miércoles, 29 de julio de 2015

La incapacidad gubernamental, un problema de clase
Por JESÚS SOSA CASTRO
En la mayoría de los sectores del país, prevalece la idea de que  el gobierno de Enrique Peña Nieto es un gobierno ineficaz, que no ha sabido resolver los problemas que aquejan a la nación y que todo cuanto hace y dice, reflejan las equivocaciones y los intereses de aquellos que lo llevaron a la presidencia de la república. Yo mismo he dicho y escrito bastante sobre ello. ¿Será verdad que tenemos un gobierno de estúpidos, de incompetentes y buenos para nada? ¿O los llamamos y los calificamos así porque no sirven a los intereses del pueblo sino a los intereses de los mafiosos, de los oligarcas?
Mucho se ha dicho y escrito sobre las reformas estructurales, sobre el desempleo, sobre la privatización de la educación, del IMSSS, del ISSSTE, del agua. De la violencia, sobre los crímenes de Estado, la represión, la inseguridad y las desapariciones forzadas. La izquierda, los trabajadores y amplios sectores del pueblo, hemos salido a las calles para exigir una reorientación de las políticas públicas que mucho le están costando a la sociedad. Hacer este tipo de manifestaciones es una forma de exigir que los gobernantes cumplan con lo que ofrecieron en campaña y lo que hicieron al jurar la Constitución
Pero tal como están las cosas, creo que ya es tiempo de hacer otro tipo de reflexiones: ¿Los gobiernos de la oligarquía, los que han sido llevados al poder utilizando los recursos del dinero, la pobreza, las presiones, los aparatos represivos; están en condiciones de atender los problemas que tienen los ciudadanos? Hemos dicho que los asuntos que tienen que ver con la ingobernabilidad del país no los resuelven porque son incompetentes, porque no tienen experiencia, porque son malos gobernantes. Pero… ¿es esto realmente verdad? ¿No será que su trabajo y sus políticas públicas están hechos justamente para resolver los problemas de las fuerzas que los impulsaron, que los formaron y lo que hacen está respondiendo a esos intereses de clase que ellos representan?
Hay quien cree que hay expectativas de que van a resolver los asuntos de la gente, de los pobres. Pero éstas no son ni motivo ni preocupación real de esos gobiernos. La gente es apenas la carne de cañón, la parte utilitaria que sirve para justificar los procesos electivos, para hablar en su nombre, para acreditar sus latrocinios, la corrupción, la entrega del país, sus riquezas y su anti patriotismo. Estos gobiernos y esta clase social, no van a ser los que logren la emancipación de los pobres ni los que le proporcionen la justicia que andan buscando
La formación y su espíritu de clase no les permiten ver por los ciudadanos. Su razón de ser y de existir es el dinero, el poder. Son antipatriotas por naturaleza. Se han uncido a la globalización, a las transnacionales, porque en ellas está el concentrado de las políticas que rapiñan las riquezas de las naciones. Allí se han trazado los mapas que acaban con las fronteras nacionales para ir en pos de la ganancia ilegítima donde quiera que ésta se encuentre. La clase que gobierna nuestro país, es una clase antinacional, antipatriótica que defenderá sus intereses económicos, políticos y una cultura rapaz, vulgar y violentamente antisocial
¿Puede la burguesía y sus oligarcas, permitir y abrir los espacios necesarios para el ejercicio pleno de las libertades y las normas que tienen que ver con todos los derechos humanos? ¡Desde luego que no! Por eso entre más crece la demanda social por la ampliación de las libertades públicas y contra la violación creciente y sistemática de los derechos humanos, el gobierno federal reacciona acortando los espacios de libertad, cerrando los canales de la interlocución, incrementando la presencia de las fuerzas represivas, criminalizando la protesta pública y ejerciendo una guerra no declarada contra el pueblo mexicano
Con todo esto por delante, la burguesía no tiene ningún interés por lograr una emancipación cultural. Un pueblo culto, educado e informado, es un pueblo difícil de manipular y de hacerlo parte de un proyecto depredador en la más amplia acepción de la palabra. Peña Nieto lo ha entendido así y actúa en consecuencia. Sabe que la educación y la cultura del pueblo son el antídoto más eficaz contra las políticas rapaces y entreguistas que se están aplicando. Por eso la embestida contra la educación laica y gratuita, contra el artículo 3º Constitucional y contra los maestros
Es al través de estas actitudes donde se expresa la parte más reaccionaria de las políticas de este gobierno. Quieren convertir la educación en una mercancía y venderla en el mercado para seguir haciendo dinero. ¡Ese es su verdadero interés! Nunca les ha interesado la emancipación cultural, económica y social de los mexicanos. Es en esa virtud que no esperamos nada de la oligarquía. Es nuestra enemiga de clase y sus intereses no son nuestros intereses. Ir contra ella es ir con el pueblo, con todas las organizaciones que luchan, juntos en unidad de acción y con un proyecto político en el que se contengan los grandes intereses de la nación. Menospreciar esta necesidad es abrirle paso al continuismo gubernamental, a sus políticas antipopulares a la represión y al oscurantismo. La ofensiva contra los intereses del pueblo ya ha comenzado. ¡Urge despertar!
  


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