAM. No estábamos para cobrarle el derecho de piso, como al principio supuso la señora. No éramos los trúhanes que ella suponía. Los que vendemos en la calle ya estamos hartos de estos funcionarios ladrones. Ya me traen de encargo. Cuando no les pago porque no vendí nada, me amenazan y nos sacan fotografías a mi nieto y a mí, fueron las quejas más señaladas de la señora.

Casi a las cinco de la tarde, la abuela de Efrén nos dijo con tranquilidad. “dispensen mi desconfianza, pero pensé que podían ser roba chicos, o secuestradores, y que por eso le sacaban fotos a mi nieto. En Chalma, ya no vivimos en paz, se roban a los niños, piden dinero por su libertad y cuando no pagan el rescate, los matan. Vivimos un grave problema, señores” Terminamos acongojados por esta terrible situación que está ocurriendo en el estado de México y en el país. Es verdad que los secuestros crecen y crecen. Por eso se palpa el creciente encabronamiento de los ciudadanos contra el gobierno. Esto explica que se estén afiliando a Morena, ven en este nuevo partido, la esperanza de México. A las cinco de la tarde, la Doña, su nieto y nosotros, levantamos nuestros enseres y nos fuimos con rumbos distintos. Los tres concluimos que la vida de la abuela y de Efrén, es una historia que duele   

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