miércoles, 19 de noviembre de 2014

Que no haya ilusos para que no haya desilusionados (*)
Por JESÚS SOSA CASTRO
Tomo esta frase de Manuel Gómez Morín, un panista de los que ya no existen ahora. Originalmente la leí en un artículo que publicó en abril del 2013 el cuasi fascista Federico Doring. Julio Hernández López la utilizó en su columna Astillero del jueves 13 de noviembre y yo la retomo para expresar mis coincidencias con él. ¿Qué puede ocurrir en el país, de seguir las cosas como van?  La mafia con Peña Nieto a la cabeza le ha vendido a la gente la ilusión de que el PRI volvió al poder porque este partido sí sabe gobernar, tiene la experiencia y funcionarios con oficio político para sacar al país del hoyo en que lo habían dejado los del PAN
Pero ocurre que a casi dos años del gobierno peñista, esos sectores que votaron por el PRI de pronto se les cayó la ilusión. El país está hundido en todos sentidos. Esos sectores desilusionados de los que hablaba con perspicacia Gómez Morín y que con gran agudeza vuelve a poner sobre la mesa Julio Hernández López, perciben con nitidez lo que sus acciones están representando. Observan que hay “sectores tradicionalmente alejados de las contiendas políticas… que ya se han descubierto así mismas, que están exigiendo justicia y castigo a los corruptos… que las cosas van muy mal y que hay que hacer algo para cambiarlas”
Algunos adversarios del PRI que han criticado su vuelta al poder federal han llegado a culpar de la desgracia generalizada que hoy se vive, a los “indiferentes” a los que “vendieron” sus votos. “Eso quisieron, eso tienen” les dicen. Pero la realidad -señala Julio- muestra lo contrario. Hay amplios sectores populares en pie de lucha, que con matices, convergen en la convicción de que estamos al borde del abismo y que hay que hacer algo para rescatar el país, aún cuando se tengan diferencias en los métodos y en las acciones
“La ironía del momento es que esa súbita movilización social y ese exteriorizado deseo de “hacer” algo o “mucho” para que México mejore, no tiene cauces políticos o partidistas. Pues justamente el hartazgo masivo proviene del entendimiento de que la nación ha sido consumida y está hoy en grave riesgo a causa de las acciones e inacciones de los partícipes del tinglado político y electoral, entre los que se encuentran, en primer lugar, los partidos y las autoridades” Hoy, “Si no se encuentran formas aceptables de dirección, plurales, razonadas, de organización, los resultados pueden ser efímeros”
Pongo el acento en estas frases porque el desbarajuste y la violencia que hay en el país han desatado una repulsa y grandes movilizaciones de amplios sectores que permanecían hasta hace poco completamente adormecidos y que sus acciones no encuentran aún salidas a su justa indignación. Y aunque es verdad que ya va para dos meses de permanentes movilizaciones de masas a nivel nacional e internacional, éstas pueden desembocar en la nada si no encontramos juntos las formas de encausar, organizar y articular con profundidad y largo plazo, a todas esas fuerzas que hoy muestran rechazo a las políticas y acciones del gobierno. La lucha decidida del pueblo, merece alcanzar un nivel de organización que impida el regreso de las políticas depredadoras y criminales de la oligarquía
Solo una articulación de largo aliento puede darle continuidad y contenido a las actuales revueltas cívico-populares. Los ejemplos movilizadores internacionales que se han dado en Egipto, Túnez, Argelia, Yemen y Jordania, terminaron con regímenes autoritarios pero no lograron imponer su hegemonía. Los resultados volvieron a sentar en el poder a burocracias antipopulares y golpistas y la sociedad volvió a ser víctima del autoritarismo militar. Las ilusiones de cambio terminaron en desilusiones. La demagogia de las nuevas élites gobernantes y el desgaste que sufren las fuerzas democráticas, dificultan hoy los procesos de cambio
En México podemos caer en esa situación si no encontramos “formas aceptables, plurales, razonadas, de organización” “El florecimiento de una pálida primavera mexicana puede quedar en un retroceso si los brotes críticos se marchitan con rapidez y son devueltos a los maceteros áridos y amargos del pasado reciente” como ha sucedido en otras regiones del mundo. Ojalá alguna de las fuerzas políticas existentes en el país asuma con inteligencia el reto de encausar las luchas del pueblo. Porque hasta hoy y por lo que se ve, no hay mucho de donde cortar
Nadie de los que lleven en su seno las viejas prácticas políticas y a su alrededor estén los mismos pájaros de cuenta que las han desacreditado, tendrá la autoridad y la fuerza moral para llevar a buen puerto los cambios que millones de mexicanos quieren para el país. Yo espero que Morena, única fuerza con esas posibilidades, pueda entender este momento histórico y se coloque a la altura de lo que las circunstancias exigen.   Los nubarrones que hoy padecemos, indican que las cosas están mal y que a la vista, no hay motivos para suponer que podrán darse soluciones inteligentes y eficaces si siguen los mafiosos dirigiendo el país. Necesitamos un cambio, pero, ¡YA!

 (*) Frase de Manuel Gómez Morín tomada por Julio Hernández López en Astillero

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