miércoles, 18 de febrero de 2015

Entre la tragedia y la farsa
Por JESÚS SOSA CASTRO
En la parte introductoria del Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, Carlos Marx escribió que  Hegel en algún lugar de su obra, señalaba que todos los grandes hechos y personajes de la historia univerrsal, se producen dos veces. “una vez como tragedia y otra vez como farsa”  Y agregaba. “Cuando algunos se disponen a revolucionarse y a revolucionar las cosas, a crear algo nunca visto, es presisamenente cuando invocan en su auxilio los espíritus del pasado, tomando prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje. Con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representan la nueva escena de la historia”
Esta cita de Marx viene a cuento por lo que estamos viendo respecto de las formas y el contenido del quehacer político de la izquierda y de la derecha. Nunca como hoy están aflorando las debilidades y las deformaciones de los repesentativos de esas organizaciones partitistas. Su alejamiento de la sociedad es tan evidente como insustancial es su discurso político. Nada de lo que dicen y hacen interesa a la sociedad. Sus dichos y sus hechos pasan como nubes de abril, no dejan huella en ninguna parte de su recorrido
El día sábado catorce de febrero terminaron en el DF las asambleas que dieron cuenta de las precandidaturas a diputados federales, locales y jefes delegacionales de Morena. La Comisión Nacional de Elecciones, se lució. Nadie objetó las decisiones  de su dedo. Si no fuera por la tragedia que estas asambleas representaron para la democracia interna, la concurrencia de los “protagonistas del cambio verdadero” aún estaría disfrutando de la farsa que se le impuso desde arriba. Prevalecieron los acarreos, el corporativismo y el nepotismo. Lo huero del discurso de los presuntos precandidatos provocaban hilaridad. Para arrancar algunos aplausos, los ungidos por los chipocludos se cubrían con un ropaje ajeno y con un lenguaje prestado. Se colgaban sin ton  ni son de frases que Andrés Manuel ha venido repitiendo durante años
¡El auditorio vivió horas de pasmo! Los que dirigían el coro desde el templete se desgañitaban con frases vacías como si se tratara de un espectáculo de cabaret. Los que estuvimos en estas asambleas en espera de que algo novedoso se planteara a favor de los ciudadanos de GAM, nos mirábamos estupefactos, mientras el tedio y el desinterés en el resto de la gente mostraban una cara de aburimiento, resultado de seis horas de acarreo y de discursos caoticos que nada decían. ¡Francamente fue todo un espectáculo!
Si de esto no toma nota la Dirección de Morena y corrige de inmediato las formas y el contenido de lo que será su campaña electoral, no habrá motivo alguno para quejarse de una nueva derrota. El discurso lleno de lugares comunes y sobradamente prepotente que manejan los pre candidatos diciendo que derrotarán a los mapaches y a los chapulines de los partidos sistémicos, otra vez dejará frustrados a millones de ciudadanos que empiezan a darse cuenta de la incapacidad política de los que enfrentarán a las chuchas cuereras del PRI, PAN y PRD
¿Qué lleva a los dirigentes de Morena suponer que la militancia está haciendo suyas las formas antidemocráticas y corporativas que se están dando en el partido? ¿A quién engañan diciendo que las asambleas distritales y delegacionales del DF y del país han sido las instancias democráticas donde se han elegido a los presuntos precandidatos a los puestos de representación popular, cuando sabemos de las componendas, cuotas e intereses que se han conjugado en este proceso pre electoral? Las tribus, criaturas prematuras de Morena, están haciendo de las suyas y los dirigentes nacionales no solo callan sino que hasta las cobijan y les aplauden  
Marx no se equivocó al hablar de los grandes hombres y los grandes acontecimientos. Ambos, generalmente, marchan juntos. Lo que no previó es que también los hombres pequeños participan en hechos que retrasan los grandes acontecimientos, porque su miopía, sus intereses y sus hechos los convierten en actores de las tragedias y de las farsas políticas. ¡Son la pura simulación! Vivimos un diálogo de sordos y una generación de leguleyos. Es esto lo que explica que se haya abierto entre éstos y la sociedad, un océano de desconfianza y de falta de credibilidad, donde por desgracia, cada parte aporta su cuota a la pobreza intelectual que padecemos. La izquierda ha producido pensadores y políticos que trascienden nuestra época, pero también ha generado una corte de aduladores y de analfabetos políticos que dan pena ajena. ¡Lástima Margarito!
   



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